XI
[...]
Después de esa noche, los "problemas" entre Justin y Kelsey se solucionaron en una charla, sí, no hubo besos ni muchos menos algún acto sexual entre ellos, sino, una conversación pacífica y tranquila, por lo que decidieron intentar al menos ser amigos, al menos Justin se prometería a hacerlo, y lo estaba cumpliendo, todo iba perfectamente bien en estos días en los que Kelsey venía a visitarlo.
—Justin—Kelsey lo llama cuando entra a la casa con una caja la cual coloca en el suelo—, ¡he traído un regalo para ti!—alza la voz al no verlo en la sala ni en la cocina, por lo que supone que está arriba en su despacho. Sonríe al escuchar sus pasos apresurados y observa la caja para luego mirarlo.
—¿Un regalo?—ella ríe ante la emoción del castaño y asiente—¿Para mi, Kelsey?
—¿Para quién más sería?—Jay asiente sintiéndose tonto.
—¿Y qué es?—pregunta observando la caja fijamente, luego la observa a ella cuando se acerca a esta y la abre.
La sonrisa que anteriormente adornaba el rostro de Justin, ahora ya no está, observa al pequeño cachorro que está en brazos de Kels y frunce el ceño.
—¿Qué?—deja de sonreír ella también cuando lo mira—¿No te ha gustado?—susurra—Pero si es precioso.
—No es eso—hace una mueca y se rasca la nuca—, sólo que, ¿un perro? ¿En serio, Kelsey?
—¿Por qué no?—coloca al perro en la caja.
—Me ha costado convivir sin un perro en casa y cuando lo hago, tú me traes uno, ¿es en serio?—refunfuña y suspira—Gracias, pero no lo quiero, así que sácalo de aquí—Kels también frunce el ceño ante su egoísmo y se enfada, se enfada mucho por desperdiciar el regalo, y por ni siquiera aceptarlo aunque no lo quiera.
—Justin—lo detiene cuando lo ve alejarse—, ¿no querías comenzar de cero?
—¡Pero no de esta manera!—alza la voz causando que ella lo suelte asustada—Lo siento, nena, pero no quiero comenzar así.—Kelsey da pisotones en el suelo, enojando a Justin nuevamente, pues detesta los berrinches, o mejor dicho, sus berrinches—. Vuelves a pisotear el puñetero suelo y el que dará pisotones seré yo pero en tu jodida cabeza.
Y ahora la que se enfada es Kelsey, lo mira desafiante y frunce el ceño.
—Vuelves a amenazarme de esa forma y me iré, y me importará una mierda tu soledad.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro