Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 29.

No lo puedo soportar ni un instante más.

Me sentía poderosamente dramática sentada en la playa contemplando un atardecer. Era un espectáculo digno de observar sin necesidad de tratar de fotografiar o plasmar de forma insuficiente.

Por primera vez desde la extraña escena en la piscina pude encontrarme cómoda y relajada. La brisa marina me acariciaba las mejillas con suavidad; el graznido de las gaviotas no era ruidoso ni agitado, por el contrario, se acercaba más a la ligereza que a otra cosa que unido el murmullo de las olas rompiendo en la arena parecía una grabación relajante.

Hundí los dedos de los pies en la arena aún caliente y eché la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados para llenarme mis pulmones en una amplia respiración. No conseguí hacer desaparecer el nudo de mi estómago pero sí convertirlo en una molestia soportable.

Mi mente era una maraña tan enredada, densa, caótica e intrincada que a pesar de mis esfuerzos por sacar algo en claro me encontraba estancada.

Aunque trataba de evitarlo no podía dejar de evocar la última mirada que me lanzó Luca antes de darme la espalda y alejarse de mí. En ella había una mezcla vibrante y descontrolada de emociones casi o tan embrolladas como las que yo misma padecía.

Permanecí en la misma postura hasta que el sonido de mi teléfono rompió el frágil hilo de pensamientos que seguía. Chasqueé la lengua algo molesta antes de comprobar la pantalla iluminada del móvil.

Mis cejas se hundieron con incomprensión y un mal presentimiento se asentó en mi pecho. Dudé en descolgar la llamada un par de segundos mientras la persona al otro lado no cesaba en su intento.

Lancé un suspiro al aire y arrastré el pulgar por la pantalla antes de colocarme el dispositivo en la oreja. Escuché una respiración pesada en el otro lado de la línea y un silencio pegajoso se instauró en la línea.

Habla, maldita sea.

-¿Hola? -tanteé con impaciencia.

Nada.

El individuo volvió a exhalar aire con tranquilidad. Era inquietante y empecé a tensarme. Adiós paz. Adiós precioso amanecer. Hola conflictos.

Tragué saliva cuando se me secó la garganta y probé de nuevo:

-Hola -esta vez hablé con más fuerza y mi voz sonó teñida de desconfianza y recelo- Si es una broma no tiene gracia. Menos una tomadura de pelo. Si no hablas colgaré.

-Hola, Eleanor.

Me lo esperaba pero aún así me bloqueé en el primer instante. Fue como si mi sangre se volviese más espesa en las venas, reaccionando de forma instintiva a aquel estímulo. El corazón me dio un vuelco en el pecho y apreté con fuerza el teléfono contra la oreja.

Solté aire violentamente por la nariz.

Las preguntas se amontonaron y se me enredó la lengua.

-¿Qué quieres? -la pregunta me abandonó con un gallo por los nervios.

-Muchas cosas -admitió con calma. No había rastros de inestabilidad en su tono como en las veces anteriores. No parecía borracho ni drogado y su lucidez era inquietante-. Por ahora me conformo con escuchar de nuevo el sonido de tu voz, ¿me echas de menos?

Me crispé de pies a cabeza.

-No, por supuesto que no. No deberíamos estar hablando para empezar.

-Aún no me has colgado -remarcó con obviedad- y eso es porque una parte de ti está intrigada. Te conozco mejor de lo que crees, Cole. He visto lo que tú y tus amigos habéis hecho. Todo el mundo está hablando de ello. Cuchichean como cotorras a mis espaldas y me señalan por cosas que no comprenden. El director me ha citado a su despacho esta tarde, ha recibido quejas de padres por mi asistencia al instituto. Me toman por alguien peligroso. He de reconocer que ha sido un movimiento inteligente que no me esperaba, estoy impresionado.

Que no pareciese molesto ni enfadado, ni siquiera un poco alterado me sacudió las entrañas de maneras desagradables. Un regusto amargo se aposentó en mi paladar y me mordí el labio inferior cuando comenzó a temblar.

Debí colgar. Debí hacerlo desde un primer momento pero me quedé paralizada. Porque él tenía razón con respecto a mi curiosidad que se incrementó dolorosamente hasta que la cabeza,al completo, me palpitó.

-Sigues ahí -no podía verlo pero podría jurar que sonrió con esa sonrisa de basta arrogancia y superioridad que dinamitaba bragas-. Bien, las cosas están bastantes claras: me has jodido y ahora es mi turno de hacer el siguiente movimiento. Crees que estoy atado de manos pero no me subestimes. Recibirás noticias mías pronto.

Se quedó en silencio un rato y de nuevo la línea se saturó de una quietud espesa.

-Yo sí que te echo de menos -suspiró-. Pero te has cargado nuestra última oportunidad de estar juntos. Adiós, Eleanor.

Y fue él quien puso fin a la llamada.

El teléfono se resbaló entre mis dedos mientras continuaba quieta, respirando con dificultad y más tensa que las cuerdas de un violín. El sol prácticamente había desaparecido por el horizonte y el cielo era una composición de tonos anaranjados y rojizos.

Me levanté como un resorte y antes de juzgar mis acciones eché a correr hacia delante, en dirección al océano. El agua estaba fría pero eso no me detuvo y seguí avanzando a traspiés hasta que una ola logró tirarme hacia atrás. La bofetada del agua salada me arrancó del estado de parálisis mental y racional en el que me dejó la llamada y solté una estrepitosa maldición entre dientes.

Salí chorreando con la ropa mojada y llena de arena pegada y picando en mi piel. El pelo me caía a ambos lados del rostro embebido y la brisa que antes me pareció tan agradable y cálida, logró erizarme todo el vello del cuerpo antes de que empezase a tiritar sin remedio.

Tenía que hablar con Isaac y Jossie para informarles de la amenaza directa de Cook. Su calma era una mala señal y me temía lo peor al respecto.

Quería estrangularme por las condenadas fotografías que permití que me sacara. No eran ni la mitad de explícitas como aseguraban las malas lenguas pero no resultaría un trago agradable que circulasen con libertad por Internet.

-¡Eleanor!

Yo conocía esa voz que gritó mi nombre en la tranquilidad de la playa.

Distinguí a lo lejos una figura que corría en mi dirección obligándome a detenerme en la orilla con el agua aún deslizándose entre los dedos de mis pies y la arena suave bajo ellos.

Luca frenó su avance a un par de pasos de mí.

Estaba agitado. Su respiración era irregular y su pecho se sacudía con rapidez. Los ojos le relucían con un brillo desquiciado y decidido y todos los músculos de su rostro estaban apretados con una determinación sobrecogedora.

-No puedo -pronunció masticando las sílabas con furia- ¡simplemente no puedo soportar esto más! He intentando por todos los medios posibles que no... que no me sobrepasase. He fracaso.

Bajó los brazos, derrotado.

-Pensé que si trataba de reducir nuestros encuentros al mínimo lo conseguiría, ¡qué iluso! ¡No tengo ni idea en qué momento empezó todo esto! ¡Y no me importa! ¡Ya no! ¡He intentando ser un buen amigo! No... ¡no podía hacerle esto a Derek! ¿¡Cómo podría!? ¿¡Qué clase de persona sería si tratase de robarle la chica a mi mejor amigo?!

Mis ojos se expandieron por la sorpresa y de nuevo ese calor chispeante e insoportable se desparramó por mis venas como lava volcánica.

-Cuanto más me esforzaba... ¡más pensaba en ti! ¡Era agotador! Yo solo... solo quería verte, hablar contigo... pero no podía -su voz se quebró y después gruñó con la intensidad de su propio resentimiento- ¡Quise hacerme creer que me bastaba con mirarte desde lejos! ¡Qué tarde o temprano se me pasaría! ¡No fue así! -admitió- ¡Cada vez era más intenso e insostenible! Me volvía loco ver como él se te acercaba... como podía hablar libremente y sin tapujos. Y después me lo contaba. Me decía cuanto le gustabas y lo que increíble que eras, ¡estaba tan ilusionado y feliz que me sentía la peor mierda del mundo! ¡Sé que estas cosas no se pueden controlar! Aún así... aún así...

Hundió el rostro entre los dedos y negó con mucha lentitud. Cuando sus ojos se posaron de en mí las rodillas se me aflojaron. Hablaba tan... tan sincero y desesperado que yo... tampoco era capaz de pensar. Sus palabras me habían dejado sin respiración pero esa mirada me remató y me mandó de una patada a mi tumba.

Encontré una correosa exasperación en sus pupilas enormes y dilatadas. Me miró atormentado y al mismo tiempo seguro de sí mismo.

-Estaba celoso -apenas susurró aquello- cada vez que me he comportado como un completo idiota era por los estúpidos celos que sentía. ¡No quería irme y dejarte a solas con él! ¡Sabía perfectamente que estaba siendo brusco! Tenía miedo que... que te enfadases conmigo, aunque eso habría sido lo mejor. Y después... venías, ¡te preocupabas por mí! Eras tan sincera... ¡nunca le había contado lo de mi padre a nadie y contigo fue tan fácil! A día de hoy no sé qué coño me pasó por la mente. Porca miseria! Sono un tale idiota!

Se acercó unos pasos y quedamos muy cerca. Tanto que su ajetreada respiración me golpeó directamente en el rostro.

-Cuanto más tiempo pasaba contigo más difícil era todo pero nunca tenía la suficiente fuerza de voluntad como para apartarme. Me he vuelto adicto a ti, Eleanor Cole. He estado tentando tantas veces de explotar y, ¡joder! ¡decírtelo! Decirte lo guapa que estás cuando te concentras y te muerdes la punta de la lengua. De las ganas de besarte que me entran cada vez que atrapas tu labio entre los dientes. De como me encanta como te ríes -aspiré roncamente cuando posó una mano en mi mejilla. Lo hizo con mucha suavidad en contraste con la tempestad de su mirada-. Cuando estamos en la misma habitación la necesidad de ir a tu lado y... tocarte es tan intensa que... ¡no sé que has hecho conmigo! Pero mi lealtad por mi amigo me lo impedía. Merda!

Sus ojos se entornaron y se quedó callado unos segundos. El corazón me latía tan fuerte que estaba seguro que él podría escucharlo porque yo oía el suyo. Su pulso me golpeaba a través de los dedos que mantenía sobre mi rostro.

-Cuando me dijiste que no sabías si te gustaba Derek... el mundo se abrió ante mí de repente. Después te besó y saberlo me sentó tan mal que no me veía capaz de estar a menos de un kilómetro de ti. Tú... mi piaci molto... perdóname por esto.

Y entonces tomó un puñado de mi pelo aún mojado y enredado por el agua del mar para unir nuestros labios en un beso ansioso y delirante, impregnado de todas las emociones y revelaciones anteriores.

Luca me besó con un ímpetu abrumador, abriendo su boca con la mía y dejando que su lengua se colase entre mis labios entreabiertos provocando que soltase el aire. Mis pulmones se comprimieron mientras que todo mi cuerpo ardía.

Me besó como si fuese lo último que pudiera hacer en vida con una desesperación pura y desenfrenada y el mundo dejó de existir a mi alrededor.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

La historia sólo acaba de empezar, descubre como continúa en Cole.

Así es, primores, hemos llegado al final de Kavinsky. Puedes dejar de leer AQUÍ e ir a guardar Cole en tu biblioteca, pero si te quedas, te contaré un par de curiosidades de la novela.

1. El triángulo amoroso existe porque, como dije al principio, he tratado de mantener algo de la historia anterior. Solo que, en esta ocasión, se ha resulto como debe ser. Ya sabéis, nunca controlamos nuestros sentimientos, a veces nos confunden, a veces nos imponemos ideas equivocadas.

2. EL FINAL. La anterior historia también terminó con el primer beso de los protagonistas. Supongo que mi yo inexperto de 14 años sacó esta idea de la trilogía de Rubí, así que lo he respetado.

3. La mejor amiga pelirroja, también se debe a esta dinámica de mantener algunos detalles que recuerden a la novela vieja. Jossie Allen no ha dado ni una pizca de su potencial, ya iréis viendo.

Os iré desvelando más curiosidades poco a poco.

Ahora bien, preguntas.

Personaje favorito de esta primera novela.

Personaje más odiado.

Ship preferido (que sea o no sea canon).

Esperanzas con respecto a la próxima parte.

Seguidme en Instagram como @comandanteprim para estar al tanto de lo último con respecto a mis historias, sus personajes y todo lo relacionado con la locura frenética de mi mente.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro