Capítulo 1.
Podía jurar que mi párpado estaba haciendo ese estúpido tic, ya sabes, ¿temblar como si no hubiera un mañana? Estaba enojada, pero también relajada, quizás con el orgullo un poco herido. Tacha eso, bastante herido.
Piénsalo de esta manera, Lucy, al menos nunca le diste tu tarjeta V, dijo la Lucy malvada que estaba pidiendo a gritos una gran venganza.
La sangre de mi padre estaba llamando, las de mis tíos también, pocas veces los había visto en acción, pero la última vez tío George terminó en el hospital por una de las ideas de mi tío Louis.
Respira profundo, inhala, exhala, que tu párpado se detenga, dijo esta vez la Lucy buena, no has hecho una broma maliciosa desde que empezaste a manchar tus bragas, eres una adulta, no una niña caprichosa.
—¿Lucy? ¿Escuchaste lo que te dije?—Carson preguntó mirándome atento, al parecer los ocho meses que teníamos juntos no bastaron para conocer mi tic párpado nervioso, Lucas lo había nombrado de esa manera—. ¿Lucy? Te dije que soy gay.
Oh sí, Carson, mi novio americano desde hace ocho meses me había confesado que era gay.
—Eres gay—repetí tranquilamente antes de tomar un sorbo de mi bebida de fresa en aquel restaurante elegante parisino que podía costearse fácilmente Carson, después de todo era el hijo de un embajador.
Mamá estaba orgullosa por tan buen partido, papá quería cortarle el pene.
—Lo soy—Carson se removió nervioso en su asiento y bebió de su vaso, solo que éste lo terminó de un sorbo—. Sé que no debí seguir con esta farsa, de verdad lo lamento, es solo que mi padre... Bueno, ya lo conociste.
—Sí, me odió.
—¡Exactamente! Imagínate si le dijera que me gustan los chicos—apretó fuertemente sus manos sobre la mesa—, estoy seguro que podría eliminarme para siempre de su testamento.
Carson se rio incómodo, mientras mi rostro permanecía sin expresión alguna.
—¿Lucy? Me estás poniendo nervioso aquí.
—Eres gay—repeti con voz trémula, Carson solo asintió nuevamente—. ¿Por eso no querías acostarte conmigo?
Carson no se esperaba esa pregunta, su cabeza se echó hacia atrás bastante sorprendido.
—Yo ehh, ¿supongo?
—¿Eres idiota, Carson?—cuestioné esta vez mordaz.
—Lucy...
—Supongo que eres idiota. La verdad, siento que tengas miedo de decirle a tu padre que eres gay, pero llegar al punto de haberme mentido para tener una tapadera es de una persona idiota—Carson no dijo nada, sus ojos solo se posaron en sus manos que de lejos se veían sudorosas.
Lucy malvada quería ganar, pero Lucy buena sabía que era perder el tiempo.
Bien, ocho meses perdidos, pero irás a California, de igual manera iban a terminar.
Las relaciones a distancia pueden funcionar, pero cuando ambas partes realmente son maduras y se aman. Carson no es para nada maduro y ninguno de los dos nos amamos, sabía que iba a terminar, pero, ¿Gay?
Lucy buena ganó.
Me levanté con toda la tranquilidad del mundo y le sonreí.
—Espero que seas feliz, Carson, todos merecemos la felicidad.
Tomé mi bolso, di tres pasos, pero la Lucy malvada peleó. No podía irme de ahí sin una pequeña venganza. Tomé mi bebida restante y la arrojé sobre la cabeza de Carson, todos a nuestro alrededor en aquel restaurante elegante se detuvieron a observar la escena, Carson por su parte solo tenía los ojos como platos. Le ofrecí mi sonrisa más angelical.
—Gracias a Dios no te di mi tarjeta V.
—Espera, ¿eres virgen?
¿De verdad?
—Adiós, Carson.
Salí del restaurante victoriosa, un poco agotada y con ganas de que esa noche acabara.
Afortunadamente conseguí un taxi, una vez estuve en el asiento trasero busqué a Lucas en mis contactos, no me importaba que en Toronto fuera de madrugada, sabía que mi primito estaría despierto.
Al tercer tono Lucas respondió, había música de fondo y no entendía ni una palabra de su boca, al menos alcancé a escuchar que se alejaría, poco después al parecer había salido de la casa ruidosa.
—¿En serio, Lucas? ¿Una fiesta? ¿Tía Daisy lo sabe?
—No vas a delatarme, Lucy—arrastró las palabras advirtiéndome-—. Sabes que tengo material bastante jugoso sobre ti en aquel bar parisino en tu cumpleaños.
—¿Y? Soy mayor de edad, tú por el contrario no y estás bebiendo.
—¿Desde cuándo te volviste tan aburrida? —lloriqueó él y rodé mis ojos, me propuse a ignorar que Lucas se había escapado de casa un martes.
De igual manera tía Daisy iba a atraparlo y Lucas tendría que pagarlas, tía Daisy siempre lo descubría.
—Carson es gay—revelé, el taxista me miró por el retrovisor y elevó una oración al cielo, francés y taxista era una combinación perfecta para una persona bastante chismosa—, me lo acaba de confesar.
—¿Me estás jodiendo?
—Sí, ya quisiera yo estar jodiendo. Al menos no tuve que romperle el corazón. ¡Ah! Y arrojé mi bebida en su cabeza porque ante todo soy una mujer digna.
Lucas silbó por lo bajo.
—Dime que fue bebida con todo y vaso—suplicó.
—Hace dos años atrás tal vez, pero voy a vivir sola en California, las bromas tenían que parar.
Mamá no apoyaba la idea de que me mudara al otro lado del mundo y aunque había ahorrado los últimos tres años mientras trabajaba en una cafetería de mierda, todavía estaba lejos de poder mantenerme yo sola en San Francisco, demasiado caro.
Mamá propuso esta idea, detén las bromas pesadas, sé una adulta por primera vez Lucy y te apoyaré, papá estaba muy ofendido y le aseguró que él era bastante adulto cuando con ayuda de mis tíos colocó una mofeta en el auto de la cocinera de su escuela.
¿Por qué no se me había ocurrido eso? Fue lo que pensé cuando papá me contó la historia a los ocho años.
—Te has convertido en la prima aburrida. ¿Ya compartes el maquillaje con Marta?—Lucas se burló, yo solo rodé los ojos.
—Quiero que me consueles, no que te burles de mí, Lucas.
—¿Consolarte en qué? Estoy seguro de que estás feliz por haberte deshecho de Carson—bostezó, no lo dije en voz alta, pero tenía razón —. Eso sí, creo que los franceses no son lo tuyo, ¿este es tu quinto novio? Además, quiero que sepas que tu gay radar está atrofiado, prima, deberías conseguir baterías nuevas.
—¡No necesito baterías nuevas! Además, Christof y Étienne han sido mis únicos novios aparte de Carson.
Christof duró un mes, Étienne solo una semana. No soportaron mis bromas. Carson había sido mi relación más larga.
—Soy tan mala novia—me quejé revolviendo mi cabellera con mis manos—. Tal vez solo deba escoger cualquier tipo en un bar y que me quite mi tarjeta V y olvidarme de los hombres. O tal vez podría intentar con una mujer, ¿qué te parece?
El taxista volvió a persignarse.
—Las vaginas son más lo mío—Lucas se escuchaba divertido, yo por otro lado quería vomitar, mi primito de dieciséis tenía una gran vida sexual, siempre me lo restregaba en la cara. Volví quejarme—. Lucy, olvídate de los chicos, irás a California, comerás mucha pizza, no te congelaras el trasero por el frío del invierno y harás lo que te gusta, ¿Linda ya está empacada?
Sonreí al recordar mi vieja guitarra en su estuche fuertemente reforzado con ocho etiquetas que indicaban a cada lado: ¡Cuidado! ¡Frágil!
Incluso hice una especial: Hazle daño a Linda y te haré daño. Bastante ingenioso.
Escuché como los amigos de Lucas lo llamaban a gritos, por lo que decidí dejarlo ir.
—Gracias, Lucas. Eres y serás siempre mi primo favorito, pero no le digas nada a James, mucho menos a Johan, sabes cómo se pone.
—¿Que le diga a Johan lo mucho que me adoras? ¡Johan, Lucy dice que soy su primo favorito!
—¡¿Johan está en esa fiesta?!
Tía Amy va a enloquecer.
—Delátanos y nos vengaremos—me amenazó divertido.
—Lucas, ustedes no son nadie sin mis ideas.
Sin más colgué, él no podría refutar eso. Mis primos eran máquinas de bromas, pero sin mí solo eran bromitas inocentes nada más.
El taxista tomo los billetes una vez me dejó frente a mi casa, su mirada prejuiciosa seguía en mi pero no le presté demasiada atención.
Me sorprendí al ver a todos despiertos, lo esperaba de Gwen, incluso de Marta, quizás un poco de papá, pero no de mi madre. La preocupación en su rostro me hizo arquear mi ceja, me detuve en medio del pasillo al ver la mirada atenta de todos, mamá se acercó con cuidado como si fuera a partirme en cualquier momento.
—¿Pasa algo?
—Carson llamó —dijo papá, se veía enojado—, dijo que terminó contigo y que luego te fuiste.
—Oh sí, me dijo que era gay—me encogí de hombros y fui hasta la cocina.
Marta jadeó sorprendida mientras que Gwen solo rio, yo también hubiese reído si estuviera en su lugar.
Tomé una manzana, mi mamá tenía los ojos abiertos de par en par mientras veía como mordía mi manzana tranquilamente.
—¿Carson dijo que era gay?
—Ujum.
—¿Y solo te fuiste?—cuestionó ella impresionada.
—No sin antes adornar su cabeza con mi bebida, pedí un batido de fresa que estaba riquísimo, creo que tendrá que botar su camisa—dije pensativamente.
A papá le brillaban los ojos cuando pasó la puerta de vaivén de la cocina. Demostraba tanto felicidad como ira en su rostro.
—¿Quieres que corte su pene? Ya sabes que puedo hacerlo de un solo movimiento.
—No, papá, Carson lo necesitará.
Besé su mejilla, luego la de mamá y salí con mi manzana en mano dirigiéndome directamente a mi habitación. Por supuesto, Marta y Gwen me siguieron, la única cosa que unía perfectamente a las hermanas McDugents: el chisme.
¡Sorpresa!
Aunque quizás ya algunos leyeron el capítulo 1 por Inkitt, ahoea se los traigo a mis preciosos lectores de Wattpad <3
Y empiezo con las dedicaciones, lo tienes tú, Sandra <3 Gracias por todos estos años de apoyo, un abrazo :)
Mil gracias a todos por sus votos y comentarios, me alegra muchísimo que ya les esté gustando la historia <3
Nos estamos leyendo :)
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