
Capítulo 4:"Revelaciones"
POV Akane:
Me encontraba en ese estado de relajación absoluta, en el que ya no distinguía la realidad del sueño; de pronto, abrí los ojos y vi el Olimpo frente a mí; luego me vi y mi ropa había cambiado por un vestido griego color rojo y con rubies. Mi cabello y ojos también habían cambiado al color con el que nací. Caminé hasta la casa principal, y cuando llegué, vi a una figura femenina muy conocida por mí.
-Hola, mami.- Saludé conteniendo mis lágrimas, pues me daba gusto volver a ver a mamá aún en sueños. La figura se volteó y me sonrió cálidamente.
-Akane.- Respondió cálidamente a manera de saludo mientras caminaba hacia mí.-Estás bellísima, mi amor.- Halagó dulcemente mientras me abrazaba y transmitía ese calor que tanto extrañaba.
-Eso lo saqué de ti, ma.- Devolví con el mismo tono mientras mis lágrimas caían libres por mis mejillas.-Te extraño, mami.- Añadí con notoria tristeza.
-Yo también te extraño, mi amor. A todos.- Habló cálida pero tristemente mientras comenzaba a derramar lágrimas, las cuáles claramente podía sentir.-Pero nunca olvides, Akane. Quienes nos aman jamás nos dejan y siempre estarán en nuestros corazones.- Habló con una gran y cálida sonrisa, la cual devolví del mismo modo.-Así que yo siempre estaré contigo, pase lo que pase.- Agregó dulcemente mientras apretaba más su abrazo.
-Mami, ¿ya debes irte?- Pregunté, temiendo su respuesta.
-Aún no, mi vida. Tenemos suficiente tiempo para conversar de todo lo que te preocupa.- Respondió mamá inquisitivamente mientras se separaba de mi; respiré profundamente y asentí. Ambas caminamos hacia el interior y tomamos asiento en un sofá.-Ahora sí, amor, ¿qué te preocupa?- Preguntó cálidamente mientras acariciaba mi mejilla derecha.
-Verás, mami. Todo iba muy bien entre Francis y yo; pero cuando supe que estaba embarazada también supe que me fue infiel.- Expliqué brevemente a mamá mientras nuevas lágrimas salían.-Tengo miedo a que le haga algo a Melody o a Sophy, que me siga hasta Forks y me haga daño junto a mi bebé.- Añadí mientras secaba mis lágrimas. Mamá me abrazó y acarició la espalda.
-Mi amor, no tienes de qué preocuparte. Tus tíos cuidarán muy bien de Melody, y Sophy tiene la protección de los hombre lobo quileutes.- Habló dulcemente mientras aún me consolaba.-Sabes, Akane. Cuando naciste y te traje por primera vez al Olimpo, todos tus tíos y tías te obsequiaron un don, y uno de ellos era la capacidad de poder aparecer y desaparecer a voluntad sin peligro alguno. Así que si Francis aparece en Forks, puedes desaparecerte con las personas que quieras a donde sea.- Explicó con una cálida sonrisa, la cual devolví al instante.
-De acuerdo, mami.- Respondí con mucha paz, transmitida por mamá.-Mamá, ¿qué otros dones poseo?- Pregunté con mucha curiosidad, olvidando casi por completo el asunto de Francis.
-Déjame recordar.- Expresó mamá mientras ponía una mano en su mentón.-Hestia te dio el don de llevar paz a tu hogar y de poder crear fuego a voluntad. Zeus te dió el don de poder crear rayos y truenos, manipular el cielo, así como de convertirte en águila a voluntad. Yo te di el don de un próspero matrimonio, aunque no con Francis claro está.- Habló en tono divertido, el cual me sacó una genuina sonrisa de diversión.-También te di la capacidad de convertirte en pavorreal o león a voluntad. Poseidón te dió el don de manejar el agua y la tierra a tu antojo, de respirar bajo el agua, convertirte en sirena a voluntad y de comunicarte con los animales marinos. Afrodita te otorgó belleza, sensualidad y amor, y no solo para tu familia, sino también para los demás. Ares te dio el don del conocimiento con una espada, así como de defenderte con artes marciales mixtas. Atenea te dotó con conocimientos de las ciencias, de la justicia, sabiduría, estrategia en combate, y de la habilidad, para hacer todo bien. Hermes te dio el don del conocimiento en el comercio y la heráldica, de reconocer muy bien cada camino recorrido, de la astucia, del gusto por los deportes y el atletismo. Deméter te dio el don de cosechar lo que quieras sin necesidad de semillas, te dio el don de la fertilidad y de cambiar a voluntad el clima. Apolo te dotó de belleza tanto interna como externa, de poder emanar de ti cuanta luz quieras, de poder manejar la luz del sol a tu gusto, de la música, tanto de cantar como de tocar cualquier instrumento, de el arco, la poesía, el saber cualquier cosa y la profecía. Dioniso te dio el don de consumir cuánto alcohol quisieras sin embriagarte y el don de dar vida sin límite. Artemisa te dio el don de manipular la luz de la luna a tu antojo, la caza, de conocer y dominar los bosques y animales; también, te dio el "poder" de volver a ser virgen.- Explicó con mucha calma y en modo juguetón mientras sonreía cálidamente.
-Son demasiados.- Hablé tranquilamente pero con notoria sorpresa.-Eso significa que soy poderosa, ¿verdad?- Pregunté del mismo modo, a lo cual, solo asintió y sonrió.
-Así es, mi cielo.- Aseguró mamá con un poco de diversión.-Por esa razón, eres considerada "la princesa del Olimpo".- Agregó del mismo modo. Por otro lado, seguía en estado de shock.
-¿Qué hay de mi bebé?, ¿él también tendrá esos dones?- Pregunté a mamá con notoria preocupación, la cual desapareció en cuanto me sonrió.
-Por supuesto. El bebé nacerá con todos tus dones, más otros que con el tiempo irá desarrollando.- Explicó mamá con su hermoso y dulce tono. La abracé y ella correspondió. Extrañaba su calor, sus abrazos, su voz, todo.
Justo en ese momento, comencé a sentir frío, por lo que volví mi vista a mamá, la cual se estaba desvaneciendo, por lo que comencé a derramar lágrimas, hasta que su voz me hizo parar.
-No llores, mi amor. Recuerda, no estas sola. Siempre me tendrás a tu lado aunque no me veas.- Habló mamá con una cálida sonrisa. De pronto, comenzó a emanar de ella una luz blanca, y en unos segundos ella ya no estaba; en su lugar, había una hermosa cadenita de plata cuyos eslabones tenían forma de corazón al igual que el dije de cristal.-He puesto la mitad de mi espíritu en este collar, así que cuando quieras hablar conmigo, solo tienes que tomarlo entre los dedos y un pequeño holograma de mi se reflejará donde sea. Y lo mejor de todo, es que puedes sentir mi calor.- Explicó la voz de mamá, la cual salía del dije.
-Muchas gracias, mami.- Agradecí mientras tomaba delicadamente el collar y me colocaba.
Al momento de sentir el contacto del collar en mi pecho desperté de golpe, llevándome la sorpresa de ver el hermoso collar. Lo tomé entre mis manos y lo apreté levemente, sintiendo al momento la calidez de mamá, cosa que me provocó derramar algunas lágrimas de felicidad. Sequé mis lágrimas, tomé mi teléfono y lo prendí para ver la hora, 6:30 am. No pude evitar abrir un poco la boca en señal de sorpresa, pues no siempre me despierto tan temprano. Abrí mi maleta y saqué el mismo outfit, pues al ser semi-diosa y mitad vampira, puedo evitar sudar, así como controlar los olores. Recogí mi cabello en una coleta baja y me acomodé en mi asiento; tomé mi teléfono y llamé a tía Hestia, la cual respondió al momento.
-Hola, conejita. ¿Recién despiertas?- Preguntó cálidamente.
-Hola, tía, y sí, recién despierto.- Respondí del mismo modo mientras esbozaba una sonrisa.-Soñé con mamá.- Añadí con nostalgia, notando al momento un pesado suspiro.
-¿Te habló de los dones?- Preguntó seriamente, a lo que solo asentí con la cabeza.
-Sí, me dijo quién y qué dones me dieron.- Respondí seria.-Pero no sé usarlos.- Añadí un poco triste.
-Lo sé. Tu madre quiso enseñarte a usarlos cuando tuvieras suficiente edad, pero ya ves que no se pudo.- Habló cálida y dulcemente, haciéndome sonreír amargamente.
-Ya veo.- Exclamé tranquilamente. De repente, una idea pasó por mi cabeza.-¿Ustedes pueden enseñarme a usarlos, verdad?- Pregunté con notoria curiosidad, cosa que tía Hestia notó de inmediato.
-Por supuesto, amor.- Respondió muy entusiasmada, cosa que me hizo gracia.-Podríamos ir a enseñarte, o podrías practicar teletransportarte.- Añadió en tono divertido, haciéndome reír nerviosamente.
-No estoy muy segura de eso.- Admití tímidamente, logrando así, una sonora carcajada por parte de tía Hestia.
-Solo bromeaba, conejita.- Habló un poco más calmada, cosa que me hizo sonreír.
-De acuerdo, tía.- Hablé tranquila.-Tengo que colgar, Sophy no tarda en venir.- Hablé con un poco de nostalgia, pues me encantaba platicar con tía Hestia.
-De acuerdo, corazón. Llama cuando quieras.- Habló tía Hestia a forma de despedida, a lo cual asentí.
-Lo haré, tía. Chau.- Respondí mientras asentía con la cabeza.
-Chau, baby.- Respondió juguetonamente y ambas colgamos.
Apagué mi teléfono y encendí la laptop para seguir diseñando, pero esta vez, lo haría para mí. Me haría atuendos para mi embarazo. Estaba entretenida en mi laptop, hasta que escuché la dulce voz de Sophy.
-Buenos días, hermanita.- Saludó Sophy con una cálida sonrisa, la cual devolví enseguida.
-Buenos días, hermana.- Devolví el saludo mientras me ponía de pié y la abrazaba.
-¿Dormiste bien?- Preguntó dulcemente mientras correspondía mi abrazo.
-De maravilla.- Reconocí con una nostálgica sonrisa, la cual Sophy vio.
-Soñaste con tu mamá, ¿verdad?- Preguntó con una cálida sonrisa, a lo cual, asentí.
-Sí, fue hermoso.- Comencé mientras me volvía a acomodar en mi lugar y Sophy frente a mí.-Se sintió tan real, que juraría que fue más que un sueño.- Justo cuando terminé de decir eso, el dije comenzó a vibrar, por lo que de inmediato, cerré y silencié el compartimento. Sujeté el dije con mis dedos y la figura en miniatura de mamá se posó en mi mano derecha, dejando a Sophy boquiabierta.
-Tienes razón, mi amor. No fue un sueño, utilizaste el don que Morfeo te obsequió.- Comenzó a explicar mamá con una cálida sonrisa, la cual, tanto Sophy como yo devolvimos.-Puedes controlar, manipular, interpretar, quitar y brindar sueño a quien quieras cuantas veces quieras.- Terminó de explicar con una cálida sonrisa mientras dirigía su mirada a Sophy, quien, la observaba con una cálida sonrisa.-Es un placer conocerte, Sophy.- Saludó mamá con una gran y honesta sonrisa, la cual fue devuelta del mismo modo por mi hermana.
-El placer es todo mío, señora Hera.- Devolvió Sophy educadamente sin borrar su cálida sonrisa, cosa que provocó una sonora carcajada en mamá, la cual negaba divertida.
-No es necesaria tanta formalidad, querida.- Habló suavemente con una cálida sonrisa.-Puedes decirme "mamá", "mami" o "ma", como gustes. Eso me encantaría.- Pidió mamá del mismo modo, provocándole un notorio sonrojo a Sophy, quien me miró. Yo solo asentí con una divertida sonrisa.
-D-de acuerdo, m-mamá.- Tartamudeó Sophy, a lo que reí un poco fuerte.-Gracias por aceptarme como a una hija.- Agradeció Sophy mientras trataba de no derramar lágrimas.
-Te has ganado eso y más al querer como a una hermana a mi hija, querida mía.- Habló con dulzura.-Por eso, te has ganado mi confianza, cariño y amor.- Añadió mamá con una cálida sonrisa mientras su figura comenzaba a crecer y abrazaba a Sophy, la cual ya había derramado algunas lágrimas.-Y para estar en contacto conmigo también tendrás una joya.- Añadió mientras tomaba la mano derecha de Sophy y un resplandor blanco salía de ella, apareciendo en segundos, un hermoso anillo con un ópalo en forma de corazón.
-Muchas gracias, mami.- Agradeció Sophy mientras la volvía a abrazar con mucha alegría.
-Es un placer, hija mía.- Devolvió mamá con una gran y cálida sonrisa.-Tanto el collar de Akane, como tu anillo están conectados, así que, cuando quieras hablar conmigo, solo empuña tu mano y del anillo saldrá un pequeño holograma de mí.- Explicó mamá del mismo modo.-También se pueden comunicar una a la otra,- añadió.-solo piensen con quién quieren conversar y la figura saldrá de la joya.- Terminó de explicar con su sonrisa.-Bueno, me retiro para que desayunen y platiquen de sus cosas.- Dijo mamá con tono divertido, a lo que nosotras sonreímos y asentimos en respuesta, para ver como mamá se desvanecía en el aire.
-Te lo dije,- hablé en dirección a Sophy con una gran sonrisa.-ahora no solo somos mejores amigas, si no también hermanas, familia.- Añadí del mismo modo, recibiendo así una cálida sonrisa de su parte y un fuerte abrazo de oso, el cual correspondí con mucho gusto.
-De acuerdo, hermanita.- Habló Sophy con tono autoritario.-Ya oíste a mamá, hay que desayunar.- Agregó con su cálida sonrisa y en tono divertido, lo cual me hizo reir.
-De acuerdo, hermana.- Asentí divertidamente.-¿Qué le sugieres a tu hermanita?- Pregunté con una gran sonrisa de niña inocente.
-¿Qué se te antoja?- Devolvió con otra pregunta, la cual me dejó pensando.
-Lasaña vegetariana y jugo de naranja, por favor.- Pedí con la misma sonrisa, la cual Sophy devolvió del mismo modo y se retiró mientras contemplaba su anillo, cosa que me hizo gracia. Tomé entre mi mano el dije y lo apreté ligeramente.-Gracias, ma.- Agradecí con una gran sonrisa, sintiendo al momento su calidez.
Solté el dije, volví a cerrar y silenciar el compartimento, y tomé mi laptop para hacer videollamada con todos mis tíos y tías, llamando así al tío Zeus, quien contesta al momento en que yo le llamo. A los segundos, un muy desaliñado tío Zeus respondió mientras bostezaba.
-Hola, conejita. Buenos días.- Saludó mientras hacía el intento de mantenerse despierto, haciéndome reír disimuladamente, cosa que notó en seguida.-¿De qué te ríes, duendecilla?- Preguntó con una ligera y burlona sonrisa.
-De verte luchar por no cerrar los ojos.- Respondí divertidamente, provocando que rodara los ojos y bostezara sonoramente.-Creo que se escuchó hasta el Olimpo.- Me burlé con una gran risa, la cual me correspondió de igual forma.
-No creo,- respondió el tío aún con los ojos medio cerrados.-pero sí aquí, y te apuesto lo que quieras, a que Hades y Hestia no tardan en venir con tubos en el cabello y crema en el rostro.- Añadió divertidamente haciéndome reír, hasta que vi a los antes mencionados tal cual los describió el tío Zeus. Mientras que tía Deméter y tío Poseidón venían en pijamas y pantuflas combinadas.-"Te dije".- Añadió tío Zeus en un movimiento de labios, el cual lo pude leer claramente, haciéndome sonreír ampliamente.
-Buenos días, tíos y tías.- Saludé feliz de la vida con mi sonrisa de niña inocente, ganándome así, las sonrisas adormiladas de los demás.-¿Y Melody? Creí que despertaría después de haber escuchado tal bostezo.- Pregunté del mismo modo, haciendo reír a todos menos al dueño del bostezo, el cual, solo rodó los ojos en señal de fastidio.
-Ni con un tractor despiertas a una sirena.- Habló tío Poseidón, a lo cual reí divertidamente, para luego adquirir un semblante más serio.
-Me imagino.- Respondí con una ligera sonrisa en el rostro, para luego hacerla desaparecer por completo, ganando miradas curiosas por parte de todos.-Tía Hestia, no les has comentado, ¿verdad?- Pregunté con algo de miedo a que ella dijera que sí.
-No, querida, tranquila. Eso no me corresponde a mí contarlo.- Respondió con una cálida sonrisa la cual devolví al instante y asentí.
-Soñé con mamá.- Hablé tranquilamente, cosa que despertó aún más al tío Zeus.-Me contó sobre los dones que me obsequiaron, pero no me dijo cómo usarlos.- Añadí del mismo modo.-¿Querrían enseñarme a usarlos, por favor?- Pregunté con un puchero al cual nadie se resistía, logrando así una cálida sonrisa por parte de todos.
-Por supuesto, duendecilla. Creo que hablo por todos cuando digo que cuentes con eso.- Habló el tío Zeus con una gran sonrisa.-Lo haremos cuando vayamos a visitarte.- Respondió con una cálida sonrisa, la cual devolví del mismo modo.
-Gracias.- Agradecí con una gran sonrisa mientras me despedía de todos, pero recordé cómo se despierta a una sirena.-Oh, y para despertar a Melody, solo hay que hacerle cosquillas en las plantas de los pies.- Dije con una gran sonrisa, haciendo a los demás sonreír con malicia y colgué la videollamada.
Justo en ese momento, llegó Sophy a dejarme el desayuno. Al momento de rozar su mano con mi laptop sonrió divertidamente, provocándome una gran y traviesa sonrisa.
-Así que, sí existen las sirenas.- Confirmó con una divertida sonrisa, a lo cual asentí divertidamente.
-Al igual que los hombre lobo y los vampiros.- Aseguré del mismo modo, por lo que reímos muy bajo. De repente, Sophy adoptó un semblante más serio.
-Si quieres puedo ayudarte a desarrollar todos tus dones.- Habló seria pero con mucha calidez, a lo cual, asentí como respuesta.
-Claro, me encantaría.- Hablé con una gran y honesta sonrisa, la cual, Sophy devolvió del mismo modo.
-De acuerdo, hermanita.- Habló un poco más sería pero sin dejar de lado su tono dulce y maternal.-Desayuna tranquila que más tarde merendaremos juntas, ¿de acuerdo?- Añadió del mismo modo.
-Claro, hermana. Gracias.- Mencioné antes de volver a abrazarla.
-De nada, linda.- Devolvió cálidamente mientras correspondía mi abrazo.
Cuando deshicimos el abrazo, Sophy me acarició dulcemente en la mejilla derecha y se encaminó al pasillo. Desayuné cómodamente mientras seguía diseñando mi nuevo guardarropa. Terminé el desayuno y decidí ir al sanitario antes de que Sophy viniera por los platos sucios. Así que, muy resuelta, tomé mis cosas de aseo personal y me encaminé por el pasillo. Una vez dentro y con la puerta bien asegurada, me dispuse a cepillarme los dientes y refrescarme un poco el rostro. Tomé mis cosas y volví a mi asiento. Cuando llegué, me di cuenta de que los platos aún seguían ahí, por lo que deduje que no tardé tanto en el sanitario. Tomé asiento y de mi maleta pequeña saqué mi libro favorito: Harry Potter y la piedra filosofal. Al cabo de unos minutos, Sophy llegó con bastantes fresas con crema para ambas, las cuales acomodó en la mesita donde estaban los platos del desayuno, los cuales se llevó. Al volver, se acomodó en el piso y yo, cerré y silencié el compartimento con un chasquido de dedos.
-¿Qué cuentan los tíos y tías?- Preguntó Sophy con su aterciopelada voz de forma divertida.
-Quieren venir a visitarme y ayudarme a desarrollar más mis dones.- Respondí de forma casual, cosa que sorprendió de sobre manera a mi hermana.
-Uau.- Exclamó a forma de sorpresa, lo cual me hizo mucha gracia.-Debes decirme con tiempo sobre su llegada, para tener todo en orden.- Agregó de un modo nervioso mientras llevaba una fresa con crema a su boca.
-No te preocupes, hermana,- hablé rápidamente para tranquilizarla.-ellos no son quisquillosos con el orden.- Agregué con una gran sonrisa, la cual ella devolvió. En ese momento, su anillo comenzó a emanar una luz blanca y suave, de la cual, salió la silueta de nuestras madre.
-Akane tiene razón, hija. No te preocupes.- Habló mamá cálidamente.-Ellos no conocen el orden, menos Zeus. Lo sé, porque yo fui quien los crió.- Añadió de forma divertida, cosa que nos hizo mucha gracia.
-De acuerdo, mami.- Respondió Sophy quien abrazó la silueta de mamá, la cual había adquirido su tamaño real.
-No es nada, querida. Recuerda que siempre estaré para ti y para quien me necesite.- Habló mamá cálidamente mientras correspondía el abrazo de Sophy.-Debo irme, queridas mías.- Agregó y, sin más, se esfumó.
Ambas nos sonreímos y seguimos comiendo fresas con crema en una agradable y cómoda plática. Cuando terminamos, Sophy se llevó los platos sucios y yo me dispuse a continuar con mi lectura. A los minutos, me ganó el sueño, por lo que me acomodé mejor en mi asiento y caí en brazos de Morfeo. Unas cuantas horas después, me despertaron unas leves sacudidas en mi hombro izquierdo, proporcionadas por Sophy.
-Kan, te he traído el almuerzo, hermanita.- Habló en un aterciopelado susurro mientras acariciaba mi rostro con el torso de su mano derecha.
-¿Qué es, hermana?- Pregunté mientras frotaba mis ojos y daba un gran bostezo, a lo cual, Sophy rió.
-Ravioles con salsa de queso, jugo natural de durazno y pastel de fresas con crema.- Respondió con su cálida sonrisa tan característica en ella.
-Gracias, hermana.- Agradecí con un intento de sonrisa, pero solo logré esbozar una mueca rara, provocando una baja risa en Sophy, a lo que yo también reí.
Sophy me acercó las cosas y luego se retiró a atender a los demás pasajeros, por lo que me puse a comer mientras seguía leyendo mi libro favorito. Minutos después, Sophy volvió para retirar mis platos y yo me volví a clavar en mi lectura. Un par de horas después, Sophy volvió con un par de vasos con leche fresca y fresas. Nos dispusimos a degustarlos mientras conversábamos de nuestras vidas y familias.
Ella me contó, que descendía de lobos guardianes, al igual que su primo Jacob Black, quien está imprimado en Renesmee, y por tal motivo, podía transformarse en una loba e imprimarse. Me contó sobre la imprimación y lo que le pasaría al licántropo si su impronta lo rechazara. También, me contó que ella fue la impronta de un licántropo tan guapo, que hasta el primo Apolo hubiera caído preso de su hermosura, pero que, falleció en accidente aéreo, dejándola embarazada. Le prometí que en cuanto supiera usar el don que mamá me dio, lo usaría en ella.
Después de esa interesante conversación y de que se hubieran acabado las fresas, Sophy se llevó los platos sucios y yo volví a mi lectura. Después de unas tres horas, Sophy volvió con un gran trozo de lasaña vegetariana y un vaso con jugo de durazno natural, mi cena, la cual acomodó muy bien, y después se retiró para seguir con su labor. Me dispuse a cenar mientras seguía con mi lectura. A los minutos llegó Sophy a retirar mis platos.
-Descansa muy bien, hermanita. Mañana será un gran día para ti.- Habló Sophy cálidamente mientras salía de mi compartimento, cerrándolo tras de sí. Me levanté de mi asiento y saqué mi pijama y antifaz para dormir cómodamente.
Una vez que cambié mi ropa, me volví a acomodar y me dispuse a seguir leyendo hasta que el sueño me volviera a llegar, el cuál, no tardó tanto.
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"Hellooo!!!
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Chau chau❤"
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