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Capitulo 7

Si escribiera en mi diario las desventajas de ser vegetariana llenaría todas las páginas de ellas, pero hoy la única que me molesta es la de no encontrar comida vegetariana en ningún lado ¿que piensa la humanidad? ¿Que los vegetarianos no existimos? Lo peor es que me rugen las tripas porque soy tan distraída que se me olvido cenar, desayunar y almorzar.

Aproveche el descanso de las tres de la tarde para salir a comprar cualquier cosa que me llene el estomago en una tienda que no queda tan lejos del estudio.

Camine hacia la salida principal pero me detuve en seco cuando logré divisar al chico cabello castaño y de ojos azules que derrama miel por los poros al que le llamo Principiante. ¿Lo estoy evitando? Si, desde el día en que por mi culpa casi rompe su perfecta cara bonita.

Salí por una de las puertas de atrás preparándome mentalmente para caminar una cuadra de más.

Empece a caminar con mis auriculares puestos por las calles que estaban siendo cubiertas por un espléndido sol que te quema hasta las pestañas, revise la hora en el celular sabiendo que solo disponía de 17 minutos para buscar que comer y regresar al estudio, pero sentí aquella molestia de estar siendo vigilada, claro que la sensación desapareció cuando entre a la tienda y me distraje mirando en cada estante.

Llevaba más de 10 minutos escogiendo una bebida decente y ahora Mike me va a matar por llegar tarde.

Salí de la tienda tratando de comer, beber y correr a la misma vez hasta que un sujeto se me atravesó en el camino haciendo que tirara todo al piso.

—¿Por que no te fijas idio...? —¡Oh-por-Dios!

—Shhh calladitas y cooperando lindura, dame todo lo de valor que traes —dijo el sujeto que ahora mismo tiene una navaja presionando mi abdomen.

Estoy que no me la creo, mis neuronas literalmente se desconectaron del sistema nervioso haciendo que ninguno de mis músculos logre moverse ni mi  cuerpo reaccione de ninguna manera más que quedar viendo al sujeto con la boca abierta. Oh Dios, ¿que hago?

Salí de mi trance y examine velozmente al sujeto, se ve que tiene más dinero que yo, anda con ropa de marca, gafas Gucci, chaqueta de cuero –¿chaqueta de cuero? ¡En serio! Espero esté cociéndose a termino medio con este calor– y de su bolsillo se sobresale el último modelos de celulares Samsung. Diablos, ¿por qué tiene que estar robando a chicas amargadas que trabajan excesivamente como yo?

—¿Que no me oíste lindura? Apresúrate que no dispongo de tu maldito tiempo —escupió con voz ansiosa.

—N-no traigo nada de valor —balbuceé estúpidamente por instinto. Mi corazón acelerado y la adrenalina recorriendo mis venas hacia que no pensara con claridad.

—Vamos lindura que acabo de ver que traes un iPhone ahí —señaló la bolsa de mi pantalón. Ni siquiera me dio tiempo de sacarlo cuando él me lo jaló llevándose de paso los auriculares originales que me han costado un ojo de la cara, también me despojó de unas cadenas que reposaban en mi cuello.

No sé si era el susto pero me reí mentalmente al ver que ya estaba retirando la navaja sin saber que el celular tiene lector de huella digital. Es un idiota.

—¿Me crees idiota? —dijo la rata de alcantarilla—. Quítale la huella digital —ordenó pasándome nuevamente el celular.

Torpemente lo desbloquee y antes de quitarle la seguridad, deje activada la opción "Buscar iPhone".

—Apúrate lindura ¿que esperas? ¿Que me salgan raíces? —gritó aún más ansioso, le pase nuevamente el celular y él sonrió maliciosamente—, gracia por ayudarme a escoger el regalo de aniversario perfecto para mí novia, lindura —susurró de manera cínica para luego dejar un asqueroso beso en mi mejilla.

Cuando pensé que la rata de alcantarilla me dejaría tranquila y se iría corriendo fue cuando me examino de pies a cabeza y observo fijamente mis zapatos. ¡Oh oh!

—¿Son la marca original? —preguntó con un brillo en los ojos.

—Oh no, no, no... s-son una imitación de muy mala calidad —dije torpemente.

—No importa quiero que te los quites, a mi novia le encantarán —informó con alegría. No podía permitir que me dejara en calcetines. Esto es tan frustrante.

—P-pero me huelen mal los pies, n-no puedes regalar algo apestoso —alegué en mi defensa.

—Que te los quites he dicho —alzó la voz volviendo a poner la navaja en mi abdomen haciendo un pequeño corte en la cintura.

Inmediatamente me despojé con todo el dolor de mi alma de mis zapatos quedando en calcetines haciendo contacto con el ardiente suelo. La rata de alcantarilla se puso a olfatear mis zapatos y luego me miró con enojo.

—Eres una mentirosa lindura. Estos zapatos no huelen para nada mal, sabes —dijo acercando su rostro a mi oído—, te la dejaré pasar porque eres muy linda. Gracias por todo —finalizó cerrándome un ojo y se fue corriendo hasta un BMW aparcado a unos cuantos pasos de distancia para luego arrancar tipo película de acción. Mire a mí alrededor y solo dos personas se encontraban observando todo desde largo.

—¡Gracias por la maldita ayuda hehh! —grite sarcásticamente. Definitivamente Alx Roses tiene razón al decir que vivimos en la jungla donde todos te dejan morir. ¿Donde está el cliché del chico guapo he inteligente que viene a mi rescátate?

No me quedo de otra que caminar con el ardiente suelo hasta el estudio. Cuando entré pude ver que ya estaban filmando, mis pies ardían así que fui directo al baño para quitarme los asquerosos calcetines.

—Niña pero... ¿Y tus zapatos? —preguntó Ana (no me acuerdo cuál de las tres) con su cara de sorpresa.

—¿Que no es obvio? —trate de sonar hostil pero la voz me salió algo nerviosa—. Hace un calor infernal, me los he quitado para ventilar mis pies —escupí las palabras como si fuese algo normal.

—Hahh... Okaay —responde con cara de "Está ya quedo loca"

—Bueno, en vez de estar preguntando tonterías deberías de ponerte a trabaja, trabaja, trabaja. —Diablos, olvide que cuando estoy nerviosa me da por repetir las palabras. Pocas veces me he puesto así.

—¿Te encuentras bien? —preguntó dudosa.

—Claro que si, claro que si, claro que si. —Agg que estúpida soy. Lo peor es que entre más tiempo tarde haciendo tonterías más se aleja la rata de alcantarilla con mi celular y mi vida.
Apoye los codos en el lavabo y desordene mi cabello en busca de tranquilizarme.

—Necesito tomar aire, relajarme, evitar contacto con cualquier persona, pensar con la cabeza fría y luego idear un plan —dije para mí misma. Si, iba en serio cuando les dije que organizo cada cosa que hago.

—Discúlpame, pero no te entiendo —dice Ana (no me acuerdo cuál)

—¿Por que escuchas cuando hablo sola? —dije ofendida—, creí que la conversación había terminado, pero sabes que bueno que te quedaste, si alguien te pregunta por mi, tienes que decir que no me has visto y olvida que tuvimos está platica ok —sentencié con la mirada.

—Okeey —vuelve a repetir el gesto, termina de lavar sus manos y sale del baño no sin antes despedirse con la mano y una sonrisa cordial.

Practique una serie de distintas respiraciones para tranquilizarme y luego tome el bolígrafo que siempre guardo en la bolsa delantera del pantalón para luego anotar en mi mano lo que debo hacer.

1- Escabullirme por todo el set y buscar unos zapatos. (No andaré descalza por la vida).

2- Pedir "prestada" una laptop para poder rastrear mi celular. (Estamos en un estudio lleno de máquinas y consolas, será fácil).

3- Ir en busca de mi más preciada posesión. (La parte más excitante de todas).

Esto no se oye Tan difícil después de todo, salí del baño tratando de pasar desapercibido. Me escabullí en la sala de vestuarios y trate de buscarme un calzado en una gigantesca caja que casi era del tamaño de china.

Tarde más de lo esperado pero logré encontrar dos pares de converse, unos eran botines color celeste y los otros era normales color amarillo.

—¿La chica hipster necesita robar calzado para lucir a la moda? —dijeron a mis espaldas.

—Porque no te ahorras tus comentarios sin gracia y dejas de joderme la existencia —sugerí fastidiada.

—Vaya, señorita Amargalia vino más amargada que nunca hehh —canturreó Darwin con su maldita voz ronca—. No me digas, ¿problemas con el novio? O espera no tienes ni perro que te ladre ¿verdad? —se burlo para luego empezar a reír. Me permití suspirar antes de contestarle amablemente.

—Vaya, señorito Rubicial vino más cabeza hueca que nunca hehh. No me digas ¿problemas con tus neuronas? O espera, no tienes ni una que te funcione ¿verdad? —inconscientemente una sonrisa se formó en mis labios, me sentía victoriosa. Amargalia 1 Rubicial 0

—Eres hiriente ¿lo sabías? —dijo con su ya conocido tono ofendido. Rodé los ojos y me concentré en anudar mis zapatos—. Por cierto Mike estaba buscándote por todos lados y no se le veía contento —dijo con un todo de voz más suave. Mike nunca está contento, pero el solo hecho de que sea nombrado siento que vuelven los nervios.

—P-por cierto tú deberías de estar trabajando en vez de estar fastidiándome la existencia, existencia —trate de disimular los nervios.

—Si, debería de trabajar pero me gusta molestar a mi única amiga en este lugar —soltó sarcásticamente.

—Tu nunca serás mi amigo —escupí seca dejándolo como siempre con la palabra en la boca. Ahora, a buscar una computadora portátil.

Me fui a la sala de efectos especiales y lance un gruñido cuando me di cuenta que ninguna tenía acceso a internet, mis manos empezaron a temblar y mi corazón se aceleró.

—Chica, si querías llamar la atención. Déjame decirte que lo lograste —dice el tal Izzy dejando en el suelo unas plantas artificiales.

—¿Disculpa? —pregunte confundida escondiendo mis manos detrás de mi espalda jalando las puntas de mi cabello. El chico rodó los ojos fastidiado.

—Tu zapatos querida, si sabes llevar al extremo lo de ser original —inmediatamente dirigí mi vista a mis pies.

—Mierda —gruñí al ver los malditos zapatos cambiados—. Esto —señale mis zapatos y luego clave mi mirada el Isaac—, no es algo intencional —escupí irritada—. Y te agradecería que no le contaras, contaras a nadie, además necesito, necesito una maldita laptop con acceso a internet.

—Dile a tu tía que te preste la suya, recién estaba jugando Mario Bross en ella —en ese momento mis ojos brillaron—. Y deja de repetir las palabras al hablar, se ve raro niña rara.

Ignore su último comentario y me dirigí a pasos agigantados en busca de mi tía, diablos estaba sudando como si corriera una maratón.

—Opa, pero que lindo cabello seco, maltratado y con puntas abiertas tienes el día de hoy tia Carol —fue lo primero que salió de mi boca al ver a mi tía y a sus secuaces maquillando a una de las niñas del film, definitivamente lo mío no es adular.

—Ok, hoy lloverán perros porque mi sobrina ingrata se animó a lanzarme un ¿cumplido? —me contesta sin darme la mirada. Me quedé en silencio balanceándome de un lado a otro y mi tía pareció notar mi ansiedad porque me levanto la mirada—. ¿Que favor necesitas Malia?

—Necesito tu laptop y un módem con acceso a internet —escupí rápidamente.

—Está en la mesa y la contraseña es uno dos tres cuatro —rodé los ojos ante la contraseña tan estúpida—, Hahh y linda combinación de zapatos —suelta sarcástica.

—No es algo intencional —gruñí
y tome rápidamente de la laptop.
Ingresé mi correo electrónico y la computadora empezó a buscar.

Parque Griffith, perfecto. Eso no estaba cerca pero tampoco estaba al otro lado del mundo.

Lancé una sonrisa victoriosa, tache el paso 1 y 2 de mi mano, tome un bolso, lo colgué de mi hombro con la laptop adentro y me dirigí a la salida. Tenía razón al decir que esto era fácil.

—¡MALIA! —gritaron a mis espaldas, me giré lentamente... ¡Diablos! era Mike y no estaba solo, el Principiante se encontraba ensayando el guión a su lado, se acercó a mí a pasos agigantados, yo solo coloqué mis manos en la espalda tomando de las puntas de mi cabello—. ¿Donde diablos estuviste toda la maldita tarde? —escupió enojado, sus ojos irradiaban fuego, metafóricamente hablando.

—Yo, yo... yo —mierda, de ninguna manera puede saber que me robaron, recibiría un regaño que duraría una eternidad—. M-me quedé encerrada en la bodega de ambientación, esas puertas son una mierda, tanto polvo me ha dado una —tosí falsamente—, tos horrible, iré a la farmacia siento mi garganta arder —Mike estaba entre que me creía y no me creía a la vez. Di un trago de saliva muy fuerte.

—No puedes andar sola por las calles, hoy en día hay muchos ladrones —dijo con su tono de voz fuerte y lo sabré yo pensé—, dile a Bob que te acompañe —finalizó para luego buscarlo con la mirada.

—Siempre he andado sola por las calles y nunca me ha ocurrido nada —escupí enojada. ¿Desde cuando le importo tanto?

—Bob está con las trillizas grabando escenas —dijo una tercera voz en la conversación. Si, era él—. Yo puedo acompañarla, después de todo ella y yo tenemos una platica pendiente —alega el Principiante clavando su mirada en mi.

—Perfecto —dice Mike sacando su billetera del bolsillo para luego entregarme un fajo de billetes—. Para las pastillas —afirma para luego irse por donde vino.

—Y bien señorita Cineasta ¿a que farmacia vamos? —pregunta con voz ronca cautivándome con esos intensos y perfectos ojos azules que posee.

Mierda, yo no voy a ninguna farmacia.

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Capítulo dedicado a SantanaGarcia9 te mereces el cielo.

Y si alguien más lee esto, quiero darles las infinitas gracias por darle una oportunidad a esta historia, prometo actualizar más seguido.

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