
Capitulo 6: Modo Pasivo
La brisa de la madrugada acarició el rostro de Kazuma, meciendo suavemente su cabello.
Sus pies descalzos tocaron el césped con gentileza, él volteó su mirada para corroborar que no hubiese monos en la costa.
Se encontraba en el patio de la mansión, y tras caminar unos pasos, se detuvo en el centro del terreno.
Inspiró profundamente varias veces, sintiendo cómo el aire llenaba sus pulmones, y luego se arrodilló, colocando ambas manos sobre la tierra.
Se dijo así mismo que debía ser totalmente eficiente.
Recuperaría todo lo perdido en su vida.
No importaba los medios que emplearía.
'Esto no va a terminar así.' Pensó decidido.
-... Dominate Absolute.
***
-¿Te has dado cuenta de que en la mayoría de tus combates siempre pierdes tus espadas? -preguntó Hanna, mientras lo observaba con una sonrisa.
Estaban en lo que parecía ser un aula de clases dentro de la mente de Kazuma. Hanna estaba de pie junto al tablero, y Kazuma, sentado como un estudiante, este ultimo la miraba con aburrimiento.
-¿Es realmente necesario el uniforme? -gruñó Kazuma, mirando su propio atuendo.
Ambos llevaban el uniforme de instituto. Aunque Hanna lo vestía con naturalidad, para Kazuma resultaba incómodo tener que abotonarse el suéter negro, era un recuerdo lejano de su vida escolar.
Hanna se apoyó ligeramente en el tablero, llevando un trozo de tiza a su mejilla mientras sonreía con picardía.
-¿Por qué no? Después de todo, en tus recuerdos, las colegialas parecen ser tus favoritas... ¿O acaso ya se te puso como brazo de Broly? -se burló.
-¡¿Puedes ir al punto de una vez?! -exclamó Kazuma, claramente irritado.
El sonido de la tiza raspando la pizarra resonaba mientras Hanna terminaba de trazar su explicación.
-Aunque una espada te da alcance y facilita golpes críticos, el poder que desborda el programa Mimo acaba por hacer que el arma termine prácticamente destruida -dijo, señalando el dibujo de dos espadas en la pizarra, trazando una gran "X" sobre una de ellas.
Kazuma, sin muchas opciones, prestaba atención, siguiendo su razonamiento con cierto desinterés.
-Entonces, ¿quieres que haga otra espada? -preguntó vagamente, sin demasiado entusiasmo.
Hanna negó levemente con la cabeza.
-Una espada, dagas, una lanza... No importa lo que sea, todas requieren tiempo para forjarse, y aún más para que te acostumbres a ellas. Tiempo que, lamentablemente, no tenemos -explicó con firmeza.
Ambos sabían que la existencia de Hanna también dependía del programa Mimo, y este, a su vez, del alma de Kazuma.
Hanna suspiró con frustración.
-Todo sería distinto si activaras a ASM-sama... -murmuró, con un tono de exasperación.
-No. -respondió Kazuma, de inmediato.
-No me digas que vas a ponerte en plan testarudo y pelearte con tu propia asistente -replicó Hanna, cuestionando su decisión.
Kazuma guardó silencio por unos momentos, buscando las palabras adecuadas. Finalmente, habló.
-Sé que ASM solo cumplía con su misión... eso lo entiendo -admitió, con un tono serio.
-Entonces, ¿por qué?
-ASM recopila información de forma pasiva de todo lo que nos rodea.-dijo Kazuma, con un tono más serio-. Si lo que dijo el profesor Okabe es cierto, es mejor mantenerla desactivada por ahora.
-No puedes hablar en serio, ¿no?
Kazuma inclinó la cabeza, pensando un poco más.
-Desde que absorbí la inteligencia artificial de la Quinta, tiene acceso a bases de datos de varios sistemas solares... Incluso de algunas galaxias vecinas. Y si mi programa sigue recopilando información a este ritmo... es solo cuestión de tiempo antes de que...
-¡Ya, ya, entiendo tú punto, entiendo el punto! -lo interrumpió, nerviosa-. Hah~ Las ganas que tengo de mudarme a otro universo son inmensas. Hmm, ¿crees que tu amigo el sombras me de alojamiento?
Kazuma restregó su cara con sus manos tratando de quitarse la frustración.
-¿Puedes dejar de alargar todo?
***
Cruck
Cruck
El suelo comenzó a temblar violentamente bajo sus pies. Los rayos del programa Control chisporroteaban a su alrededor, y una extraña sensación de que algo se acercaba lo puso en alerta.
Prosh!
De repente, minerales incrustados en rocas empezaron a surgir del suelo, rompiendo la superficie con fuerza.
Las piedras quedaron perforadas y, junto a ellas, pequeñas corrientes de magma se filtraron, quemando ligeramente el césped.
Sin perder tiempo, Kazuma activó el programa Anular, neutralizando el terremoto y las altas temperaturas, evitando por completo que el desastre llamara la atención.
[-Programa A.N.U.L.A.T.E: 30%]
El sudor perlaba su frente mientras, con un movimiento casi teatral, los rayos del programa Control se concentraron ahora en su brazo izquierdo. Observó cómo los minerales empezaban a fundirse bajo su dominio.
-Aquí viene la parte complicada. -murmuró para sí mismo.
***
-Volviendo al tema... -dijo Hanna, trazando en la pizarra con la tiza-. Dejemos de lado las armas cortantes o de puñal. Tu estilo de pelea va más por... usar los puños.
-¿Qué? -Kazuma la miró, visiblemente confundido.
Antes de que pudiera hacer más preguntas, Hanna continuó.
-Si todos los programas tienen sus deadlines para usarse, nosotros necesitamos un arma que explote esa condición particular del programa Mimo: la extracción de porcentaje, para ser precisos. -explicó Hanna con calma.
Kazuma seguía algo confundido, pero empezaba a entender el concepto.
-Vamos a lo básico, lo que necesitamos es...
Ella se acercó al tablero, tras hacer unos cuantos trazos, Kazuma finalmente le halló forma al dibujo, pero su confusión fue más obvia.
***
Los minerales fundidos poco a poco empezaron a unirse en una pequeña esfera, esta última comenzó a tomar distintas formas dando a entender que se estaba moldeando poco a poco.
Y, como sí separara las aguas. Los elementos primarios de la fundición se separaron en un par, para acto siguiente comenzar a bajar de temperatura.
Riiiiish
Entonces, el vapor se elevó debido a las bajas temperaturas que Kazuma aplicaba para acelerar el proceso, hasta que finalmente dos objetos levitaron levemente hasta posarse en sus manos.
Eran de acabados muy rústicos y toscos, parecían como sí los hubiese hecho un forjador novato.
-Eh... -Musitó Kazuma.
Y esos eran, unos guantes.
***
-¿Guantes? -Kazuma los miró, visiblemente irritado-. ¿Me estás diciendo que me golpee hasta destruirme las manos? ¡Esto no es Dragon Ball! -bufó-. ¡Sin los programas, hasta Megumin me ganaría en fuerza! ¡Megumin! -resopló, enfurecido-. ¡Estoy seguro de que, si este tipo estuviera en la cama con ella, ella lo dominaría a él!
Hanna lo escuchó sin inmutarse, soltando un suspiro.
-Tiene sentido. Espadas, dagas, lanzas... todas te ofrecen alcance, pero requieren precisión y adaptación, y no tenemos tiempo para eso. Con guanteletes, no pierdes el arma, porque estarías usando tus propias manos.
Kazuma levantó una ceja, algo más interesado.
-¿Y eso en qué me beneficia?
Hanna sonrió astutamente.
-El programa Mimo extrae un porcentaje de tu energía para potenciar cualquier cosa que uses. Tus puños, al estar en contacto directo con tu cuerpo, aprovecharían mejor ese poder.
Kazuma empezó a comprender.
-Entonces, los guanteletes no solo me ayudan a no perder el "arma", sino que maximizarían el uso de Mimo al estar siempre en contacto con mi cuerpo...
-Exactamente -asintió Hanna-. No dependes de la distancia ni de la durabilidad de otras armas. Los guanteletes te permitirían luchar más tiempo sin desperdiciar energía y te darían un mejor control sobre el poder del programa. Además, golpear fuerte es algo que siempre te ha salido natural. -dijo, esbozando una sonrisa.
Kazuma se rascó la cabeza, asimilando la lógica.
-Tengo la impresión de que esto va a salir muy...
-¡¡No alces bandera!! -Arrojó Hanna su tiza.
***
Tac, tac, tac.
Los sonidos digitales del móvil de Kazuma resonaban en la tranquila sala.
-¡Volvemos más tarde! Bueno, si volvemos en una grúa ya deberán saber la causa. -anunció Megumin con energía mientras se dirigía hacia la puerta.
-Te pido que no te burles de mi forma de conducir... -murmuró Darkness, visiblemente frustrada.
-No empieces a quejarte antes de tiempo -le respondió Megumin, abriendo la puerta con un suspiro.
Click.
La puerta se cerró suavemente, y de repente, la casa quedó envuelta en un silencio profundo, solo interrumpido por un sonido pequeño, pero peculiar.
-Pío, pío, pío...
Una pequeña bola de plumas amarillas, Zell, caminó hacia el sofá donde Kazuma estaba sentado.
Como si estuviera bien entrenado, el polluelo saltó y se acomodó a su lado, llenando el espacio vacío.
Kazuma lo observó de reojo y, con una sonrisa irónica, murmuró:
-No me digas que en este mundo... soy tu mamá...
Zell solo se acomodó más cerca, como si confirmara las palabras de Kazuma con su simple presencia.
'Si Vanir no está en Axel... ¿Entonces yo lo reemplacé? ¿Por qué siquiera estoy hablando con un pollo?' pensó para sí mismo, volviendo su atención al móvil en sus manos.
Su expresión, que al principio era relajada, se volvió severa al fijar la vista en la pantalla. Dos fechas resaltaban en la agenda digital que tenía delante.
-Primero de junio... y primero de agosto... -murmuró para sí.
La primera fecha marcaba el día en que había llegado a este nuevo mundo... o mejor dicho, a esta nueva línea de tiempo. Una fecha que lo había cambiado todo.
La segunda, sin embargo, era aún más inquietante: el tiempo que le quedaba antes de que Okabe lo encontrara y lo asesinara.
*Toque*
Con un gesto mecánico, Kazuma guardó la notificación en su teléfono.
Cómo si no tuviera nada que hacer, su atención se centró en la televisión encendida frente a él.
«En noticias exclusivas, los avances con el tratado de paz siguen en proceso. Esta histórica negociación entre el Reino de Belzerg y el País Demoníaco ha logrado un progreso sin precedentes en la consolidación de una relación democrática. Las partes han acordado que los conflictos bélicos se reducirán progresivamente, con el objetivo de un cese total de hostilidades en los próximos meses... Se estima que ambas partes, se reunirán próximamente para consolidar dichos procesos.»
-¿Eh?
Kazuma se quedó paralizado. Su mente intentó procesar lo que acababa de escuchar.
'¿Paz? ¿Tratado de paz... con el País Demoníaco?' repitió mentalmente, incrédulo.
Tenía entendido que el objetivo final al ser un reencarnado promedio, era enfrentar al rey demonio.
Hecho que, para su concepto, jamás iba a estar en sus planes.
Pero bajo la premisa de que los reencarnados eran transportados a este mundo con el objetivo de derrotar al rey demonio...
'¿Entonces en esta línea de tiempo... qué hacía yo? ¿Qué hacían Mitsurugi y los demás?'
Antes de que pudiera continuar ese tren de pensamiento, Aqua apareció a su lado, sin que él se diera cuenta.
-Milagro que no estás viendo el canal anime. -Comentó.
-Déjame escuchar. -Replicó Kazuma.
Su vestimenta, milagrosamente no tenía su hagoromo, sino que un tipo de suéter blanco y unos jeans holgados.
De forma despreocupada, recargó su cuerpo en el borde del sofá mientras comentaba hacia la pantalla.
-Ah, ¿todavía siguen con eso del tratado de paz? -dijo Aqua con un tono casi aburrido-. Pff, seres impuros como ellos no deberían pisar esta tierra sagrada. Ahora todos van de "negociaciones" y "democracia" -agitó la mano en el aire como si espantara una mosca. -. Bah, ¡se nota que en el fondo esos cornudos quieren quemar ciudades y comerse a los niños!
Kazuma la miró, aún en shock por lo que estaba viendo en la televisión, y luego desvió su mirada hacia Aqua, algo desorientado.
-Oye... -dijo finalmente, con un tono serio y lleno de confusión-. Si ya están en paz ¿por qué siguen enviando reencarnados? -preguntó, su mirada fija en Aqua-. ¿Qué se supone que están haciendo aquí?
Aqua lo miró por un momento, ladeando la cabeza como si su cerebro tardara en procesar la pregunta. Luego, soltó una risa burlona.
-¡Kuskuskus! Eso es obvio. -se estiró en el sofá, cruzando los brazos detrás de la cabeza-. A la gente le encanta tener héroes, aunque no los necesiten. Además, alguien tiene que hacer el trabajo pesado, ¿no? ¡Este mundo sigue lleno de monstruos y cosas peligrosas!
Kazuma frunció el ceño en respuesta. No tenía sentido alguno. Antes, todo era sobre derrotar al Rey Demonio, "salvar al mundo" ... pero ahora, ¿todo se trataba de política y tratados?
-¿Qué hay de Verdia, Sylvia, Hans, Vanir y Wolbach...? -preguntó, intentando encontrar algo familiar en todo este caos.
Aqua lo miró con una ceja levantada, completamente desorientada.
-¿Te golpeaste la cabeza o qué? ¿Quiénes son esos?
Ante la pregunta repentina de Aqua, el desconcierto golpeó aún más a Kazuma.
-Los... generales del... ¿rey demonio?
En el pasado los generales del Rey Demonio eran una amenaza en su línea de tiempo, al menos para la mayoría. Pero antes de que pudiera decir algo, Aqua rompió el silencio con una carcajada.
-¡Pfft! ¡Jajajajaja!-se reía tanto que le costaba respirar-. ¿Qué te pegaste que está tan fuerte? ¡Kazuma, deberías empezar a escribir historias para otakus y ninis en internet! -dijo mientras intentaba calmarse-. Aunque te advierto, hay mucho BL por ahí, no sé si lo vayas a soportar... jajaja.
-¿Uh...? -Kazuma simplemente la miró, sin saber cómo reaccionar.
Si ellos nunca conocieron a Wiz, por lo menos por orden de los eventos al menos debieron dar de baja a los generales.
Sin embargo, a juzgar por la reacción de Aqua, ¿Ellos nunca se cruzaron con ningún general?
'Entonces, ¿Dónde están los generales?'
Aqua, al notar su expresión de desconcierto, se encogió de hombros y le dio una palmada en la espalda.
-¡No te preocupes, Kazuma! Igual siempre te las arreglas para no hacer nada, ¿no?
Antes de que Kazuma pudiera contestar, Aqua de repente se detuvo, como si hubiera recordado algo importante.
-¡Ah, cierto! -exclamó-. Me acabo de acordar de un pequeño asunto que surgió.
*Resplandor*
Sin previo aviso, el cuerpo de Aqua comenzó a brillar con una luz celestial, y antes de que Kazuma pudiera reaccionar, se desvaneció en un pilar de luz.
-...
[-Acaba de teletransportarse así de fácil, o son los efectos residuales de la cannabis, ¿no? -Preguntó Anular todavía sacudiéndose la duda de lo que acababa de presenciar.]
'Sabes que somos inmunes a toxinas, ¿no?' Cuestionó Control con la lógica.
*Resplandor*
Aqua reapareció solo segundos después en el mismo lugar, estirándose como si no hubiera pasado absolutamente nada.
-Fua~ -suspiró con satisfacción mientras se acomodaba en el sofá-. Eris solo me llamó por una tontería. Ah, por cierto, te manda saludos y que, por favor, ya no te mueras más.
'... ¿Ella acaba de ir al reino divino como si nada?'
[-Si... Este mundo está muy loco.]
Era absurdo, pero dichos cambios a estas alturas, ya nada parecían sorprenderlos.
Sin decirse absolutamente nada, ambos miraron la televisión.
Desde aquella tarde en la que Kazuma mostró su debilidad, siendo que Aqua fue la única testigo, ellos no han vuelto a tocar el tema desde entonces.
'Pero por alguna razón...' mencionó Control con sus pensamientos divagando.
[-Me siento mejor que haya sido ella. -Complementó Anular.]
De repente, la imagen de la noticia cambió. Esta vez mostrando la silueta de un rubio que corría a la par de un misil.
«El Príncipe Jatice ha vuelto a demostrar por qué su nombre es sinónimo de poder. En un evento que dejó a todos sin palabras, el príncipe logró lo impensable: detuvo en pleno vuelo un misil balístico utilizando únicamente su fuerza. Los testigos, atónitos, vieron cómo el arma fue inmovilizada en el aire, confirmando una vez más por qué pocos se atreverían a desafiarlo.»
Kazuma parpadeó varias veces.
'Y dale con lo mismo, solo falta que traigan el incidente de Hiroshima y Nagasaki aquí.'
Aqua, quien había estado masticando perezosamente su dulce, soltó un largo silbido.
-Wow, Jatice-san está en su mejor forma como siempre, ¿eh? -dijo, con una sonrisa confiada.
Kazuma la miró de reojo, notando el tono extrañamente relajado con el que hablaba del príncipe.
-... ¿Desde cuándo te cae bien ese tipo?
Aqua se encogió de hombros, sin dejar de mirar la pantalla.
-¿Por qué no? Es impresionante. -dijo, mientras sacaba otro dulce de su bolsillo-. Tiene clase, fuerza... y, bueno, siempre nos trata bien a mí y a las chicas cuando vamos a sus eventos.
Por alguna extraña razón, sintió un pequeño nudo en el estómago. Algo en la manera en que Aqua mencionaba a Jatice lo inquietaba.
-¿Desde cuándo te interesan los tipos fuertes? -dijo, alzando una ceja-. Pensé que solo te importaban las bebidas gratis.
Aqua se rio y lo golpeó suavemente en el brazo.
-Pft... Pues claro que las bebidas gratis son importantes, Pero eso no significa que no pueda apreciar a alguien tan genial como Jatice-san. -Miró de reojo la pantalla y agregó en voz baja-. Además, Darkness siempre habla bien de él... Es un tipazo.
Frunció el ceño en respuesta. Algo no encajaba.
'Eh... ¿Ese no era el tipo con complejo de hermano mayor? Además, ¿en qué momento se convirtió en un "tipazo'? Dijo para si mismo tratando de seguir dicho hilo de pensamiento.
[-¿Y Darkness halagando a alguien? Conozco bien los "estándares" de esa chica, ¡y Jatice definitivamente no los cumple! -Gritó Anular con obviedad.]
-Oh, ¿Qué pasa con el nini, el engendro demoniaco que tiene Megumin por gato te comió la lengua? -Aqua se percató del silencio de Kazuma. - ¿Te sientes mal porque salimos sin ti? ¿O acaso... Kazuma-san está celoso?
Kazuma la miró siendo consumido por la neutralidad.
-¿Todavía hay chance de que ustedes vivan con él?
Aqua infló las mejillas, claramente ofendida.
-¡Qué cruel! ¡Al menos podrías mostrar algo de preocupación por esta gran diosa! ¡Tu diosa! -se ofendió cruzando los brazos con exageración-. ¡Te recuerdo que me trajiste a este mundo sin siquiera preguntar! Y claro que queríamos invitarte, pero tú siempre te largas con ese idiota de la lanza y el otro tarado... ¡Y dame al emperador Zell, le pegaras tu incompetencia!
Sin esperar respuesta, Aqua se levantó bruscamente del sofá junto con Zell, caminando hacia la esquina de la habitación. Kazuma la observó de reojo mientras desaparecía, deduciendo que se dirigía a la cocina.
-¿Qué bicho le picó ahora? -murmuró mientras extendía su mano.
Un suave resplandor emergió en su palma, revelando los guantes que había forjado previamente. Los examinó con detenimiento, notando los acabados toscos.
-Podrían ser mejores, definitivamente.
Se los puso, sintiendo de inmediato la incomodidad en sus manos. No encajaban del todo bien.
'Tal vez debería echar un vistazo a los guantes de Darkness... Puedo usarlos como referencia para mejorar estos en el próximo intento.'
[-Además, la habilidad de forja fue útil, pero admito que usar internet para identificar los minerales correctos fue una gran ayuda. - Admitió Anular.]
Kazuma suspiró, sabiendo que el proceso había sido más complicado de lo que esperaba.
-No es como sí me interesen las placas tectónicas de este planeta, pero espero que no haya jodido algo en el proceso. -dijo con resignación.
De repente el salón cayó el silencio, pero no por incomodidad ni por peligro.
Kazuma se quedó mirando fijamente sus guantes, teniendo un ligero recuerdo de cuando se enfrentó a Time por primera vez.
'¿Y si...?' Pensó Control, con la posibilidad de que aquello funcionara.
Ante el pensamiento pasajero, su cara se torció en una mueca de seriedad. La idea no le desagradaba del todo.
Se concentró y...
Griish!
De inmediato, chispas azules emergieron de su brazo izquierdo, rodeándolo con un zumbido eléctrico que lo tomó por sorpresa.
La energía fluía de manera extraña, casi orgánica, como si el programa estuviera respondiendo a su comando latente.
-¿Are? -Murmuró Kazuma.
[-¿Areeee? -Gritó Anular.]
Fue tan familiar como activar un programa secundario, Kazuma se sintió rebosante de energía solo que a un nivel más suprimido.
-Esto es...
Kazuma inmediatamente se puso sobre sus pies, viendo como los rayos azules tan característicos del programa Mimo chisporroteaban alrededor de su cuerpo.
[-... ¿Lo controlamos? -Preguntó Anular con expectación.]
Al aceptar sus pecados, lo bueno y lo malo de si mismo, Kazuma también aceptó lo que traería consigo ser un programa, él finalmente obtuvo el logro tan ansiado qué tanto se había esforzado.
Activar a voluntad su programa principal.
Los segundos pasaron, y Kazuma notó algo curioso. No parecía temporal, no había indicios de que estuviera a punto de sobrecargarse o desgastarse, como había ocurrido en el pasado.
Su maná fluía en él sin restricciones, poderoso, casi inconmensurable, y podía sentirlo como una extensión natural de su cuerpo.
Sin embargo, algo no cuadraba. Aunque podía sentir el flujo de energía del programa, su cuerpo no parecía estar fortalecido por completo, como si algo faltara o no estuviera activándose de la forma habitual. ¿Era solo una impresión suya?
Antes de cuestionarlo más, decidió probar algo sencillo para verificar.
'Probemos con algo básico, ¿No?' Pensó Control.
[-Trata de usar "creación", es la habilidad de Hakase. -Sugirió Anular.]
Podía percibir en él aquel conocimiento de varios hechizos, habilidades únicas, pasivas, etc.
Pero sabía que debía ser prudente, además de que se encontraba dentro la mansión y no quería causar un alboroto.
Kazuma asintió en respuesta, y como si pudiera sentir el flujo de su propio maná, las chispas que se encontraban repartidas por su propio cuerpo, chisporrotearon con más fuerza, empezando a caminar hacia su brazo derecho.
'Vamos, una llave, algo simple pero preciso,' pensó. Sabía cómo funcionaba la habilidad. O eso creía.
Las chispas formaron una especie de espectro brillante en su mano, y poco a poco, el objeto comenzó a tomar forma, los contornos metálicos de la llave empezaban a materializarse.
Pero...
PRAAAAAASH!
Un estallido repentino sacudió todo el lugar, lanzándolo violentamente contra la pared.
CRASH!
TRASH!
El impacto desorganizó toda la sala, los cuadros cayeron, se volcaron muebles y derribó objetos.
El estruendo fue colosal, y Kazuma cayó al suelo con un dolor agudo, sus músculos temblaban por el golpe, y el aire se le escapó de los pulmones.
-¡¡Coff!! ¡¡Coff!! ¡¡Coff!! -Tosió, tratando de obtener aire. - ¡Argh...! -gimió con esfuerzo, tratando de moverse entre los escombros.
Pero algo faltaba. Una ausencia inquietante le recorrió el cuerpo, y entonces, con horror, se dio cuenta. Su brazo derecho... no lo sentía.
-...¡¡!!
Kazuma miró donde debería estar su brazo, pero no encontró nada. La explosión había destruido por completo su extremidad.
-¡AAAAAAAARGHH! -gritó desde el suelo.
Todo había sucedido tan rápido que no tuvo tiempo ni de usar el programa Anular para mitigar el dolor.
El shock lo invadió, y aunque sabía que podría reconstruir la extremidad perdida, el tormento lo paralizó. Se retorcía de agonía, atrapado entre la pared agrietada y el desorden que lo rodeaba.
-¡Oye! ¿Qué fue todo ese escándalo? ¿Kazuma...? -Aqua apareció de repente desde donde se había retirado.
Al verlo en el suelo y la devastación en la sala, su expresión cambió de inmediato.
Inmediatamente y con cuidado de no tropezarse con los objetos dispersos en el suelo, la urgencia recorrió el rostro de Aqua.
-¿Qué demonios te pasó esta vez? ¡Esto es ridículo! -dijo, acercándose rápidamente mientras Kazuma seguía gimiendo de dolor.
-¡Gr! ¡Argh! -Pero Kazuma seguía retorciéndose.
-Hah... -Aqua suspiró, visiblemente nerviosa-. ¡Mira, deja de moverte! Sé que te duele, pero déjame hacer lo mío, ¿vale?
Un resplandor esmeralda, acompañado de una calma que parecía haber bajado del mismo reino divino, se apoderó entre el espacio personal de ambos.
El suave resplandor cubrió el brazo destrozado de Kazuma. El dolor comenzó a ceder, y la piel y los huesos se regeneraban poco a poco.
-Este daño... -Murmuró Aqua para si. - Esto es más complicado de lo que pensé.
Su expresión pareció más concentrada, incluso para ella, que normalmente no le costaría nada en curar, sus ojos parecieron fijarse en algo más.
-Es como si fueras más... pesado de lo que aparentas... ¿Engordaste acaso?
Kazuma, aún adolorido, apenas la escuchaba. Pero notó algo raro en la forma en que lo dijo.
-¿Qué dijiste? -preguntó entre jadeos.
-...
-... ¿Aqua?
Aqua parpadeó, como si se diera cuenta de algo, y rápidamente se sacudió la concentración que la había atrapado.
-Ah, nada, nada... -respondió rápidamente, aunque su mirada seguía clavada en el brazo regenerándose -. Es solo que... Me pareció un poquito raro.
-¿Raro? -Preguntó Kazuma.
-Hmm... oye, ya que estamos siendo sinceros el uno con el otro mientras te curo... Tengo algo que confesarte. -Comentó en un tono de preocupación.
'¿En serio? ¿Ahora?' pensó Kazuma, aguantando el dolor mientras la magia de Aqua continuaba regenerándolo.
-De acuerdo, escucha... ¿Recuerdas cuando te dije que usé el dinero de la misión donde evitamos que la bomba de coronatita explotara? ¿Y te mencioné que compré los muebles de la sala? -Aqua sonreía de manera nerviosa, como si tratara de suavizar lo que estaba por decir.
Kazuma la miró con una mezcla de confusión y sospecha. Era obvio que hablaba de su contraparte de esta línea temporal.
Al no escuchar ningún quejido por parte del chico, la peliazul continúo, sumamente nerviosa.
-Eh... bueno... ¡sorpresa! -Aqua hizo un gesto con las manos-. Los compré, pero... te mentí. ¡Lo hice a plazos!
-... ¿Qué? -Expresó Kazuma.
Aunque el dolor se alivió, uno nuevo nació, y la causa de aquello era que no pudo evitar que su mirada barriera todo el lugar.
-¡Sí! Pensé que lo pagaríamos algún día... ¿pero sabes qué? N-no lo hemos hecho... Jejeje... -Aqua se rió nerviosamente, mirando hacia otro lado-. Pero oye, como te estoy curando ahora mismo y soy tan útil, pensé que tal vez... ¿me perdonarías? ¿Chi? -sonrió ampliamente, haciendo un gesto infantil con las manos.
-...
[-¡¡SI PUDIERA, CACHETEARIA A ESTA BORRACHA!!]
***
El día finalmente había llegado. Temprano por la mañana, las chicas, junto con Kazuma, salieron de la mansión. Todos cargaban sus mochilas, preparándose para el viaje hacia la estación de telepuerto.
-¡Déjameeee! -gritó Aqua, su voz resonando por el camino.
Megumin, con una expresión exasperada, se volteó al escuchar el alboroto.
-¿Pueden apresurarse? No quiero quedarme haciendo fila... y ni siquiera traje protector solar -dijo Megumin, ajustándose su gorro con calma mientras miraba el caos a su alrededor.
-¡Sería más fácil si ayudaras a meter a tu maldita bestia en la jaula! -chilló Aqua, luchando por contener a Chomusuke, que se retorcía entre sus brazos.
-Mi bebé no está haciendo nada malo -respondió Megumin sin inmutarse-. Además, es tu castigo por no pagar lo de los muebles a tiempo.
-¡¿Qué?! ¡Eso fue Kazum...! ¡Hyaah! ¡Quédate quieta, aberración del mal! ¡¿Puedes entrar en la jaula de una vez?! ¡No, quítenmela de encima!
Chomusuke estaba disfrutando del caos, mientras Darkness observaba la escena con algo de resignación y diversión, cargando al pequeño Emperador Zell en sus brazos.
-Sigh... En serio, deberíamos contratar a alguien para cuidar este zoológico -comentó Darkness, negando con la cabeza.
-Contratar a alguien requiere dinero, y considerando tu afición por los contratos raros, mejor no -dijo Megumin, echándole una mirada irónica a Aqua-. Además, ¿no dicen que el ojo del amo es el que engorda al caballo... o al gato?
En ese momento, el pequeño Emperador Zell comenzó a agitarse en los brazos de Darkness.
-¿Eh? ¡Hey, espera! -gritó Darkness cuando Zell se soltó de un empujón y se lanzó al aire.
Como si fuera una señal, Chomusuke también aprovechó la distracción para soltarse del cabello de Aqua, dándole un último tirón antes de saltar al suelo.
-¡Ay! ¡Darkness, no dejes que mi hijo se escape! -gritó Aqua-. ¡Emperador Zell, vuelve aquí ahora mismo!
Pero, en lugar de huir, ambos animales corrieron en direcciones opuestas... solo para saltar sobre Kazuma, quien caminaba unos pasos más adelante, completamente ajeno al desastre que se desarrollaba detrás de él.
Zell se acomodó en la cabeza de Kazuma, mientras Chomusuke se posó en su hombro. Ambos animales se acurrucaron y, en cuestión de segundos, estaban profundamente dormidos.
Megumin levantó una ceja, sorprendida por la escena.
-¿...Eh? -murmuró, claramente desconcertada.
-¡¿Por qué siempre prefieren estar con él en vez de conmigo?! -se quejó Aqua, frotándose el cuero cabelludo adolorido-. ¡Emperador Zell, soy tu madre, no Bazuma!
Kazuma, con una expresión estoica, siguió caminando como si nada hubiera pasado, ignorando completamente el peso extra sobre él.
-Al menos ya se calmaron... y no puedo negar que se ven adorables -dijo Darkness, esbozando una sonrisa ante la imagen de los animales dormidos sobre Kazuma.
-Fufufu, claro que se ven cómodos. Es por el aroma natural que tiene el nini. Ya saben, como si pasara mucho tiempo entre las hierbas, seguro lo encuentran relajante.
Megumin frunció el ceño en respuesta sin entender a lo que se refería Aqua.
-¿Estás diciendo que Kazuma apesta a campo abierto o algo así?
Aqua se llevó la mano a la boca, fingiendo una risita inocente.
-¡Yo no lo dije! Pero si tú lo piensas, no te culpo.
En cambio, Megumin decidió ignorar la aparente broma de Aqua, para luego sacar su teléfono y rápidamente capturar una imagen de Kazuma con los animales dormidos.
Nota: Ptm con esta plataforma, no deja etiquetar a los autores, créditos a @VictorVaugghn Tanto talento y no dibujas porno.
-Esto va directo a mi colección -dijo con una sonrisa satisfecha.
-¡Oye, oye! ¡Pásame esa foto! -exclamó Aqua, emocionada-. ¡Es perfecta para que lo nominen a la categoría de "líder más relajado" en la comunidad animalista! ¡Fufufu!
-¿No creen que su frase célebre seria: "Un pajarito me lo dijo"? -Bromeó Darkness uniéndose a la conversación.
Mientras las risas tras él estallaban, sin inmutarse su expresión no cambió.
Y simple razón era, qué no podía quedarse esperando mientras Time llegaba para acabar con él.
'No puedo quitarme la idea de que él pudo haberme matado ahí en ese momento...' Pensó Kazuma.
¿Fue suerte de que tanto Time como él se conocieron en el pasado?
Sin embargo, aunque Kazuma pensara por cualquier motivo de que su profesor le mostró este tipo de "piedad" ¿Qué punto quería probar dejándolo vivo?
Preguntas como burbujas llenaban su cabeza, pero ahora. Quería atender un asunto principal.
'Puedo activar el programa... Pero es totalmente distinto' Dijo para sí.
En primera instancia, tenía a su disposición el gran repertorio de habilidades, tenía la bendición de su cerebro al 100% de sus capacidades y el poder tan inconmensurable que recorría por su cuerpo.
Pero el detalle era lo siguiente.
[-Por mucho que quiera usar una pequeña fracción de energía, mi cuerpo... No lo resiste.-Comentó Anular.]
Ambas almas recordaron el dolor fantasma de su brazo totalmente erradicado, siendo que al menos. De no ser por Aqua, estarían seguros que otro trauma se habría agregado a la lista sin dudar.
En segundo lugar, y era algo que les jugaba muy en contra. Kazuma no poseía la defensa abrumadora y la tenacidad que le proporcionaba su programa al activarse.
Al mismo tiempo, también dudaba de que sí podía usar habilidades tipo transmutación.
Para cuestiones simples, todavía recordaba la explicación de Hanna.
***
En un salón de clases dentro de un espacio mental.
-¿Ves esta USB? -dijo Hanna, levantando una pequeña memoria-. Imagina por un segundo que tu cerebro es como una USB de 64 gigas.
-Hey. -Kazuma la interrumpió, arqueando una ceja.
-Dije que lo imaginaras un segundo, no que lo tomaras tan literal, bobo -respondió Hanna, con un toque de sarcasmo-. Ahora, imagina que el Programa Mimo es un archivo de 10 teras. ¿Qué crees que pasa si intentas meter toda esa información en algo tan pequeño?
De repente, "crack", la USB que Hanna sostenía se rompió en pedazos.
Kazuma tragó saliva, pero no le dio tiempo a reaccionar antes de que Hanna continuara con su explicación.
-Al principio, cuando activaste el programa, no tenías tanta información acumulada. Por eso lo aguantabas... más o menos. Pero ahora... las cosas son diferentes. Mucha más información, mucho más riesgo.
Mientras hablaba, Hanna se dirigió al tablero y comenzó a dibujar una serie de garabatos y símbolos que para Kazuma parecían puras habladurías.
-No es cuestión de defensa... ni de tenacidad... -murmuró Kazuma, todavía tratando de seguirle el hilo.
Hanna se detuvo un momento, girándose para mirarlo con una leve sonrisa de comprensión.
-Digamos que este "modo pasivo" no es lo que piensas. No te inunda de golpe. La información simplemente se filtra poco a poco, pero si intentas acceder a todo de una con "modo activo", te vas a reventar, ¿entiendes? Ya lo viviste antes, ¿recuerdas?
Kazuma asintió lentamente, recordando el desastre.
Si tuviera que describir lo que sintió aquella vez... era algo indescriptible. Fue como si se ahogara en un mar infinito de datos y su cerebro no lograra procesar ni una fracción de todo aquello.
-A lo que quiero llegar -continuó Hanna-, es que ASM-sama actúa como una especie de "nube". Filtra la información por ti y te la entrega solo cuando la necesitas. No te bombardea con todo de golpe.
Desde su pupitre, Kazuma se sumió en sus pensamientos con la explicación de Hanna.
-...Toda esa cantidad de datos... ella los maneja como si nada. -suspiró Kazuma, derrotado.
-Y tú antes queriendo hacerle cosas innombrables en tu cochina mente. -Dijo Hanna en un tono burlesco.
-Estoy segura que sí tu estarías en mi lugar, habrías pedido una orgía con delincuentes, perra. -Murmuró Kazuma, irritado.
-Habló el que quería darle como cajón que no cierra a Megumin... Y eso sin contar los pensamientos "puros" sobre tu hermanita.
-¡Jamás! -Negó inmediatamente la acusación.
Viendo qué el momento de las bromas pasó, Hanna continúo
-De todos modos, lo que trato de decirte es que el modo pasivo te da acceso a toda la información del programa, pero de forma controlada. La diferencia es que, en lugar de sobrecargar tu cerebro, esta recorre todo tu cuerpo.
Por instinto, Kazuma comenzó a jugar con el lapicero a un lado de su mesa mientras murmuraba.
-Es como tener una cuenta nueva en un juego con todo desbloqueado, pero necesitas subir de nivel antes de poder usar las habilidades, ¿no? -murmuró.
Hanna se recostó en el marco del tablero al tiempo que entrecruzaba sus brazos.
-¿Por qué no eres como los protagonistas de esas novelas? Todo lo tienen a la mano en todo momento. -Cuestionó Hanna.
-¿Me ves cara de protagonista, acaso?-Dijo Kazuma.
-Hmm, nah. Dejando el asunto de lado, te recomiendo que no actives ese modo. -Cortó de forma tajante.
Kazuma se tensó de nuevo, volviendo a un tono más serio.
-¿Y qué se supone que haga entonces? -preguntó, levantándose un poco más de su asiento-. ¡El tiempo no está de nuestro lado, y no tenemos muchas opciones!
-¿Y qué esperas lograr si activas el modo y te destruyes en el proceso? -le espetó-. No tiene sentido. Tu cuerpo no está listo para soportar algo así. Tal vez si tuvieras el físico de la marca del pecado, ¡Pero ahora ni eso! ¿Quieres acabar peor que la última vez?
Kazuma abrió la boca para responder, pero las palabras se le quedaron atoradas en la garganta. Apretó los puños, intentando mantener la calma.
-Pero tú eres parte del programa, ¿no? -replicó, ocultando su frustración-. ¿No deberías tener todas las respuestas?
Hanna bufó, claramente irritada.
-¿Qué crees, que si tuviera todas las respuestas no te las habría dado ya? -le dijo, elevando un poco la voz-. ¡Por favor! ¿Qué clase de historia cliché crees que es esta? Mi vida también está en juego. Si lo supiera todo, no estaríamos en esta maldita situación.
Casi se quedó sin aliento ante la respuesta de Hanna.
-... ¿?
La observó, notando cómo su expresión había cambiado.
'... ¿Está enojada?' pensó al tiempo que analizaba las reacciones de la chica.
Hanna dejó caer los hombros y soltó un largo suspiro.
-Mira... -su voz resonó suave, pero a la vez cansada-. Hasta que no encontremos una solución, no actives ese modo... por favor.
***
Después de aquella conversación, Kazuma no había vuelto a hablar con Hanna.
Una cosa estaba clara: si querían derrotar a Time, tendrían que encontrar la manera de controlar esta nueva ventaja.
'¿Pero cómo?' se preguntó, mirando distraídamente su abrigo verde.
Observó su propio abrigo verde. Al tiempo que seguía sumido en sus pensamientos.
-Señor, usted tiene prohibido usar los telepuertos.
-¿Huh? -murmuró Kazuma, mirando al hombre de lentes que lo había interrumpido.
El hombre señaló tranquilamente hacia atrás, manteniendo su expresión neutral.
-La joven que está detrás de usted aún nos debe por la máquina rúnica que rompió -explicó sin inmutarse.
Slap!
-¡Itai! ¿Por qué me golpeas, Megumin? -se quejó Aqua, lanzándole una mirada fulminante a la castaña.
-Tarada -gruñó Megumin, en tono acusador-. Te dijimos que solo nos quedaba este telepuerto.
-¡Ellos empezaron! ¡¿Por qué tengo que pagar para ir a una ciudad que me venera?! ¡Es una injusticia! ¡¡Injusticia!!
Mientras tanto, Kazuma suspiraba profundamente, llevándose una mano al rostro.
No eran sus amigas.
No eran las chicas con las qué él convivió
Pero...
No podía evitar sentir una responsabilidad incómoda por ellas.
'... ¿Acaso esta terrible dinámica se repetirá en todas las líneas temporales?' pensó con resignación.
[-Me compadezco a mí mismo.]
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