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Capítulo 2 • La bolsa

Aunque la reputación de Mal había decaído en los últimos días por salvar la vida de su mayor enemiga, eso no significaba que la isla le había perdido el miedo.

El palacio del dragón era la escuela donde los hijos de los villanos estudiaban para convertirse en mejores villanos que sus padres.

Era la hora del almuerzo y todos los chicos estaban en la cafetería haciendo travesuras o desechando la basura de comida a donde pertenecía: la basura. Mal, se paro arriba de una mesa y llamó la atención de los alumnos y secuaces. Su porte era igual de intimidante como el de su madre.

— Alguien tuvo las agallas de robarme. Quiero saber quien fue - la cafetería permaneció en silencio —. Solo quiero que me devuelvan mi bolsa. Si el ladrón me la entrega en la mano en este instante prometo no lastimarlo demasiado.

La sala siguió en silencio, excepto por unos murmullos declarando que el tipo estaría muerto si se atrevía a delatarse. Esa actitud molesto más a Mal.

Jay, su fiel compañero trato de tranquilizarla con la frase: "solo es una estúpida bolsa" pero él no entendía. No era una bolsa, era su bolsa y más importante aún, alguien se creyó lo suficientemente listo para robarle a Mal sin recibir consecuencias.

— Bien, si el ladrón me devuelve mi bolsa ahora mismo, prometo que no voy a molestarlo un mes completo.

Los murmullos declaraban que era una buena oferta, pero nadie se declaró culpable.

— No voy a molestarlo tres meses completos - ahora todos en la cafetería se sentían verdaderamente atraídos por descubrir al infeliz que se salvaría de los abusos de Mal por tres meses —. ¿Nadie? Quien sea que me entregue mi bolsa y al ladrón antes de la media noche de hoy, prometo que no molestarlo tres meses y mi pandilla y yo lo vamos a proteger de otros abusadores.

Ahora todos buscaban al ladrón con desesperación con la mirada, sin embargo uno de los chicos de la cafetería levantó la mano.

— ¿Cómo sabemos que vas a cumplir con tu palabra?

Mal torció la boca y exhalo exasperada.

— Si algo tenemos los dragones es que nuestra palabra vale tanto como el oro. Así que juró por mi sangre de dragón que cumpliré mi palabra.

Eso fue suficiente para que toda la escuela comenzará una búsqueda incansable por descubrir al ladrón y regresarle su bolsa a Mal.

Pasó un rato, la mayoría de estudiantes se pusieron a investigar, mientras otros simplemente saltaron las clases.

Jay estaba charlando con tranquilidad con Carlos y Anthony en uno de los pasillos cuando Michael, un nieto de Madam Mim le tocó el hombro.

— Hola viejo - saludo nervioso —. Necesito que me ayuden.

— ¿Por qué te ayudaría...? - al ver lo que el joven sostenía entre sus manos entendió lo que sucedía.

— ¿Tú le robaste a Mal? - comenzó a reírse Anthony —. Ay mi dulce Mal, a veces es muy distraída.

— No es gracioso, ella va a matarme

— Definitivamente - mencionó Carlos — ¿Por qué no te entregaste?

— ¿Acaso me escuchaste? Ella va a matarme.

— Eres valiente hombrecillo, Mal respeta a los debiluchos con grandes habilidades.

— ¡No lo entienden! Yo no sabía que esta era la bolsa de Mal, solo creí que era un robo sencillo ¡no había nadie cerca! De haber sabido que era de Mal jamás me habría atrevido ni a mirar.

— Aún no es tarde, puedes entregarte. Tendrás tres meses de protección.

— Cuando se acaben esos tres meses Mal me matará.

— ¿Qué quieres hacer entonces?

— Deshacerme de esto - mostró el bolso —. Si lo dejo en algún lugar al azar quizá Mal crea que nadie lo robo y solo olvido donde lo dejo y yo seré libre.

— No creo que funcione, pero mejor esconde eso. Mal viene para acá - murmuró Anthony. Michael escondió la bolsa dentro de su sudadera.

Mal paso sin siquiera mirarlos. El pequeño respiro tranquilo.

— ¿Me van a ayudar?

— Claro pequeñín - dijo Jay entusiasta.

— ¿En serio lo vamos a ayudar? - cuestiono Anthony.

— Sí, Mal esta insoportable por perder su bolsa... O su dignidad, no sé, pero es difícil de tolerar cuando se pone así.

— Gracias Jay - lo tomo de la mano con un brillo en la mirada.

— Eh, eh, ey, no lo hago porque me agrades o algo así, lo hago para que Mal me deje de molestar.

— Vayamos al muelle, dejemos la bolsa ahí. Mal creerá que los piratas la tomaron y si Mal se enoja será contra Uma y su tripulación - propuso Anthony.

— Sí, dejemos que el problema sea de alguien más.

— Eso no funcionará - dijo Evie a espaldas de Jay —. Mal sabe que dejó la bolsa en frente del castillo de las gangas. Los piratas no son una opción.

— ¡Evie! - los chicos se sobresaltaron. Escucharon lo que tenía que decir —. ¿Le dirás a Mal?

— No. También es gruñona conmigo por lo de su bolsa. Yo propongo que escondemos la bolsa en el basurero frente el castillo, robamos el interior y Mal creerá que la saquearon pero al menos recuperará su bolsa.

— Esa es buena idea.

— ¿Tú le robaste a Mal? ¡Ven conmigo, necesito cobrar mi recompensa! - un chico que pasó cerca y escucho todo trato de sujetarlo, pero Jay lo evitó.

— Ay que correr - dijo Carlos y todos lo hicieron.

— No falta mucho para que toda la escuela sepa que fuiste tú, así que debemos esconderte - dijo Evie.

— Mal nos va destrozar.

— ¡Ahí está! - dijo alguien —. Él se robo la bolsa de Mal - señalaron al grupo con Michael corriendo. Mal escucho y comenzó a perseguirlos.

— ¡Hey! - la pelimorada les grito.

— Suban a los techos, Mal es mala trepadora - les dijo Jay guiándolos a una pared con enredaderas que conducía hacía el techo de un salón abandonado.

— ¡Vengan acá! - Mal, pensó en usar las escaleras que llegaban a la torre encima del salón, pero los dio por perdidos, igual ya conocía la identidad del ladrón y se encargaría de hacerlo pagar en persona.

(***)

— No puedo ir a mi casa, Mal seguro me esta esperando ahí - dijo Michael, escondiéndose en un callejón. Ya había atardecido y si no fuera por ayuda de Evie, Jay, Carlos y Anthony, él ya estaría muerto o siendo torturado por Mal, sinceramente no sabía cuál era peor opción.

— Tranquilo chico, ella no te espera en tu casa - menciono Anthony entrando al callejón. Quedó rezagado un par de calles atrás.

— Al fin, nos alcanzas... - Jay permaneció en silencio un segundo —. ¿Cómo sabes que ella no lo espera en su casa?

— Porque estoy aquí - La silueta oscura de Mal también entró al callejón.

— Que rata eres Anthony - le dijo Carlos. El nieto de Lady Tremaine se sintió halagado.

— Bien, ganaste - dijo Jay, pero entonces empujo a Mal y Anthony permitiendo que escaparan del callejón.

— Estoy muerto, estoy tan muerto - exclamó Michael.

— ¡Tengo una idea! - gritó Jay

— Eso es raro - murmuró Carlos.

(***)

Faltaba poco tiempo para la medía noche y el plan de Jay ya estaba en marcha. Tal como pensaron Mal siguió su rastro hasta la tienda de cachivaches de Jafar.

Michael se posiciono en frente de Mal y le entrego su bolso. Extendió los brazos aceptando su destino.

— Voy a disfrutar esto - lo tomo de la camisa y se preparo para golpearlo.

— ¡Alto! Él se está entregando. - dijo Evie

— Sí, porque es un tonto.

— ¿No dijiste que si el ladrón te devolvía tus cosas y se entregaba lo perdonarías? - mencionó Carlos.

— Esa oferta caducó.

— De hecho no. Dijiste: "quien sea que me devuelva mi bolsa y me entregue al ladrón le daré inmunidad durante tres meses" Michael te está entregando el bolso y al ladrón. Faltan dos minutos para la media noche.

Mal lo considero un segundo y después se resignó con un bufido. Soltó la camisa del chico y se dirigió a sus amigos.

— Durante los siguientes tres meses ninguno de nosotros vamos a molestar a este... Muchacho. ¿Entendieron?

El equipo asintió con la cabeza. Mal se acercó al oído del más pequeño.

— Disfruta este tiempo, porque una vez los tres meses caduquen me encargaré de que tu vida sea un infierno.

Michael acepto, pero ahora tenía miedo de que el tiempo siguiera avanzando. Al día siguiente todo volvió a la normalidad, Mal había recuperado su bolsa y al parecer eso arreglo su humor aunque sea un poquito.

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