Capitulo 35.
No sabía que decir. ¿Se habría sentido él de esa manera el día que lo invité a casa para acción de gracias? Ya sabes, impactada, nerviosa, un poco incrédula. ¿De verdad me estaba pidiendo ir a Los Ángeles con él?
—Los gastos están completamente pagos, no tienes que preocuparte por eso, es cortesía de la orquesta. Será solo el fin de semana—aclaró él ignorando el hecho de que estaba sin palabras—. Para el fin de semana de acción de gracias, el americano.
—Sé que hay un Acción de Gracias americano—balbuceé sin saber que más decir.
Shawn parecía divertido, no sabía si por mí balbuceo o por mi cara de tonta.
—Sé que lo sabes.
—¿Por qué yo?—cuestioné cuando mis neuronas finalmente transmitieron toda la información.
—Porque eres mi... amiga.
Esperé a que dijera más, pero él parecía creer que esa era una respuesta sustanciosa.
—¿Y?—insistí.
Shawn rodó los ojos y suspiró.
—Siempre voy a estos eventos solo, lo que lleva a preguntas molestas de si estoy en una relación, si pienso casarme o si soy homosexual.
—Que te acompañe llevará a otras preguntas.
—Lo sé, pero no me importa —Shawn se encogió de hombros para luego cruzar sus brazos—. No quiero ir a Los Ángeles solo, Lucy. Además, me gustaría...
Shawn se interrumpió como si no estuviera seguro de cómo seguir a continuación.
—¿Qué te gustaría?
—Me gustaría verte en el teatro mientras esté sobre el escenario—confesó, parecía querer restarle importancia, pero algo me decía que era importante —. Mi familia estará ahí.
Oh.
—¿Tu familia...?
—Mi padre, mi madre—vaciló con su respuesta. La cosa no podía sonar peor—. Mi padre tiene su palco privado para cada inicio de temporada.
—¿Qui-quieres que conozca a tus padres?
—Por el amor a Dios, por supuesto que no. Te dije que no quería que se metieran en mis asuntos. Es solo que querrán que vaya a cenar con ellos por Acción de Gracias y ya tengo suficiente con la cena que hacen con sus amigos todos los años.
Shawn parecía espantado por el hecho de siquiera mencionar cruzarme con sus padres, pero no me ofendí, sabía bastante bien la mala relación de Shawn con su familia.
Shawn se removió incómodo sobre el borde de su escritorio, esquivaba mi mirada posando sus ojos en sus manos, se veía tan tierno.
—No tienes que darme una respuesta ahora, de hecho, no tienes que aceptar.
—¡Hagámoslo!
Shawn finalmente me miró, una pequeña sonrisita formándose en sus labios.
—¿Segura?
—Creo que acción de gracias es lo nuestro—bromeé con él —. Ya tuviste un Acción de Gracias a la Lucy, ahora es la oportunidad de tener un Acción de Gracias a la Shawn.
—Acción de Gracias a la Shawn, ¿eh?
—Creo que me va a gustar mucho, habrá música de por medio—hice un bailecito ridículo sobre mi asiento por lo que Shawn ensanchó su sonrisa.
No era burlón, parecía apreciar mi baile feliz.
—¿Quieres que te lleve a casa?—cuestionó en cambio dejando de lado nuestro viaje a Los Ángeles.
—Uhh, no lo sé, ¿Vera querrá matarme por bajar de tu auto?
—¿Vera?
—Sabes que está enamorada de ti, ¿verdad?
De nuevo Shawn se removió en el filo de su escritorio, no parecía muy feliz de que me diera cuenta del enamoramiento de nuestra vecina hacia él.
—Creí que le gustaba—se encogió de hombros y suspiró —, pensé que era tierno, ahora se ha vuelto incómodo. Puede que se haya aprendido mis horarios porque casualmente me la topo en el elevador por las mañanas después de trotar.
No le mencioné el asunto de Vera conociendo de memoria el número de su placa porque me distrajo con el asunto de trotar.
—¿Trotas?
—Como dije, todas las mañanas.
—Entrenas a tu dragón, ¿eh?
Quise golpearme por no conectar mis neuronas adecuadamente y balbucear como tonta aquellas palabras. ¿Lo peor? No lo dejé ahí.
Shawn se veía realmente confundido.
—Ya sa-sabes, por el dra-dragón en tu pier-pierna.
Y pasó, otra vez, el canto de los Ángeles, tan dulce como una dona con glaseado de chocolate, la risa más preciosa del mundo. Puede que casi experimentara un orgasmo con el espectáculo visual que también me estaba dando, su cabeza hacia atrás, sus dientes perlados a la luz, las arrugas en las esquinas de sus ojos... Y eso, sus ojos, brillantes, divertidos.
Por Dios, me estaba convirtiendo en Meera.
—Eres tan divertida, Lucy—dijo limpiándose una lágrima imaginaria de la mejilla.
—¡No te burles!—exclamé, pero no estaba enojada, incluso reí con él.
La oficina estaba llena de carcajadas hasta que el sonido de la puerta y un aclaramiento de garganta nos detuvo. Cuando me giré mis mejillas se sonrojaron como si me hubiesen pillado en infraganti haciendo algo verdaderamente malo.
La profesora Xavier miró entre nosotros, de Shawn hacia mí y de mí hacia Shawn, varias veces.
—¿Necesitas algo, Mia?—cuestionó Shawn recomponiéndose en su lugar mientras se ponía de pie.
Quise gritarle un "no te escuché tocar", pero me mordí la lengua antes de hacerlo.
—No, lamento haber entrado sin tocar, es solo...—guardó silenció y volvió al juego de miradas de Shawn hacia mí. La confusión era evidente en ella, pero luego su rostro se transformó a la seguridad—. Venía a buscar el último informe que hiciste de la señorita McDugents, no me lo entregaste.
Shawn asintió, caminó hasta la parte trasera de su escritorio, buscó algo en el cajón y de ahí sacó una carpeta que posteriormente se la entregó a la mujer que parecía no quitarme el ojo de encima mientras me analizaba.
Lo sabía porque lo sentía, no porque la estuviera mirando.
—Gracias—La castaña tomó la carpeta, pero no se fue, se quedó de pie justo al lado de mi silla.
—¿Necesitas algo más?—preguntó Shawn y ella se sobresaltó.
—Uh, sí. Mi madre te extiende su invitación para almorzar mañana en su casa.
Ver a Shawn solo parpadear luego de una muestra gratis de risa me resultó algo extraño.
—Le escribiré para agradecerle, pero mañana no voy a poder.
—¿Pasado mañana?
—No es una buena idea, Mia—susurró este al ver la desesperación de la mujer.
¿Yo? Me sentía fuera de lugar como si no tuviera que estar presenciando aquella escena.
La profesora Xavier al parecer recordó que yo también estaba ahí. Asintió y finalmente se despidió a regañadientes antes de dejar la oficina de Shawn, este parecía cansado.
—¿Estas bien?
—¿Crees que fui demasiado duro?
—Creo que fuiste un gran oso de peluche—bromeé con él, pero se veía preocupado, por lo que me puse de pie y tomé su mano—. Hey, te lo prometo, fuiste bastante respetuoso.
—Aunque no lo creas, odio hacer sentir mal a las personas.
—Neal no está de acuerdo con eso. De hecho, el noventa y nueve porciento de tus alumnos no están de acuerdo con eso.
—Sé que soy exigente...
—Eres un ogro—corregí.
—Pero mi deber es serlo para que ustedes salgan de aquí con las mejores herramientas —contratacó ignorando mi insulto.
—Me ofrecí como tutora para Neal—revelé haciendo que se sorprendiera ante el cambio de curso de nuestra conversación—. Pronto viene la primera ronda de exámenes y ambos estamos de acuerdo de que al chico le hace falta.
—Espero que no te distraiga.
—No lo hará.
Al contrario, ayudó.
Neal asistía a sus clases improvisadas todas las tardes en mi casa. Además, me ganaba un viaje gratis al apartamento. Neal parecía padecer un grave problema de déficit de atención, se distraía con cualquier cosa; en nuestra segunda clase tuve que regañarlo porque no dejaba de observar mis dientes, luego me explicó que tenía una pequeña basura entre los centrales que lo estaban perturbando.
Pero a pesar de sus múltiples distracciones era un chico bastante talentoso e inteligente, solo quizás necesitaba a alguien que lo impulsara.
—Bien, creo que hemos terminado por hoy—le dije una vez terminamos de repasar el último tema.
Ya era jueves por la noche. Neal asistió sin falta cada tarde, incluso supo responder cada pregunta de Shawn en su última clase.
—Joder, Lucy, gracias. No sé qué haría sin ti.
—Oh sí, hazme sentir muy importante—bromeé con él, pero aunque Neal parecía divertido también se notaba que estaba hablando en serio—. Hey, no hay problema, ¿de acuerdo? Sigo estando libre por las tardes, así que lo estoy aprovechando.
—¿Sigues buscando trabajo?
Después de volver de Toronto había sido mi meta principal, lo había pospuesto demasiado. Aunque papá me asegurara que no había problema con seguir enviando dinero no me sentía cómoda no ganarlo por mí misma. En París trabajé como Batista en una pequeña cafetería para turistas, pensé que podría obtener algo similar aquí, pero al parecer todos los puestos de barista en las cafeterías de San Francisco estaban tomados.
—Estoy pensando firmemente en pedirle a Meera que me pague por escucharla parlotear sobre cuánto odia a Lancy, creo que consideraría cien dólares la hora, ¿aceptará?
—¿Por escucharla hablar sobre Lancy? Te dará doscientos la hora y es un mínimo—aseguró.
Nos reímos.
—No preguntaba por eso—dijo ahora poniéndose serio—, no me siento bien viniendo aquí, que te tomes una o dos horas de tu vida y no te esté pagando.
—Neal...
—Lucy—me arremedó él —, hablo en serio, puedes ganar dinero en estas tutorías, explicas bastante bien, eres paciente. Además, puede que le haya comentado a Zinnoh que me estás ayudando y está bastante interesado.
—Esto no es un trabajo.
—Pero es una buena entrada de dinero.
Tenía razón, sin embargo, tampoco era una entrada de dinero contante.
—Lo pensaré.
—Deberías hacerlo—presionó él.
Y como si fuera salvada por la campana la puerta de mi apartamento sonó. Meera me había dicho que pasaría por mi apartamento, sus padres estaban en su momento hay que hablar con nuestra hija, o algo así ella lo había llamado y quería huir.
Mi sorpresa fue abrir y ser Shawn el que estuviera al otro lado de la puerta visiblemente enojado.
—¿Qué estás...?
—Necesito hablar contigo—Su voz era plana, parecía un robot, como si aquellas palabras hubiesen salido en automático.
—Ahora no puedo—dije para después completar en voz baja un—: Neal está aquí, ¿recuerdas? Se supone que no debe verte.
Shawn pareció esclarecerse un poco, sin embargo, terminó de abrir la puerta de par en par y entró, encontrándose a Neal sobre el sofá con su tablet en la mano.
Neal abrió los ojos de par en par cuando encontró al dueño de sus peores pesadillas frente a él.
—Pro-profesor...
—Buenas noches, Silva. Necesito que me prestes a Lucy por dos minutos, ¿no hay problema, verdad? Muchas gracias. ¡Lucy!
Y sin más nos arrastró hacia mi habitación.
Mente sana como manzana, mente sana como manzana, no va a pasar nada en esa habitación, mente sana como manzana :v
Aunque si quieren saber lo que pasó, ya en inkitt está el siguiente capítulo por si no pueden esperar :v
Feliz lectura, nos estamos leyendo :)
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