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- ⸙ Guardia

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— ¿Deberíamos llevar una olla también? —  Interrogó Zhan.

— Probablemente. La de los fideos la rompió A-Cheng cuando nos visitó la última vez — Comentó YiBo sin detener su lento caminar por el pasillo de la tienda, observando detalladamente sus alrededores.

— ¿La rompió?

— Bueno, realmente se la lanzó a una cucaracha — YiBo le explicó al castaño y este le miró con cómica sorpresa.

— Con razón veía que la pared estaba hundida.

YiBo rió suave mientras dejaba los platos de porcelana que había estado viendo en su lugar.

Luego de un accidente no tan accidental en el departamento de la pareja que involucraba a un YiBo lanzándole un par o dos de platos de porcelana desde el quinto piso de su edificio a una muchacha que — además de llamarlo "marica" — se le insinuó descaradamente a su novio, era completamente necesario salir en busca de un nuevo juego de platos y tazas para reemplazar los anteriores.

Principalmente porque YiBo ya no tenía platos que arrojarle a la tipa hueca de los pisos de abajo.

Ir de compras con su novio era algo que el castaño realmente disfrutaba. Eran de las pocas cosas de pareja que podían hacer sin recibir ningún tipo de comentario inadecuado o momento incómodo por una u otra razón, ya sea porque no parecían una pareja real o simplemente porque cada persona parecía más entretenida en sus propios asuntos por primera vez en la vida. Podían vagar por los pasillos, tomarse de los meñiques discretamente, comer, reír... Era una sensación de comodidad verdaderamente placentera.

Se sentía bien llegar a casa con unas cuantas bolsas mientras se quejaban juntos de lo caro que era todo con la economía actual como la pareja de jóvenes ancianos que eran.

Era hogareño y agradable. Lo mejor de lo mejor si le preguntabas a YiBo.

— Encontré un plato que tiene un gato dibujado... Uno muy horrible — comentó Zhan desde el pasillo donde estaba con una expresión disgustada y asombrada al mismo tiempo.

YiBo rió de su expresión ya que aunque no podía verlo ya se imaginaba su rostro por tal arte abstracto que habría encontrado, el peliazul negó con su cabeza, divirtiéndose de la actitud infantil de su pareja, a la vez que colocaba el plato que tenía entre sus manos en su lugar correspondiente, pero cuando el objeto estaba a punto de quedar junto a los demás un pequeño cuerpo que pasó a toda velocidad hizo que YiBo perdiera el equilibrio por unos segundos. El objeto frágil casi cayó directo al suelo, pero los buenos reflejos del peliazul aparecieron a tiempo y logró sostenerlo en su momento decisivo.

No obstante a menos de dos metros de distancia se escuchó como otra de esas piezas de porcelana se quebró contra el suelo.

Mierda.

YiBo miró hacia un lado, haciendo un efímero contacto visual con el malvado niño que luego de tirar aquello con su irritante hiperactividad salió huyendo muy lejos.

Pocos segundos después Zhan apareció por el inicio pasillo, preocupado por el peliazul.

— ¿Qué pasó? — Preguntó el castaño mientras se acercaba al más bajo.

— Nada, no te preocupes — contestó el menor a su pareja con un suspiro de por medio . — Un niño tiró unas cosas y....

— ¡Usted, el peliazul, quédese allí!

Ambos jóvenes miraron hacia el origen del llamado, notando así a aquel gran y robusto guardia de seguridad que se acercaba a paso rápido y con un rostro poco amigable. Zhan por inercia se colocó ligeramente frente a YiBo mientras que este último miraba al guardia con una ceja enarcada.

— Usted ha tirado ese producto, debe pagarlo.

— Yo no lo he tirado  — se defendió el peliazul sin problemas—, fue un niño.

El gran guardia — ignorante completamente de la veracidad de las palabras del menor — rodó sus ojos con impaciencia y bufó con algo de burla antes de hablar de nuevo:

— Claro, y yo soy familiar del presidente. Pase por acá para pagar.

Por alguna mala idea del universo, el de mayor autoridad en el local había colocado su mano sobre el antebrazo de YiBo para obligarlo a caminar hasta la caja registradora, no obstante Zhan actuó de inmediato y obligó al oficial a soltar al peliazul.

— ¿Qué le ocurre? — Inquirió el mayor de la pareja con sus cejas fruncidas en molestia— , aprenda a escuchar a las personas, ya dijo que no fue él quien tiro eso.

— ¿Ah, si? Entonces si no fue él ¿Quién fue? — Cuestionó de inmediato, su actitud gradualmente volviéndose agresiva — ¿Acaso fuiste tú?

— No fuimos nosotros, fue un niño que pasaba corriendo — Intervino el de ojos claros y cabello brillante, dando un paso al frente para hacerse notar.

— Pues yo no veo ningún niño por aquí, así que alguno de ustedes va a pagar por eso porque de mi bolsillo no va a salir.

Zhan estuvo a punto de responder de una forma colérica cuando el toque del peliazul en su hombro lo detuvo.

— Ya, cielo, solo paguemos eso y nos vamos a casa.

YiBo había hablado con tal tranquilidad inesperada que se le había escapado uno de esos apodos de cariño que le había colocado a Zhan desde que salían oficialmente, logrando así que la mirada disgustada del guardia cayera sobre ambos con pesadez.

El inicio de una tormenta.

— Ah, es que son una parejita— murmuró el gran hombre de una forma que sonaba realmente despectiva y desagradable para los aludidos, logrando sacar instantáneamente a YiBo de sus cabales.

Okay, ¿A quién engañamos? YiBo estaba irritado de aquel hombre desde el primer momento en el que le llamó por su color de cabello aunque eso no significara nada, pero se aguantaba los insultos por la educación que con tanto esmero su madre le había inculcado en su momento.

El más alto en la pareja miró a YiBo de reojo y él no lo miró de regreso, en su lugar estaba dedicando toda su atención al guardia de seguridad con una mirada de completo odio.

— Los daños cuestan el doble para gente como ustedes — aseguró el hombre con burla, ignorante de las consecuencias de sus palabras.

— ¿El doble? ¿De verdad?—  Interrogó Zhan con notoria molestia—, usted es sorprendente.

— ¿Acaso no tienes para pagarlo, mariquita?

YiBo al escuchar la despectiva expresión hacia Zhan le mostró al gran hombre una brillante sonrisa torcida que — todos sabemos — no indicaba nada bueno.

— ¿De verdad aún existe gente tan ignorante e irritante como usted? — Preguntó el peliazul al aire, fingiendo sorpresa, ofendiendo al trabajador y asombrando ligeramente a su pareja.—  Todos ustedes creen que son superiores por ser mayoría y vivir con sus pensamientos tan conservadores, pero me importa una mierda.

El guardia estuvo a punto de refutar con el arma más usada por los ignorantes — la fuerza — cuando el más bajo volvió a hacer su voz notar.

— ¿Dices que los daños cuestan el doble? —  Inquirió con amargura — Bien, los pagaré con gusto ¿Sabes por qué? Porque estos "mariquitas" trabajan arduamente y tienen para pagar toda esta maldita tienda si les diera la gana.

Dicho eso, Zhan se hizo a un lado cuando notó las claras intenciones de su novio, las cuales se pueden resumir en tomar el primer objeto de porcelana en su campo de visión y arrojarlo con todas sus fuerzas contra el suelo, haciéndolo añicos de inmediato.

El satisfactorio sonido de la taza quebrándose lo hizo suspirar cuando una pequeña parte de su enojo pareció drenarse, principalmente por los ojos bien abiertos del que no lo creía capaz de hacer algo como eso.

— ¿Qué harás ahora? ¿Eh? — Cuestionó YiBo de inmediato ante la mirada estupefacta del guardia que poco antes pretendía asustarlos—  ¿Ahora debo pagar el triple o qué?

El hombre de gran contextura iba a comenzar a exclamar barbaridades cuando el peliazul tuvo intenciones de tomar cualquier otro producto de la tienda para hacer lo mismo que segundos antes, cosa que hubiese logrado de no ser por las disculpas desesperadas de quien parecía ser el verdadero dueño de la tienda y llegaba apresurado hasta el lugar de los hechos, pidiendo de forma insistente a nuestro protagonista que se calmara cuando este ya ni tenía planeado moverse de su lugar.

Zhan se permitió reír para sus adentros cuando un fuerte "¿Tienes siquiera una puta idea de lo que significa respeto?" Desde la voz del peliazul retumbó en el pasillo e hizo que el gran hombre de antes bajara la cabeza ante su molesto jefe. Miró a su pareja y sonrió aunque el contrario estuviera de todo menos contento mientras discutía con ambos representantes de la tienda de vajillas y demás productos para el hogar bajo la atenta y curiosa mirada de otros clientes quienes murmuraban cosas a favor del peliazul.

YiBo tenía una personalidad explosiva y a Zhan le encantaba. ¿Había necesidad de preocuparse por algo más?

Ese día y sin que nadie lo notará desde un inicio, Xiao Zhan confirmó su teoría de que —  mientras ellos dos se gustaran — los demás no eran relevantes.

Aunque de todas formas decirles unas cuantas cosas sobre cómo respetar nunca estaría de más, por supuesto.

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¡Actualización! (つ≧▽≦)つ ¿Qué les pareció este capítulo? 👀 YiBo enojado es de tener xd

Espero que les haya gustado :3 ¡Nos vemos pronto! 💞✨ Cuídense.

Dedicado a:CandyFernandez8 ✨❤️ mi adulta independiente favorita<3.

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