
(Cap 23)FIN** Despedida**
Alessia
— Bastian ¿Crees que sobrevivirá?
— No lo sabremos hasta enviarlo a un hospital.
Max extendió su mano pesadamente al cuello de Bas, este se sobresaltó de inmediato.
—No a un hospital, solo...solo ssaca la bala.— Creo que ver tanta sangre hará que me desmaye.
— ¡ Diablos Max no tengo ni idea!
Los ojos de Max iban perdiendo fuerzas, balbuceaba alguna que otra cosa y su cuerpo sudoroso me daba escalofríos. Fue entonces cuando se me ocurrió pedir ayuda. Voy corriendo a la habitación de huéspedes a por Jane y Vincent.
— Jane tienes que ayudarnos.
Ella sin preguntar salió con su bata de dormir y entró en shock al ver a Max tendido en el suelo. Vincent detrás de ella rápido se acercó y colocó una venda al rededor del brazo de Max, para que no perdiera más sangre.
— Debemos llamar a Jean.— Fue lo único que se me ocurrió.
— Flex ya le informó a Jolie, están de camino.
Tocaron a la puerta, eran Flex y Brig con algo de alcohol, vendas e instrumentos esterilizados.
— Mamá tienes que hacerlo. — Vincent se dirigió a Jane a modo de suplica, pero la pobre seguía anonadada.
— Lo siento Vin, hace mucho que no lo hago, temo provocarle una hemorragia interna, es una zona muy sensible.
— Pero si no lo haces de igual modo morirá. Solo inténtalo, por favor.
La señora Dupont se acercó, se colocó unos guantes de látex y comenzó el proceso de extracción.
Para cuándo extrajo la bala y vendó la herida, yo estaba tiesa como un palo y más pálida que Blancanieves, no es costumbre para mí ver tanta sangre.
Max al menos estaba más calmado, ya no temblaba y el baño que le dieron Bastian y Flex le había bajado un poco la fiebre. Volvieron a cambiar la venda y lo llevaron a la cama, en ese estado él no podrá ayudarnos con el plan.
—¿ Sabéis que la bala casi le perfora una costilla a ese chico verdad?— Jane de repente se levanta de su asiento como si todo este tiempo estuviera escogiendo las palabras para reprocharnos el estado de Max.
— Creo que no tenemos la culpa, nadie en casa sabía si quiera dónde podría estar.—le dice Flex a Jane intentando hacer que razone.
—J'ai dit à Judith que cet homme était très dangereux. Je ne veux même pas imaginer s'il fera quelque chose à Vin.
(Le dije a Judith que ese hombre era muy peligroso. No quiero ni imaginar si le hace algo a Vin)
Menuda jodida eres. Es en este momento que me retiro de la puta conversación por no saber casi nada de francés.
— Mamá por Dios, no me va a pasar nada y deja ya el tema vale, sé que estás enojada, pero hoy es el último día vale, ya terminaremos con todo esto.
Y milagrosamente se abre la puerta, Jolie, Jean y espera, ¿el señor Philip? Umm si que le asentaron esas vacaciones.
— ¿ Dónde está mi hermano?
— Vamos Jean está en la habitación. —Bastian se levanta de mi lado y acompaña a Jean a donde Max.
Creo que eh esperado lo suficiente como para seguir ocultando mi realidad ante Jolie, ella confío en mí aunque eso la llevara a su muerte, fué la primera persona que al llegar a Annecy me tendió la mano, fué la única que evitó a toda costa que alguien me hiciera daño, me enseñó a ser fuerte cuando ya no creí poder serlo, yo debo hacer lo mismo y lo haré justo hoy, justo ahora.
— Jolie ¿Puedes venir?— Ella estaba presentando a Jane el hombre que dió todo por ella desde que le dió su apellido. Volteó hacia mí y me ofreció una sonrisa que no llegó a sus ojos. Algo le pasa.
—Voy a dejar las maletas y ya vengo, por cierto también traje la tuya, creí que la necesitarías.
— Vale.
La ví irse a la habitación y luego volvió soltando esa cascada de cabellos rizados hermosos que siempre le eh envidiado.
— Alessia, no te imaginas la noche que me has hecho pasar.
— ¿Cómo así? ¿ Qué eh hecho yo?— Creo que me ah atrapado.
— ¿ Qué has hecho? ¿ Cómo diablos se te ocurre echar un maldito conjunto sexy en mi maleta?
Uff eso fiuj, pensé que era algo peor.
— Lo siento, en realidad lo quería usar con Bastian, pero esa noche me enojé con él y lo metí en tú maleta para no recordar la burrada que iba a hacer. Fué incluso antes de que Jean volviera.
— Umm vale está bien. Dime¿qué te ocurre?
— ¿Podemos salir a las escaleras?
Ella frunce un poco el ceño como si no entendiera mi actitud. Cierro la puerta tras de nosotras y bajamos algunos escalones.
— Puede que no te haya contado la verdad sobre mí, y sí, sé que es injusto porque siempre has estado a mi lado y has confiado en mí incondicionalmente, pero mi historia es tan complicada como la tuya. Mi nombre real es Isabella Ancelotti, mamá y yo nos hicimos de una nueva identidad para mudarnos a Francia, o para huir, ya ni sé. Papá era un narcotraficante exitoso en Italia, siempre estábamos de refugio en refugio, pero no había nada peor que la verdadera mafia italiana. Había escuchado hablar de Martin, pero no le conocía de nada, un buen día papá lo trae a nuestra casa en Lombardía y fue la primera vez que tuve una visión, me asusté mucho, tanto que me fuí corriendo a mi habitación y abracé a Monty mi oso de peluche.
<<La visión fué justo la misma que tuve el día que casi me alcanza la bala en el parque de la estatua, después de eso solo tenía sueños súper raros con la vida de una niña, también pesadillas y cuando te conocí, lo entendí todo, solo que algo no encajaba, veía siempre a dos niñas, pero solo me centraba en la de negro y la única razón por la que no reaccioné cuando escapaste de casa de Monique, fué porque yo de alguna forma retorcida ya lo sabía todo. Desde ese día que ví a Martin por primera vez, el universo o algún Dios existente creó en mí esa conexión tan fuerte contigo.
<<Lo peor es que ví el accidente, como si fuera parte de él, sentí lo que sintió tu familia, sentí lo que sentiste tú, estuve un mes en el hospital por razones desconocidas, solo me quejaba de un dolor muy fuerte en la cabeza y en algunas partes del cuerpo. Cuando escapamos de Italia teníamos a medio país en nuestras espaldas, a papá siempre le gustó jugar con fuego y tarde o temprano se iba a quemar, a no ser que el estúpido de su amigo le prendiera fuego dando su ubicación a los gánsters y así casi mataran a su familia. Ya teníamos otros nombres, yo ya tenía otra escuela, y te tenía a tí como mi mejor amiga, no quería perder todo eso. Papá no murió de un infarto, ellos se lo llevaron y Martin ofreció algo a cambio para salvar nuestras vidas, desde entonces la deuda está saldada, con papá muerto y sabrá Dios que otra persona inocente. Él se ah sentido culpable y ah intentando ayudar a mi madre, pero ella se ah negado, no quiere volver a esa vida, por nuestra propia seguridad. Y aquí estoy junto a tí, a solo unas horas de atrapar a ese hijo de puta, porque a mí también me hizo mucho daño.
Jolie se ah quedado de piedra, no me dice nada. Mierda, creo que la eh liado bien fea. Ella no me perdonará nunca.
— Jolie, por favor dime algo. —Le doy un pequeño toque en el hombre y parece reaccionar.
— Lo siento, sobretodo por hacer que tu vida fuera tan miserable como la mía, pero estamos aquí y estamos juntas y eso es lo que importa después de todo no todo está perdido.
Es la mejor, la hermana que nunca tuve, aunque no creo que nos hace falta llevar la misma sangre para serlo.
—Te quiero amiga.
— Y yo a tí brujita.
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Maxence
18:45 horas, ya queda poco tiempo. Tengo que levantarme de esta cama sea como sea. El dolor en mis costillas es horrible, admito que este cuerpecito no fue creado para las balas. Aún no le eh contado a nadie que me ah pasado, espero cerrar esta página de Max y buscar a la maldita zorra de Marina, le aseguro que el disparo que me ah dado se lo devolveré en la frente.
— Diablos Max al fin despiertas.—Jean se me lanzado olvidando completamente mi herida.
— Gilipo... Auch... Jean... Joder suéltame que me duele.
Él me suelta inmediatamente como si por fin lo recordara. ¿Cuándo demonios se ha vuelto tan cariñoso?
— Lo siento, lo olvidé. Ahora dime, ¿Cómo mierda te haz hecho eso? O no mejor ¿ Quién coño te ha hecho esto?
— Eh calma, así no conseguirás nada hermanito, mira yo como eh quedado. Terminemos hoy con Martin y veremos cómo resolvemos otro problema aún peor.
— No, nosotros terminaremos con Martin, tú te quedarás aquí. ¿ Cuál es el otro problema aún peor que tanto te afecta?
— Nos afecta y es un tornado llamado Marina.
— No me suena de nada.
— ¿ Seguro? Pues te doy una pista, tenemos la misma sangre que ella.
— Ah Amanda. Había olvidando que Marina era su verdadero nombre. Y bien que de peligroso puede tener, si es solo una borracha, una alimaña como Martin.
— Jean, si fuera solo eso no habría vuelto ayer con un disparo en la costilla y algunos moretones en mi cara ¿No crees? Ella está involucrada con la mafia italiana, esa mujer no tiene amor ni por su hermano, lo ha dejado solo justo ahora que sabe que en cualquier momento lo atraparemos. Hasta donde pude escuchar ellos le debían un favor, porque Marina entregó hace mucho tiempo a un narco que ellos pagaban por matar, aunque ella le hizo creer a sus socios que había sido su hermano Martin, porque las mujeres en ese clan no tenían ni voz ni voto y esta es su forma de agradecer, eliminando uno por uno a los enemigos de Martin, que con el tiempo también son de ella.
—¡ Mierda! Es peligroso Max. Tenemos que irnos.
— No Jean. Tenemos que separarnos.— Esa frase me ah dolido hasta mí, tener ese vínculo con mi hermano y que ahora se rompa de esa forma.
Quiero ser fuerte, pero no puedo dejar de ver la tristeza en sus ojos tan iguales a los míos, tal vez por eso reconozco que por dentro está tan destrozado como yo y todo por culpa del hijo de puta que compartimos como padre.
— Está bien, buscaré la forma de hacerlo.
— Otra cosa, busca una caja pequeña de color negro en el segundo espacio de la mochila.
Tenía un regalo para él, quería darle una sorpresa, pero no contaba con volver todo exprimido de una pelea. Era un llavero, uno con una foto de Bastian, él y yo, esa que nos tomamos hace unos días en casa de Flex mientras nos reíamos de él pidiéndole perdón a Brigitte, por algo que causamos nosotros.
— Feliz cumpleaños Jean, aunque un poco tarde.
— Gracias Max, me ah encantado.
Salió de la habitación luego de cambiar mi venda sin decir ni una sola palabra. Me duele, porque sé que lo más difícil para él será separarse de Judith, de Bastian y tal vez de mí.
Ya habían pasado las 19:00 horas y el plan iba justo como lo habíamos formulado. En el momento en el que dejaron a Judith en la fuente, Vincent llamó a Martin haciéndole creer que estaba de su parte dándole así la ubicación de Judith, él simplemente accedió, sin si quiera pensar en la posibilidad de ser una trampa, porque estaba solo, estaba neutral y no tenía de donde agarrarse, así nos haría el trabajo fácil.
A duras penas me levanté de mi cama, salí a escondidas de la señora Dupont, Jean le había ordenado cuidarme mientras todos se divertían, se lo debo a Marina, pero soy más cabezota que mi jodido hermano.
Simplemente rastree la ubicación de Jean, para esa hora ya estarían sacando a Judith si todo iba bien según lo acordado con el plan. Pedí un taxi que me dejó a unos kilómetros de una bodega abandonada. Solo entré, cuidando de que ni siquiera los chicos notaran mi presencia. Alcancé a ver por una pequeña puerta que había quedado entreabierta y solo quedaban Jean, Vincent y Martin, o mejor, Martin en plan tirado en el suelo con la nariz rota, un puñetazo en el ojo y mucha sangre por todos lados, pero le faltaba el toque final y ese se lo daría yo.
— Pensé que llegaba tarde, pero veo que no, diría que eh llegado justo a tiempo. ¿ Cómo estás querido padre?— Jean torció el gesto de su cara y se cruzó de brazos.
— ¿ Acaso no te dije que te quedaras de reposo?
Él sabe que me importa una mierda mi salud a diferencia de las ganas que tengo de acabar con este tipo.
— Bueno ya Jean, dejemos el drama y acabemos con esto de una vez.
Saqué mi pistola y apunté directamente a la cabeza de Martin. Vincent abrió los ojos de par en par, eso no era parte del plan, solo llamar a la policía y entregar todas las pruebas, pero yo no quería eso, yo quería vengar la muerte de todas esas personas inocentes, los abusos de Martin con mi madre, todos esos golpes y las noches interminables de peleas.
— ¿ Qué haces Max? No quedamos en eso.— Me dice Jean alarmado también.
— ¿ De qué carajos me hablas? Tu mismo intentaste hacerlo una vez.— Le reproché esa noche en la que creí que mi pesadilla había acabado, pero solo fue el comienzo de una aún peor.
— Entonces creo que tienes razón. Debería ser yo quien termine todo esto y debería hacerlo solo.
¿A qué quiere jugar? Primero no quiere matarlo y luego porque quiere hacerlo el solo, juro que cada día que pasa entiendo menos a mi hermano. Bueno mientras lo mate y no nos fastidie más la vida, acepto.
— Vamos Vincent, dejémoslo solos. Hasta nunca Martin.—Lo observo por última vez, sigue ahí tirado en el suelo, frágil y acabado. Caminamos hacia la puerta de salida, pero antes me volteo a donde Jean— ¡Ey hermanito! Asegúrate de matarlo está vez.— Le guiñé un ojo y salí con Vincent al patio trasero de la bodega.
— Oye ¿Qué harán ahora que Martin ya no les persigue?— Me pregunta Vincent inocentemente mientras me fumo un cigarrillo. El no tiene ni idea de Marina, o eso creo.
— ¿ Conoces a Marina?
— ¿ La hermana de Martin? Sí, esa maldita zorra alcohólica. ¿Qué tiene ella?
— Anda con Pietro y toda la mafia. Sabes de lo que te hablo, demasiado poder hasta para Donald Trump. En cualquier momento vendrá a por todos y para cuándo eso pase ninguno de nosotros estará en Francia.
— ¿ A dónde iremos?
— A cualquier parte lejos de aquí, cada uno por su lado.
— Está bien, todo sea para potegern...
Tres disparos han interrumpido la calma de la noche. Me encantaría decir que todo ah terminado, correr a mi casa de Annecy a por unas cervezas o invitar a una amiga, quedarnos viendo Netflix con palomitas y todo el rollo, pero no, la realidad es una muy cruda y diferente, esa de aplicar la ley del oso, si no te mueves no te vé, no hagas ningún movimiento brusco, porque en un abrir y cerrar de ojos, puede matarte.
— Oye Max, se ah demorado mucho ahí dentro.
— Si también lo creo, entremos.
Volvemos al interior de la bodega, solo hay un cuerpo desplomado en el suelo, con un charco enorme de sangre al lado. Jean no está por ningún lado y supongo que tomó la decisión más dura.
—¿ Donde está?
— Se ha ido Vincent, se ah ido.
Pronuncié esas palabras más para mí que para él. Solo se fué sin despedirse, sin darme un último de esos abrazos que me dejan sin aire y me lastiman la herida. Se fué y ya no sé cuando le volveré a ver. Me hubiera encantado en un universo alterno quizás, en otra dimensión, que la realidad fuese otra, solamente para estar con él, para estar con mi hermano, para recuperar el tiempo perdido, para protegerlo de cualquier situación o para irnos de fiesta un día y regresar borrachos riéndonos de nosotros mismos y de lo jodida e injusta que es la vida.
Vincent se aleja y va directamente hacia el cuerpo de Martin. Mientras voy a por unos galones de combustible que hay en un rincón y lo derramo por todo el local, incluyendo el cuerpo. Veo que mi compañero se agacha y pasa la manos por la nariz del muerto.
— ¿Qué coño haces?
— Solo me aseguro de que este bien muertito.
Se necesita paciencia para lidiar con Vincent, pero no me preocupa porque tengo esa capacidad siempre que todos ellos estén en mi vida, se convirtieron en mi propia familia.
Dejó caer mi cigarrillo al suelo y con mi encendedor comienzo a prenderlo todo. Vamos a donde el coche de Vincent y las llamas aumentan cada vez más, así que solo nos alejamos y dejamos que arda.
— Max ¿ Qué le diremos al resto sobre Jean?
— Ya me inventaré algo. Solo digamos que... murió.
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