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Capítulo 27

31 de Diciembre, 9 am…

               

-¡Abuelo! ¡Hay un zorrillo pestilente bajo mi cama!—gritó Juno desde arriba. Katheryn dio un respingo y cayó al suelo, golpeando a su paso a Ethan. Los dos había dormido abajo, Katheryn en el sofá y Ethan en el frío suelo de madera con tres sabanas encima. Luke, Heidi y Owen durmieron con ellos también pero aparte.

-Aun no es tu hora de dormir y eso no debería importarte—le gruñó Paul en algún punto de la cabaña, su voz sonaba congestionada por el sueño.

-¿Qué pasa?—preguntó Becca desde la cocina de abajo y subió corriendo. Ella se había despertado una hora atrás para preparar el desayuno.

A un metro de distancia de Ethan, Owen dejó escapar una risita acompañado de Luke.

-¿Ustedes quieren que Juno los mate, no es así?—musitó Katheryn malhumorada, tratando de reincorporarse de entre las sabanas de Ethan. Él seguía dormido.

El cabello de Katheryn estaba más desastroso que de costumbre. Owen se sentó para observarla peinarse con los dedos. Sus grises ojos de ella se posaron en Owen, él sonrió y ella resopló devolviéndole la sonrisa.

-No hagan tanto ruido, por favor—murmuró Luke, volviendo a enroscarse en los brazos de Heidi.

-Es muy temprano, vuelve a dormir, Owen—le dijo ella, cogió su abrigo y se levantó. Owen la imitó, sus rubios cabellos estaban desmarañados, Katheryn quiso despeinarlo más y tocarlo, pero se contuvo. Él le sonrió de nuevo, dejando de nuevo a Katheryn con las ganas de apreciar más de cerca su lunar.

-No tengo sueño—bostezó—y como ya te has despertado, no quiero que andes vagando sola. Todos duermen, menos Juno.

-No me hará nada.

-Insisto—se colocó su abrigo y un gorro rosa.

-¿Un gorro rosa?—rió Katheryn, frunciendo el ceño. Los guantes que Ethan le había obsequiado le calentaban perfectamente bien las manos, durmió con ellos puestos.

-La economía está dura y con lo que haya me conformó—le guiñó el ojo sano.

-Hoy iremos a pasear por la ciudad, ¿quieres venir? Allá podrás comprar un gorro negro o de otro color.

-Será un honor acompañarte, Katheryn Levis—agachó la cabeza y luego la miró—aunque no estoy bien de dinero. Solo iré a hacer bulto.

-Oh, por eso no te preocupes. Yo te obsequiaré uno.

-Gracias—arqueó una ceja y volvió su castaña mirada a Ethan, quién los observaba con el ceño fruncido desde el suelo, sus ojos esmeraldas fulminaban a Katheryn—hola, bello durmiente. Al fin despiertas.

Ethan no respondió. Se reincorporó y comenzó a doblar las sabanas. Sus mechones dorados estaban más desordenados que los de Katheryn, pero eso lo hacía ver adorable. Katheryn lo ayudó a ordenar las sabanas, Owen lanzó un gruñido y desapareció en una puerta del sanitario.

Todo quedó en silencio, pese a que Juno estaba arriba jugando videojuegos.

-Se supone que el paseo lo haríamos nosotros dos—siseó Ethan entre dientes.

-Owen se quedaría aquí solo, teniendo en cuenta que los nuevos tortolos—señaló a Luke y a Heidi, felizmente abrazados en el suelo—querrán estar a solas, no puedo permitir que vague todo el día, mientras Juno Weber esté cerca unos metros de él. Piensa.

-Él también se irá con nosotros hoy a la media noche. Estará bien si se queda aquí…—se acercó al oído de Katheryn—…solo.

Katheryn rodó los ojos.

Terminaron de arreglar las sabanas y las guardaron en las mochilas. Juno había dejado todas las maletas amontonadas en un rincón para luego acomodarlas en la mañana. Pero les había facilitado todo, pues, no tendrían que subir y bajar por ningún motivo para cuando fuera el momento de huir esa misma noche, a las primeras horas de año nuevo.

El desayuno fue lo más ligero para todos menos para Owen, quien se las ingenió para comerse el bocadillo de Juno que lo guardaba para más tarde. Para sorpresa de los demás, ella no se molestó, incluso le sonrió ofreciéndole una soda.

-Tenemos que salir de aquí, ahora—dijo Ethan, poniéndose su abrigo verde y una bufanda—no tardará mucho para que la señorita Weber explote por su comida que tu gran amigo Kennedy se engulló.

-Pero no está enfadada, le dio una soda para que terminara de tragarlo.

-A veces me asusta tu nivel de inocencia, florecilla—tiró de las solapas del abrigo de Katheryn y se lo acomodó, sus guantes grises los llevaba puestos y sonrió— ¿te gustan, no?

Ella le devolvió la sonrisa.

-No dejaré de ponérmelos nunca.

Paul Weber se encontraba en el umbral de la puerta, observándolos con una triste sonrisa que ninguno de los dos supo interpretar.

-¿Van a salir a algún lado?—les preguntó y dio un paso dentro de la habitación que ellos había elegido para estar el resto del día y que estaba a solo un metro de la puerta, para poder salir sin problemas.

El silencio de un minuto después de la pregunta de Paul se prolongó. Ethan apretó los labios y jaló a Katheryn a su lado.

-Iremos a ver la ciudad, si no te molesta.

-No, no. En lo absoluto—negó con la cabeza—quiero ir con ustedes.

-¿Qué?—preguntó Katheryn, con el ceño fruncido—disculpa pero, ¿Qué me estoy perdiendo? Ayer Ethan dijo que querías deshacerte de tu nieta, ¿Qué sucede?

-No hables de eso aquí—siseó el anciano entre dientes, Ethan se llevó una mano a la cabeza y entornó los ojos hacia la puerta—te lo diré, pero tenemos que estar a muchos metros de esta cabaña.

-Florecilla, iba a contártelo cuando estuviéramos solos—se acercó a la puerta—vámonos ya.

Becca era la única persona que estaba a la vista de la cabaña, iba subiendo a la planta alta. La risa de Owen se escuchaba arriba. Katheryn aguzó el oído y quedó paralizada: él estaba en la habitación de Juno, riéndose.

-No, no, no—se giró en redondo preparada para ascender por las escaleras.

El fuerte brazo de Ethan la hizo retroceder.

-No pienso dejarlo ahí. Le dije que vendría con nosotros.

-No quedará a solas con ella, relájate, Luke, Heidi y Becca están aquí—gruñó él.

-Por supuesto que no. Nosotros saldremos también—inquirió Luke, con el brazo encima del hombro de Heidi.

-Quedará Becca…

Con una sonrisa de disculpa, Becca descendió de las escaleras con un gran bolso sobre su hombro, abrió la puerta de la calle y salió.

Ethan apretó la mandíbula y Katheryn lo fulminó con los ojos.

-Apártate, voy por Owen—lo empujó y subió trotando, detrás de ella fue Ethan maldiciendo palabras poco educadas.

>> ¿Qué planeas, Katheryn? Siento tu gran preocupación pero no puedo leer que es lo que piensas. ¿Estás pensando que le haré daño al gusano de Owen?<<

 

Su risa a través de la mente de Katheryn fue más irritante que en persona. Tuvo que parar en seco al inicio del piso de arriba, Ethan chocó con su espalda.

-¡Owen! ¡Owen! ¡Sal de ahí!—le gritó a la puerta, que estaba cerrada con llave.

-¡Está jugando!—le respondió Juno, riéndose.

-Quiero hablar con él. Abre.

-Katheryn, ¡Cálmate!—rugió Ethan a sus espaldas.

-¡Tú cálmate!—le espetó, enfadada. Él estuvo a punto de caer de espaldas en la escalera—ten cuidado… ¡Owen!

La puerta se abrió y Owen salió con una sonrisa torcida en sus labios, pero sus ojos estaban distintos.

-¿Qué quieres? Estoy jugando y no puedo distraerme—habló mecánicamente. La sonrisa se borró de sus labios y apretó los dientes.

-Vamos a salir, ¿recuerdas?

-No quiero. Váyanse.

-Te compraré otro gorro, vamos.

Owen se talló los ojos con arrogancia y se frotó el gorro rosa sobre su cabeza y luego abrió los ojos encolerizado.

-No quiero ir. Estoy bien—arrugó la nariz—aparte irás con Quin, ¿Yo qué haré en medio de ustedes? Nada.

-Oh vamos, todos iremos. Solo faltas tú—le insistió.

-¿Qué hay de la dulce y linda Juno?

Katheryn arrugó la frente y comprendió todo: Juno lo estaba controlando.

-Juno estará bien, de hecho quiere que vayas—le animó, y sintió la tensión de Ethan detrás.

-Aun así, no quiero ir.

-Debo insistir, Owen…

-¡No quiero, maldita sea!—alzó una mano y la abofeteó con rudeza. Ella giró en redondo, y Ethan la sostuvo antes de caer.

-¡Morirás en este segundo!—exclamó Ethan tirándose encima de él. Cayeron rodando en el interior de la habitación. Juno chilló sorprendida y se echó a reír.

Katheryn sentía que todo le daba vueltas, el extraño pitido a causa del golpe la dejó aturdida por unos segundos. Las pisadas aceleradas de sus amigos la hicieron volver a la realidad, Heidi gritó a sus espaldas pero Katheryn ya se encontraba adentro, tratando de separar a Ethan de Owen.

-Juno, por favor. Ethan lo va a asesinar, deja a Owen—aún estaba aturdida y cayó tres veces al suelo sin poder caminar.

Mientras que su novio y Owen se daban de golpes a un costado de ella.

Juno no paraba de reír.

-¡Juno!—gritó su abuelo, enrojecido de rabia—ese chico es mitad humano y siente dolor, ¡No lo olvides!

Todos, excepto Juno y Owen se quedaron boquiabiertos. A pesar del fuerte dolor que le causaba su mejilla, Katheryn abrió los ojos como platos ante la revelación del anciano, ¿a qué se refería?

-No estoy de humor para tus tonterías, abuelo—rodó los ojos y en seguida Owen dejó de golpear a Ethan y cayó en un profundo sueño.

Con la mejilla palpitante, Katheryn se arrastró hacia su novio y se abrazaron.

Luke gruñó y dejó ir a Heidi a ayudar a sus amigos.

-¿Qué les pasó? Por el amor de Dios, ¿Qué les pasó?—balbuceó.

-Estoy bien. Pero Katheryn fue golpeada por el estúpido rubio—en un impulso de levantarse para golpear a Owen aunque sea inconsciente pasó a rozar el rostro de su novia con el brazo, ella hizo una mueca de dolor—lo siento, lo siento, ¿estás bien? Mira como está tu mejilla, ¡Las pagará caro!

-Él estaba siendo controlado por ella—señaló a Juno, ella le sonrió con dulzura—no sabía lo que estaba haciendo.

-Lo que sea. Se va arrepentir.

-Váyanse todos de aquí. No quiero verlos—dijo Juno.

-Será un placer—inquirió Luke, mirándola con asco. Alargó su brazo y levantó del suelo a Heidi—vamos, cariño.

En el sofá de abajo, Katheryn estaba siendo atendida por Heidi. La nieve envuelta con un pañuelo le había ayudado a bajar la hinchazón de su mejilla, por unos minutos su ojo se le cerró pero ya estaba curándose, como de costumbre.

>>No soy tu enemiga, Katheryn. No creo que seas tan tonta para que quieras a una enemiga imposible de vencer como yo. No sé si no has entendido, pero yo puedo destruirte y destruir a los tuyos justo ahora, pero te daré la oportunidad de que te retractes. Estás a tiempo. Palmer es la que quiere dañarte. Yo solo cuido de ti, no me desafíes cariño. Te puedes arrepentir. Ah… y esa barrera mental que tienes contra mí, tarde o temprano la voy a derribar y sabré lo que están ocultando, tú y mi abuelo. <<

Con los dientes apretados, Katheryn arrojó la nieve al suelo con rudeza. Tuvo suerte de estar sola. Luke y Heidi llevaron a Ethan a la habitación para tranquilizarlo y hacerle entrar en razón de que era un acto suicida enfrentar a la pequeña pero letal Juno Weber, que estaba discutiendo con su abuelo a pesar de haber hablado con ella a través de la mente al mismo tiempo, era audaz y muy lista.

Y Katheryn estaba harta de tantas amenazas. En los años anteriores, todo había sido distinto. Solo se preocupaba por no ser descubierta y vivir lo más normal posible, hasta llegó a pensar que en California era un sitio donde por fin viviría un largo tiempo al lado de sus únicos amigos: Clara Ponce y Brenton Lawton. Pero no. Porque Ethan Quin llegó a su vida para hacerla más peligrosa de lo que ya era.

Sin más, se le vino a la mente la vez que le tocó vivir en Latinoamérica, en Santiago de Chile. Eso fue hace más de veinte años pero ahí vivió algo similar a lo que ahora estaba viviendo, solo que en ese tiempo no sabía lo que era y que habían más.

De repente se dio cuenta de algo muy importante: Ya había estado con un Elegido desde tiempo atrás pero nunca sospechó de aquella coincidencia, pero por desgracia su recuerdo del rostro de él, no podía recordarlo, pero de algo sí recordaba: Aquel Elegido era diferente a ella. No tenía mechones de cabello de otro color, y su piel era tostada, y su cuerpo era ancho con músculos. Había una gran diferencia entre él y ella.

Por eso fue que ella se asustó mucho al verlo levantar un tráiler que llevaba toneladas de troncos recién cortados. Ella huyó de Santiago esa misma noche, con el temor de haberse vuelto loca. Y ahora, décadas después, entendió que se trataba de otro como ella pero de diferente ciclo. Entornó los ojos al recordar las palabras de Paul: Los Elegidos del nuevo ciclo, asesinan al que queda vivo de los ciclos anteriores.

-Tal vez logró esconderse de todos ellos y aún sigue con vida—se dijo así misma. Y otro recuerdo inundó su cabeza, donde ella había enmendado una amistad con una chica muy hermosa. Su cabello era dorado y los ojos más celestes que el cielo, en aquel entonces ella fue su amiga durante siete años antes de mudarse a California y conocer a Clara.

-Sam Blair, ¿Qué estarás haciendo ahora?—susurró. Y miró en dirección a la habitación donde Ethan la miraba aliviado—Sam, Sam… que nombre tan común—se encogió de hombros, pues, su antigua pareja de Ethan se llamaba igual que su vieja amiga de años atrás.

-La nieve no tiene culpa de lo que pasó, ¿lo sabías?—Luke con su sentido divertido del humor, la hizo dar un respingo del susto.

-Ah, sí. Lo sé, pero estoy harta de todo esto.

-Nuestros planes de salir a pasear por la ciudad y huir de las pequeñas garras de Weber esta noche aún sigue en pie.

Katheryn hizo una mueca.

-No estoy segura de poder esperar hasta la noche.

-¿Quieres irte ahora, cuando esa pequeña psicópata está en sus momentos de locura?

-No me queda de otra.

-Oye, hoy a la media…—se volvió hacia las escaleras—vamos afuera. Hemos cambiado algunas cosas en el plan de esta noche.

Ella lo siguió hasta donde estaban estacionadas las camionetas, por suerte estaba bien abrigada, el frío era más helado que el día anterior.

Y las camionetas estaban ocultas por gruesas capas de nieve que caía de los árboles y pinos.

-¿Qué quieres decir con eso de cambiar los planes? Ya está decidido—se cruzó de brazos mordiéndose el labio inferior, de su boca salía humo blanco de tanto frío. Sus ojos estaban pegados sobre los azules de Luke.

-Becca salió a comprar la cena de esta noche y nosotros iremos a vagar hasta la tarde…

-Ajá, continúa.

-Cuando sea las doce en punto, sonreiremos como idiotas y daremos abrazos de año nuevo sin parar para que Juno no sospeche—susurró—Paul nos contó que has estado poniendo una barrera mental en tu cabeza para que esa loca no entré, ¿verdad?—ella asintió, ruborizada. Pensó que nadie lo sabía más que ella y Juno—está perfecto. El anciano nos ayudó a hacer lo mismo y está funcionando. Ella no puede leer nuestra mente, tampoco la de Owen, ¿no es genial?

-Pues parece que leyó los pensamientos de ese pobre chico al derecho y al revés, ¡Y lo controló a su antojo! Volvió a herirlo.

-Lo hizo porque no pudo entrar en su mente.

Hubo un silencio espeluznante, una ráfaga de aire los cubrió dejándolos lleno de nieve. Sobre sus cabezas, Luke alcanzó a ver a Juno ocultarse entre las cortinas de su habitación.

-Estúpida adolescente precoz.

-Shh, puede oírte.

-No me importa, —resopló— ¡Lo que ella quiere son dos cosas! Una; quiere a alguien que le baje su humor de mierda—enumeró con sus dedos—y dos; quiere tener sexo. Y si no es eso, no pienso averiguarlo.

Katheryn no pudo evitar reírse. Su amigo tenía razón, tal vez era por eso que Juno se portaba de esa manera. Luke rompió a carcajadas echando la cabeza atrás.

-Bueno, Ethan Quin está como nuevo—agregó Heidi saliendo por la puerta, Ethan iba detrás de ella con la cabeza gacha—hay que ir a pasear y alejarnos aquí por unas horas. O voy a volverme loca.

-¿Qué hay de Owen…?—comenzó a decir Katheryn pero cerró la boca al sentir la fulminante mirada de Ethan—ya no diré nada. ¿Contento?

-Por tu rebeldía estuve a punto de matarlo o él a mí—gruñó.

-¡Hablando de eso!—gritó Luke, llevaban caminando unos cuantos metros y podía hablar sin preocupación— ¿escucharon lo que dijo el viejo?

-Si te refieres a lo de Owen, sí, sí lo escuchamos—respondió Katheryn pateando la nieve a su paso. Heidi tenía el ceño fruncido y Ethan estaba lívido—dijo que era mitad humano y que le dolía los golpes.

-¿A qué será que se refería?

-¿Ustedes creen que se trate de un Elegido a medias?

-No, no, eso no.

-¿Entonces?

-Ben Smith sabe las respuestas—dijo Katheryn y todos dejaron de caminar solo para mirarla con los ojos desorbitados.

-¿Por qué estás tan segura? ¿Te dijo algo más?—la acusó Ethan con los ojos achicados, ella alzó la barbilla con desafío.

-No, pero él quiere decirnos algo muy importante. Paul y Juno tienen mucho que ver, no solo Palmer es nuestro enemigo.

-Ya está siendo hora de hablar de nuevo con Collins—carraspeó Luke.

-Pero primero hay que hablar con Ben.

-¿Dónde lo encontraremos?

-Él vino detrás de nosotros—eludió Ethan.

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes? ¿Lo viste?

-No, pero él fue quién me ayudó a llegar a Oslo. Me dijo que iba en dirección opuesta.

-¿Por qué no me lo dijiste?—espetó Katheryn y arqueó las cejas—aguarda, ¿Por qué no lo recuerdo? ¿Me dormiste?

-No, ya no puedo dormirte. Te desmayaste cuando a él se le hizo gracioso saltar al techo, perdí el control y la camioneta derrapó. Te golpeaste la frente y te desmayaste.

-Cielos… Katheryn, ¿Estás bien?—Heidi le acarició el brazo.

-Sí… aunque ni si quiera lo sabía—rodó los ojos— ¿te dijo algo Ben, aparte de la dirección?

-Me dijo que descubrió algo y que sino morimos en estos días, nos buscará y hablará con nosotros.

-Vaya, que idiota.

-Y antes de que se fuera, me dijo que no solo Palmer es nuestro enemigo…

-También lo es Juno Weber—Katheryn terminó la frase por él.

-¡Más secretos! ¡Genial!—bufó Luke—yo que pensaba que lo sabía todo. El libro de Palmer no dice nada de eso.

-Yo leí el verdadero libro de Paul y hubo una parte que me prohibió leerla—con la mirada perdida, Katheryn recordó el libro—dijo que en esa parte estaba sus pensamientos e inquietudes. Estoy segura que ahí dice lo que nosotros queremos saber.

-Robaremos ese estúpido libro antes de largarnos.

-¿Y no sería mejor preguntárselo al propio viejo?

-Por lo que sé, él también quiere deshacerte de su nieta.

-No querrá. Y no lo hará mientras Juno esté a su lado. Paul es su marioneta.

-Pero dejemos eso por la paz. Ahorita hay que relajarnos.

Heidi enganchó su brazo con el de Luke y se adelantaron unos metros. Katheryn seguía pensativa, deseaba tener de nuevo entre sus manos aquel libro misterioso. La respuesta a todas sus dudas la había tenido tan cerca pero por obediencia no fisgoneó más de lo debido, de haberlo hecho era posible que se hubiera largado en ese instante lejos de todo aquel mundo de estupidez y de magia absurda.

Ni si quiera la tímida y cálida sonrisa de Ethan la animó en esos segundos.

-¿En qué tanto piensas, Florecilla? Llevas diez minutos en silencio, y faltan veinte minutos más para llegar a la ciudad.

-No es buena idea enfrentarnos esta noche con esa chica. Es peligroso.

-No nos enfrentaremos.

-Pero huiremos y es casi lo mismo, sería un desafío para ella. No dejará que salgamos y nos matará. Y si logramos escapar, nos buscará, nos encontrará y…

Los fríos pero endiabladamente sensuales labios de Ethan la hicieron callar. Él la besó con ternura pero con desesperación a la vez. No quería seguir escuchando las torcidas ideas de ella, aunque cabía la posibilidad de que sucediera todo eso, pero no quería pensar más ese asunto en toda la tarde, porque quería disfrutarlo a su lado y luego enfrentar la realidad hasta en la noche.

-No recuerdo cuando fue la última vez que me besaste así—ahogó un gemido, tenía sus labios pegados a la garganta de él. La respiración se fue de sus pulmones durante el beso.

-Sí esa es la única manera de hacerte callar, lo haré—dijo él, con voz ronca.

-Entonces tendré que seguir hablando sin parar para que me beses de esa forma.

Se dieron otro beso, menos embriagador que el anterior, y siguieron andando entre los árboles y la nieve. Sus dos amigos ya llevaban varios metros de ventaja.

La frialdad en las manos de Katheryn traspasaban los gruesos guantes grises que Ethan le había obsequiado. Ella sentía que le daría artritis en cualquier momento de tanto frío.

-¡Esperen! ¡Esperen!—los dos se giraron en redondo para ver a Owen corriendo como demente en dirección a ellos. Su rostro estaba sano, sin ningún rasguño, y su ojo que estaba algo herido de la vez anterior estaba más sano. Su gorro rosa se le atoró un par de veces entre las ramas llena de nieve de los árboles. Ethan frunció el ceño y apartó a Katheryn de la caída de Owen a sus pies. Él quedó debajo de una bola de nieve, y desde lo más profundo de donde estaba su cabeza, se oyó su risa.

-¿Qué haces aquí? regresa a la cabaña, estás herido—le riñó Katheryn sujetándolo del abrigo que era idéntico al de Ethan.

-¿Herido? Estoy mejor que nunca—se sacudió la nieve de encima y sonrió—me quedé dormido, lo siento.

-¿No recuerdas que pasó?

-¿Qué pasó?—dejó de sonreír y ladeó la cabeza— ¿Pasó algo malo?

-No. Olvídalo. Solo regresa, yo te compraré un gorro.

-Pero…

-Dijo que te largaras, ¿no entiendes, Kennedy?—con un abrazo protector, Ethan alejó a Katheryn de él.

-Bien. Regresaré—hizo una mueca—diviértanse.

Se dio la vuelta con los hombros caídos y se alejó. Katheryn se mordió los labios, conmovida.

-Vamos, Florecilla.

Pero ella no se movió. Sus ojos grises estaban sobre la espalda de Owen.

-¡Oye! ¡Espera!—le gritó. Él se detuvo, confundido—no puedo dejarte ahí, ¡Vamos!

Ethan quedó boquiabierto pero no dijo nada, se limitó a darse la vuelta y esperar.

Owen no lo pensó dos veces y corrió con una gran sonrisa, pero de nuevo tropezó con la nieve y bajó rodando hasta embestir a Ethan por la espalda, los dos bajaron rodando hasta pasar a traer a Heidi y a Luke que se besaban alegremente. Katheryn rompió a reír al ver a todos sus amigos envueltos en nieve a metros por debajo de ella.

Luke gritó y luego se partió de la risa, Heidi escupió nieve. Owen se levantó sonriendo y los ayudó a reincorporarse. Pero Ethan seguía debajo de la nieve. Katheryn dejó de reír y apresuró el paso para verlo.

-Ethan, despierta—lo sacudió Luke—hermano, despierta.

-Se golpeó la cabeza con esta roca—Heidi sostenía una gran roca con sangre fresca—sáquenlo de la nieve.

Katheryn con ayuda de Owen y Luke, lo sacaron de la avalancha. Él no reaccionaba.

-¡Mierda, lo siento!—Owen le susurró a Katheryn, con tristeza.

-Tranquilo. No fue tu culpa—lo tranquilizó ella.

Ethan respiraba pero sus ojos seguían cerrados y la nieve tiñéndose de rojo.

-¿Qué hacemos? Se está desangrando y el frío no ayuda.

-Llamaré al anciano, no tardo.

-Owen ve con él.

-Sí.

Los dos ascendieron de nuevo a la cabaña a toda leche. Katheryn sostenía la cabeza de Ethan sobre sus piernas. Su delicada piel de porcelana estaba más pálida de lo normal, sus labios rosas y suaves, se estaban poniendo blanco.

-¡Todo por ese tonto de Owen!—chilló Heidi—nadie lo invitó a venir después de lo que te hizo, Kath. Y ahora le hace daño a Ethan. Tal vez Owen también sea un jodido Elegido que nos querrá matar uno por uno.

Minutos después, Paul regresó solo. Heidi le preguntó por Luke y le respondió que se había quedado con Owen preparando una cama para Ethan, ya que el golpe que había sufrido era posible que lo dejaría reposando durante días. Ningún Elegido por más fuerte que sea podía reponerse al instante con semejante golpe. Aquella respuesta le entristeció a Katheryn pero la alegró también, porque sin embargo, esa era una respuesta más a sus dudas. Podía herir gravemente a Juno y a Palmer para poder escapar o mejor aún: matarlas.

-Le suturé la herida, estará bien. Solo necesita reposar—le había dicho el anciano antes de retirarse y dejarla a solas con su novio, pero regresó de nuevo y la miró desde la puerta—su teléfono estaba en la nieve, Becca lo encontró y lo dejó en su mochila de él.

Y se fue.

Katheryn buscó el teléfono de Ethan y luego se tumbó a su lado, sostuvo su mano sobre la suya. Lo cuidaría hasta que se pusiera de pie y pudiera caminar, antes no. Estaría con él sin irse.

Observó la pantalla del teléfono y se mordió los labios. Nunca se había interesado en fisgonear sus cosas de él, pero quería saber más de sus gustos personales, como la música.

Y sí que le gustaba la música, pues tenía más de cuatrocientas canciones en la memoria del teléfono. Sin hacer ruido, se deslizó por la cama y fue en busca de audífonos. Por suerte, Ethan también tenía. Aunque nunca lo había visto escuchando nada en su teléfono, era rara vez que tenía su aparato en las manos. Volvió a recostarse a su lado, conectó los audífonos y se los puso.

Revisó una por una, todas las conocía pero no le llamaba la atención. Buscó en sus listas favoritas y frunció el ceño al encontrar una carpeta con el nombre de ella “Katheryn Levis” sonrió para sí y le dio Play, la canción Hold On We’re Going Home de Drake feat Majid Jordan comenzó a reproducirse.

Tengo mis ojos en ti

Eres todo lo que veo

Quiero tu amor y sentimientos,

Eternamente, no puedo olvidarme de ti

Dejaste tu huella en mí

Quiero tu amor y sentimientos sin fin.

 

Porque eres una buena chica y lo sabes

Actúas tan diferente a mí alrededor

Porque eres una buena chica y lo sabes

Sé exactamente quién podría ser

Sólo espera que nos vayamos a casa

Sólo espera que nos vayamos a casa

Es difícil hacer estas cosas solo

Sólo espera que nos vayamos a casa.

 

Tengo mis ojos en ti

Eres todo lo que veo

Quiero tu amor y sentimientos,

Eternamente, No puedo olvidarme de ti

Dejaste tu huella en mí

Quiero tu amor y sentimientos sin fin.

 

Porque eres una buena chica y lo sabes

Actúas tan diferente a mí alrededor

Porque eres una buena chica y lo sabes

Sé exactamente quién podría ser

Sólo espera que nos vayamos a casa

Sólo espera que nos vayamos a casa

Es difícil hacer estas cosas solo

Sólo espera que nos vayamos a casa.

 

Tú eres la chica

Tú eres la única

Te di todo lo que amo

Creo que hay algo, cariño

Creo que hay algo, cariño.

 

Tú eres la chica

Tú eres la única

Te di todo lo que amo

Creo que hay algo, cariño

Creo que hay algo, cariño.

 

Porque eres una buena chica y lo sabes

Actúas tan diferente a mí alrededor

Porque eres una buena chica y lo sabes

Sé exactamente quién podría ser

Sólo espera que nos vayamos a casa

Sólo espera que nos vayamos a casa

Es difícil hacer estas cosas solo

Sólo espera que nos vayamos a casa.

 

 

 

Toda la letra de la canción encajaba a la perfección con lo que él sentía por ella. Le subió el volumen y abrazó a Ethan con fuerza. Los ojos se le llenaron de lágrimas de emoción y la repitió numerosas veces hasta quedarse dormida con aquellas palabras que, sin pensarlo, ya estaban siendo grabadas en lo más profundo de su corazón.

Horas más tarde, Katheryn abrió los ojos y sus ojos se encontraron con los ojos verdes y brillantes de su novio, quién le sonreía.

-Ya despertaste—susurró ella, quitándose los audífonos.

-Eso parece—suspiró con agotamiento e intentó darle un beso en la frente, pero hizo una mueca de dolor al mover la cabeza.

-No te muevas. Aun no te has curado del todo—le ayudó a ponerle otra almohada debajo de su cabeza, cuidando que la herida no rosara con nada.

-¿Qué me pasó?—quiso saber, sin parpadear.

-Uhm… hubo un accidente. Y te golpeaste con una roca, estarás bien—le sonrió con ternura. Miró a la ventana y el sol estaba más radiante que nunca. Tal vez serían las tres de la tarde o más.

-Por favor, dime que Kennedy no tuvo nada que ver con ese accidente—apretó los labios.

-Eh… ¿Quieres algo? has estado dormido durante horas, debes tener hambre…-se levantó dando traspiés con sus propios pies hasta llegar a la puerta.

-Tus evasivas me dicen que sí—rodó los ojos—está bien, tráeme algún bocadillo, por favor.

Katheryn salió a toda leche hasta la cocina.

Él alargó la mano para acomodarse mejor y cogió su teléfono sin querer. Con el ceño fruncido, desconectó los audífonos y su canción favorita estaba sonando a todo volumen, lo apagó y sonrió, complacido. Había estado buscando el mejor momento para enseñárselo a Katheryn esa canción que significaba todo lo que sentía por ella, pero para su sorpresa, no necesitó decírselo, pues ella misma lo descubrió sin querer y a juzgar por el modo de repetición: Le había gustado.

-¡Hey!

-¿Qué se te ofrece, Kennedy?—le ladró, enfadado.

-Vine a saber que tal estabas y a pedirte disculpas—sus mejillas se enrojecieron y Ethan arqueó las cejas—tropecé con mis pies, sé que es algo estúpido pero es verdad. Luego caí y rodé por la nieve, Katheryn tuvo suerte de no estar frente a mí porque pasé arrastrando a todos y tú te golpeaste.

-No pensé que fueras tan torpe pero acepto tus disculpas—puso los ojos en blanco.

-¿Te duele mucho?—dio un paso adelante y se sentó en una silla muy cerca de él.

-Solo un poco. Creó que ya está cicatrizando.

-¿Puedo echarle un vistazo?

-De acuerdo pero no toques—siseó y le dio la espalda para que Owen mirara.

Owen soltó una risita irritante, Ethan se dio la vuelta con brusquedad y lo fulminó con los ojos.

-¿De qué te ríes? Esto es obra tuya.

-Tu herida está genial. Pareces un chico rudo pero con rostro tierno y amable.

-¿Por qué hablas de mi rostro? Espero que yo no te guste—lo miró con desconfianza.

-Oh, claro que no—le dio una palmada en la espalda y sonrió—me gustan las chicas pero te estoy diciendo lo que veo. Tu rostro parece de un modelo de la tv, delicado, suave e incluso dulce.

-Esto es incómodo.

-Aquí te traigo un par de sándwiches… Owen, ¿Qué haces aquí?—Katheryn se detuvo a media habitación con las manos ocupadas.

-Estaba viendo qué tal está—se puso de pie y se encaminó a la puerta—Paul salió con Becca  y Juno a comprar la cena de hoy. Al parecer el plan se pospuso hasta que Ethan esté bien.

Ethan lanzó un gruñido dándose por vencido. El rubio sonrió y desapareció un segundo después.

-Demonios. Yo quería largarme hoy mismo—protestó él, cruzándose de brazos. Katheryn se sentó en donde había estado Owen y le ofreció un sándwich, sin titubear lo cogió con una mano temblorosa y le hincó el diente.

-Yo estoy alegre de posponer la huida.

Ethan dejó de masticar para mirarla con el ceño fruncido.

-¿Por qué?

-Hoy es el peor día de salir corriendo como idiotas, es mejor largarnos otro día sin levantar sospechas.

-¿Entonces cuando? Esa niña nos va a matar y si no lo hace, lo hará Palmer. ¿No lo entiendes? Estamos en peligro. Por suerte aún seguimos vivos, si nos quedamos aquí más tiempo, es probable que uno de nosotros muera antes de poder salir. Piénsalo.

-Estoy aterrada.

-No lo estés. Te voy a proteger y lo sabes—terminó de engullir su sándwich y cogió el otro dandole un gran mordisco.

-Pero, ¿Quién te protegerá a ti?

Se llevó el dedo pulgar a su pecho, señalándose así mismo. Ella negó con la cabeza.

-La canción que estabas oyendo, ¿Te gustó?—Ethan aventuró a preguntarle con una sonrisa torcida, ella se ruborizó y apartó los ojos de él.

-Está bonita.

-Es para ti.

-¿En serio?

-Por supuesto. Es mi favorita—se limpió las migajas de pan en sus jeans y cogió las manos de ella entre las suyas—iba a dedicártela oficialmente pero dadas las circunstancias…

-Me adelanté—rió.

-Te adelantaste, eres una pilla—besó sus manos y las acarició— ¿te diste cuenta que lo que dice esa canción, es lo que siento por ti?

-Sí…

Él se inclinó hacia ella tratando de sellar el momento perfecto con un beso pero una risa llena de locura los aturdió. Katheryn entornó los ojos hacia la puerta, y él se levantó lo más rápido que pudo para echar un vistazo afuera, la habitación en donde estaban, estaba en el segundo piso.

-Iré yo. No salgas—le dijo a Ethan.

-No. Tú quédate aquí.

-Pero estás herido, aguarda…

Los dos se quedaron paralizados al oír con claridad la voz tediosa de Palmer Collins en la parte baja de la cabaña. Heidi le gritó infinidades de groserías obscenas y Luke la reprendió y la obligó a subir hasta la habitación donde ellos estaban.

-¿Qué está pasando?—le susurró Katheryn a su amiga.

-Es el fin. Palmer está aquí—respondió Heidi, sus ojos estaban bien abiertos—Owen por suerte salió, no sé a dónde pero salió. Luke está tratando de hablar con ella.

-Es inútil.

-¡Katheryn Levis! ¡Da la cara!—el grito triunfante de Palmer resonó en todos lados. Ethan cernió sus manos en los brazos de Katheryn.

-Ni se te ocurra ir.

-Sino voy, nos va a matar a todos. Sé cómo vencerla—se mordió los labios.

-Tienes que estar jugando…

-Esto tarde o temprano sucedería. Tenemos suerte que Juno no esté aquí o tendríamos dos enemigas—susurró.

-Katheryn, bajas o subo por ti—replicó Palmer desde abajo—baja o Luke pagará tu desobediencia.

Heidi ahogó un grito.

Pasaron los segundos, Ethan  no tenía intención de dejarla bajar y Palmer seguía parloteando con Luke, diciéndole las formas posibles en la que acabaría con él. La risa apaga de Luke estresó a Katheryn.

-Heidi, sujétalo—le dijo por el pensamiento. Nunca lo había hecho y se sorprendió hablándole a su amiga, ella también se sorprendió y asintió—no tardaré, Ethan.

Para cuando Ethan quiso sujetarla, Heidi ya lo tenía sometido de los brazos.

-¡Katheryn!

Pero ella estaba descendiendo por las escaleras.

-Al fin estamos frente a frente, ¿no es genial?—rompió a reír, parecía una desquiciada. Luke abrió los ojos como platos.

-¿Por qué bajaste? ¡Regresa!

Ignorando a Luke, Katheryn postró sus ojos grises en los azules de Palmer. Antes pensaba que le tendría mucho miedo tenerla de frente pero no. La tenía enfrente y lo único que sentía por ella era pena.

-Hola, Palmer—la saludó.

-Hola, Katheryn.

-¿A qué debo tu visita?

-Vine a matarte—sonrió.

-Me alagas pero creo que deberías preocuparte por ti misma. No somos enemigos.

-¿Preocuparme por mí? Es lo que estoy haciendo. No quiero morir.

-Morirás de todos modos. Juno Weber va a matarte si te ve aquí.

-Juno y yo somos amigas. Ella me dijo que estaban aquí—arqueó las cejas. Katheryn sintió nauseas.

-¿Con qué propósito?

-Lo que sucede es, que me di cuenta que tú y los demás planeaban hacerme daño y que mejor que traer a Palmer para que termine con ustedes en vez de mí—la vocecita de Juno sorprendió  a Katheryn—lo siento tanto, pero yo soy la líder. Nadie me subestima, Katheryn.

-Dijiste que estabas de nuestro lado—titubeó. No quería que su poca seguridad que tenía se esfumara.

-Lo estaba. Incluso estaba dispuesta a matar a esta sanguijuela de Palmer para que estuvieras a salvo, pero me di cuenta que todos eran iguales.

-¿Iguales, en qué sentido?

-En el sentido que solo quieren seguir con vida matando a los demás, incluso a mí.

-Pero tú fuiste quién inventó la estupidez de matarnos los unos a los otros. Yo no elegí esta vida tan maldita que tengo. No lo elegí—con los puños apretados, Katheryn reunió fuerzas para controlarse, pues, de sus palmas sentía un cosquilleo que tiempo atrás había sentido.

-¿Quién te dijo que yo hice las reglas?

-Sino fuiste tú, ¿Quién lo hizo?

-No tengo porque darte explicaciones. Una de las dos tiene que morir y esa serás tú, querida—esbozó una gran sonrisa y Palmer dio un paso hacia adelante.

-¿Por qué no hablamos este asunto como personas civilizadas?—preguntó Luke, adelantándose entre Katheryn y Palmer.

-Luke, apártate.

Sin previo aviso, Juno alzó las manos al techo y cerró los ojos. Poco a poco todo se volvió oscuro, el sol se fue desvaneciendo para darle paso a la noche sin estrellas ni luna. El frío se hizo más predecible y solo los faros de afuera daban luz a toda la cabaña.

-Esto será interesante—dijo ella, riéndose—adelanté la noche. Ahora, mátense entre ustedes.

La nieve y el aire, eran como finas navajas incrustándose en el rostro de Katheryn. Nada podía hacer entrar en razón a la quisquillosa de Juno. Los había botado fuera de la cabaña para pelear, incluido Luke, que lo único que quería era sacar a todos de ahí con su tele transportación pero no podía. Juno lo tenía sujetado del brazo.

-Las dos pueden atraer rayos. Eso será una gran ventaja para ambas.

-Esto es ridículo. Parece una pelea bakugan, sin chiste y sin razón—eludió él, moviendo mecánicamente su brazo, pero hizo que Juno le hincara las uñas con fuerza.

-Por una vez en tu vida, ¿podrías dejar de decir estupideces?—le gritó Palmer a varios metros de distancia.

Cada palabra, cada respiración, y cada movimiento de Palmer, iban enfureciendo más y más a Katheryn. Mantenía los puños cerrados, deseosa de sentir con fuerza el cosquilleo llamando los rayos. Cerró los ojos e inhaló profundamente, si ese era el final, lo sería.

Ya estaba harta de tener miedo. Miedo de ser asesinada por seres de su misma calaña.

El grito de ira de Palmer le hizo abrir los ojos, había llamado a los relámpagos y rayos antes de ella, y sostenía una hilera eléctrica en sus manos.

Pero Katheryn no se quedó atrás, dejó escapar el aire de sus pulmones y sin decir nada, alzó los brazos al nublado cielo lleno de relámpagos y dos hileras chispeantes de electricidad se enrollaron en sus manos como brazaletes, la pulsera de plata que Ethan le regaló, le daba más energía a la electricidad.

-¡Muérete ya!—exclamó Palmer, lanzándole el rayo directamente a ella, pero Katheryn en vez de moverse, cogió el rayo entre sus manos.

Se lo lanzó de vuelta y Palmer intentó imitarla pero falló. La electricidad de su propio rayo pasó quemándole el rostro. Gritó de dolor y gruñó.

-¡No hagas esto más difícil! No sigas—le dijo Katheryn, sin dejar de jugar con los rayos entre sus manos.

Luke permanecía boquiabierto, mirando todo a su alrededor. Juno estaba seria, y sus pequeños labios rosas parecían una fina línea recta.

Detrás de Palmer, aparecieron dos siluetas entre cortadas por la luz de los relámpagos.

-Esperamos no llegar tarde—rió entre dientes el sujeto recién llegado. Otro Elegido que no había visto antes.

-Eres un imbécil. Morirás también tú—le escupió Luke.

-Ya, primo. Agradece que salvaré tu trasero de esta loca—miró a Katheryn. Ella frunció el ceño, ¿primo?

Katheryn divisó a la otra Elegida que llegó con él. Era la misma que había ido a buscar a Ben en Noche Buena. Se miraba más patética que antes.

-Hola, Juno, ¿Qué tal?—la miró, riéndose.

-No me hables, Brenda.

-Que genio. Vine a ayudar.

Juno curvó sus labios hacia arriba y deslizó su mano al rostro de ella. Segundos después, Brenda se puso rígida y cayó al suelo, al caer, su cuerpo se hizo polvo, esparciéndose por todos lados. Katheryn entornó los ojos, y Luke gritó.

Entonces Jake gritó encolerizado e intentó golpear a Juno con todas sus fuerzas pero para su suerte, ella soltó a Luke, cogió el cuello de su primo y le desmembró la cabeza de su cuerpo. Luke se desmayó y el cuerpo de Jake Greenwood se redujo a polvo al igual que Brenda Theiss.

-¡Qué estás haciendo, Juno!—gritó Paul con Becca a sus espaldas. Sus rostros estaban horrorizados.

-Terminando esto. Desde hace tiempo debió acabar.

Palmer, con el rostro desfigurado por el ataque de Katheryn, se giró en redondo con una sonrisa maliciosa.

-Mataste a mis dos fieles hermanos Elegidos, disfruta ver a tus dos queridos familiares arder en cenizas, estúpida—y lanzó un rayo lleno de electricidad hacia Paul y Becca. Y esta vez, Juno no pudo correr tan rápido. Un segundo después, Paul y Becca no eran nada. Solo dos montones de cenizas que emergían humo de ellos.

Tanto Katheryn y Luke, retrocedieron boquiabiertos y se tomaron de las manos.

-¡Hay que largarnos de aquí,  ahora!—le dijo a Katheryn—encontré otra salida por debajo del suelo. Iré por Heidi y Ethan…

-Llévame contigo. Tengo miedo.

Luke miró detrás de Katheryn, donde Palmer huía de la fiera en la que Juno se había convertido. Un segundo después, desaparecieron de ahí y reaparecieron arriba, donde Ethan gritó y abrazó a Katheryn con todas sus fuerzas. Afuera, una enorme explosión por poco los deja ciegos.

-Esas dos lunáticas se están peleando. ¡Saldremos ahora!—gritó Luke.

Los cuatro se tomaron de las manos y esperaron a que Luke los sacara de ahí cuanto antes pero no sucedió nada. Luke apretaba los labios sin éxito.

-No puedo tele transportarme. Algo me lo impide.

-Salgamos por la salida escondida, vamos—Heidi salió tirando de la mano a Luke y logró coger dos mochilas del suelo— ¡Katheryn, Ethan, cojan sus mochilas!

Con la herida aun fresca, Ethan se adelantó a coger las dos mochilas restantes y jalar a Katheryn para salir. Bajaron corriendo por las escaleras y dieron vuelta en redondo buscando a Luke y  Heidi, ellos estaban sacando las tablas por debajo del suelo, esa era la única salida sin poder ser vistos.

Otra explosión los hizo aturdirse pero no se detuvieron.

Abrieron un perfecto cuadro, Heidi y Luke fueron los primeros en salir. Katheryn contuvo el aliento al acordarse de Owen. Él no estaba con ellos.

-¡Falta Owen!—gritó.

-¡Debe estar muerto como Paul y Becca! ¡Apúrate!—al parecer, el que estaba todo histérico era Luke— ¡Salta, ahora!

-¡No! ¡Debo buscarlo!—gimió llena de terror—Ethan, ve con ellos. Volveré en un segundo.

-¿Estás loca? No dejaré que regreses sola. Voy contigo.

-¡Deben de estar jugando! ¡No sean idiotas! ¡Salten ahora! ¡No hay tiempo!—chilló Heidi.

Katheryn le dio un beso a Ethan en los labios y lo empujó hacia Luke, él gruñó e intentó subir de nuevo pero ella se lo impidió.

-Váyanse, rápido. Los alcanzó en un segundo.

Se levantó del suelo y giró en redondo. El grito de Juno le erizó los vellos de la nuca. Algo estaba pasando, esa niña estaba furiosa pero por suerte no con ella, sino con Palmer. Pensó en Paul y en Becca, ellos no debieron morir carbonizados pero no había nada que hacer.

Lo único que quería era buscar a Owen y largarse de ahí. Ahora ya nada podía salvarlos, solo un milagro.

Salió de cuclillas hasta el otro lado de la cabaña, donde solo había árboles y pinos sin ningún lugar a donde ir y ahí estaba Owen, agazapado detrás de una gran carreta vieja llena de nieve.

-¡Owen!—le gritó. Él la miró, aterrado— ¡Ven aquí!

-¿Qué es lo que está pasando? ¡No quiero morir por un rayo!—ahogó un grito.

-Tenemos que irnos.

-¿A dónde?

-Solo sígueme.

De nuevo el grito de furia de Juno se extendió por todos los cielos. Palmer seguía arremetiendo hacia ella con los rayos. Owen entrelazó sus dedos con los de Katheryn y salieron corriendo entre la nieve hasta llegar a la cabaña. Pero no pudieron entrar, sin darse cuenta, Juno los tenía acorralados.

-¡Alto ahí!—les gritó. Katheryn sintió que su alma se le escapa de su cuerpo—eres como un barro en el trasero, querida. Estás molestando y nadie puede eliminarte, suerte que yo sí.

-Yo seré la que terminará con ella, no tú—siseó Palmer a las espaldas de ellos. Owen se dio la vuelta para encararla y se puso rígido como una roca, Katheryn temió que Palmer tuviera algún poder para paralizar, pero no fue así. Owen la miraba sin parpadear y ella a él. Los dos estaban boquiabiertos.

-Al fin se ven de nuevo, pero es una lástima que sea la despedida—agregó Juno, y alzó una mano para atacar a Owen. Katheryn intentó empujarlo al suelo pero Palmer se le adelantó. El poder de Juno se cernió sobre el pecho de Palmer, ella miró a Owen por solo un segundo.

-Nunca dejé de amarte—le susurró antes de convertirse en ceniza, para luego esparcirse por toda la nieve. Katheryn se tapó la boca con las manos y Owen rugió, se abalanzó a Juno y la golpeó tan fuerte que esta cayó al suelo y no se levantó.

Con los ojos encendidos en rabia y miedo, Ethan apareció dando traspiés entre los árboles. Detrás de él venía Luke y Heidi con los ojos irritados.

-¿Pero qué pasó aquí…?—abrió la boca Ethan pero se detuvo al ver a Owen tratando de masacrar a la desmayada de Juno, Katheryn lo sostenía de los brazos.

-Es ahora o nunca. ¡Se ha desmayado! Vámonos—espetó Heidi y se sujetó a Luke.

-¡Sus manos!

Todos se agarraron menos Owen. Katheryn lo sostuvo de su abrigo y Luke hizo su tele transportación. Pero Ethan se había soltado o más bien alguien lo había jalado hacia atrás sin miramientos. El grito de Katheryn se cortó al reaparecer en su antiguo departamento en California. Los demás salieron despedidos por toda la habitación, ella estaba horrorizada buscando a Ethan.

-¡No es posible! ¡No!—gritó, aterrada— ¡Ethan! ¡Ethan!

-¿No estaba sujetándose contigo?—un Luke nervioso y angustiado la zarandeó de los hombros.

-¡Alguien lo jaló! ¡Juno lo jaló antes de irnos!

-¡Maldita sea!—golpeó un florero haciéndolo añicos—debo volver por él.

-Ni se te ocurra…

-Él necesita nuestra ayuda. No puede quedarse ahí solo.

-Luke, regresaremos. Vamos—chilló Katheryn, presa del pánico.

-No es buena idea…

-¡Ahora, pedazo de…!

Luke ya la tenía de la mano, miró a Heidi y le sonrió con tristeza.

-Volveré.

-¿Lo prometes?

-Lo intentaré.

Y desaparecieron ante los ojos de Heidi y Owen.

Humo y más humo. Eso era lo que en las fosas nasales de Katheryn se estaban inundando. Todo estaba como hacía quince segundos, excepto una cosa: Juno Weber no estaba en donde había estado antes.

-¿Buscaban a Ethan?—susurró Juno en el oído de Katheryn, ella se dio la vuelta para mirarla. Entre sus manos estaba Ethan con los labios apretados.

-Oye, déjalo ir—titubeó Luke—no tienes por qué lastimarlo.

-Tómenlo. Al fin y al cabo, morirán todos.

Ethan corrió hacia Katheryn pero se detuvo en seco, sus ojos se pusieron blancos y gritó de dolor.

-¡Para! ¡Qué le estás haciendo!—gimió Katheryn.

-Nada, solo estaba jugando con él—rió.

Sin pensarlo, Katheryn sintió el chasquido de la luz brillante y el cosquilleo de un rayo formándose en sus brazos.

-Te lo advierto. Déjanos en paz y vive tu vida.

-¿Qué vida? Mi abuelo ya no está, tampoco Becca—se encogió de hombros y su expresión se hizo rastrera— ¡Tú! Tú destruiste mi vida. Llegaste a mi casa solo para destruirme desde adentro.

-Te buscamos porqué pensamos que podrías ayudarnos. Aparte porque Paul me ofreció su ayuda, en todo caso le pido perdón a tu abuelo porque él no merecía morir y tú sí.

-Lo que quieras hacer con tus disculpas, es asunto tuyo pero ninguno de ustedes se irá de aquí vivo—curvó sus labios en una sonrisa.

Ethan se sostuvo de pie con ayuda de Luke, Katheryn tenía los labios apretados y los puños cerrados rodeándole electricidad, su cabello flotaba con leves ondas de aire.

-¿Estás tratando de amenazarme con tu truco barato de controlar a los rayos?

-Lo que quieras pensar acerca de mi poder, es asunto tuyo pero no voy a dejar que nadie salga herido por tu culpa.

-Terminemos esto ya.

Todo pareció congelarse. Ni si quiera había frío, y tampoco se escuchaba ningún ruido. Ella parpadeó alerta a cualquier movimiento de Juno. Pero no lo vio venir, sintió una ráfaga de fuego sobre ella y salió volando hasta incrustarse en la cabaña. Su cabeza cayó encima de una repisa de madera, todo le daba vueltas pero se logró poner de pie. Una silueta entre las sombras la hizo sobresaltarse y le arrojó el rayo que tenía en las manos.

-¡No hagas eso!—ladró Ben—vine a ayudarte. No me ataques.

-¿Qué haces aquí? ¡Vete, Juno te matará!

-No lo hará. Andando.

-¿Dónde está Ethan y Luke?

-No tengo idea. Pero tengo que sacarte de aquí.

Katheryn puso resistencia y no se movió.

-¡Están bien! Ellos están bien pero tú no.

Solo así logró moverla de ahí y sacarla de la cabaña. Luke estaba afuera, mirando un punto lejano.

-¿Qué pasó?—le preguntó ella, con nerviosismo.

-¡Algo milagroso pasó!—eludió él, sonriendo.

-¿Qué?

-Luego te digo, ¡Hay que irnos!

-Qué bueno que te llevaste a Ethan, esto es una estupidez…-el rostro de Luke se contrajo. Katheryn frunció el ceño— ¿Dónde está Ethan?

-¿No estaba con ustedes?

-¡No!

-¡Entró hace unos segundos a la cabaña!

Katheryn giró sobre sus talones para entrar por él, pero Ben la detuvo justo a tiempo. Una luz brillante y cegadora inundó todo lo que quedaba de aquella cabaña.

-¡Es exceso de poder! Esa mierda va a explotar, ¡cúbranse!

Ben abrazó con fuerza a Katheryn y Luke los abrazó a los dos. Se tele transportaron en menos de un segundo. La claridad del sol que tenían frente a ellos les dio entender que ya estaban a salvo. Estaban todos a salvo menos Ethan Quin.

-¡No! ¡Ethan! ¡No!—gritaba Katheryn sin poder asimilar que Ethan había muerto en aquella explosión.

Un mes después, Heidi había intentado de todo para poder reanimar a su amiga de su depresión. Pero era inútil. Ningún poder humano la podía hacer comer, ducharse y mucho menos salir de su habitación. Hubo veces que Owen se metió en su habitación para poder hacerla sonreír y lo único que consiguió fue que ella le diera de golpes dejándolo rasguñado de las mejillas. Katheryn pasaba los días y noches, conectada a los audífonos y al celular de Ethan escuchando su canción favorita que le había dedicado. A pesar de que él ya no estaba a su lado, aun podía sentir su presencia tocando sus pertenencias, su mochila la abrazaba sin soltarla junto con todas sus pertenencias que estaban en el departamento de él. Mandó a todos a traer absolutamente todas las cosas de Ethan a su habitación y así poder llorar a gusto y morir.

-¿Creen que sea buena idea llamar a su amiga Clara?—susurró Heidi tratando de que solo lo escuchara Luke.

-No. Esa chica no debe saber que Katheryn regresó.

-¿Y si con la presencia de ella, Katheryn reacciona de su estado de depresión?—terció Owen.

Ben sonrió y encendió la tv.

-Katheryn tiene que aceptar que todo pasa por algo. Ethan fue un gran chico, pero debería saber que la vida sigue. Él quería que ella viviera feliz a pesar de que todo se fuera a la mierda.

-Tú no sabes lo que yo siento, Heidi. Ni se te ocurra seguir juzgándome o acabarás haciéndole compañía a Paul—por primera vez en semanas, Katheryn salió. Sus ojos estaban hinchados, rojos y con ojeras que daban miedo. Luke soltó una risita al verla— ¿de qué te ríes?

Luke dejó de sonreír.

-Lo siento. ¿Qué tal te sientes?

-Quiero que vayas por el auto de Ethan—le arrojó las llaves sobre las piernas—está en el aeropuerto de Nueva York. Lo quiero para mañana mismo.

Y sin añadir algo más, volvió a su habitación.

-Se volvió insoportable—agregó Owen—sé lo que ella siente al perder a su amor.

-¿De qué hablas?—Ben dejó de ver la tv para verlo.

-Palmer y yo fuimos novios desde antes de que el rayo la cambiara—suspiró—el mes pasado que la vi, todo volvió a mi memoria. Para los ojos de ella, yo morí por el mismo rayo que la convirtió pero no fue así. Creo que fui enviado a otro lado. Y Juno me manipuló para que yo no la recordara y al parecer soy inmortal pero tengo algo de humano.

Luke dejó caer las llaves de Ethan al suelo y Heidi arqueó las cejas. Ben suspiró.

-Eso quiere decir que… ¡Magnifico!—Ben salió corriendo por el balcón y se perdió de vista.

Heidi parpadeó perpleja.

-No entiendo.

-No tienes que entender. Tenemos mucho que investigar. Hay más secretos de lo que pensábamos—añadió Owen con una sonrisa—después de todo no soy un simple chico.

-Podré soportarte en lo que resta de mi vida…

-Será divertido—con una gran sonrisa, Owen abrazó a la pareja—ahora ustedes son mi familia, aunque echo de menos a Palmer.

-Sigo sin superar que fuiste su novio.

-Fue buena persona, no lo dudes.

Días después, Ben regresó por donde se había ido. Regresó con una sonrisa triste pero radiante, Katheryn estaba comiendo a regañadientes en la mesa, siendo supervisada por Heidi.

-Nadie quiere escuchar tus anécdotas, Ben—le espetó ella, tragando un puñado de cereal.

Al parecer, ninguno de los cuatro había tenido el suficiente valor de contarle lo que Owen era y lo que le pasó durante tantos años, porque al fin y al cabo, a ella ya nada le importaba. Solo quería morir y estar por primera vez en paz.

Ben tomó asiento y dejó escapar un suspiro.

-¿Seguirás así por el resto de tu vida, sin que te importe las demás personas que te quieren?—le preguntó, su tono de voz era grave.

-Sin Ethan Quin, ¿Para qué soy buena? Él se fue y se llevó todo consigo. Yo quedé sin nada.

-Nos tienes a nosotros. Incluso a mí, aunque apenas nos conocemos pero—señaló a la pareja y a Owen—eso tres individuos han estado a tu lado desde hace meses y tu trato para con todos ellos es una basura.

-Estoy en mi departamento. Si no les gusta mi compañía, pueden irse. La puerta está lo bastante grande para que se larguen—siseó.

-¿No te interesa lo que he tratado de decirte antes, sobre lo que Juno nos ocultó a todos?

-No.

-Bien. De todos modos te lo diré—miró todo a su alrededor e hizo una pausa dramática, Owen lo observó interesado como los demás—Katheryn, nuestros familiares que estuvieron con nosotros el día de nuestra transformación…

Katheryn dejó de comer para verlo, su rostro se puso rígido y le arrojó la taza entera de cereal a Ben sobre su cabeza.

-¡Te dije que nada me interesaba!

Salió dando traspiés entre los muebles, entró a su habitación dando un portazo a la puerta.

Ben rió con ironía quitándose los cereales de la cabeza, fue a la cocina para limpiarse, seguido de Owen.

-¿Sabes? Deberías esperar a que se sienta bien.

-Nunca lo hará. Créeme.

-Hay que esperar—se cruzó de brazos— ¿A dónde fuiste en todos estos días?

Ben esbozó una sonrisita traviesa, Owen achicó los ojos.

-Fui a ver a mi antigua pareja.

-¿En serio?—entornó los ojos— ¿Sigue igual? ¿Sigue bonita y sensual?

-¿De qué hablas?—se limpió las manos con una franela y arqueó las cejas.

-Hablo de tu novia de antes. ¿Sigue igual o es diferente? Porque yo sigo igual a pesar de los años.

Con la mano aun mojada, Ben le tocó la rubia cabellera al chico y sonrió.

-Fui a ver a mi ex novio. Brenton Lawton.

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