
Capítulo 003
Killer, de pie en medio del callejón, acomodando el cuello de su camisa con tranquilidad y una dominante postura, casi opacando el hecho de que a sus pies había tres sujetos desmayados... Dios quiera que "desmayados" solamente.
Su mirada asesina se clavó en mí y sentí un escalofrío recorrer mi espalda, de esos que te dejan petrificado. Tragué saliva con dificultad, agaché la cabeza y continué caminando a paso apresurado.
—¡Diablos! —maldecía y hablaba para mí mismo de camino a la escuela— ¿Qué hacía Killer allí?
Sus ojos fríos y amenazantes parecían repetirse en mi mente durante todo el trayecto «¿A ese asesino miré furioso ayer? A veces me odio por ser tan entrometido. Solo fingiré que no vi nada, seguramente no logro ver quién era yo o no me reconoció.»
Llegué finalmente al instituto y me encontré con el sermón de siempre por llegar tarde. Me dirigí junto a Frank por inercia, instantáneamente recordé que ya no era mi compañero de banco, retrocedí unos pasos y mi cuerpo chocó contra alguien más, miré sobre mi hombro y el rostro de Killer quedó a centímetros del mío.
Mi corazón dio un brinco y caminé rápido a mi asiento. «¿Por qué me puse nervioso?» pensé hundiendo mi rostro entre mis brazos. Pero lo atribuí a lo que vi en el callejón. Él se desparramó sobre su silla y se mantuvo varios minutos mirándome de forma penetrante. «No lo veas, no hagas contacto visual» me repetí mentalmente una y otra vez mirando a la nada con nerviosismo, mientras sacaba mis útiles de la mochila.
Con ese silencio nos mantuvimos durante toda la hora, hasta que la campana de receso sonó. «Al fin, iré a comer con Frank y los chicos, lo molestaré un poco o morderé para liberar el estrés» pensé tomando mi tupper y cuando estuve a punto de pasar por detrás de Killer, movió su silla atrapándome contra la pared y dicha silla. Estiró su cabeza hacia atrás quedando su rostro debajo del mío, demasiado cerca, y pude sentir cierta ironía en el brillo de sus ojos.
Mi corazón volvió a saltar y ya comenzaba a inquietarme por mi irregularidad cardiaca reciente.
—P-Permiso —pedí fingiendo serenidad, en vano, ya que mi tartamudez nerviosa me delató.
—Claro —contestó, levantándose y dándome lugar para salir—. Adelante... "héroe" —ironizó burlesco.
Giré mi rostro hacia él y su mirada sobradora estaba puesta en mí, estreché los ojos y seguí caminando como si no me importara su actitud altanera.
—Maldición —bufé ya junto a Frank.
—¿Qué sucedió? —preguntó.
—Es tan egocéntrico que se burla de mí por intervenir hoy.
—¿De qué hablas? —inquirió confundido, por segunda vez.
Le conté todo lo sucedido antes de llegar al instituto entendió finalmente.
—Ahh —suspiró con cansancio y colocó sus dedos en su entrecejo—, no me sorprende, siempre eres así...
—¿"Así" cómo? —No le di tiempo a responder y continué—. Ya, ese no es el punto, el punto es que, ¡podría haberle sucedido algo grave si yo no hacía algo! Pero, ese idiota ególatra solo se burló de mí diciéndome "héroe" —bufé nuevamente.
—¿A Killer? —añadió Matt, checando cosas en su móvil, con una risa sarcástica—. A menos que los otros tuvieran armas, no creo que le hubiese pasado algo grave... —pensó unos segundos— aun así, lo dudaría.
—¡Eran muchos! Y se veían aterradores, seguro iban a golpearlo mucho... creo...—recapacité unos segundos—. Es verdad, después de todo es Killer, sí, seguro se ríe de mí por intervenir y no dejarlo acribillar a esos sujetos —suspiré.
—Le salvaste la vida a esos idiotas sin saberlo —rió Aaron, preocupado y cómico.
—Ajá, a que los hacía pedazos si le daban más tiempo —agregó Frank, mientras se cubría de mis mordidas y golpes leves.
—Pero no sabía que era él cuando pasé por ese callejón, si lo hubiese sabido yo... —me interrumpió.
—Hubieses hecho exactamente lo mismo —afirmó—. Tú eres así. Hasta me arriesgaría a decir que eres capaz de hacer estupideces todavía mayores por ayudar a otros —finalizó negando con la cabeza y empujando mi rostro hacia atrás.
—Cállate, eres una molestia —respondí haciendo pucheros.
—Claro. Lo dice el mismo que esta mordiéndome y torturándome desde que llegó. Eso te pasa por meterte donde no te llaman, solo deberías ignorar esas cosas y seguir de largo.
—Eso... eso sería peor. No puedo soportar ver cosas como estas y no hacer nada... No me gustaría vivir así —sonreí, mirando mi mano y apretando el puño suavemente.
—Tienes razón —admitió al momento de robarme un poco de almuerzo—, cásate conmigo y cocíname así todos los días Hunter —bromeó cómico, saboreando mi comida.
—¡Diablos, Frank, no hables con la boca llena! Y no, jamás me casaría con un casanova como tú, promiscuo, iug —aseveré, alejándome un poco de él.
—Me hieres —respondió sobreactuando y fingiendo tristeza.
—Cásate conmigo entonces, te abrazaré y le pegaré a los que se metan contigo —añadió Rosse, robando un poco de mi comida—. Oh, cierto que iré de intercambio en breve... —Subió sus hombros— De todas formas, necesito tus delicias para llevar.
—No, conmigo —interrumpió Sanna, con su cabellera rubia pasando frente a mis ojos y uniéndose al descarado saqueo de comida.
—¡Compren su propio almuerzo, mendigos! —exclamé, intentando alejar sus manos.
—Hun, una chica del salón de educación física, la castaña con pechos grandes y esa jodida hermosa sonrisa, me invitó a una fiesta el sábado ¿Quieres ir? Para despejarte un poco —sugirió mi mejor amigo.
—Mmh... sí ¿Por qué no? A fin de cuentas, nunca rechazaría alcohol y comida gratis —admití, elevando mis hombros con simpleza.
—Típico —contestó entre risas y noté por su mirada que alguna tonta idea cruzó por esa lasciva cabecita suya—. Oye, deberías echarte a una chica este sábado. Nada mejor que el sexo para liberar estrés.
Efectivamente era una idea absurda y sin sentido.
—Eso explica por qué nunca estás estresado —acotó Rosse señalándolo y todos comenzamos a reír.
Volvimos al salón y teníamos clase de matemática con el profesor Parker. Me senté en mi lugar y sorpresivamente Killer no había regresado del recreo. Antes siquiera me percataba de su existencia y en otras circunstancias no hubiese notado su ausencia, como el resto de alumnos los cuales en su mayoría omitían la imponente y atemorizante presencia de Killer, seguramente para evitar problemas o por temor; pero yo ya no podía ser indiferente a tal punto, ahora él era mi compañero de banco.
Leímos unas páginas del libro de cálculo y no lograba concentrarme, solo miraba un punto fijo en la carpeta de Killer... durante veinte eternos minutos. Cinco minutos después llegué a una increíble conclusión: era negra, lisa y simple. Bueno, no era tan increíble mi deducción, pero al estar tan ensimismado solo podía pensar en cómo se vería por dentro ¿Tendrá la letra de un asesino? O quizá algo como, ¿garabatos raros, nombres tachados, algunas gotas de sangre y demás? Es decir, lo típico que aparece en películas de terror. No me resistí y la abrí algo nervioso.
Decepción total: tenía una letra prolija, cero errores de ortografía, hojas limpias y blancas en perfecto estado. Ahora que lo pensaba fríamente, sin films de horror manipulando mi exagerada imaginación; escuché una vez que su familia tenía bastante dinero y por ello él estaba bien económicamente, eso explicaría la excelente calidad de sus útiles y ropa. Pero, realmente nadie sabía nada de él, por lo que podría no ser cierto.
—Aquí tiene un error, escribió mal la fecha... suele pasar —susurré al notarlo.
Sonreí mientras corregía dicha equivocación y me replanteaba el hecho de que era más normal de lo que todos pensábamos.
Y así fue, hasta que una sombra sobre la mesa me hizo levantar la vista y ahí estaba Killer, mirándome de forma inexpresiva. Decir que me encontraba petrificado era poco, la sangre olvidó que debía pasar por mi rostro y los nervios que conectaban a mis extremidades dejaron de responder. Ante sus ojos, seguramente, me veía como un descarado acosador, fisgoneando entre sus cosas y aprovechándome de que no estaba presente.
—E-Esto yo... la fecha... solo quería... —Me puse tan nervios que no podía organizar coherentemente la condenada frase. Y como si no fuese suficiente, la carpeta se me cayó al suelo.
Todos se dieron vuelta observando en nuestra dirección y los murmullos no se hicieron esperar: "Oye... tiró las hojas de Killer", "¿Qué le pasa a Hunter?", "¿Quiere morir?", "¿Que sucedió?". Entre muchas acotaciones más, las cuales dejé de escuchar involuntariamente; al parecer mi cuerpo ya se resignó a su trágico final y todo lo que podía percibir era el fuerte y lento sonido de mi corazón bombeando en mi pecho.
Cuando Killer levantó su barbilla y cierta oscuridad tomó lugar en su rostro, sentí verdadero pánico.
«Me va a matar»
—B-Bueno, ejem... —El profesor, que también se veía ligeramente incómodo, interrumpió ese terrorífico momento—. Chicos, continuamos en la página siete. Cada uno ponga atención en su libro —aseveró el señor Parker.
Recogió sus cosas del suelo, lo arrojó con un golpe seco en la mesa y se sentó en completo silencio. Cada parte de mi ser percibía el aura amenazante de la persona a mi lado e intenté respirar con normalidad.
—Con que eres un acosador... —susurró despectivo.
—¿¡Q-Qué!? N-No, no es as... —Fui interrumpido por el profesor.
—Rainhard.
—Lo siento —dije bajando la cabeza y metiendo la cara en el libro de matemáticas nuevamente.
Me molestó ser reprendido por el señor Parker y sentí vergüenza por haber sido el único marmota elevando la voz en medio de la somnolienta clase. Comencé a tener bastante sueño a lo largo de sus lecciones, intentando mantener mis ojos abiertos, pero al darme cuenta ya me encontraba despertando de una breve y sorpresiva siesta.
Cuando enfoqué mi vista lo primero que vi fue a Killer con los pies sobre la mesa, balanceándose en la silla y sosteniendo su móvil. Y por primera vez, desde que entró en la escuela, vi su sonrisa... una sutil y fría, pero una sonrisa al fin.
Una vez bajé de ese shock inicial, buscando con la mirada a mis compañeros, sin encontrar a nadie. Éramos los últimos en el curso donde reinaba el silencio. Froté mis ojos con cansancio y me dispuse a irme, deteniéndome sobre mis pasos al darme cuenta de que Killer no sostenía su móvil entre sus dedos... sino el mío.
—¿Qué crees que estás haciendo? —pregunté confundido,
—Devolviéndote el favor de hoy, violando tu privacidad —contestó, con una media sonrisa asomando en sus labios.
Comprendí que la sonrisa que Killer me enseñó en este día, no era nada más ni nada menos que su sonrisa maliciosa e irónica, no una de alegría inocente.
—Dámelo —exigí, extendiendo la mano.
—Mmm... —Pareció razonar y lo extendió hasta mi mano, cuando estuve a punto de tomarlo retrocedió su accionar, alejándolo de mi agarre—. Iluso.
—Que maduro —murmuré irritado.
—Dilo en voz alta, si te atreves. —Lo ignoré e instintivamente hice un puchero—. Creo que debería arrojarlo al suelo, como hiciste tú con mis cosas —siseó con hostilidad y sorna.
—No, no por favor, no hagas eso —supliqué, sin lograr ocultar mi desesperación.
—Ohh... veo que tu móvil es importante para ti —sonrió todavía más grande y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
—Lo es —respondí despeinado mi cabello.
Levantó una ceja e hizo una mueca de confusión.
—No tienes nada interesante en él, solo unos chats con amigos, tu hermana y madre. Fotos normales y música... la cual siquiera escuché, porque seguro tienes un gusto musical patético como todo lo demás.
—Eso es importante para mí —contesté
—¿Por qué? No me digas que eres esos que se encierran en su habitación a escuchar música día y noche o se graban cantando —ironizó.
—Jódete —murmuré, desplomándome en la mesa, frustrado y cansado.
Escuchar música y cantar me relaja, ciertamente.
—Eres valiente solo para susurrar ¿Lo notaste, niñito miedoso? —gruñó sin paciencia.
—Soy prudente y quiero vivir ¿Sabes? Después de todo eres el famoso "Killer" —dije, haciendo comillas con mis dedos.
«Tener sueño es un fuerte detonante para que diga lo primero que se me cruza por la mente y este era un claro ejemplo de ello. Si continúo hablando sin pensar, presiento que no terminaré bien.» Pero para mi sorpresa, y la de todos mis ángeles guardianes, que seguramente esperaban llevarme el cielo esta misma tarde por hablarle de ese modo a este peligroso chico; ahí frente a mis ojos, soltó una pequeña risa. No la percibí amenazante ni enojada, sino con algo de sorpresa y curiosidad.
—No pareces tenerme miedo —manifestó, intrigado.
—Créeme, si lo tengo —dije muy convencido de mis palabras—, es solo que, vaya, no lo sé...
Se sorprendió unos instantes y luego regresó su mirada seria y distante.
—¿C-Continúas enfadado? —pregunté con una de mis manos descansando sobre mi propio cabello.
Otra vez divisé sus blancos dientes, pero esta vez era indudablemente una sonrisa malvada. Ningún villano de película, que haya visto, podía compararse a esa expresión juguetona y altiva en el rostro de este chico, digno de una película.
—No creo que nadie en este instituto me haya visto enojado —sentenció con cierta diversión.
—Genial, si no estás enfadado devuélveme el móvil.
—No, eso sería aburrido —contestó, mirando dicho objeto y luego a mí.
—Pero... —suspiré—, no es divertido —añadí desanimado.
—¿Entonces, que podría hacer para divertirme? —preguntó, viéndome de soslayo.
Vinieron a mi cabeza varias formas de tortura que he visto en películas de terror, finalmente yo siendo asesinado y una lápida con el nombre "Hunter Rainhard" en ella. Mi rostro palideció ante la idea, pero decidí ignorar esos malos pensamientos y tomar coraje.
—¿Qué harás? —Opté por usar la ironía al darme cuenta que mi pobre aparato electrónico ya no tenía salvación y solté el aire acumulado en mis pulmones—. Pues... devolverme mi teléfono móvil, saludarme con una palmada en el hombro y mañana almorzaremos juntos como grandes amigos... —finalicé, sin ninguna esperanza.
—Está bien —soltó al instante.
Tardé unos segundos en procesarlo.
—¿Qué cosa? —pregunté finalmente, creyendo que estaba bromeando.
Levanté el rostro y en el momento que nuestros ojos se encontraron di por hecho que lo decía en serio, muy en serio.
Puso el dichoso teléfono móvil sobre la mesa, tomó sus cosas, se levantó de su asiento, presionó con autoridad mi hombro y sin rodeos habló:
—Eres un chico bastante raro, a decir verdad, pero llamaste mi atención —sonrió audaz y se retiró del salón con normalidad.
Por segunda vez mi cerebro sufrió un colapso al intentar analizar lo que acababa de suceder. Llegué a la conclusión que: o estaba drogado o comí algo caducado, y drogas no consumo, así que podría estar sufriendo una intoxicación y alucinaciones. De otra forma, no me explicaba lo que acababa de pasar.
Gracias por leer, amores, sé que suena redundante agradecerles a cada capítulo, pero de verdad estoy muy agradecida con ustedes por esto... por todo♥
Los amo♥
Momento spam xd si quieren estar al tanto de mis pendejadas, noticias y curiosidades, les recomiendo mucho seguirme en redes como instagram♥ (ximesensen)
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