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Capítulo 014


—¿Mmh? —inquirió levantando una ceja.

—No quiero. No quiero olvidarlo.

Guardó silencio y me observó fijamente.

—Entonces...

—No sé qué me ocurre contigo... Pero de lo que estoy seguro es que no quiero que se termine. Dejarte ir ahora y arrepentirme después. —Hice una pequeña mueca de incomodidad y me removí en mi sitio— No te prometo que pueda decirles a todos como me siento realmente, sin embargo... quiero ser yo mismo contigo, quiero ser honesto.

—Con eso es suficiente —afirmó, acercando sus labios y besando con gentileza los míos.

«Nunca antes me había besado de esa forma tan dulce ¿Será por mis heridas?»

Se separó con lentitud, sujetó mi rostro con una de sus manos y sonrió.

—Eres jodidamente lindo cuando estás avergonzado. He visto a pocos chicos sonrojarse así y se me hace inusual, pero tierno. —Abrí los ojos y mis mejillas comenzaron a arder aún más.

El muy maldito lo hacía a propósito y estreché los ojos, indignado, oyéndolo soltar una pequeña risa.

—Vamos, no te enojes, pequeño —respondió apoyando sus tibios labios sobre mi frente, descendió hasta mi mejilla, barbilla y finalmente mis labios.

Involuntariamente sonreí. Me encantaba el muy estúpido. «irónico llamar estúpido a alguien después de saltar desde un puente, heme aquí el rey de los idiotas, pero ajá, déjenme ser»

Rodeé su cuello con ambos brazos y me aferré a él con fuerza. Sentí un poco de dolor en el pecho y el ligero sollozo que escapó de mis labios tensó sutilmente su cuerpo.

—Oye, deberías recostarte —dijo entre besos.

—Q-Quiero quedarme así —tartamudeé, abrazándolo con más fuerza.

Suspiró y cedió ante mi capricho.

—Si eso deseas... —comentó sujetándome con un brazo y haciendo una maniobra cuidadosa para que finalmente ambos quedásemos recostados sobre la cama.

Apoyé el rostro tímidamente sobre su pecho y respiré profundo. Me era difícil dejarme llevar con lo que respectaba a acariciar o expresarme con Kilian, pero estaba avanzando y me hacía feliz.

Estaba seguro de que era la decisión correcta, aquí es donde quiero estar.

Pasados unos minutos de apacible silencio una duda cruzó por mi cabeza.

—Lo que sucedió en el puente y lo que dijiste fue un poco... —hablé en un susurro bajo e inquieto.

—Entiendo que no ves el mundo como lo hago yo, me es difícil diferenciar lo que es correcto y los que no debería serlo. Para mí, lo que dije e hice, era lo más lógico en esa situación.

—¿Por qué? ¿Qué te hace pensar que deshumanizarte y ser indiferente es algo bueno?

Kilian me observó con calma y pensó un momento antes de suspirar, mirándome con una honestidad que me paralizó.

—Cuando tenía ocho años encontré a un pequeño perro. Lo cuidé y alimenté durante semanas a escondidas de mi padre, pero obviamente al pasar el tiempo lo descubrió, ¿sabes? No le agradó para nada.

La mirada de Kilian oscureció de una mala manera mientras hablaba.

—Me ordenó salir al patio trasero y estando ahí de pie pude ver a Sasha, el pequeño perro, atado a un poste con dos hombres a sus costados. Ellos comenzaron a golpear a Sasha salvajemente mientras yo les rogaba que se detuvieran, mi padre me sostuvo con fuerza y sin importar cuánto lo intentase no podría liberarme. Tomó mi rostro y me obligó a ver cómo lentamente Sasha dejaba de luchar... Al cabo de diez minutos el animal no resistió más y cayó, esos diez minutos para mí fueron una eternidad. "Eso le ocurre a las criaturas débiles en este mundo hijo, los más fuertes los matan y nadie puede hacer algo al respecto. Si no quieres terminar como esa cosa, debes ser fuerte. Te haré fuerte..." fue lo que dijo y recuerdo haber asentido con la cabeza, junto al frío en mis mejillas húmedas.

Sonrió con cansancio e ironía.

—Su voz sonaba enfermiza y serena, una combinación perturbadora, el terror que me ocasionaba era extremo. "Además, si vuelves a acercarte a basura como esa de allí. —Señalo a Sasha—. Me encargaré de matarlos a todos y cada uno, hasta que lo comprendas, no puedes enconderlos, no puedes salvarlos de mí. Encariñarse te hace débil y si lo fueses... —Apretó mi hombro con fuerza— Nadie te salvará". Bien, supongo que no tuve la mejor de las infancias —soltó una risa seca—. Después de eso dejé de...

Se detuvo al notar tibias gotas en su pecho.

—¿Estás bien, Hunter?

Cuando me di cuenta muchas lágrimas brotaban de mí, sin control, no podía detenerlas. Me dolió demasiado saber le sucedió algo tan terrible, lo solo y aterrado que debió sentirse, el miedo y la desesperación ¿Qué otras cosas le pudieron haber ocurrido?

—E-Estoy bien —dije frotando mi rostro amablemente sobre su pecho.

Quería mimarlo, quería darle un poco de la amabilidad que no tuvo en su momento, quizá no servía de nada ahora mismo, pero no me importaba y solo pensaba en proteger a este imponente y fuerte chico junto a mí.

—Lo lamento. No sé por qué te conté algo así. —Lo interrumpí y me levanté abruptamente.

—Quiero que me cuent... —El dolor por erguirme de repente llegó y no pude completar la oración— ah, auch.

—No deberías hacer ese tipo de movimientos bruscos —aseveró con dureza y preocupación.

—Eso no importa, el punto es que quiero que me cuentes, quiero saberlo, quiero saber todo sobre ti.

—¿Estás seguro? No es una bonita historia, podrías arrepentirte. A veces la ignorancia hace felices a las personas.

—No soy esa clase de personas. Quiero saberlo, tu pasado es una parte de tu vida y ahora también soy parte de ella, por eso...

Me acercó y besó con más intensidad, introduciendo su lengua de manera dominante, acariciando la parte de mi pierna que se encontraba reposando sobre él. Entre caricias subió su mano a mi cintura y presionó ligeramente mi cuerpo contra el suyo, provocando fricción y llenándome de su calor corporal, incentivando a que mis manos recorrieran su trabajado abdomen, acariciando debajo de su camiseta y respirando entre cortado a medida que el beso se intensificaba.

«Extrañaba esto, esta excitante, dulce y electrizante sensación que me provoca al tocarme de este modo»

Mis acalorados pensamientos se detuvieron cuando un agudo maullido resonó a nuestra derecha, a mí me sobresaltó y a Kilian le hizo levantar sus cejas, casi bufando por la interrupción. Giré mi rostro y pude ver al pequeño gatito junto a la cama, queriendo subir, sin éxito.

—¡Aquí estás! —exclamé enérgico y alegre.

Kilian estiró su brazo para tomarlo y lo subió a la cama con nosotros. El gato lo mordió orgullosamente y caminó hacia mí. Aunque cojeaba con una patita estaba muy bien vendado y se veía mucho mejor.

—Siempre hace lo mismo, lo acaricio demasiado tiempo o levanto y el muy ingrato me muerde y se enoja —bufó.

—Es porque me ama a mí —Me jacté haciéndole mimos.

—Porque son iguales —siseó y estreché los ojos ante su sarcástico comentario.

—¿Tú lo hiciste? —pregunté refiriéndome a las vendas.

—No, llamé a un veterinario, no sabía si iba a sobrevivir solo con mis primeros auxilios.

—Ohh, pero aquí estás sano y salvo amor de mi vida —dije con mucho cariño, tumbándome cuidadosamente junto a Kilian y abrazando al gato.

—Lo envidio —murmuró algo y no escuché.

—¿Mmh? —articulé, inclinando levemente la cabeza hacia mi izquierda.

—Que iré a preparar algo de comer —contestó besando mi frente y esquivando el zarpazo de mi amado gatito.

—Emm, esta bien —sonreí y me devolvió el gesto con naturalidad, mostrándome sus hermosos dientes.

Hasta hacía poco me era casi imposible imaginar que el famoso Killer poseería semejante expresión cargada de amabilidad y paciencia, haciendo a mi corazón palpitar frenéticamente.

—Aquí tienes el control del televisor si quieres, allí esta el baño y yo estaré por allá en la cocina. —Me enseñó el lugar con señalamientos simples—. Si sucede algo, llámame. —Me informó y pensé "¿Qué cosa podría pasar? Solo irá a la habitación de al lado" casi riendo por su lado sobreprotector y de igual forma asentí con la cabeza.

—E-Espera, ven un momento... 

Se acercó con curiosidad e inclinó un poco su cuerpo.

—¿Te sientes mal? —preguntó colocando su mano sobre mi frente y la otra en la parte trasera de mi cuello.

Sorpresivamente le di un pequeño beso y noté el asombro en su cara.

—Era eso, ya, ahora sí, chau —dije desviando la mirada nuevamente al gatito, avergonzado hasta la médula.

Sonrió, mordió su labio y me besó apropiadamente, presionando ligeramente sus dedos en mi nuca. Luego volvió a sonreír y fue hacia la cocina.

Encendí el televisor y deje un canal de música por un tiempo hasta que comencé a cambiarlos, deteniéndome finalmente un noticiero local.

"Los sospechosos del robó armado a la distribuidora maderera ocurrido la semana pasada, donde asesinaron a dos de los guardias, fueron encontrados hace pocas horas inconscientes en el puente que une la calle 16 con la avenida..."

En ese momento Kilian entró en la habitación con una bandeja en sus manos y sobre esta dos platos con nuestra respectiva comida.

—¿Ese puente... no es el mismo donde...? —musité.

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