XII
- Yo no habría perdonado a mi alfa por una infidelidad. ¡Eso es humillante! Yo le habría roto el pene y obligado a que se lo comiera.
- Es por eso que no tienes pareja, Rose.
- No tengo pareja porque nadie es lo suficientemente digno para mí - replicó Rose mirando sus uñas con interés.
Rose suspiró, rodando los ojos mientras observaba a Jackson, que ese día había llevado a Minho a las clases porque su alfa tuvo una operación de emergencia y no tenía a nadie que pudiera cuidarlo. El bebé, en brazos de Jackson, estaba mirando concentradamente un cubo rubik, tratando de girarlo con sus rechonchas manitos, ajeno a todo el mundo en tanto Jackson masticaba una manzana.
- No lo he perdonado - contentó Jackson distraído.
Rose resopló, levantando la vista.
- Deberías averiguar con quién te engañó - siguió picando Rose -, así le dan una paliza.
Lalisa golpeó a Rose en la cabeza, sacándole un quejido.
- De verdad, ¿no te cansas de ser mala? - regañó Lalisa - Lo que menos necesita ahora Jackson es que no lo apoyemos.
La beta suspiró, negando con la cabeza.
- Es sólo que no puedo entenderlo - respondió Rose - Una infidelidad... ¿cómo puedes soportarlo?
No, en realidad no lo soportaba.
Varias noches se había sorprendido a sí mismo, mientras JaeBum le hacía el amor con total dedicación y ojos llenos de ternura y cariño, si esa omega de rostro desconocido que JaeBum había besado no sería mejor que él. Si no tenía mejores cualidades más acordes a las necesidades de JaeBum. Si no podía darle ese bebé que JaeBum tanto parecía querer.
Esa mañana había botado al basurero la tercera prueba de embarazo que se hacía desde que JaeBum lo marcó con el mismo triste resultado: negativo.
Jackson era fértil, lo sabía, pero sabía también que sus hormonas no estaban en sintonía con las necesidades de su alfa porque estaban más preocupadas de envolver a Minho para que estuviera bien y feliz. Sólo cuando Minho fuera más independiente recién podría quedar preñado otra vez, pero para eso todavía faltaba, y no sabía cómo sentirse respecto a aquello.
- ¿Estás seguro de que un día no aparecerá esa omega a decir que quedó en cinta? - preguntó sin maldad Rose.
Jackson sacudió la cabeza.
- JaeBum dijo que sólo se besaron - murmuró débilmente.
- Y el infierno es sólo un sauna - replicó Rose antes de ganarse otro golpe - Deberías sacarle celos con Yugyeom. Nuestro pobre profesor te mira como un cachorrito - agregó Rose como si nada.
Jackson la miró con reproche, pero antes de poder hacerlo, Minho se adelantó:
- No guta. Él - miró a Rose con grandes ojos inocentes y la beta no pudo resistirse: a pesar de lucir como una chica despectiva con el mundo, tenía un corazón de oro, y no dudó en tomar a Minho en brazos.
- No me acercaré a Yugyeom - le dijo a Lalisa mientras su amiga se dedicaba a balancear a Minho, sacándole carcajadas - JaeBum me está dando mi espacio, y yo también respetaré su pedido.
- ¿Él te pidió no acercarte a Yugyeom? - preguntó Rose con regaño en su mirada.
- No - Jackson se encogió de hombros, viendo cómo los estudiantes entraban al salón para el inicio de la siguiente clase -, pero sé que no quiere que lo haga. No más mentiras. No más celos. No más problemas.
Ambas amigas se miraron, tratando de no soltar un comentario que pudiera herir más a Jackson de lo que ya estaba, y se limitaron a suspirar, acomodándose en sus asientos cuando el pequeño receso terminó, el resto de los estudiantes entrando al salón.
- ¿Rose? - la beta se giró, quedando encandilada ante la dulce mirada de la omega frente a ella - ¿Puedo sostenerte un ratito a Minho?
- ¡Claro que sí! - respondió Rose enérgicamente.
Jisoo soltó una risita baja, inclinándose para tomar en brazos a un feliz Minho en tanto Jackson se giraba a mirar a Lalisa con una ceja enarcada.
La beta le sonreía a Jisoo, totalmente feliz.
- Minho es un bebé tan lindo, Jacky - comentó Jisoo encantada, frotando su mejilla contra el desordenado cabello del pequeño - Me gustaría tener uno.
Lalisa soltó una risita baja.
- ¿No hay ningún alfa que te corteje, Jisoo? - preguntó Jackson, mirando a Rose.
La omega hizo una mueca.
- No, creo que no soy lo suficientemente bonita para uno - contestó Jisoo con pena en su voz.
- ¡Pero qué dices, si eres preciosa! - chilló Rose.
Jackson se estaba riendo cuando su móvil sonó, y contestó la llamada, observando a sus amigas bromear.
- JaeBum - saludó tranquilo.
- Hola bebé - contestó el alfa al otro lado de la línea - ¿Cuánto te queda en el colegio?
- Sólo una clase - respondió arrugando los labios - ¿Por qué?
Hubo un pequeño silencio.
- Mi operación acaba de terminar y estaba pensando en ir a buscarte - respondió JaeBum con cuidado, tomándose su tiempo - Ya sabes, para qué...
- JaeBum - le interrumpió Jackson, su voz un poco dura - ¿No hablamos esto? Acordamos que no vendrías a dejarme ni a buscarme. Puedo pagar un taxi.
Otro pequeño silencio.
- Pero mi amor... - gimoteó JaeBum, y Jackson casi podría imaginar el rostro del alfa, como si lo estuviera frotando contra su pecho.
Suspiró.
- No, JaeBum.
- Sólo iré a buscarte, me quedaré dentro del auto y no le gruñiré a nadie. No golpearé a Yugyeom.
Frotó su frente con irritación.
- No quiero verte afuera - le advirtió Jackson - Nos vemos en casa, JaeBum.
- Pero...
Cortó la llamada.
- Uh, problemas en el paraíso - se burló Rose, pero antes de poder darle un golpe, Yugyeom ingresó al salón.
El alfa le dirigió una mirada de pena, sin embargo, Jackson le ignoró por completo, cargando a Minho para que estuviera tranquilo en las horas que quedaban.
Pudo oír el suspiro bajo que el alfa dejaba salir, pero no le miró, fingiendo observar a Minho atentamente, que en ese momento agarró un lápiz rojo y se puso a colorear en el cuadernito que tenía.
- Los trabajos ya están revisados - dijo Yugyeom callando a todo el mundo - Me alegra ver resultados positivos. Son poemas muy buenos.
Comenzó a entregar los trabajos uno por uno, dando unas pequeñas palabras de aliento, y cuando Jackson recibió el suyo, no hubo frase alguna.
Aunque bajo el enorme diez que Yugyeom había escrito, se leía una nota pequeña.
Lamento haberte causado problemas, Jacky. Por favor, volvamos a hablar.
Negó con la cabeza, dejando el trabajo a un lado, y sostuvo con más fuerza a Minho, que lo miró y sonrió mostrando sus dientecitos aunque todavía faltará para tenerlos todos.
Le devolvió la sonrisa y Minho se rió para luego seguir pintando.
La clase pasó sin contratiempo alguno a pesar de las constantes miradas que Yugyeom le dirigía, pero las ignoró por completo. Por mucho que quisiera hablar con él, recordar el rostro rabioso, los ojos llenos de ira de JaeBum, lo seguía estremeciendo por dentro.
Debería haber estado acostumbrado a la furia y la saña: su padre estaba enojado casi todo el tiempo, y Honey también se había enojado con él en diversos momentos de su matrimonio, pero un omega nunca estaba listo para lo que era ser receptor de rabia y cólera.
Si podría evitarlo, Jackson lo evitaría. Además, no quería tener otra pelea con JaeBum, no quería que su amor se transformara en miedo.
Cuando la clase terminó, se apuró en acomodar a un ya somnoliento Minho en sus brazos, que no dudó en recostar su cabeza en el hombro del omega, cerrando sus ojos en tanto Jackson lo cubría con una manta. A pesar de ser primavera, por las noches seguía haciendo frío y lo que menos quería era que el bebito se resfriara.
- Deberíamos fijar ya tu fecha para tu despedida de soltero - dijo Lalisa saliendo a su lado - ¿En cuánto te casa? ¿Tres semanas?
Jackson asintió, sonriendo con suavidad.
- No es necesario hacer nada - contestó calmadamente.
- Te haremos una fiesta enorme - ignoró Rose bostezando - Con alfas que te hagan un striptease. Quizás alguno quiera tener una noche loca contigo, Jacky.
Rodó los ojos, moviendo su cadera para darle un golpe a la beta.
- Eres una sucia - regañó Jackson.
- ¿Oyes eso, Lisa? - Rose se llevó una mano a su pecho - Jackson es el menor de la clase, pero es toda una madre.
- Si no tuviera a Minho en brazos, te daría un buen golpe - dijo ofendido Jackson.
- Pium, pium - balbuceó Minho amodorrado.
Los tres se rieron, saliendo del edificio, y Jackson llamó a un taxi, despidiéndose de sus amigas. Mientras esperaba, sin embargo, sintió una presencia a su lado, y se giró encontrándose con el triste rostro de Yugyeom.
- ¿Ocurre algo, profesor? - preguntó educadamente.
Yugyeom suspiró.
- Jackson, por favor... Lo del otro día...
- Yugyeom, lamento mucho lo que hizo JaeBum - se disculpó Jackson desviando la vista -, no tengo excusa para su reacción, así que espero que sepas perdonarlo - tomó aire -, pero también te pido que me des mi espacio por ahora. JaeBum y yo... necesitamos arreglar nuestras diferencias, porque lo amo y él me ama, y nos casaremos pronto. No necesito más problemas por ahora.
Yugyeom le observó unos segundos en silencio, sin decir cosa alguna, para luego morder su labio inferior.
- ¿Acaso es un problema que te juntes con un amigo? - preguntó arrugando el ceño.
Jackson le miró en silencio, aferrándose a Minho, que dormitaba tranquilamente, tratando de no pensar en los irracionales celos de JaeBum, en su violenta reacción, en sus palabras crueles y duras.
Admitía haber cometido un error al ocultarle información tan importante a JaeBum, algo que no tuvo que haber hecho, sin embargo...
Sin embargo, JaeBum había estado a punto de descontrolarse sólo por eso, y no quería imaginar cómo se comportaría si seguía juntándose con Yugyeom, con o sin su aprobación.
Los alfas eran salvajes, posesivos y celosos por naturaleza. Si ellos sentían que algo o alguien amenazaban a su pareja, no iban a controlarse un poco para marcar lo que creían que era suyo, y Jackson, muy a su pesar, ahora le pertenecía de una forma cruel al instinto alfa de JaeBum. Y JaeBum sabía que Yugyeom sentía algo más por Jackson, su omega, y no iba a ser racional para dejar en claro que Jackson era ahora suyo.
JaeBum podría aceptar que siguiera viendo a Yugyeom por un tiempo, pero, ¿qué ocurriría después?
No, Jackson no iba a jugar con fuego.
- Cuando tengas a tu omega, podremos seguir siendo amigos, Yugyeom - dijo Jackson con suavidad, observando como el taxi que había pedido se acercaba.
Dio un paso, pero antes de poder alejarse, el alfa lo agarró del hombro.
- Tú eres mi omega - declaró en voz baja, a su oído, y se estremeció por ello.
Pero Yugyeom ya estaba alejándose.
El instinto de Jackson demandó que corriera lejos de allí, así que no dudó en subir al taxi, dando la dirección de la casa en tanto Minho se quejaba por el repentino movimiento.
Yugyeom nunca había dicho algo tan declarativo con respecto a sus sentimientos. Siempre dio pequeños indicios, suaves coqueteos, pero decirle directamente que lo veía como su pareja y omega, era algo que siempre se reservó.
Sin embargo, ahora que lo había dicho, el estómago de Jackson sólo se contrajo en ansiedad y susto.
Tal vez sí iba a decirle a JaeBum que lo fuera a buscar por las noches.
Minutos más tarde entró al hogar, pero antes de poder dar dos pasos, unos cálidos brazos seguidos de un gruñido de placer lo envolvieron por completo, a él y Minho. El bebé soltó un ruido de aprobación, a gusto por el ambiente familiar que lo rodeó, y se acomodó una vez más, dispuesto a dormir por el resto de la noche.
Jackson soltó un jadeo de satisfacción cuando unos suaves labios le besaron el cuello.
- Te extrañé - murmuró JaeBum sin soltarlo un poco, arrebujándose a su lado - Te extrañé tanto, mi pequeño príncipe.
Jackson soltó una suave risa, negando con la cabeza.
- ¿Me perdonas? - preguntó JaeBum levantando el rostro con expresión compugnida - No quería ser tan insistente, pero realmente te eché de menos.
Jackson suspiró.
- No pasa nada - le dijo Jackson - Perdóname a mí por haber sido tan cortante - le pellizcó la nariz, haciendo que la arrugara - Voy a pensar si puedes ir a buscarme, ¿está bien?
Los ojos de JaeBum brillaron por el gusto.
- No te merezco - JaeBum lo olisqueó, haciendo una mueca - ¿Cómo está Yugyeom?
El omega frunció las cejas levemente para luego alejarse.
- Deja que acueste a Minho - le dijo señalando al pobre bebé que cayó dormido por completo -, luego, podemos hacer el amor si quieres - JaeBum sonrió, mostrando sus encías, y Jackson le dio un beso suave - Vamos a hacerle ese hermanito a Minho que tanto quiere.
JaeBum no dijo nada, pero Jackson estaba seguro que podía escuchar su grito de emoción.
*****
NaYoung sonrió mientras ladeaba la cabeza, complacida mientras leía unos papeles frente a ella con total gusto en tanto Kyulkyung, calmada, le servía un vaso de vino.
- ¿No tomarás algo? - le preguntó la alfa a la omega.
Kyulkyung negó con la cabeza.
- El alcohol no me hará bien en mi estado - contestó como si nada.
Indiferente, NaYoung asintió, y en ese instante tocaron a la puerta de la oficina. La alfa se tomó su tiempo, Kyulkyung yendo a sentarse al sofá con tranquilidad, y sólo cuando NaYoung se puso a acomodar los papeles dejó que la persona que tocó la puerta pasara.
Era uno de sus guardas privados, haciéndose a un lado para mostrar al alfa que quería ver desde hace mucho tiempo.
Su sonrisa se transformó en una de completo gusto cuando Park JinYoung le devolvió la mirada con frialdad.
- ¿Cómo estás tus padres, querido? - preguntó NaYoung como si nada - Anda, siéntate, tenemos mucho de qué hablar.
JinYoung no se movió, estrechando sus ojos.
- ¿De qué quería hablar conmigo, señora Im? - preguntó JinYoung con la mandíbula apretada.
La alfa soltó una risa baja.
- Directo al grano, ¿no, JinYoung? - suspiró exageradamente, negando con la cabeza - Verás, cariño, ¿cuánto te pagó JaeBum por alterar los exámenes de ADN? ¿O lo hiciste gratis?
JinYoung parpadeó.
NaYoung no cambió la expresión de su rostro.
Luego de unos segundos en silencio, JinYoung sonrió con burla.
- No sé de qué habla, señora Im - respondió con calma.
NaYoung bufó, mirando a su guardia, y le hizo un gesto con los dedos. Unos segundos después, JinYoung estaba siendo golpeado en el rostro con brutal fuerza, cayendo al suelo con un jadeo de dolor.
El alfa levantó la vista, su nariz rota, y contempló de forma incrédula a NaYoung. La mujer estaba calmada y con expresión aburrida.
- Verás, JinYoung, no tengo tiempo para jugar al escondite contigo, así que tienes dos opciones: me dices la información de buena gana o tendré que sacártela a la fuerza.
JinYoung escupió al suelo la sangre en su boca, sus ojos fríos ante la alfa frente a él.
NaYoung amplió su sonrisa.
- Vas a decirme todo quieras o no - prosiguió NaYoung con falsa dulzura -, pero los únicos que saldrán afectados se decides resistirte es tu familia. Uno de mis hombres está listo para degollar a tu pequeño hijo de dos años y al dulce de BamBam si no colaboras, cariño.
Los ojos de JinYoung se abrieron por el horror mientras se enderezaba, pero antes de lograr ponerse de pie, el guardaespaldas de NaYoung lo empujó otra vez, poniendo su pie sobre la espalda del hombre para impedir que se levantara.
- ¡Por favor! - pidió aterrado, pálido por el miedo y la desesperación - ¡Ellos no te han hecho nada!
- Claro que no - dijo NaYoung amablemente -, por eso no quiero mandar a matarlos. Así que si me ayudas, haremos como que esto no ocurrió y te dejaré en paz, ¿esta bien? - JinYoung mordió su labio inferior, temblando, luciendo enfermo y afectado.
- ¿Por qué...? - farfulló en tono débil - El omega no te ha hecho nada, ¿por qué...?
- Quiero lo mejor para mi hijo - contestó NaYoung apoyando su mejilla en su mano -, y ese asqueroso omega no es nada. Sólo una pequeña basura que no merece llevar el apellido Im ni relacionarse con mi familia, con un alfa puro como lo es JaeBum - la alfa suspiró - Me estoy cansando de esperar tu respuesta, JinYoung, ¿sabes? No tengo demasiado paciencia.
JinYoung pensó en la promesa que le había hecho a su amigo, en su rostro suplicante, en su mirada hacia el omega que lo había conquistado, y sintió cómo su estómago se contraía por el dolor y la pena.
- Yo no...
- Kyulkyung, cariño - la omega, que hasta el momento había permanecido sentada con una mirada de indiferencia, se puso de pie, observando a su jefa - ¿Por qué no llamas a Cho para que remate a la familia de nuestro querido JinYoung?
- Será un placer, señora Im - contestó Kyulkyung sonriendo.
- ¡Está bien! - gritó JinYoung rompiendo a llorar - Te lo diré todo, maldita sea.
Pidiéndole perdón a JaeBum por no poder cumplir con lo prometido, Park JinYoung comenzó a hablar.
*****
Jackson soltó un gemido mientras enterraba sus uñas en la espalda de JaeBum, sintiendo como el semen del alfa lo llenaba para luego anudar con un gruñido contra su garganta, sus dientes enterrándose en su marca.
- Mhn, JaeBum... - balbuceó el omega sin alejarse.
- Mi omega - masculló JaeBum repartiendo besos mariposa por el cuello de Jackson - Mío, mío, mío... Mi Jacksonie...
Se estremeció, cerrando sus ojos, y de pronto la imagen de esa omega desconocida llegó a su mente, besando a JaeBum y tocándolo sin pudor alguno.
Sin embargo, por primera vez desde la pelea, el rostro de esa omega se transformó en la cruel cara de Kyulkyung, y sin poder soportarlo, rompió a llorar.
Dios, ¿qué le estaba pasando?
JaeBum, alarmado, separó su rostro del cuello del omega, mirando a Jackson con preocupación mientras éste sólo sollozaba en voz baja.
No lo soportaba, no podía hacerlo: amaba a JaeBum demasiado, pero lo que había hecho, haberlo engañado de esa forma... Todavía dolía, todavía lo estremecía por completo y lo hacía sentir sucio y pequeño y una basura que no era suficiente para su alfa.
Lo hería en lo más profundo de su orgullo, pero por sobre todo, le hacía pensar que era desechable para JaeBum.
- ¿Te hice daño? - susurró JaeBum saliendo de su interior, sus manos tomándolo de la cintura para atraerlo a su pecho, pero Jackson soltó un chillido de disgusto, empujándolo - ¿Bebé?
- No me toques - murmuró Jackson girándose, sin importarle si estaba sudado, manchando con su esencia en el estómago, con el semen de JaeBum en su interior - No me toques, JaeBum.
Podía sentir la vacilación del alfa, pero para su fortuna, le dio su espacio y se quedó en silencio, sin acercarse.
¿Cuánto había pasado desde esa pelea y ese engaño? Dos semanas. Sin embargo, seguía doliendo. Probablemente dolería para siempre.
¿Cómo podía ignorar lo que había ocurrido y fingir superarlo? Un engaño era... era...
Era algo que lo enloquecía por completo.
- Si yo... - susurró con tono quebrado -, si yo me hubiera ido, y hubiera permitido que un alfa me hubiera besado, me hubiera tocado, ¿qué habrías hecho, JaeBum?
No hubo respuesta enseguida.
- Lo habría buscado para matarlo - contestó JaeBum con tono oscuro.
Asintió, mordiendo su labio inferior.
- ¿Ella era más linda que yo? - preguntó Jackson en voz baja.
El estómago del alfa dolió ante la pregunta, su respiración cortándose cuando Jackson se giró, mirándolo con ojos brillantes, y su boca se sintió seca, su garganta apretandose.
Quería llorar, abrazar a Jackson, decirle la verdad que lo estaba carcomiendo por dentro, pedirle que jamás lo dejar, que lo necesitaba desesperadamente a su lado por toda la vida. Que volviera a confiar en él aunque no lo mereciera.
Pero por sobre todo, que le mirara otra vez como si Jaebum fuera capaz de salvarlo de todo lo malo en el mundo, aunque fuera todo lo contrario: para JaeBum, Jackson era la persona que lo había salvado y hecho vivir.
- No - dijo JaeBum con seriedad, sin una pizca de mentira en su voz - Ella jamás se podrá comparar contigo, Jackson. Jamás podrá llegarte siquiera a los talones. Tú... tú eres un ángel.
Las mejillas pálidas de Jackson se tornaron de tojo, pero aun así siguió impasible.
- Cuando te besaba, ¿sentías algo? - siguió preguntando Jackson, sus dedos acariciando la sábana.
JaeBum trató de rememorar esa noche, los besos de Kyulkyung en su cuello, su pecho, sus caderas meciéndose en su cintura y el gemido que soltó la chica al llegar al clímax. Lo demás estaba borroso, un recuerdo lejano que no quería desentrañar.
- Era como si estuviera lejos - contestó JaeBum tomando la mano de Jackson -, como si no hubiera sido yo. La alejé antes de que pasara a mayores.
Mentiroso. Maldito mentiroso. ¿Por qué no puedes decirle la verdad?
Porque eso destrozaría a Jackson.
Porque eso haría que lo perdiera, y JaeBum no quería perderlo.
Abrió la boca para decir algo más, pero entonces Jackson se enderezó, con el ceño un poco fruncido, para luego ponerse de pie, vistiéndose con su bata. JaeBum le miró confundido.
- ¿Qué ocurre? - preguntó.
- Es Minho - murmuró Jackson sin mirarle - Creo que no está durmiendo bien.
Sin decir otra cosa, el omega salió del cuarto. JaeBum no tardó en seguirlo.
Lo primero que hizo Jackson al entrar al cuarto de Minho fue ir directo a la cama del bebé, donde el pequeño soltaba quejidos bajos y lloraba en silencio. El omega no tardó en tomarlo en brazos, preocupado totalmente, comenzando a mecerlo y hablarle para tratar de calmarlo.
JaeBum también se acercó, sabiendo que si el bebé estaba asustado, un ambiente familiar sería lo mejor para relajarlo.
Segundos después, Minho se despertó, lloriqueando.
- Mami... - farfulló colgándose del cuello de Jackson -, mami, mami, mami...
- Tranquilo, MinMin - susurró Jackson dejando que JaeBum lo abrazara por la cintura -, mami está aquí, contigo. No pasará nada, bebé, lo prometo.
- Mami - siguió repitiendo Minho por varios segundos.
En silencio, los dos adultos salieron del cuarto, volviendo a la habitación matrimonial. Una vez allí, Jackson se acostó con Minho en sus brazos, que no parecía querer alejarse de él, en tanto JaeBum abría la ventana para que el olor a sudor y sexo desapareciera del cuarto.
Al volver a la cama, se encontró con el bebé más calmado, chupando su dedo mientras Jackson lo arrullaba, cantándole en voz baja.
- ¿Qué ocurrió, bolita de ternura? - preguntó Jackson tiernamente, acariciándole el negro cabello.
Minho se acurrucó más en sus brazos de ser posible.
- Mami no taba - murmuró el bebé - Taba feo y oculo y mami no taba.- Mami, ¿no te ilás?
Jackson parpadeó para luego sonreír, besándole la frente a Minho.
- Qué dices, MinMin - le dijo con cariño - Jamás me iré, ¿está bien? Siempre estaré a tu lado, mi pequeño bebé. Jamás voy a abandonarte, estaremos juntos por toda la vida.
Jackson siguió murmurándole cosas dulces al bebé para que volviera a dormir, y mientras lo hacía, JaeBum pensó en lo que había dicho Jackson. Era normal que lo dijera, por supuesto, porque su bebé acababa de tener una pesadilla, pero...
Pero por algún motivo que quería espantar, aquellas palabras habían sonado a mentira y a una promesa que pronto sería rota.
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