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33. Él

Adam.

Me quedo estupefacto ante la noticia. Es cierto que me esperaba cualquier cosa, inclusive que Amber estuviese embarazada, pero, eso no quita que no sea una noticia de impacto el que mi mejor amiga se vaya a casar, y con el hermano de... Ya no puedo llamarla la niñera de mi hijo, a estas alturas, April Mayer es más que eso, y siendo sincero, siempre ha sido más que una niñera.

-¿Y cuándo piensan casarse? -Cuestiona April a mi lado.

-Dentro de dos meses y medio-responde Mathew. -Queríamos hacerlo dentro de una semana, pero no es posible, así que...

-Ustedes sí que quieren casarse pronto-aclara su hermana-, pero dos meses y medio me parecen perfectos.

» Amber, tienes que dejarme ayudarte con todo, por favor.

-¿Estás loca? Pero sí tú serás mi Dama de honor-aclara mi amiga con una enorme sonrisa.

-Adam, no pareces muy feliz con esto-menciona Mathew al ver mi rostro. Ni siquiera me molesto en levantar mi cara para verlo, y a pesar de que no estoy enojado, me levanto de la mesa y salgo del restaurante.

...

April.

Al abandonar la mesa, todos nos quedamos sin palabras por tal acción, Adam no es así, y, a decir verdad, no debería estar molesto, aunque, pensándolo mejor, Adam no está molesto porque Amber y mi hermano se vayan a casar, sólo tiene miedo, y lo entiendo.

-Creo que deberías ir a hablar con él, Amber-sugiero a mi cuñada.

Asiente frunciendo las comisuras de sus labios y sale del restaurante detrás de Adam.

-No entiendo por qué se molesta tanto-comenta Mathew con cierto enfado en su voz.

Le dirijo una mirada amenazante a mi hermano, la cual no parece comprender.

-Mathew, Adam no está molesto porque te vayas a casar con Amber, lo conozco y no se ha ido de la mesa por ello.

-¿Por qué se fue mi papi, mami? -Inquiere Dylan sobre mis piernas.

-¿Mami? ¿Desde cuándo eres su mami? -Pide saber Mathew.

-Desde siempre, y mejor hablemos de lo que acaba de suceder porque tú no comprendes, hermanito.

» La razón por la que Adam se ha ido de esa forma es por Amber.

-¿Amber? -Repite frunciendo el ceño. -Se supone que son mejores amigos, no tiene por qué estar molesto, y mucho menos celoso.

Ruedo los ojos ante la falta de entendimiento de mi hermano mayor. ¿Por qué es tan difícil hacer ver más allá de sus narices a los hombres?

-Agh... Amber no sólo es su amiga, es su hermanita, ¿qué no lo entiendes? Para Adam, Amber es su mejor amiga, sí, pero también se ha convertido en parte de su familia desde que se conocieron, son más que amigos, Mathew, son hermanos, y para Adam, el que su hermanita se case es... Es como aceptar que se irá de la casa porque ya está creciendo.

-Ou...-Es lo único que sale de los labios de mi hermano. Sus ojos recorren el suelo de un lado a otro como si fuese a encontrar las palabras adecuadas, frunce levemente las comisuras de sus labios y posteriormente levanta el rostro para mirarme. -Lo entiendo, ¿sabes? Sentí lo mismo que él cuando te fuiste de la casa para ir a la Universidad, y a pesar de que yo ya no estaba más con ustedes... Entendí que ya eras un adulto.

» Sé lo que siente y lo entiendo.

-¿Es complicado, no es cierto? Dejar de vernos como las pequeñas niñitas que necesitamos de un hermano mayor-aclaro esbozando media sonrisa. -Aunque bueno, Adam no vio a Amber desde pequeña, pero de igual forma siempre ha estado cuando más lo necesita, como su hermano mayor.

-Si te soy honesto, es más difícil de lo que puedas imaginar. Aceptar que están creciendo y que pronto no necesitarán más de nosotros, es... Es como si nosotros también fuéramos sus padres.

El silencio reina por un momento, ninguno de los dos dice nada, simplemente ambos nos quedamos callados hasta que Dylan habla.

-Mami, ¿ahora mi tío será mi tío de nuevo?

Mathew y yo reímos ante el comentario de mi pequeño y sólo eso sirve para romper el ambiente tenso que se ha hecho.

De la forma más sencilla que podemos, Mathew y yo le explicamos a mi hijo que después de la boda de Amber, él simplemente seguirá siendo su tío, pero oficialmente; Dylan lo entiende mal al principio, pero al final logramos que lo haga correctamente.

A continuación, Amber y Adam regresan riendo como si nada hubiese sucedido hace sólo unos cuantos minutos atrás, y la verdad, es que ver de ese modo a Adam me vuelve feliz, porque después de todo, si no puedo estar con Adam de la forma en la que deseo, por lo menos deseo que sea inmensamente feliz.

...

1 semana después

Adam.

-Lo siento, lo siento, lo siento-la voz de mi mejor amiga se hace presente en mi oficina después de tres horas de retraso. -Sé que dije que estaría aquí temprano pero no pude llegar antes, tenía que ir a ver algunos asuntos de la boda.

Sin apartar la vista de mi ordenador, esbozo media sonrisa y niego con la cabeza.

-Lo sé, Amber, no tienes por qué pedir perdón, entiendo que todo este asunto de la boda te tiene como loca, y nunca he planeado una, pero debe ser estresante-aseguro redactando algunos convenios con empresarios alemanes.

-Uf...-comienza mientras se acerca hasta el sofá a la izquierda de mi escritorio y deja caer su cuerpo como si acabara de correr un maratón de más de diez kilómetros. -No sabes la locura que es todo esto, tengo que ir con Mathew a elegir el banquete de la boda, los centros de mesas, el arreglo del lugar, el sacerdote, el vestido...

El silencio se hace presente, Amber no termina con la oración y entonces cuando decido dejar de ver la pantalla de mi ordenador y mirarla a ella.

Está atenta, mirando el anillo de compromiso que Mathew le ha regalado y el cual-según ella-al principio era como traer algo realmente pesado sobre su dedo anular.

-Amber, ¿estás bien? -Inquiero levantándome de mi silla para dirigirme hasta ella. Me coloco de cuclillas para poder ver mejor su rostro, y cuando la miro, las lágrimas comienzan a descender por sus mejillas como las gotas en una fuerte tormenta. -Hey... No llores, amiga-le pido apartando con delicadeza esas pequeñas gotas de sus mejillas. -Deberías estar feliz, así que no llores, ¿bien?

-Es que... No lloro por estar triste, Adam, lloro porque me siento muy feliz, y esa felicidad es nueva para mí. Sabes que no he tenido una vida fácil, y el que me vaya a casar... Simplemente no quiero que todo esto se vaya a arruinar.

-Lo sé, sé perfectamente que tu vida no ha sido fácil, y que tus padres...

-Ellos ni siquiera estarán entregándome en el altar; no fueron a la graduación, no estuvieron ahí cuando fue mi primer baile, cuando un chico me rompió el corazón por primera vez, o cuando compré mi primer apartamento. Ni siquiera mi hermanito estará.

-Ellos no podrán estar contigo de forma física, pero estarán observando a su fantástica hija desde el cielo, al igual que tu hermano, y estoy seguro que desde hace años están muy orgullosos de ti, de su pequeña Lizzy. Además, yo estaré contigo, ¿acaso eso no cuenta?

Ella sonríe a medias y levanta su rostro para observarme.

-Sabes que no me gusta que me digan así, no desde ese accidente-aclara con melancolía en su voz.

-Lo sé, sin embargo, te llamo de ese modo porque quiero que seas fuerte, como siempre lo has sido, ¿de acuerdo? Te quiero ver feliz, Amber, simplemente quiero que seas inmensamente feliz, y te aseguro que nada se va arruinar, te vas a casar con Mathew, el amor de tu vida, tendrás hijos, envejecerás a su lado y tendrá toda una vida para pelear, arreglar los malos momentos, y, sobre todo, para ser feliz y amarse con todas sus fuerzas.

-Cómo es que siempre logras sacarme una sonrisa-dice sonriendo.

No digo nada, simplemente la miro, y ella no agarra demasiado en lanzarse a mis brazos y entornarme en un fuerte abrazo.

Sé que es duro para ella hablar de ello, sé que, si pudiera tener un deseo en estos momentos, lo único que pediría sería tenerlos a ellos, a su familia, pero no está sola, yo siempre estaré aquí.

-No estás sola, nunca lo olvides, porque yo estoy aquí-digo con ternura y lágrimas en los ojos al mismo tiempo que acarició su cabello. - Yo estoy aquí.

...

Pasado el mediodía, Amber y yo vamos a almorzar a las afueras de la ciudad, en la terraza de un restaurante.

Casi toda la mañana se la ha pasado pensativa, triste y callada. Ella no es así, siempre está sonriendo y diciendo locuras, pero el asunto de la boda la tiene de este modo, y a pesar que quiero hacerla feliz, lo único que puedo hacer en este momento es estar con ella y darle todo mi apoyo.

-Así que... ¿Cuándo te darás cuenta de que ya es hora? -La pregunta de mi amiga llega con sorpresa; levanto el rostro y noto que ni siquiera está mirándome, simplemente recorre los platillos del menú en la carta.

-¿A qué te refieres? -Cuestiono frunciendo el ceño y más confundido que nunca. Es bueno saber que ya no está llorando, pero... ¿Por qué ha hecho esa pregunta?

Amber baja la carta hasta colocarla sobre la mesa y arquea una ceja como si fuera el más tonto del mismo por no entenderla.

-Sabes muy bien a lo que me refiero.

Niego con la cabeza porque realmente no sé de qué está hablando.

Ella bufa y rueda los ojos, posteriormente se queda callada, observándome por unos segundos hasta que se da cuenta que realmente no sé de qué está hablando y decide explicarme.

-Adam, dime algo, ¿cómo te sientes realmente con el hecho de que Dylan ha elegido a April como su madre?

Creerán que pienso demasiado mi respuesta, sin embargo, no es así, no debo pensar demasiado lo que diré porque la respuesta es obvia.

-Me siento bien, porque sé que April es una mujer increíble, ella... Si Dylan la ha elegido como su madre, yo lo apoyo porque es mi hijo.

-Dime algo, Adam-comienza a decir inclinando su cuerpo hacia la mesa, sus codos se colocan encima de esta y las palmas de sus manos soportan su barbilla-, si pudieras describir a April, ¿qué dirías sobre ella?

Pienso protestar y cambiar de tema, preguntar por qué se empeña en siempre poner a April como tema de conversación, pero eso ya lo he hecho muchas veces, y, a decir verdad, esta vez ella no piensa dejar que me salga con la mía.

-Bueno, yo...-Lo pienso con detenimiento porque sin previo aviso, un sinfín de palabras se vienen a mi mente para describir a April Mayer, y no tengo idea de cuál decir en este momento.

-Vamos, Adam, sólo di lo primero que se venga a tu mente-me incita mi amiga.

-Perfecta-hablo levantando los hombros para después dejarlos caer. -April... Ella simplemente es maravillosa y yo sólo he sido un cretino con ella; desde que la conocí me portado mal con ella, pero, ¿sabes algo? Lo curioso es que jamás se da por vencida, siempre busca sacar lo mejor de mí y...

-¿Y cuándo te vas a dar cuenta que debes dejar de ser un idiota y aventurarte al amor? ¿Qué tiene que suceder para que reacciones y te atrevas a amar a April? Dime, Adam, ¿quién tiene que venir para que reacciones?

Frunzo el ceño al momento en que menciona que tal vez pueda venir otra persona para hacerme reaccionar, pero es que, ¿qué se supone que tengo que hacer si tengo miedo? Porque la realidad es esa, puede que sienta algo por April Mayer, pero... A veces el miedo es mucho más fuerte que todo, incluso que tú mismo. Aunque... Pronto me daré cuenta que es mejor superar ese miedo y ser valiente, antes de vivir arrepentido toda mi vida.

...

April.

La casa se encuentra demasiado silenciosa, de no ser por el ruido que ocasionan los crayones de Dylan sobre su libreta, podría jurar que me encuentro sola.

Ha pasado una semana y esta familia ha estado muy ocupada, o bueno, a decir verdad, Dylan y yo hemos estado demasiado atareados con la boda de mi amiga Amber y mi hermano mayor Mathew.

Resulta increíble cómo es que mi hermano se vaya a casar dentro de casi dos meses; si tan sólo mis padres estuvieran aquí... Ellos estarían muy orgullosos de su hijo, así como yo lo estoy, mi hermano es un ser humano fantástico y estoy segura que ellos creerían lo mismo.

Su boda es un acontecimiento que implica una planificación llena de felicidad, y muchas emociones más, pero al menos para estos novios, todo esto está lleno de melancolía. Tanto para Amber como Mathew, ambos tienen que anhelar tener a sus seres queridos a su lado, pese a ello, no están del todo solos, Dylan, Adam y yo estamos con ellos y no los dejaremos solos.

Mi pequeño hijo ha estado planeando darle una gran sorpresa a Amber y Mathew el día de la ceremonia, y siendo honesta, es la mejor sorpresa que les pueda dar. Por ahora está haciendo dibujos y todo lo que cree necesario, pero después armaremos una gran sorpresa junto a Adam y manteniendo la discreción para que ninguno de los dos se vaya a enterar de nada.

Por ahora, mientras Dylan se encuentra en la sala, sentado de piernas cruzadas en la alfombra, con la mesita de madera frente a él, una libreta y muchos crayones, yo estoy preparando la comida. Casi está lista, pero a mi parecer hace falta un postre para este día, así que decido preparar un pastel; esta vez no quiero hacerlo sola, así que voy a la sala por Dylan.

-Oye, hijo, ¿te gustaría preparar un pastel conmigo? -Pregunto desde el umbral de la sala. Mi pequeño levanta el rostro casi de inmediato y sus ojos se iluminan.

-¿Pastel? ¡Sí! ¡Sí quiero! -Exclama levantándose a toda prisa del suelo.

-Hey, hey-lo detengo de golpe al tomarlo de los hombros. -Ya sabes que no debes correr tan precipitadamente. Puedes lastimarte.

-Lo siento, mami-se disculpa bajando el rostro. Lo tomo de la barbilla para que me levante el rostro y entonces le sonrío.

-Vamos a poner tu delantal y a sacar los ingredientes para el pastel de chocolate, ¿te parece?

-¡Sí! ¿Y puedo probar el chocolate? -Inquiere.

A continuación, lo levanto del suelo para llevarlo hasta m regazo, él entorna sus piernas alrededor de mi cintura y sus brazos alrededor de mi cuello, todo al mismo tiempo en que nos adentramos en la cocina.

Al dejarlo sobre la barra de la cocina, me dirijo a la alacena para sacar todos los ingredientes para el pastel, así como los trastos que necesitaremos.

Debo confesar que lo que creía una elaboración del pastel tranquila, se tornó todo lo contrario.

-Dame la harina para que...

Mis ojos se cierran inmediatamente, pero mis labios se abren y entra un poco de harina dentro de mi boca.

La risa de Dylan no tarda en hacerse presente y sólo eso sirve para inundar la casa de alegría.

Al abrir los ojos, lo miro mientras me muerdo el labio inferior para tratar de no reírme, me aparto de ahí para ir justo detrás de él. Sin que se lo imagine, tomo un poco de harina con mi mano derecha y cuando volteo de nuevo, se la arrojo al rostro sin previo aviso.

Me río, y no soy la única, mi pequeño se ríe sin parar después de abrir los ojos y sin planearlo, ambos estallamos en carcajadas.

La harina es lanzada de un lado a otro, la crema batida termina en nuestras narices y nuestro cabello y ropa se vuelve todo un desastre. Cuando menos nos lo esperamos, la cocina se ha vuelto un campo de batalla improvisado, los pisos están resbaladizos a causa de algunos huevos rotos que mi pequeño y yo nos hemos lanzado, el chocolate también entra en la jugada, pero más que ser útil para lanzárnoslo, más bien sirve para meter los dedos y disfrutarlo como niños.

La tarde transcurre y llega el momento en que el cansancio se hace presente y nuestros estómagos nos duele a causa de reír y no parar.

-Alto, ya... no... puedo más-digo inclinado mi cuerpo hacia delante mientras recargo mis manos sobre mis rodillas.

Dylan se para en seco al escucharme y de un momento a otro un auto aparca en nuestra entrada.

-Es papá-me hace saber al ver por el ventanal de la sala.

No sé de dónde sale la idea, pero, le pido a Dylan que se quede callado para que nos ocultemos detrás de la puerta y así poder asustar a su padre.

-Somos como fantasmas, mami-menciona en susurros. -Mi papi se asustará mucho.

-Así es, pero shh...-Le indico colocando mi dedo índice sobre mis labios.

A continuación, la perilla de la puerta se mueve y esta se abre; se escucha a las llaves siendo colgadas en su lugar y sin aviso alguno, Dylan y yo saltamos impidiéndole el paso y Adam da un salto del susto.

-¡Diablos! Son ustedes-habla al momento en que mi pequeño y yo nos reímos sin parar. -Parecen...

-Pequeños fantasmas, papi-expone Dylan con una enorme sonrisa en el rostro.

-Sí, así es, pequeños fantasmas, pequeño-repite su padre revolviéndole el cabello que ahora se encuentra lleno de harina. Lo levanta del suelo para abrazarlo sin importarle que está sucio y que él terminará igual.

Trato de descifrar alguna emoción de enfado, pero no logro nada. Parece tan... No sé ni siquiera cómo llamarlo.

-Perdona que la casa esté así, y que Dylan lo esté, pero...

-Quisimos hacer un pastel y yo arrojé harina a mi mami-menciona mi pequeño.

-No importa-expresa su padre sonriendo. -Lucen graciosos y, además, el susto que me dieron fue...

El sonido de un huevo roto se hace presente y hace callar a Adam.

La acción de Dylan me deja pasmada. Ha estampado un huevo en la cabeza de su padre, y ahora la clara y la yema del mismo se deslizan sobre su rostro hasta su cuello.

-Así que quieres jugar-dice Adam bajando a Dylan, éste asiente mordiendo sus labios y mostrando sus dientes.

-Sí, papi. Sé un fantasma como nosotros-pide Dylan, a lo que Adam no hace más que dirigirse a la cocina, y cuando vuelve, lleva consigo un tazón lleno de harina y huevo.

Supongo que es extraño imaginar a Adam Sangster en una guerra de harina y huevo, corriendo por toda la casa para alcanzarnos y arrojarnos un poco, pero eso es lo que sucede. La guerra que Dylan y yo comenzamos se convierte en algo mucho más grande, los tres nos divertimos como pequeños, y no sólo la cocina queda sucia, sino también la sala, porque corremos por todos lados. Inclusive Dylan y yo armamos un complot contra su padre y cuando menos se lo espera lo tomamos entre ambos para llenarlo de harina y huevo. Si nosotros parecíamos fantasmas, él ahora está mucho peor que eso.

Todo marcha bien, todo son risas, harina y algunos huevos rotos, todo... Tal vez hubiese sucedido algo más, algo que nadie se esperaba, pero como todo en esta vida, los momentos felices a veces so interrumpidos por quien menos imaginas, y este pequeño momento tenía que cortarse como si se tratase de una enorme sandía.

Justo cuando Adam estaba por tomarme de la cintura para estampar un huevo sobre mi cabeza, el timbre se hizo sonar o más bien alguien lo hizo sonar.

-No te preocupes, yo voy a abrir-dice apartándose de mí.

Asiento y tomando un trapo para limpiarse un poco las manos, abre la puerta, topándose con quien menos quiero ver en este momento.

-Hola, ah... ¿Buscas a alguien? -Pregunta Adam.

-Busco a April Mayer.

Adam se gira hacia mí y puedo notar su rostro de confusión al igual que el de la persona que está en la puerta.

Lo único que logro articular es:

-Hola, Alan.















L E E E L A V I S O Q U E A C O N T I N U A C I Ó N

S E M U E S T R A

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