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Capítulo 14.

Meera prácticamente estaba sin oxígeno de tanto reír después de haberle contado mi domingo junto a Shawn. Exigió fotos, Lucas había publicado algunas capturas de pantalla con su prima el dinosaurio que se hicieron un poco virales entre su grupo de amigos. Meera no podía creer lo que veía, su nueva amiga de verdad se había postrado frente al británico cascarrabias con un disfraz de dinosaurio.

—¿Puedes dejar de reír? De verdad, la gente nos mira—dije captando algunas miradas para nada indiscretas de las personas en la mesa continua.

Meera estaba haciendo un escándalo.

—Es que tan solo pensar la reacción de Shawn... ¿Y dices que no se rio?—agité mi cabeza en negación un poco frustrada—. De verdad te lo has tomado personal.

—Dime, ¿alguna vez lo has visto sonreír? Una milésima de segundo no es válida.

Meera guardó silencio y lo pensó por un rato hasta que asintió un poco dudosa.

—Estuve en la cena que prepara su familia para acción de gracias hace dos años. Lo vi sonreír.

—Dime que lo hace sonreír—rogué desesperada.

—Eso es lo extraño, sonrió luego de escuchar que su hermana ujum... Esto es incómodo... Luego de que su hermana dijera que se iba a divorciar luego de afirmar que su esposo la había engañado —Vaya, que humor tan retorcido tenía el británico —. Todos en la mesa nos quedamos en silencio, pero pude ver a Shawn y estaba sonriendo de par en par. El año siguiente no estuvo en la cena.

—¿Le prohibieron la entrada o algo así?—me burlé, pero Meera no hizo ni el mínimo gesto de acompañarme en mi broma—. ¡¿Le prohibieron la entrada?!

—No lo creo, los Kavanagh son personas que viven de la apariencia, Lucy. Pero la gente habla y es de conocimiento público que Shawn no soporta a su familia, en especial a su padre.

Mi pecho se contrajo al escuchar tales declaraciones, aunque ya lo sospechaba de la última vez que Meera me habló sobre Shawn. Nadie sabía donde vivía, en especial su familia. ¿Cómo podrías tener una buena relación con tu familia sin saber ellos donde residías?

Meera vio la consternación en mi rostro, por lo que tomó mi mano y la apretó en señal de apoyo.

—Mejor cambiemos de tema, no quiero deprimirte con la vida de nuestro profesor.

No quería desviar la conversación, quería saber más. Quizás más a adelante podría sacarle más información a Meera. Mientras tanto, tomé la oportunidad y pregunté sobre algo que me había dado vueltas por la cabeza desde hace días.

—¿Qué tal si hablamos de Leo Gallagher?

—Shh—Meera colocó su dedo índice sobre su boca y miró asustada alrededor de la cafetería, pero nadie nos estaba prestando atención.

—Tranquila, nadie nos escu...

—Nadie nunca puede saber que hablo sobre Leo, ¿de acuerdo?—sus ojos me devolvieron la mirada asustados. Me extrañé —. Eso es algo de lo que no puedo hablar en este lugar.

—Bien, has despertado aún más mi curiosidad.

Meera se removió en su asiento incómoda, después sorbió de su refresco.

—¿Tienes planes para esta tarde?

—¿A parte de estudiar a los guitarristas que Shawn me asignó? No, estoy libre.

—Bien, entonces hoy tendremos una tarde de chicas en mi casa y no voy a aceptar un no por respuesta.

No iba a negarme, después de todo quería conocer la historia que Meera tenía con Leo Gallagher, además, no podía negar que tenía curiosidad de saber donde vivían los Richardson.

Pero antes de eso, hoy tenía clase de teoría musical con mi cascarrabias favorito. El salón parecía estar menos lleno que la semana pasada, se lo comenté a Meera, ella miró a su alrededor, pero no se veía extrañada como yo.

—Hay personas que prefieren no asistir y luego pedir los apuntes. Ya sabes, el profesor Kavanagh causa un poco de pavor entre los músicos —Era estúpido, Shawn era duro, eso no se podía negar, pero si no querías pasar una vergüenza pública, ¿por qué no venir estudiados? Shawn lo advirtió. Ahora quiero golpearme por estar defendiendo al profesor idiota—. Mira quién está ahí.

Sus labios con labial rosa se extendieron en una sonrisa pícara a su vez que se acercaba a un cachorrito tembloroso en primera fila a paso firme.

—¡Hola, Zac! ¿Cómo estás hoy? Que linda camisa tienes, el negro es tu color—caminé hasta la chica tomando asiento a un lado de ella—. Ella es Lucy, mi nueva mejor amiga, aunque creo que ya la conoces, también ve tutorías con el profesor Kavanagh.

—Hola Zac—saludé mordiendo mi mejilla interna para tratar de no dejar salir mi risa.

Zac, me regaló una sonrisa temblorosa y sus ojos asustados volvieron a su libro. Meera no se rindió.

—¿Sabes? Tengo esta melodía en mi cabeza, tal vez podamos trabajar en ella mañana en la noche en mi casa—Como si fuera posible, Zac tembló aún más—. O tu casa, ¿te parece después de clases?

—No pu-puedo. Yo tra-trabajo.

—Oh, entonces tú di la hora y el día —noté como Meera meneó su escote y los ojos del pobre Zac por poco se le cayeron. Internamente me estaba meando de la risa—. Necesito estar a solas contigo, ya sabes, me desconcentro cuando hay mucha gente alrededor.

Meera acarició con su dedo el dorso de la mano de Zac y este la retiró como si una cucaracha se hubiese parado en ella.

—¿Qué dices, Zaqui?

¡¿Zaqui?!

No pude evitar carcajearme a su lado, ella estaba siendo muy mala con el pobre Zac. El chico trató de recomponerse incluso cuando sus mejillas se veían bastante sonrojadas, Meera por otro lado se veía victoriosa, ella de verdad quería domar—sus palabras, no las mías —, al tierno Zac.

—Parece que la señorita McDugents adora mi clase. Espero seguir haciéndola reír el resto de la hora—dijo una voz a mi espalda que me hizo enderezarme y mirar hacia la entrada.

El comentario de Shawn hizo que todo el salón enmudeciera. Lo seguí con la mirada mientras caminaba hasta el escritorio de la esquina, aún escuchando sus palabras en mi cabeza. No lo dijo de mala manera, pero fue a Shawn el vecino al que escuché, no a Shawn el profesor y eso me descolocó.

—Tenemos una larga jornada el día de hoy, espero que hayan estudiado. Hoy a amanecí con muchas ganas de hacer un test sorpresa—Se pudo escuchar como más de uno contuvo su respiración. ¿Un test sorpresa?—. Todo el mundo saque un lápiz y una hoja, tendrán diez minutos para responder estas dos preguntas. Si las responden correctamente tendrán un punto adicional de su nota final en su primer examen parcial.

—Oh, eso es nuevo—escuché decir a Meera a mi lado, pero no le presté demasiada atención, mis ojos estaban fijos en Shawn, quien por un momento hizo contacto visual conmigo—. Dios, espero que más nadie sienta la tensión sexual que estoy sintiendo yo.

—¡Meera!

—¿Qué? A partir de ahora nos sentaremos en primera fila. Tráete una falda la próxima vez, si quieres ven sin bragas, eso de seguro lo hará sonreír.

Rodé mis ojos ante el comentario, Meera era incorregible.

El test no fue lo único, prácticamente fuimos nosotros los que dimos la clase, Shawn solo hacia preguntas o aclaraba algunos conceptos mal dichos e inquietudes. Sin embargo, aunque salí agotada de mi clase de teoría musical debía admitir que el método que había utilizado fue muy satisfactorio, mantuvo la atención de todos al cien porciento y por mi parte la información si había llegado.

Shawn era muy buen profesor, tal vez el nepotismo había hecho su trabajo, sin embargo, él también hacia su trabajo sorprendentemente bien para su edad.

—Señorita McDugents, ¿podría quedarse un momento? Necesito cruzar unas palabras con usted—dijo Shawn en el momento que todos estábamos guardando nuestras cosas.

Meera me observó de tal manera que por un minuto pensé que iba a bailar en medio del salón de clases.

Le asentí a Shawn y esperamos a que todos se fueran.

Noté como Zac salió corriendo sin decir una palabra y Meera salió detrás de él no sin antes decirme que me esperaría en la entrada del conservatorio para emprender rumbo a su casa.

Una vez que estuvimos solos Shawn levantó la mirada de los test que había recogido. Al parecer algo no le había gustado de la persona que tenía la mala suerte de ser la primera en el paquete de hojas porque arrugó el rostro.

—¿Tan mal está la respuesta?—cuestioné divertida, pero él no se veía de la misma manera, estaba molesto.

—Espero no encontrar una respuesta tan estúpida como la que acabo de leer en tu test—me sorprendió la manera en la que respondió mi pregunta, no pensé si quiera que fuera hacerlo—. Pero confío en ti, respondiste bien las preguntas que hice a lo largo de la clase.

—Sí, después de quitarme mi traje de dinosaurio me puse al día. Ya sabe, estudiante del profesor Kavanagh en el día, dinosaurio de oficio para mi vecino por la noche—quise ser graciosa y no demostrar que me sentía nerviosa por el que me haya solicitado quedarme en su salón —. ¿Alguna razón particular por la que quería que me quedara, profesor Kavanagh?

Siempre formal, más nunca cometería el error de llamarlo Shawn en el conservatorio, esas formalidades establecían límites.

Shawn en respuesta me extendió un papel sobre algún concurso de guitarristas que se celebraría el diez de octubre, el premio sería mil dólares.

—Deberías intentarlo.

¿Me retuvo en su salón de clases solo para darme un cartel sobre un concurso?

—Podría habérmelo dado en casa—comenté un poco confundida.

—No siempre te veo, así que aproveché el momento—Se encogió de hombros a su vez que ocultaba sus manos en los bolsillos de su pantalón —. Es una gran oportunidad, además, te ayudará a conseguir más confianza en ti misma. Puedo ayudarte a prepararte.

¿Quién es este Shawn y dónde está mi británico cascarrabias?

—Gracias, pero, aunque me encantaría participar ese día no podré ir, ni siquiera estaré en San Francisco—se notaba la confusión en él, así que me expliqué —. Es acción de gracias en casa, estaré con mi familia.

—¿Celebran acción de gracias en Francia?

—Canadá, iré a Canadá—Shawn se veía aún más confundido—. Bien, historia corta: Soy francesa de nacimiento, pero tengo nacionalidad canadiense. Mis padres son canadienses, mi abuelo también. Él se casó con mi abuela, francesa, de ellos nació mamá y pues mamá se metió con el mejor amigo de mi tío, canadiense. Y he aquí, Lucy McDugents, una híbrida.

—Una hibrida.

Shawn como siempre parpadeó, pero ahora la comprensión había llenado sus ojos.

—Meera tomará apuntes para mí, estaré fuera desde el fin de semana, volveré el martes once.

—¿Verás a Lucas?—Aquella pregunta me sorprendió un montón. Shawn notó la sorpresa en mí—. ¿Recuerdas que lo conocí ayer con tu disfraz de dinosaurio?

—Pensé que habíamos quedado con que olvidarías todo—me permití las informalidades por un minuto.

Shawn se encogió de hombros.

—Tu primo es alguien muy difícil de olvidar y eso que solo escuché su voz, dijo algo sobre una tarjeta V.

Se estaba burlando de mí, Shawn se estaba burlando de mí.

Sin poder formar una palabra, Shawn solo asintió y volvió a su escritorio.

—Si consigo algún otro evento que pueda ayudarte te mantendré informada, ¿de acuerdo? Puedes irte—Pero no me fui, volví a echarle una mirada de pies a cabeza. Él se dio cuenta de que no me había movido de mi lugar—. ¿Necesitas algo?

—¿Podemos fingir por un momento que estamos en el pasillo de nuestra residencia? Necesito preguntarle algo a Shawn alias británico cascarrabias y no a mi profesor.

—Tenemos que hablar sobre ese apodo.

—¿Puedo? ¿Shawn está ahí?

Shawn rodó los ojos, apoyó su redondo trasero en el filo de su escritorio y me instó a hablar con un gesto de sus manos.

Era una estupidez, diría que no, estaba loca, pero en mi sangre estaba la locura.

—Acción de gracias en mi casa no es precisamente para dar las gracias, es un evento más grande, algo que en algunas ocasiones se vuelve más peligroso. La guerra de bromas.

—La guerra de bromas—no preguntó, solo lo dijo como si estuviera tratando de buscarle un sentido a mis palabras.

—Este año irá de equipos, no iba a participar, por más que Lucas estuviera calentando mi oreja sobre hacerlo, será un gran premio y todos me quieren. ¿Yo? Necesito sangre nueva.

—¿A dónde vas con todo esto, Lucy?

—¿Que harás el diez de octubre?

Loca, demente, tonta,pero una que conseguirá su objetivo. ¿Qué mejor que una guerra de bromas parahacer reír a Shawn?

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