
Capítulo 027
Llegué temprano al instituto, mi hermana mayor estaba en casa, sin duda.
Así que aproveché este milagro para poder descansar unos minutos sobre mi pupitre. No estaba consciente de en qué momento quedé profundamente dormido, pero mi plácido sueño fue interrumpido por una voz femenina y lejana nombrándome, abrí despacio los ojos acostumbrándome a la luz y reaccionando que no estaba en mi cama, y cuando la voz volvió a resonar, esta vez supe claramente que era la secretaria por los altavoces:
"Se solicita la presencia de Hunter Rainhard y Kilian Hemsworth en la oficina del director".
«¡Mierda! ¿Sabrán lo que pasó ayer? Dios. Ahora es cuando me dicen que descubrieron que tuve sexo en la enfermería, con otro alumno, un alumno hombre, además. Me echan del instituto deshonrosamente, no vuelvo a mostrar mi cara en la sociedad y acabo como vagabundo en las calles juntando latas y cartón para sobrevivir. Perdón, mamá, te fallé»
Todos se giraron a vernos y supe que estaría en boca de medio pueblo, los rumores en mi instituto corrían más rápido que Usain Bolt. Si supieran lo que hago con Kilian, ¿qué sucedería?
—Estás sobrepensando las cosas, por sus rostros, ellos también saben por qué nos llaman —decretó Kilian al erguirse y palidecí más—. Lo que pasó con esos chicos y el video.
«¡Cierto! Cielos, soy un idiota, entré en pánico sin razón, gracias Dios porque no nos descubrieron»
Era verdad, el hecho de que los subnormales de educación física hayan sido golpeados brutalmente por Kilian y que yo hubiese ayudado a un alumno de identidad desconocida para todos (incluyéndome, ya que todavía no sé quién es), a no ser abusado por esos imbéciles era el chisme del año.
—Diablos —maldije, me puse de pie y miré a Kilian, este seguía sentado sin ningún tipo de preocupación.
Se frotó los ojos, bostezó, seguido abrió una lata de papas Pringles, se levantó y caminó tranquilamente hacia la puerta del curso pasando por mi lado.
—¿Qué esperas? —Clavó sus ojos en los míos— Vamos —ordenó y todos quedaron en silencio.
Fui hacia él, apenas cruzamos el umbral de la puerta me detuve y escuché con total claridad cómo todos comenzaron a hablar de nosotros y las suposiciones de qué nos diría el director. ¿Por qué no me sorprende?
Continué mi camino, ya que Kilian me observaba arqueando una ceja y algo impaciente, así nos pusimos en marcha.
Mientras nos dirigíamos a la oficina del director, los que estaban en la puerta de sus salones, en los pasillos, nos miraban disimuladamente... según ellos "disimuladamente".
Los rumores decían cosas como que yo era un "héroe" que salvó a un chico de las golpizas y abusos de los bravucones de educación física. Contrariamente, que Kilian era "el monstruo" que casi mata a esos sujetos sin ningún tipo de remordimiento.
Me gustaría ser más despreocupado como Kilian, pero no, a mí me molesta que hablen sobre él y digan cosas despectivas así.
«¿Por qué la gente habla sin saber? Juzgan sin siquiera darse el trabajo de conocer a la persona en cuestión»
Suspiré y Kilian me miró de reojo.
—Oye, estoy aquí. —Despeinó mi cabello— No te preocupes por nada —sonrió y miró su móvil.
Suspiré y le di un pequeño empujón, me tranquilizó solo escucharlo decir esas simples palabras.
—Los esperan dentro, pasen, por favor —dijo la secretaria un poco hostil.
—Disculpe lo de ayer, señorita, no quise asustarla —dije con suma honestidad y abrió sus ojos un poco.
Acomodó sus gafas y esbozó una muy corta sonrisa.
—Apresúrense —insistió con un tono sobrio, más suave que recién.
Le sonreí alegre, noté que Kilian por algún motivo me estuvo observando durante todo ese tiempo y la secretaria volvió su vista a los papeles en su escritorio.
Entramos y habían colocado la gran mesa de reuniones, en otras palabras: algo muy grave. Había un total de siete personas sentadas, el director era uno de ellos, y por su rostro no la estaba pasando nada bien.
Una mujer rubia y estirada estaba situada en el centro de la mesa y su lenguaje corporal nos hacía entender que era de temer.
Rápidamente bajé un poco la cabeza y tomé mis manos, nervioso.
Levanté la vista hacía Kilian y tenía su autoritaria postura con una de sus manos en los bolsillos y la otra sujetando las Pringles, cabeza en alto y su típica mirada gánster. La vida parece menos aterradora para los que tienen cara de asesinos seriales.
Sin duda no le importaba nada en absoluto a este chico, para mí esto significaba el fin del mundo, poder ser expulsado, tener que mantener una conversación delicada con adultos en una situación de poder y yo temblando como chihuahua con frío.
Pero Kilian con su superioridad o poco interés en la vida, solo se dirigió hasta la mesa y se sentó sin decir una palabra, giró un poco su rostro y me observó por el rabillo del ojo. Entendí, lo seguí y me senté a su lado.
¿Por qué no estaba asustado como yo? Bueno, es Kilian, es demasiado fuerte.
—Bueno... —Ella observó unas hojas, que cuando miré con más atención noté que eran nuestros expedientes— Rainhard y Hemsworth... Ya sabrán por que los llamamos aquí —dijo la rubia estirada.
—Es descortés no presentarse, más si usted ya sabe nuestros nombres —dijo Kilian, llevando una papa a su boca.
«Dios, soy yo de nuevo, que no nos expulsen, prometo rezar todas las noches, por favor... No, no es cierto, me voy a olvidar de rezar, pero igual no permitas que me echen o lloro»
—Oh... Lo siento, pensé que ya lo sabrían —articuló ella apoyando sus manos sobre la mesa y sonriendo con indiferencia—. Me llamo Patricia Gospal, soy la presidenta de la junta directiva, en otras palabras y para que comprendan, la que manda aquí y en todas las escuelas en el área limítrofe.
Tragué duro al escuchar su tono frío.
Todos se presentaron uno a uno, directores, superiores, la junta ejecutiva escolar, un montón de personas de las cuales ni siquiera les presté atención a sus caras por lo ansioso que me ponían este tipo de confrontaciones. Nunca me metí en problemas con la autoridad, ni siquiera copié en una prueba, no sirvo para esto.
—Intentamos comunicarnos con tu madre, pero no hubo respuesta de su parte —dijo el director en mi dirección y después vio al chico a mi derecha—. Y tú... eres tu propio tutor legal, así que no fue necesario.
—Supongo que nos llamaron para que firmemos algún tipo de acta que explique lo que sucedió ayer y así poder expulsar a los hijos de puta responsables por los golpes de Hunter y del otro sujeto —comentó Kilian y a la tal Patricia se le hizo un leve tic en el ojo izquierdo cuando Kilian insultó a esos abusivos.
«No me digan... ¡Cierto! ella es la madre del líder. Estamos jodidos. Muy jodidos»
—¡Hemsworth! Controle ese mal vocabulario frente a una autoridad —añadió un señor calvo del lado derecho.
—Pobre de tu madre. —Fingió que miraba nuevamente el expediente— Oh... mi error, en la sección de padres tachaste solo la opción de él, según dice aquí no tienes una madre, lo siento —ironizó la mujer y apreté los puños.
Kilian soltó una risa dura y seca, se estiró un poco y acercó su cuerpo sutil, pero intimidantemente, hacia la mesa.
—Sí... eso debe ser, los padres de mierda crían hijos de mierda. Y según lo que escuché, el líder de los idiotas de ayer, le gritaba "hijo de puta" a Hunter mientras lo perseguía para golpearlo. —Llevó una papa a su boca— Oh cierto, mencioné que ese imbécil quería golpear a Hunter porque impidió que violase a un chico en el baño junto a otros bastardos más ¿No? —Hizo una expresión de repudio y la miró de arriba abajo— Sí, padres de mierda, sin duda —afirmó y sonrió desafiante.
—Es su palabra contra la de ellos —dijo la mujer apretando los dientes.
—Absténgase de comer, por favor —siseó una mujer al lado izquierdo de nosotros.
—No —contestó Kilian sin más, sin quitar la mirada de Patricia.
«Me quiero ir, ¿Me puedo ir? ¿Se darán cuenta si me meto debajo de la mesa y espero que acabe esta masacre? Me duele la panza, me voy a hacer pis de los nervios, me quiero desmayar y despertar cuando acabe el colegio»
—No entiendo qué hacemos acá... ¿No deberían estar los demás aquí también? —pregunté cortando esa tensión que se había generado entre esos dos.
Todos en el lugar respiraron aliviados.
Kilian y esta mujer eran personas realmente temibles. Ella guio su mirada hacia mí y sonrió.
—Ya hablamos con ellos y es contraproducente que estén todos los involucrados en una misma sala. Solo queríamos aclarar que lo sucedido fue un incidente aislado que no volverá a ocurrir, la institución y yo en personalmente ofrezco mis disculpas... —Kilian la interrumpió.
—"Si las disculpas solucionaran todo, no habría guerras" —dijo él con seriedad.
—No hay suficientes razones para expulsar a estos chicos. Admito que han sido algo problemáticos y no avalo ese comportamiento, pero tú no eres la excepción.
—¿P-Problemáticos? Eso fue más que problemáticos, iban a...
—Aquí —dijo una mujer robusta a la derecha, mostrando unos papeles—. Hay varios testimonios de alumnos que afirman haberte visto apalear a esos chicos, junto a muchos rumores más sobre peleas y actividades ilegales a los alrededores del instituto. —Lo miró con desprecio y él ladeó el rostro.
—Puras especulaciones —contestó como si nada encogiéndose de hombros.
Por alguna razón me da la impresión que sí ha hecho cosas algo... cuestionables, como la vez que lo vi a unas calles peleando con un grupo de otro instituto. Pero, aun así:
—Eran cuatro contra uno ¿Y lo quieren castigar a él por defenderse? Solo impidió que ellos me lastimaran — espeté molesto.
—Piensen lo que quieran, pero nunca he sometido a alguien de este instituto y lo he obligándolo a arrodillarse en un baño, grabado su intento de violación múltiple. —Movió su lengua dentro de su boca— Y es por eso, señoras y señores, que estamos hoy aquí.
Todos callaron y miraron a la rubia.
—Es la palabra de ellos contra la suya —repitió—. No hay nada más que pueda hacer sin evidencias contundentes —insistió.
—Y-Yo le entregué... el video a la señora Gospal... usted misma lo vio y dijo se haría cargo —refutó el director.
—¿Qué video? —inquirió un hombre canoso y muy serio, sentado en la punta de la mesa que hasta ahora no había emitido palabra.
—¿Un video? —preguntó ella extrañada— Debe estar confundido, no he visto ningún video.
El director puso una mirada indignada y perdida, lo había engañado rotundamente. Nos miró como disculpándose y llevó la mano a su frente, rendido. Sin ese video no teníamos nada.
—Tienen que estar bromeado —dije con la mirada en ningún lugar—. U-Ustedes deben hacer lo correcto. —Los miré uno a uno—. Su trabajo es tomar buenas decisiones para beneficiar a sus alumnos, esto no esta bien.
Mis manos empezaron a temblar por toda la situación y mi respiración se volvió irregular. Si ellos continúan en el instituto con ese tipo de libertad, lo próximo que harán puede ser todavía peor, nadie los va a detener.
—Esta es la decisión correcta, son solo chicos siendo chicos —afirmó ella.
«Hija de perra. Chicos siendo chicos y una mierda»
—Suspenderé a los cinco alumnos una semana por su mala conducta y pelear en el instituto.
—Pero no solo golpearon a un chico, querían hacerle cosas horribles, lo vi con mis propios ojos. Puedo buscar a la víctima y que así él corrobore lo que... —Me interrumpió.
—Solo era una pelea entre muchachos. Y no se volverá a repetir. Fin del asunto —sentenció rotunda.
«¿Solo los suspenderá? Esperen ella dijo...»
—¿Cinco? Eran cuatro los que quisieron abusar a otro alumno —pensé en voz alta.
La mujer fingió asombro y sonrió.
—Este chico de aquí fue el más agresivo de todos —señaló a Kilian con la mirada—. Y hay evidencia escrita y física de ello. Hasta estoy pensando en la expulsión por la gravedad de las heridas de los cuatro alumnos.
—¡Esto es injusto! —grité furibundo golpeando la mesa y llamé la atención hasta de la secretaria que miraba por el rabillo de la puerta— ¡No permitiré que lo expulsen! él solo me defendió, no tiene nada que ver en esto.
Todos se sorprendieron por mi reacción, incluso Kilian abrió los ojos y esbozó una pequeña sonrisa de asombro. Estiró su mano hacia mí y tocó mi brazo en señal de que todo iba a estar bien.
¿Por qué estaba tan tranquilo? Lo miré angustiado y respiré hondo, intentando calmarme.
Quería hacer algo, justicia, pero no podía hacer nada, era un estúpido chico que no sabía siquiera cómo no titubear al discutir con otros y creí que podría con esto... En realidad no, desde un inicio confié en que los demás también apoyarían lo que era bueno y justo, acostumbrado a que las personas a mi alrededor me dieran apoyo en lo que era correcto.
Pero cuando el mundo era cruel e injusto, yo carecía de la fuerza necesaria para pelear por mi cuenta y era de esperarse, pero aún así dolía y sentí que empezaría a llorar de impotencia.
—Me aburrí —dijo Kilian poniendo los pies sobre la mesa mientras seguía comiendo papas.
El hombre sin cabello se sobresaltó y frunció el ceño.
—¡Baje ya mismo los pies de la m...! —Kilian lo calló a media frase.
—Nunca esperé que nadie respondiera por mí, fue refrescante que alguien lo haya hecho, por primera vez... —articuló viéndome directamente a los ojos y seguido al techo, como si nada—. En cambio, la gente con poder, como siempre —murmuró eso último y rió de forma sombría—, no sirvieron de mucho. Esta bien, no necesito nada de ustedes, jamás lo haría —siseó y el director parecía dolido y el resto confundido.
Me puse nervioso y expectante a sus palabras, tan sereno y locuaz, como si ya hubiese vivido muchas vidas.
A veces es infantil y caprichoso, pero otras, parece ya haber peleado en muchas guerras llenas de horror sin esperanza. Lo puedo imaginar caminando en la oscuridad, siendo el único de pie en medio del abismo, esa imagen me hizo sentir tristeza y admiración, ni siquiera sé por qué pensé en algo así, quizá la oscuridad en sus iris o la soledad que desprendía cuando se volvía serio como ahora.
Sé que es un adolescente como yo y aun sabiéndolo me cuesta verlo como tal, es abismalmente diferente a las personas que conocí hasta ahora.
Me asusta y gusta a la vez su forma de ver la vida.
—Iré al punto, Patricia: se alejará del instituto Morrisek y supervisará a "todos los institutos del área limítrofe" excepto este. El director estará completamente libre de tomar decisiones por su cuenta. —Lo señaló— Ya que parece el único realmente preocupado por la seguridad de sus alumnos.
Todos juntaron levemente sus cejas con molestia.
—Y finalmente... —La señaló con el dedo índice— los expulsará hoy mismo, incluyendo a la perra que tiene por hijo, sino tendré que hacer algo al respecto.
«¡No amenaces a la persona a cargoooo! Ah, listo, me voy a dar un tiro en el ojo. Primer obstáculo: no tengo armas. Segundo: no se usarlas. Tercero: mi mamá se va a encargar de matarme primero, cuando se entere que me echaron y perdí esta valiosa beca por andar haciéndome el Batman escolar»
—¿Quién carajo te crees que eres pedazo de basura? —la mujer perdió el control.
Escuché el sonido de la voz del bravucón, Darrell, amenazando al otro chico y busqué con la mirada de dónde venía el sonido, giré el rostro a mi derecha y quedé atónito: Kilian sujetaba su móvil en dirección a los adultos en la mesa, estaba reproduciendo el vídeo de ayer mientras llevaba una última papa a su boca.
—¿Qué rayos...? —articuló el hombre canoso mirando el smartphone.
Kilian giró el frasco de papas y lo arrojó al cesto de basura a poca distancia de nosotros.
—-¿Pero c-cómo...? —balbuceó la mujer, atónita, sin saber cómo reaccionar.
—Me lo envié ayer antes de entregarlo al director. Por si llegaban a hacer una estupidez como esta —sonrió audaz, colmado de superioridad y condescendencia—. No saben con quién se están metiendo, pero les advierto que no me gusta que jueguen conmigo. —Pude ver la severidad en el rostro de todos escuchando atentamente a Kilian.
Kilian hablaba con tanta autoridad y confianza que no podían objetar; era increíble ver a un joven a la par de un adulto, pero claramente estaba llevando perfectamente la situación.
—E-Esto... —tartamudeó la mujer rellenita.
—Si no cumplen mis demandas, le enviaré este video a una conocida dentro del noticiero nacional. Y créanme que: abuso escolar, autoridades negligentes, intento de violación y el prestigioso instituto Morrisek junto a sus nombres, serán una combinación explosiva para la prensa. Aquí asisten hijos de personas poderosas, adinerados, no querrán renovar matrículas el próximo año de ser así... Estar en el foro público con tales antecedentes los destruirá —soltó, con sus dedos entrelazados—. Los destruirán a todos —finalizó con una sonrisa tenebrosa y oscura.
—Pero mancharías el nombre de ese pobre chico difundiendo semejante video denigrante... A-Arruinarías al instituto y a todos los presentes aquí —dijo histérico el pelado.
Kilian se encogió de hombros en completo desinterés.
—A mí solo me importa él. —Me señalo y casi sufro un infarto— Y esos malditos lo lastimaron, así que los quiero fuera de mi vista. Lo digo por su propio bien, créanme que estoy siendo misericordioso. —Miró a Gospal fijamente— Y ahora usted también lo hizo sentir inquieto y por ende no quiero volver a verla.
—Esto es algo muy grave, en todo sentido —habló por primera vez la mujer de cabello rojizo y gafas finas, sentada frente a nosotros del lado derecho.
—Deberán ser expulsados inmediatamente —afirmó el señor canoso.
—No podemos dejarnos sobornar por un mocoso violento y maleducado como éste —anunció de forma histérica la mujer.
—No tenemos otra opción —titubeó el calvo.
—Esto es lo correcto —declaró el director intentando ocultar su sonrisa.
—Tiene razón. —La colorada miró al director y luego a nosotros— Nos están diciendo la verdad, arriesgando todo por hacer lo correcto y hay que responder de igual modo, recompensar este tipo de actitudes y reprender a los que rompen las leyes institucionales y morales.
Patricia Gospal estaba furibunda, arañando la mesa y asesinándonos con la mirada, a Kilian, sobre todo.
—Usted no puede opinar. Parece que le nubló el buen juicio el hecho de que su hijo, Darrell, sea uno de los involucrados —añadió el hombre con cabello blanquecino.
—Será evaluada después de esto, su conducta deja mucho que desear, señora Gospal —advirtió el más serio de todos los hombres en la mesa.
—Gracias por su honestidad, muchachos —dijo otra.
—Perdonen la negligencia de nuestra parte, haremos lo correcto y le avisaremos los motivos de la expulsión a los padres de los involucrados. No se le dirá nada sobre el intento de violación a los demás alumnos para evitar incidentes y problemas mayores. Pero si encuentran al joven agredido, por favor infórmenle a su director para poder hablar con él y brindarle nuestras disculpas y contención escolar necesaria —añadió la mujer de cabello rojo llenando unos informes.
—Podemos buscarlo por su rostro en el video —dijo un señor de gafas gruesas y Kilian no les entregó el celular.
—Primero hagan su trabajo y después hablaremos de los detalles como ese, aunque no lo veo necesario —siseó.
No confía en ellos, no confía en nadie.
—Bien.
—Pueden volver a sus clases regulares —concluyó el director con una sonrisa amable.
Kilian se levantó y me miró desde arriba, sus ojos decían "vámonos" y como hablo ojoñol me levanté casi de un salto, quería salir corriendo de ahí.
Me giré al darme cuenta de mis malos modales y les agradecí por hacer lo correcto, caminando finalmente detrás de Kilian.
—¡Dios! —suspiré profundamente al salir— Casi muero varias veces allí dentro.
Kilian sonrió de lado y negó levemente con la cabeza.
—Te dije que no te preocupes... Aunque fue tierno que me defendieras —guiñó el ojo.
Me sonrojé e inflé los cachetes, sonaba a que se estaba burlando. Entiendo que no necesita a nadie, es asombrosamente fuerte y puede con lo que sea, pero... me sentí orgulloso de haber intentado protegerlo de esa mujer, cuidarlo, aunque no me necesite para ello.
—Claro que te defenderé —murmuré y me arrinconó contra los casilleros.
—Gracias, mi niño, mi jodidamente dulce chico. —Se acercó a mis labios, eso provocó un estallido de calor en mis mejillas y apreté los ojos.
Los abrí al no sentir su contacto y él estaba mirándome con una sonrisa ganadora.
—Estamos en el instituto, Hunter —soltó con falso asombro, el muy descarado—. ¿Qué esperabas que hiciera? —ironizó mientras se le dibujaba una gran sonrisa y mordía su labio.
—D-Déjame, imbécil —bufé y lo empujé.
Caminé unos pasos y me abrazó por detrás, besando mi mejilla y sonriendo sobre ella. Segundos después vi una silueta familiar doblando por la esquina del pasillo, venía en nuestra dirección un chico que de algún lado me sonaba, con las manos en sus bolsillos, una paleta en su boca y una postura señorial.
Me olvidé de publicar el domingo, esto soy, un desastre jajajja en fin, los amo así y todo♥
Además amo releer la primer temporada y recordar cómo Hunter ve a Kilian durante todo el trayecto, lo indestructible que cree que es, lo errado y acertado que esta en realidad♥
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