
Capítulo 018
Hasta que el sonido de la puerta abriéndose me sobresaltó, quedé prácticamente pegado a la pared de lo rápido que me separé de Kilian y el impulso hizo que me cayera de la silla.
«Nada sospechoso, claro, siempre me tiro así cuando me aburro, eso es, claro que sí»
—¿Hun... ter? —escuché la voz de Sanna y luego sus pasos entrando al salón— ¿Qué haces?
—E-Estaba buscando mi lente de contacto... —dije nervioso.
—Tú no usas lentes.
—Ah, ya, por eso no lo encontraba. —«¿Hay cupones en el cielo para volver a nacer? Es que nací demasiado idiota, quiero una devolución, yo no estaba de acuerdo con esto de nacer en primer lugar»
—Mejor no pregunto —rió y negó con la cabeza, caminando unos pasos hacia nosotros y me puse de pie—. Iremos a comer y luego a los juegos del centro comercial ¿Vienes?
—Esto...
Quería ir, pero no solo yo, deseaba poder ir con Kilian y mis amigos al mismo tiempo.
Lo miré, pero rostro no me daba ninguna pista de si quería o no formar parte, así que rechazaré la oferta negando con la cabeza, a lo que Sanna no llegó a verme porque guió sus ojos azules hacia mi compañero.
—¿Quieres venir? —cuestionó Sanna mirando a Kilian.
«Gracias, oh Santa y gloriosa Sanna Robinson, te debo una»
Levantó la vista hacia mi amiga y por un momento ella se asustó, pero recuperó la compostura al instante y sonrió expectante a su respuesta.
Podía ser dulce y amable, pero la entereza que manejaba Sanna no la tenía cualquiera, sobre todo al saber sobrellevar situaciones que la asustaban.
—¿Por qué quieres que vaya? —preguntó con un tono innecesariamente amenazante.
—S-Si eres amigo de Hunter, eres amigo mío —afirmó intentando sonar confiada.
«Es tan linda que la quiero abrazar, si Kilian la hace llorar o dice algo sin tacto me voy a morir y después matarlo a él» pensé, esperando que la rechazara amablemente.
—De acuerdo. —Para sorpresa de ambos Kilian accedió y casi salté en mi sitio.
—¡Genial! —exclamé emocionado, llamando la atención de ambos.
ØØØ
Dejamos la motocicleta en el instituto y a la salida nos dirigimos todos juntos al centro comercial. Parecía irreal y no podía creer que estuviésemos todos juntos, es decir, caminando normalmente junto a Kilian.
—¿No te duele? —Me preguntó Aaron.
—La parte del hombro y el pecho es lo que más me molesta, pero me siento bien —dije sonriendo—. También estoy tomando calmantes, eso ayuda mucho.
—Te traeré varios desinflamantes, mi entrenador nos enseñó a mezclar un desinflamante con la crema y es una maravilla.
A partir de allí nos pusimos a hablar sobre cómo le estaba yendo en natación y anécdotas de él en su club y mías en mi trabajo de medio tiempo.
Sanna estaba hablando con Matt y por lo que oí la estaba ayudando a descargar una aplicación. Frank inmerso en su móvil, seguro hablando con alguna de sus amigas, Aaron, yo y Kilian al final.
—¿Y tú no te hiciste daño? —Se animó a preguntarle a Kilian.
—No, para nada —respondió sacando el móvil de su bolsillo y seguido vi que lo apagó.
—Supongo que Danielle no se enteró de esto —dijo Aaron con obviedad.
—Por supuesto que no, mi mamá me mantendría en casa mínimo por una semana y tengo que trabajar el lunes —Kilian me miró cuando dije eso último.
—¿En qué trabajas? —preguntó.
—Soy camarero en una cafetería cerca del centro. Los días lunes, martes y miércoles por la tarde. Esporádicamente lo hago algún que otro fin de semana para tener un dinero extra.
—¡Oye, Aaron, ven a ver esto! —lo llamó Frank mostrándole algo en su teléfono.
—Eres muy callado cuando hay otras personas —le dije a Kilian una vez estando solos.
—¿Tú crees? —Una media sonrisa fría se asomó en sus labios— No estoy acostumbrado a estar con mucha gente... no esta clase de gente. —Llevó las manos a sus bolsillos.
—¿"Esta clase de gente"?
—Buenas personas —soltó aquello y experimenté una fea sensación en la boca del estómago.
Aaron regresó y esta vez con Frank, mostrándonos un video que le enviaron chicos de otro instituto y nos hizo reír, cambiando esa pesadez en el ambiente.
Finalmente llegamos y después de hacer el pedido nos sentamos a comer. Unimos dos mesas y Kilian se sentó junto a mí, frente a nosotros Sanna y Aaron, en la esquina del lado de Kilian estaba Matt y en la otra Frank.
—Muero de hambre —admití mirando mi hamburguesa con papas fritas.
—Me gustan mucho las hamburguesas —soltó Matthew, como si pensara en voz alta.
—Yo amo más la comida de la mamá de Hunter —dijo Frank y le lancé una papa en el rostro.
—¿Qué es lo que más te gusta comer? —Le preguntó Matt a Kilian, con su suspicaz mirada.
—Comida oriental —dijimos al unísono—. Oh, lo siento —me disculpé por meterme en su conversación.
Matt levantó una ceja y reconocí esa fina sonrisa doble intencionada en él.
—¡Ahí esta! A eso se le llama infidelidad —añadió Aaron—. Sabes sus gustos culinarios. Dime la verdad, Rogelio —dijo con voz de telenovela— ¿Le has estado cocinando a otro?
—Lo siento, Marco Aurelio, sabes que no quise hacerlo —respondí llevando mi mano al pecho y la otra en dirección a Aaron.
Frank explotó en risas y todos después de él. Le lancé una mirada furtiva a Kilian y noté que parecía alegre.
—Siempre son así, después de un tiempo te acostumbras —Le dijo Sanna a Kilian y éste sonrió apacible.
Todos se sorprendieron al verlo sonreír con esa amabilidad, tanto que guardaron silencio. Que conocieran un poco de la verdadera personalidad de Kilian me hizo sumamente feliz, al ellos ser tan preciados para mí, como una familia, deseo que Kilian llegue a sentirse de esa forma con nosotros en algún momento.
Terminamos de comer y nos dirigimos a los juegos. Frank y Aaron fueron los primeros en comenzar a jugar. Parecían niños de un lado a otro. Sanna pasó junto a mí y le agradecí por invitar a Kilian.
—Desde que te juntas con él noté que intentas dividir tu tiempo para estar con él y nosotros. Así que creí que te gustaría que estuviésemos todos juntos. —La abracé por encima del hombro.
—Eres un ángel, la mejor amiga del mundo —dije con brillo en los ojos.
—También te qu... —La interrumpí.
—Después de Rossy, obvio —bromeé y me empujó.
—Oye —se rió—. La extraño.
—Yo igual... —Negué con la cabeza y sonreí—. De verdad te agradezco esto, aunque fuese algo pequeño, para mí es genial.
Ella sonrió y Aaron la llamó para que jugaran juntos a un juego de mini-basquet. Kilian y yo por alguna razón terminamos en el segundo piso del área de juegos, donde había menos luz, pero mejores juegos.
—Oye, podríamos jugar a... —Callé cuando jaló de mí hacia las escaleras de servicio.
No alcancé a decir una palabra que me arrinconó contra la pared y unió sus cálidos labios a los míos.
—¿Qué haces? —articulé entre besos.
—Lo que quiero —respondió mordiendo mi labio—. Quise hacer esto todo el día.
Pasé mis brazos por debajo de su camiseta, tocando los fuertes músculos de su espalda, acercándolo más a mí y sintiendo el calor de su piel. Como si hubiese esperado ansioso que él hiciera algo así.
Su cuerpo que parecía arder y la gélida pared daban un contraste electrizante a mi cuerpo aprisionado entre estos, sin contar lo estrechas que eran las escaleras, me hacía sentir un poco sofocado, pero de una forma peligrosamente positiva.
Mi la parte inferior de mi cuerpo tembló, soltando un jadeo y presionando mis dedos en la espalda de Kilian. Parecía que podía leer mi mente y rodeándome con sus brazos me levantó por la cintura.
—Ah —gemí y rodeé su cadera con ambas piernas. Mordió su labio complacido y sonrió sobre mis labios, invadiendo mi interior con su lengua nuevamente, amplificando estas sensaciones nuevas y arrasadoras.
No era suficiente, los besos ya no bastaban, deseaba tocarlo, que me acariciara y sentirlo más cerca, ni siquiera lo que hicimos en la terraza parecía que saciaría el deseo que crecía cada vez que lo tocaba y besaba.
A medida que avanzaba el tiempo se volvía más difícil entenderme a mí mismo, aclarar mis ideas y miedos, pero definitivamente necesitaba más de Kilian. Para mi desgracia mi maldita timidez no me permitiría ser tan desinhibido y admitirlo en voz alta.
Escuchamos pasos subiendo en dirección a nosotros y tuvimos que detenernos. Bajé de Kilian y me puse de cuclillas cubriendo mi rostro, él se apoyó contra la pared algo enfadado.
Claramente no quería parar. Y yo tampoco quería detenerme, creo que estaba incluso más decepcionado que el mismo Kilian... nunca creí ser yo el que quisiera continuar, pero era la pura verdad.
Lo miré furtivamente mientras las dos chicas que subían pasaron por nuestro lado. Su atención se fijó en Kilian al instante, una codeó a la otra y susurró algo. A medio camino dieron la vuelta, volvieron hacia Kilian y le pidieron su número.
Levantó la vista y las observó sin cambiar su mirada furibunda.
—No —dijo cortante, con una expresión que decía claramente "váyanse mientras puedan."
Las chicas se asustaron un poco, pero no parecía que estuvieran enojadas con Kilian, hasta sintieron más interesadas en él.
«¿Y el instinto humano básico de supervivencia? Lo hemos perdido, chicas, yo las comprendo» pensé negando con la cabeza, junto a unas enormes ganas de volverme invisible o darme la cara contra la baranda de las escaleras una y otra vez.
Una tomó la mano de la otra y se fueron finalmente. Gracias Cristo rey.
Para ser alguien tan aterrador es demasiado popular con las mujeres... y viéndome al parecer también con hombres.
Al darme cuenta de eso sentí una molestia en mi estómago ¿Me habrá caído mal lo que comí? Si, debía ser eso.
—Quiero ir a jugar algo —comenté alejando mis estúpidos pensamientos y dirigiéndome nuevamente hacia la sala de juegos.
—Como quieras. —Me siguió.
Terminamos en un juego de tiro al blanco.
—Soy asqueroso en esto —bufé intentando darle a alguno de esos malditos muñequitos que se movían en zigzag.
—¿Te ayudo? —Le di el rifle a Kilian y lo sostuvo como todo un experto.
En menos de veinte segundos ya habíamos ganado. La chica, muy sorprendida, y mirando a Kilian de arriba abajo de forma lasciva, habló:
-—Eres bastante bueno —apoyó sus brazos sobre el mostrador exhibiendo sus grandes atributos—escoge el peluche que quieras, lindo.
—¿Tengo que hacerlo? —preguntó completamente desinteresado.
—Son los únicos premios que tenemos en este juego, cariño. —La castaña le guiñó el ojo.
«¿Cariño? Espera, stop ¿Quién se cree para decirle así con tanta confianza?»
—No estoy interesado en eso —soltó Kilian dando media vuelta, pero ella lo detuvo tomando su mano.
Para ese momento de la charla yo quería volar todo en pedazos y mi mente gritaba "perra, perra, perra" sin sentido.
«Dios dame paciencia porque no sé qué me esta pasando»
—Puedes regalárselo a tu novia entonces... — sonrió seductoramente.
¿Usar esa puta estrategia para preguntarle si está soltero? ¿Es en serio? Hasta yo lo entendí y eso que nunca entiendo un carajo.
—¿Cuál quieres? —Me preguntó Kilian haciéndome reaccionar y quitar mi mirada asesina de la chica frente a nosotros para mirarlo a él.
—¿Qué? ¿Ah? —inquirí confundido, estaba tan concentrado odiando a la desconocida que no escuché bien lo que Kilian me preguntó.
«Diablos ¿Por qué me enojé tanto por una estupidez así? Me estoy volviendo loco»
—Elige el que quieras —insistió Kilian acercándome del brazo a la estantería llena de peluches.
La chica rápidamente me miró con desdén y cierto rechazo.
—Esto... —Había muchos peluches de todo tipo, color y tamaño. El que me gustaba era un gran gato que estaba del lado derecho.
Pero no podía decir que me gustaba ese en particular, sería la frutilla de mi gran pastel que gritaba "HOMOSEXUALIDAD LATENTE"
No, definitivamente no.
Sacudí mi cabeza y volví finalmente a la tierra soltando una mentira:
—Meh, me da igual. Está bien cualquiera.
Kilian frunció el ceño y suspiró.
—Ese de allí —ordenó señalando al gato.
«¡Si! Lo amo, es genial, genial, genial...» mis pensamientos se interrumpieron al ver el rostro de Kilian con su típica mirada ganadora. Al parecer no pude ocultar mi alegría cuando él escogió el muñeco que yo quería.
—Eres muy fácil de leer, deja de mentirme —susurró en mi hombro, sujetando el peluche, dándomelo y dejando un pequeño beso en mi sien.
A todo esto, yo miraba a la muchacha con cara de "es mío, mujer horrible, púdrete, muajaja" en mi mente tenía voz de villano de dibujito animado y efectos especiales baratos como de los power renger, mientras dábamos la vuelta hacia el piso de abajo donde estarían los demás.
—Te enojas con ella, pero el que no estaba siendo claro eras tú en esa situación —habló Kilian con cierta diversión y altivez.
—N-No estaba enfadado, pff.
—Si no quieres quejarte o ser posesivo en público, es tú decisión, por mí esta bien, pero la gente a nuestro alrededor no podría adivinar que te hacen sentir esa ansiedad y molestia.
—¡P-Pero...! —Bajé la cabeza y presioné mis labios.
Tenía razón, me enojé e insulté para mis adentros a una persona que no tenía la culpa, yo era el problema.
—No mataste a nadie, tampoco seas tan drástico —dijo y lo ignoré.
Mis ojos decayeron y acarició mi nuca al posar sus dedos allí, trayendo a mi mente que besó mi sien en público. Nadie lo notó más que la mujer de los premios, pero no me desagradó que lo hiciera, es más... me alegró un poco. Una mezcla entre nervios, alegría y temor.
—No te lo dije porque me moleste que te enfades, yo puedo ser incluso más... intenso que eso con respecto a las cosas que me irritan, pero no me generaría remordimientos, no soy tan bueno como para lamentarlo después, en cambio tú eres jodidamente amable.
—No entiendo... ¿Estas cosas me vuelven una mala persona? —pregunté algo confundido por la situación, nunca me habían invadido sentimientos así y las veces que me enojé con otros fue por razones diferentes.
—¿Cuántos años crees que tienes, Hunter? Además, nadie espera que seas perfecto.
—Pero me sale lo pendejo muy fácil y a veces ni me doy cuenta. En cambio, tú siempre te ves tan maduro y... —lloriqueé medio en broma, medio en serio, y sus labios se volvieron una línea recta.
—Los que se obsesionan con la perfección, sin errores ni debilidades, castigando y juzgando a otros por ser simples humanos defectuosos... son malditos monstruos. Creo que le temen a sus propios defectos. —Acercó su mano a mi mejilla y sus dedos delinearon el contorno de mi rostro, suavizando su mirar— Sé tú mismo. Me trae calma ver tu manera sana y progresiva de superarte a ti mismo, junto a esa perseverancia ligeramente irritante —rió bajo—. De hecho, llegué a un punto de mi vida donde creí que jamás conocería a alguien así... Fue bueno haberme equivocado.
Quedé en silencio unos segundos y un grupo pasó por nuestro lado, interrumpiendo el ambiente anterior.
—Aunque si hablamos de puntos a mejorar, antes que los celos inofensivos, creo que deberías tratar tu impulsividad, esa necesidad de hacerte el héroe con todo a tu alrededor, la impuntualidad, dramatismo excesivo, sin contar que eres medio acosador y torpe.
Finalmente reí, quería saltar sobre Kilian y abrazarlo. Deseaba demasiado besar esos estúpidos labios que decían cosas tan tontas y tranquilizadoras... pero no me animé a hacerlo.
Apretó su quijada en una mueca y pestañee varias veces.
—¿Qué sucede?
—Nada.
Fruncí mis cejas con curiosidad y me miró fijamente.
—¿Quieres pasar la noche en mi departamento? —preguntó sin más.
—Pero... yo... mi madre... —Quería ir, quería pasar su cumpleaños con él— Si, iré.
Al carajo.
Sonrió esporádicamente y sentí una fuerte presión en el pecho.
ØØØ
—Bueno, chicos, acá nos separamos —dije saludando a todos en general mientras caminábamos por la avenida.
—Está bien, Hun, cuídate y espero que te mejores —Sanna me abrazó dulcemente.
—Sí mamá —añadió Frank burlesco y me miró— cuídate.
—Nos vemos mañana —se despidió Aaron.
—¿A dónde irás? —preguntó Matt bastante curioso.
—¿Cómo "dónde"? A mi casa —dije muy obvio.
—Pero queda es esa dirección tu casa —señaló Matt la dirección opuesta a la que yo iba.
«Es verdad ¿Qué podía decirle? Es demasiado astuto como para que lo convenza con una simple mentira. Y tampoco puedo decirle la verdad: "iré a la casa de Kilian solo porque no me bastó con todo lo que convivimos estos días y quiero pasar aún más tiempo con él" Eso sería muy extraño»
—Ayer olvidó algunas cosas en mi departamento después del accidente, irá a recogerlas y después lo acompañaré a su casa —me salvó Kilian sin pestañear, justo a tiempo.
—Ah... Okay, vayan con cuidado —siseó Matt con su mirada de víbora.
Cuando todos tomamos nuestros respectivos caminos Frank volvió unos pasos hacia nosotros y se paró frente a Kilian.
—Por cierto, feliz cumpleaños, Kilian —añadió y estiró su mano para saludarlo.
Él cumpleañero se sorprendió unos milisegundos y seguido volvió a su tranquila expresión. Estrechó su mano y dijo "gracias" con un tono bastante amable, teniendo en cuenta que era Kilian del que hablamos.
—Es verdad ¡Feliz cumple! —gritó Sanna a unos metros.
—Espero la hayas pasado bien —añadió Aaron mientras se alejaban de nosotros con el brazo en alto, saludando.
Kilian los miró por encima del hombro, de espaldas y cuando volvió la mirada al frente sonrió negando levemente con la cabeza.
Se veía feliz.
Amaba verlo feliz.
Entre charlas y risas llegamos a su departamento, donde finalmente caí en la realidad de la decisión que había tomado ese memorable viernes 13.
No subí actualización la semana pasada así que voy a subir dos capítulos entre semana para compensarlo♥ Estos capítulos los amo/odio por varias razones, pero no quiero hablar de esto porque no tiene sentido hacerlo (:
Entre otras noticias nada relevantes para ustedes: mi prima cumplió 15 este 12 de agosto y resulta que cumpleaños el mismo día que Ash </3 . Le regalaron una Huion como la mía y me tiene de gurú antes los bugs jajaj♥
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