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Capítulo Único

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La agencia está tranquila cuando Ranpo llega a las oficinas esa mañana, más tarde de lo que debería, pero como es el consentido del presidente, Kunikida no le dice nada.

Ranpo camina hacia su escritorio con una mezcla extraña de pereza y entusiasmo. Lo primero que hace al sentarse en la única silla cómoda de las oficinas; aparte de la del presidente claro está, es abrir su preciado cajón de dulces.

Pretende coger una piruleta para mantener su boca ocupada mientras hace algo de papeleo fácil. Pero abre grande los ojos al ver que no hay ni un dulce, de los que claramente había la última vez que lo abrió. Gran parte de esos dulces le fueron regalados diez días atrás, en su cumpleaños. Así que parece ilógico que los de la agencia se los hayan robado, pero aún así están en su lista de sospechosos. Todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario.

Ranpo está decidido a encontrar a aquel o aquellos que han robado sus preciados dulces, y está dispuesto a hacer de todo para resolver este caso.

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En este caso Ranpo no puede hacer uso de su "habilidad". Por desgracia, sus queridas gafas tuvieron un incidente días atrás. En este uno de los delincuentes que había delatado ante la policía había tratado de huir, chocando contra el detective en el proceso. Tras esto Ranpo cayó al suelo, y sus gafas rebotaron al suelo, provocando una ligera fisura en el cristal.

Ranpo no lo admitiría en voz alta, pero se sintió un poco mal por no predecir que esto ocurriría. Y sobre todo porque aquel tan valioso regalo del presidente, ahora estaba ligeramente dañado. Por suerte Fukuzawa le ofreció mandarlas a arreglar con un antiguo conocido suyo. Por lo que ahora estaría un par de días sin ellas.

Este caso iba ser resuelto completamente por su capacidad intelectual.

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El primer paso de la investigación fue inspeccionar la escena del crimen: su escritorio. A simple vista todo estaba tal y como lo había dejado el día anterior, pero entrando en detalles habían algunas diferencias.

Su lámpara estaba ligeramente más centrada en la mesa de lo normal. Ranpo solía ponerla más cerca del borde para evitar darle una patada sin querer cuando subiera sus piernas sobre el escritorio, pero si apoyara sus piernas ahora definitivamente se estallaría contra el suelo.

Otra diferencia fue que en la manija del cajón había un pequeño rasguño. Y en el suelo, una poco notoria marca de polvo en forma de semicírculo.

Eso había sido toda la información que había podido reunir. Seguramente se le habría escapado algún detalle, pero seguro era irrelevante.

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Lo siguiente que hizo fue interrogar a todos los de la agencia.

Atsushi:

El detective se acercó al escritorio del albino, quien estaba haciendo montañas de papeleo.

—Buenos días Ranpo-san, ¿necesita algo? —preguntó antes de levantar la vista de un documento.

—Atsushi-kun, ¿dónde estabas anoche después del trabajo? ¿Y esta mañana antes de empezar a trabajar? —Estas cuestiones confundieron un poco a Atsushi pero tampoco le preguntó el porqué de estas.

—Después de trabajar salí un rato al parque con Kyoka-chan, le compré una crepa, y luego dimos un vuelta —dijo, aunque en ese momento su expresión cambió a desagrado. —También vimos a Akutagawa y a Gin-chan, ella detuvo a Akutagawa de un intento de asesinato en mi contra —explicó con una sonrisa nerviosa.

—¿Y esta mañana?

—Pues, Dazai-san me dio una falsa llamada y tuve que ir a recogerlo al otro lado de Yokohama porque uno de sus intentos de suicidio había salido mal, al parecer ese árbol era lo suficiente bonito pero no resistente.

Todo esto fue apuntado por Ranpo. Quien se alejó volviendo a su escritorio.

Ahora tenía cuartada para Kyoka y para Dazai, aún así les preguntaría de forma rápida en dónde habían estado en los otros horarios.

Kyoka:

Esta estaba hablando tranquilamente con Kunikida quien estaba trabajando efusivamente.

—¿Dónde estuviste esta mañana?

—Con Kunikida-san haciendo unas compras —este asintió.

—¿Y tú? ¿Donde estuviste anoche?

—Fui a visitar a Katai para ayudarle a recoger un poco su apartamento —respondió rápidamente.

Dazai:

Este estaba acostado en el sofá, durmiendo con el manual del suicidio sobre su cara.

Ranpo lo despertó de forma inmediata, le dio una patada al sofá, haciéndole sobresaltar.

—¿Dónde estuviste anoche?

—Llenando de arena las botas del chibi y poniendo un poco de tinte para el pelo en su bote de champú —dijo con una sonrisa inocente.

Bueno, había estado molestando gente, pero no a él, así que estaba bien.

Los hermanos Tanizaki:

Naomi estaba de melosa mientras su hermano trataba de hacer su trabajo.

A Ranpo, aunque le dio algo de cosa acercarse lo tuvo que hacer por el bien de la investigación.

—¿Dónde estuvieron anoche y esta mañana? —preguntó.

—¿De verdad quieres saberlo? —dijo la pelinegra con voz coqueta.

—¡Naomi! —le regañó su hermano con un sonrojo más que notable.

Eso fue suficiente para que el detective se fuera de allí sin decir nada.

Vale, ya solo quedaban tres personas que interrogar: Kenji, Yosano y el presidente.

Primero fue con Kenji:

—¿Dónde estuviste anoche Kenji-kun?

—Bueno, pues fui a dar un paseo por la ciudad, aunque lleve tiempo aquí a veces es emocionante y mira, me compré esto —dijo con una gran sonrisa y brillo en sus ojos. Lo que se había comprado era un llavero de vaca con unas gafas de sol.

—¿Y esta mañana?

—Oh, esta mañana fui a dar de comer a unos gatitos que viven en un callejón no muy lejos de aquí.

Con eso se despidió y fue a la enfermería para interrogar a Yosano.

—¿Tienes algo que tenga que curar Ran-po? —preguntó tan pronto como entró.

—No, gracias

—¿Dónde estuviste anoche y esta mañana?

—Trabajando, duh.

—Un paciente vino muy malherido y tuve que quedarme hasta tarde. Y esta mañana tuve que "atender" a Dazai después de que Atsushi-kun lo trajera.

Eso podría haber sido una pista, podría haber sido una sospechosa, pero sabía que Yosano casi no salía de la enfermería cuando tenía un paciente.

El presidente era su último sospechoso.

—¡Presidente! —llamó a su puerta.

—¿Qué quieres Ranpo?

—¿Dónde estuviste anoche y esta mañana?

—Pues contigo, en casa.

Ah, era verdad.

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Ahora no le quedaban sospechosos y se iba a quedar sin dulces.

Se sentó en un puf en una esquina de la agencia.

Un pequeño sollozo salió de su garganta.

—Ranpo, ¿p-por qué lloras? —preguntó una voz a su lado.

Al levantar la vista se dio cuenta de que era su querido Poe.

—Mis dulces han desaparecido —dijo con voz temblorosa. En ese momento el escritor se agachó a su altura, y empezó a trazar círculos en su espalda para tranquilizarlo.

—Si quieres podemos ir juntos esta noche a pedir dulces, es Halloween, ¿recuerdas?

—Sé que quizás no es lo mismo, pero podrás rellenar tu cajón de dulces por ahora, y luego te conseguiré unos de mejor calidad.

Ranpo asintió aún sobresaturado por la situación.

—Está bien nos vemos esta tarde, ¿vale? Yo te vengo a buscar —dijo antes de meter su mano en el bolsillo y sacar una piruleta —Esto servirá por mientras.

Con esto, se marchó.

Ahora la cuestión era: ¿de que se iba a disfrazar?

Pensó en un par de disfraces y descartó: bruja (porque el año pasado se había disfrazado de eso), momia (se parecería demasiado a Dazai) y vampiro (no tenía ganas de ponerse colmillos).

Entonces uno llegó a su mente, era sencillo, pero le gustaba.

Estaba decidido, se iba a vestir de fantasma.

Por lo que robó una de las sábanas blancas de la enfermería y recortó los ojos y con rotulador negro pintó algunos detalles como una boca de gato, unas estrellas esparcidas alrededor, etc.

Ya tenía disfraz ahora tendría que esperar un par de horas para que Poe fuera a buscarlo. Mientras intentó hacer algo de papeleo.

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Por fin después de largas horas de espera llegó la tarde, y Ranpo no podría estar más emocionado.

Poe le recogió vestido de vampiro y fueron por todas las casas pidiendo dulces.

Ya por fin llegaron a la última parada, la cafetería de debajo de la agencia, donde había un evento de Halloween.

Una vez entraron, cogieron unos cuantos dulces de unas calabazas de plástico que habían. Y cuando Ranpo vio los dulces se quedó paralizado.

Eran sus dulces.

¿Qué cómo lo sabía?

Esas marcas de dulces solo estaban en Europa y no había forma de que hubiese un envío de esos dulces a otro país. En ese momento se dio cuenta, la ladrona de sus dulces era Lucy.

El rasguño seguramente había sido de las uñas y quizás habría algún pelo rojo que no había visto.

De ahí comenzó una pelea, en la que Poe tuvo miedo de meterse.

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¿Qué tal?

Al final cumplí la promesa, pero aún así actualizaré algo este mes.

Tengo el headcanon de que Ranpo tiene una especie de efecto placebo con sus gafas, y a pesar de ser igual de inteligente sin ellas, no puede sacar todo su potencial intelectual.

Gracias por leer, tqm

1/10/2024

1500 palabras

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