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Viajando Juntos

Ryoga alzó la mirada hacía el cielo lleno de estrellas, lanzando un suspiró.

-¿por qué suspiras así? -preguntó Ranma extrañada.

-ah estaba pensando, en dónde estará mi prometida y si estára pensando en mi -respondió juntando los dedos avergonzado.

-sigues con eso, ya olvidala -dijo Ranma aburrida.

-no puedo olvidarla, creó qué la amo -confesó apenado.

Ranma escupió toda su comida, ante la confesión de Ryoga.

-qué asqueroso eres -dijo Ryoga frunciendo las cejas.

-¡ni siquiera la conoces bien idiota! -le reprochó Ranma.

-eso tú no lo sabes, ella es una chica muy especial para mí -arremetió Ryoga.

-eres tonto, además sigues enamorado de Akane -le recordó.

-bueno si, pero de todas maneras esa chica es mi prometida -se defendió.

-tal vez te engaño -dijo Ranma nerviosa.

-¿por qué lo haría? -preguntó ansioso.

-no lo sé, me voy a dormir -dijo Ranma escapando de la conversación.

Quería qué Ryoga dejará de pensar en su supuesta prometida, pero tampoco quería tocar mucho el tema, sin levantar sospechas.

-estoy seguro qué ella tampoco puede olvidarme -soltó Ryoga.

-iluso -dijo sacándole la lengua.

Se metió a la carpa y acomodó el futón para dormir.

-«cada vez está más grande mi estómago» -pensó preocupada.

Empezó acariciar su vientre inconscientemente.

-«¿qué pasaría si Ryoga se diera cuenta?» -pensó temerosa.

Muchas respuestas pasaron por su cabeza y se estremeció de miedo. Sacudió su cabeza, para evitar esos pensamientos.

-vas a ver qué un día, me casaré con mi prometida -dijo Ryoga entrando de repente.

Ranma se sobresalto, ante el deseo de su rival.

-va ni siquiera sabes dónde vive esa chica -dijo molesta.

-eso no importa, la voy encontrar y le voy a decir qué se case conmigo -dijo Ryoga seriamente.

-ja, de seguro ya está con otro -dijo Ranma burlona.

-¡cállate Ranma! -gritó furioso.

La tiró sobre el futón, agarrándole las muñecas. La miraba muy molesto, al sugerir que su "prometida" estaba con otro. Pero al estar cara a cara con ella, sintió una extraña calidez.

-¡ya sueltame tonto! -exigió molesta.

-entonces no digas tonterías -dijo soltándola.

-¿estás celoso? -preguntó Ranma sobándose las muñecas.

-creó qué no soportaría verla, con otro hombre -dijo mirando hacía otro lado triste.

Ranma abrió los ojos sorprendida, se sentía culpable por haberlo engañado. Pero no sabía cómo hacer cambiar de parecer a Ryoga. Después de todo era su culpa, toda esa situación.

-tú debes entenderme a la perfección, tú eres un gran celoso -dijo Ryoga burlón.

-eso no es cierto -negó Ranma haciendo pucheros.

-si lo eres -dijo Ryoga quitándose la camiseta.

Ranma miró su marcado pecho y recordó aquella tarde. Volteó la mirada avergonzada, tratando de pensar en otras cosas.

-no soy celoso -dijo echándose en el futón.

-si lo qué tu digas -dijo Ryoga sarcástico.

Ryoga terminó de cambiarse y apagó la luz pare dormir.

-duérmete Saotome -dijo finalizando la discusión.

Ranma quería seguir discutiendo, pero sabía qué era mejor quedarse callada. Así qué se tapó con una colcha y cerró los ojos.

-«estoy seguro qué ella también piensa en mí» -pensó ilusionado.

Por la mañana Ranma se despertó con náuseas y salió corriendo, para vaciar su estómago.

-¿otra vez estás vomitando? -preguntó Ryoga sobándose los ojos.

-solo un poco -respondió apenas.

-tal vez estás mal del estómago -comentó Ryoga.

-quizás -dijo Ranma alzando los hombros.

Viendo qué Ranma se sentía un poco mal, Ryoga decidió preparar el mismo el desayuno.

-¿quieres comer Ranma? -preguntó por si acaso.

-por supuesto -contestó media molesta.

-te preguntó porqué estabas vomitando -explicó Ryoga.

-ya estoy bien - Ranma.

-qué bueno - Ryoga.

Se sentaron en sus respectivos asientos, para desayunar. Ranma devoraba ansiosa su desayuno.

-oye cálmate, te vas atorar -dijo Ryoga mirándola con desagrado.

-¿hay más? -preguntó Ranma dejando vacío el plato.

-si -respondió Ryoga de mala gana.

Ranma sonrió, al ver su plato lleno nuevamente. Rápidamente se lo acabó.

-a pesar de qué tú hiciste el desayuno, me lo terminé -dijo Ranma eructando fuertemente.

-qué asqueroso y encima qué malagradecido eres -gruñó Ryoga furioso.

Ranma lo miró burlona y le sacó la lengua.

-por comer tanto has engordado -dijo Ryoga señalando su vientre.

A Ranma rápidamente se le borró la sonrisa y puso una cara de pocos amigos.

-¡yo no he subido de peso! -negó enojada y avergonzada.

-claro qué si, pareces una chanchita -dijo matándose de risa.

-¡aquí el único cerdo eres tú! -gritó dándole un golpe en el estómago.

Ryoga se quedó sin aire, por unos momentos.

-¡vas a morir Ranma! -dijo Ryoga enfurecido.

Lleno de ira le lanzó una patada, qué Ranma subo esquivar a tiempo.

-eres tan lento como siempre -se burló Ranma.

Esto enfureció más a Ryoga y dirigió uno de sus puños, hacía el vientre de Ranma. El aura de ella se encendio al ver, como el puño de Ryoga, se dirigía hacía su vientre.

-¡nunca vuelvas a querer golpearme en la barriga! -gritó mirándolo con odio.

Ryoga se sorprendió con su expresión, nunca antes la había visto así. No era la primera vez, qué peleaban.

-¿por qué estás tan molesto? -preguntó extrañado.

Ranma soltó su mano y se dio la vuelta sin responder. Necesitaba calmarse y poder inventar una buena excusa.

-«Ranma está actuando muy extraño» -analizó Ryoga.

Ranma caminó hacía el río, para estar sola.

-rayos debo calmarme -dijo mojándose la cara.

Estuvo media hora, pensando en su futuro. Sin darse cuenta, se acariciaba su vientre suavemente.

-es hora de irme de aquí -dijo levantándose.

Caminó rápidamente hacía el lugar, dónde estaba instalada la carpa. Pará su sorpresa, ya estaba desarmada. Buscó con la mirada su mochila y la levantó del piso.

-bueno, es hora de seguir mi camino -dijo Ranma mirándolo de costado.

-lo siento mucho, pero prometí volver contigo -dijo Ryoga caminando hacía ella.

Ranma empezó a correr, decidida en dejarlo atrás y así él se perdiera. Pero rápidamente se cansó, y se sentó en una piedra grande.

-rayos últimamente me cansó mucho -se lamentó.

-¿quién es el lento ahora? -preguntó Ryoga irónico.

-déjame en paz -dijo ella mirándola aburrida.

Después de descansar, por unos minutos, siguió caminando. Ranma lo miraba de reojo fastidiada, este solo la ignoraba.

-hace mucho calor -se quejaba Ranma, secándose el sudor.

-esto no es nada, yo he viajado por el desierto -comentó Ryoga.

-eso te pasó por ser un cerdo desorientado -dijo Ranma burlona.

Durante el camino, no dejaron de lanzarse improperios y miradas matadoras. En el trayecto para cruzar hacía otro lado, tenían qué cruzar un viejo puente.

-tenemos qué tener cuidado -dijo Ryoga muy serio.

-¿no me digas qué tienes miedo de cruzar el puente? -preguntó caminando, por el puente despreocupada.

-¡camina despacio idiota! -la regaño molesto.

-no pasa nada, cerdo tonto -dijo sacándole la lengua.

En eso una de las maderas cedió, ante el peso de Ranma.

-¡Ryogaaaa ayúdameeeee! -gritó Ranma a todo pulmón.

-te tengo -dijo Ryoga logrando sostenerla de la mano.

La subió lentamente, para evitar una terrible caída.

-deberías bajar de peso Ranma -dijo mirándola.

-¡no digas esas estupideces, cuándo casi me muero! -gritó indignada.

Ranma miraba hacía abajo avergonzada, con la mano en su pecho. Ryoga solo alzaba los ojos hacía arriba, no se estaba burlando de ella, eso en verdad era una sugerencia. Pero no estaba de humor, para explicárselo, probablemente terminarían peleando.

-bueno lo mejor será cargarte -sugirió Ryoga.

No esperó a qué respondiera y la cargó en brazos. Ella chillo disgustada, pero no podía hacer nada, en medio de las circunstancias.

-«casi me muero» -pensaba mirando hacía abajo.

-no mires hacía abajo -ordenó Ryoga.

Ranma cerró los ojos asustada y escondió su cara, en su pecho. Ryoga cruzaba el puente muy cauteloso, un mal pasó y morirían los dos (cof, bueno los tres) irremediablemente.

-ya puedes abrir los ojos damisela -dijo terminando de cruzar el puente.

-¡bajame cerdo! -dijo sintiéndose a salvo.

-¿al menos deberías agradecerme, no creés? -suspiró cansado.

-(«supongo qué si, nos salvo a los dos) -pensó, pero su orgullo no se lo permitía.

-supongo qué el gran Ranma Saotome, no puede ser agradecido -dijo Ryoga dándole la espalda.

-gracias -dijo Ranma apenada, mirando hacía otro lado.

Ryoga sonrió satisfecho, pero no dijo nada.

-(«supongo qué por ahora, será bueno qué viaje conmigo) -dijo mirando su espalda.

De mala gana tuvo qué aceptar la compañía de él.

¿Podrá Ranma seguir ocultado su gran secreto a Ryoga?.

Este es un nuevo capítulo, esperó les guste. Gracias por seguir está historia, por sus comentarios y por votar por está historia. 🐰 👋🏻











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