Capítulo 1.
Ha habido un ligero cambio de planes, pero como soy mi propio jefe no pasa nada. Bienvenidos al primer capítulo, solo lee con tranquilidad y disfruta.
Noche del terror... y el descontrol.
La rubia disfrazada de diablesa se inclinó y un instante después empezó a vomitar con violencia. Se sujetó el abdomen mientras expulsaba el alcohol de su sistema sobre un pobre e inocente macetero que jamás recuperaría su decencia.
Desde mi posición vi como se incorporaba algo tambaleante y retocaba los bordes de su pintalabios rojo carmesí antes de volver a mezclarse con la turba vibrante que llenaba la sala.
Esa fue la primera pista que obtuve.
La fiesta se estaba desmadrando a una velocidad insólita y si no quería verme envuelta en una masa de adolescentes borrachos debía abandonar aquel delirio cuanto antes.
Tan siquiera debería estar ahí, en primer lugar. Pero me había dejado arrastrar por las tácticas de persuasión de Robert y antes de darme cuenta estaba posicionada en el asiento trasero de su camioneta con un improvisado disfraz que a todas luces me quedaba demasiado pequeño.
Aunque comparado con ciertos atuendos que exhibían algunas chicas por ahí, parecía casi pudoroso.
Me incorporé del sofá donde me encontraba sentada dispuesta a llevar a cabo mi discreta huida cuando fui interceptada por un fuerte brazo.
—Oh, no —maldije entre dientes reconociendo la particular fragancia que desprendía el cuerpo masculino que me mantenía retenida.
—¿Estabas pensando en marcharte? —interrogó el idiota con el que compartía lazos sanguíneos— Sabes que no puedo permitirle hacer eso, es peligroso.
Refunfuñé y traté de hacerme oír sobre la estridente música que se reproducía en los altavoces.
—En ese caso acompáñame a casa. Sé que te prometí que trataría de ser más sociable y pasar página, pero no creo que una fiesta como esta sea el lugar adecuado para recuperar mi vida normal.
Robert frunció el ceño y sus ojos celestes escudriñaron mi rostro unos instantes antes de perderse en la multitud, por encima de mi hombro.
Suspiró.
—Una hora más, te lo prometo, no puedo dejar sola a Rowen tan pronto si no quiero problemas futuros —dijo y su expresión en un principio severa se suavizó— ¿Vale?
Mascullé una respuesta afirmativa y él sonrió, radiante. En parte no podía culparlo. Él no era el responsable de mi mal humor y su intención siempre había sido buena. Traerme a la fiesta que organizaba su novia había sido una iniciativa centrada en mi bieniestar y no en mi afianzada amargura existencial.
Mi hermano me aferró del brazo y tiró de mí, abriéndose paso en la masa de codos y pies oscilantes del salón para alcanzar su pequeño grupo de amigos. Los colegas de Robert me dedicaron un movimiento de cabeza y una muchacha de pelo ondulado se precipitó sobre mí.
—¡Eleanor! ¡Estás preciosa! —me susurró en el oído de forma cordial.
—¿Yo?¿Acaso te has mirado en el espejo? —respondí con mejor ánimo— Estás impresionante.
Rowen esbozó una sonrisa. Lo cierto es que mis palabras no eran halagos educados. Embutida en aquel ajustado traje de Supergirl que resaltaba su anatomía de nadadora era capaz de hacer empalidecer a algunas de sus invitadas de vestidos casi inexistentes. La univeristaria se movió discretamente a un lado hasta enfrentar a mi hermano.

Robert le apartó cariñosamente un mechón dorado del rostro y se inclinó para musitar algo en su oreja. El castaño llevaba un traje a juego con su pareja. Una capa azul se ajustaba a sus hombros envueltos en la elástica tela de su disfraz de Mon El.

Me aparté con lentitud de ellos cuando mi hermano rompió el espacio que les separaba y literalmente empezó a devorarla.
Como a cualquier persona racional ver como su familiar más cercano se besaba apasionadamente y tapujos con su novia, no me agradaba del todo.
—Enana —Noah, el mejor amigo de Rob me hizo un gesto con la mano para que me aproximara a ellos— dejemos un poco de intimidad al par de enamorados. Esta fiesta aún tiene mucho que ofrecer.
Dudaba en ese último aspecto, pero al echar una ojeada hacia atrás y ver las manos de Robert el trasero de Supergirl y la sutil manera en la que habían empezado a retroceder en dirección a las habitaciones, opté por seguir las indicaciones del chico.
Noah Spellman era el amigo más íntimo que mi hermano había tenido jamás. Eran inseparables desde prescolar y se pasaba la mitad del tiempo en nuestra casa por lo que mi cofianza en él era bastante aceptable.
—Adoro que Rob sea tan feliz pero es...
—... muy incómodo de ver, te comprendo —un par de hoyuelos se hundieron en sus mejillas cuando me dedicó una sonrisa— Si no me equivoco ya eres mayor de edad, ¿no?
Asentí en silencio un segundo antes de que depositara un vaso con una extraña gelatina verde.
—¿Acaso planeas emborracharme? —bromeé olisqueando la superficie irregular de aquella peculiar baba de monstruo— No creo que mi hermano esté muy contento con esto.
—Pues no se lo diremos.
Me guiñó un ojo con complicidad. Llevaba un llamativo traje de pirata y un loro de plástico se tamabelaba en sus anchos hombros de jugador de fútbol. Noah Spellman, desde bien pequeña atesoraba un fuerte crush hacia él, pero jamás me había atrevido a pensar más allá. Las luces parpadeantes y cambiantes daban distintos reflejos en su cabello castaño claro casi rubio y completamente liso que le caía de forma desordenada sobre la frente.
Una noche es una noche.
Sin meditar mucho mis acciones vacié el contenido del vaso en mi boca, haciendo una mueca de desagrado cuando el potente sabor del vodka me ardió en la garganta.
—Uy, estás siendo muy travieso Spellman —Batman rodeó el cuello de Noah con una sonrisa torcida— Buenas, pequeñaja.
Correspondí al saludo de Troy Moore, otro de los colegas de Robert y compañero de equipo del pirata. Este le dio un amistoso toque al rubio que se quejó en broma y arremetió contra su compañero.
—¿De qué estás hablando, Caballero Oscuro? Tan solo estamos tomando algo mientras nuestro querido Robbie hace cosas mucho más interesantes.
Arrugué el rostro al imaginarme porque punto iría mi hermano en aquellos momentos.
El moreno paseó la vista entre Noah y yo hasta que finalmente sacudió la cabeza.
—En ese caso podéis reuniros con nosotros, estamos a punto de empezar a jugar a la botella.
Alcé las cejas con sorpresa.
—Pensaba que eso solo pasaba en las series de adolescentes de la MTV —confensé divertida y algo más relajada. El calor del alcohol empezaba a aflojar la tensión de mis músculos. Además, me sentía cómoda con los amigos de Robert— ¿Qué hacen unos prestigiosos univerisitarios entrenetiéndose en semejantes juegos?
Noah soltó una risa baja.
—Ahora mismo no somos prestigiosos univeristarios. Yo soy Jack Sparrow y este idiota de aquí, Bruce Wayne con su pijama. Podemos ser todo lo tópicos que queramos, ¡es una fiesta! ¡Estamos aquí para divertinos!
Dicho esto me agarró de la muñeca y empezó a abrirse paso hasta el corro que se había formado en una de las esquinas del amplio salón. Negando la cabeza con diversión tomé asiento entre ambos chicos
Reconocí a un par de rostros familiares apiñados en aquel círculo junto a un montón de caras nuevas. Por el aspecto de algunos juzgaba que empezaban a notar los efectos del vodka que circulaba en forma de inocentes tragos de gelatina.
—Las reglas son claras —un pelirrojo que no me era conocido alzó la voz sobre la música que seguía atronando en el ambiente— la botella manda. El que gire la botella deberá besar a la persona que esta señale, y aquí ninguno somos pudorosos, tanto da si es hombre o mujer. La duración del morreo y sus implicaciones son de libre interpretación. Si no... le quita diversión al juego.
Troy hizo un ruido a mi lado.
—No quiero besar a Spellman, a saber donde ha tenido la boca ese perro inescrupoloso.
—Ese perro tienen buen oído, Moore —farfulló Noah— y confía en mí, yo tampoco tengo la menor ilusión por comerme tus babas, amigo.
La verdad es que no sabía que demonios pintaba allí. Este sentimiento en particular se acentuó cuando la botella empezó a girar y los primeros seleccionados fueron compartiendo besos públicos frente a mi impactada mirada. Sentí mi respiración desacompasarse y el pulso golpeándome en las sienes cuando con total silencio fui señalada.
La persona que había efectuado el movimiento era una chica de larga cabellera morena y un ceñido traje de mujer gato. Sus ojos ligeramente rasgados se posaron en mí con cierta duda y empezó a deslizarse por la alfombra con lentitud. Me quedé bloqueada durante unos segundos hasta que se detuvo a unos escasos centímetros de mi rostro.
Todo era una locura.
—No lo haré si no quieres —me susurró como si hubiese leído el espanto de mis ojos.
—¿Pequeña Cole? —inquirió la voz de Noah a mis espaldas.
La gente empezó a impacientarse y sentí una decena de ojos centrados en mí. La morena seguía igual de cerca y sus ojos habían descendido hasta mis labios.
Recordé los acontecimiento de las últimas semanas.
Rememoré con claridad todo lo que me había llevado hasta aquel mismo instante y me despojé de las dudas. A fin de cuentas, era un beso que formaba parte de un absurdo juego.
—Hazlo —dije con simpleza esperando un mero contacto por su parte.
Pero si esperaba un pico, un beso corto y casto, estaba muy equivocada. La chica colocó una mano en mi nuca y abrió mis labios empleando los suyos. Me besó con una pasión inesperada que me pilló con la guardia baja. Su lengua se introdujo en mi boca y me estremecí ante el erotismo del beso. Escuché silbidos a mi alrededor y todo mi cuerpo vibró cuando me mordió el labio inferior para después separarse con una sonrisa ladina.
Vale, una chica que no conocía en absoluto acababa de darme el beso más caliente de mi vida.
Vovió a su sitio como si nada, dejándome clavada en el sitio.
—Wow, Eleanor, eso ha sido... —Troy emitió un silbido— imprevisto.
Que bonito eufemismo.
—Ha sido lo más excitante que he visto en mi vida —pronunció Noah y sacudió la cabeza— Tu hermano me mataría si supiese lo que se me ha pasado por la cabeza durante ese beso, enana.
—Que elegante, Spellman.
Sacudí la cabeza ignorando la particular discusión de esos dos aún con los labios palpitantes. Quizás había sido un error después de todo acudir a la fiesta. A pesar de la promesa de mi hermano me incorporé con rapidez y antes de que alguno de los amigos de Robert pudiera hacer algo para impiderlo desaparecí en la multitud.
Boqueé como un pez fuera del agua hasta alcanzar la salida. El aire fresco de la madrugrada de noviembre golpeó mi cuerpo desprovisto de abrigo.
Inspiré una generosa tanda de oxígeno para relajar el acelerado latir de mi corazón y para mantener en orden mis pensamientos. Poco a poco me fui calmando.
Nada de lo que estaba haciendo era propio de mí, tan solo tenía ganas de esconderme debajo de mis sábanas y olvidarme del resto del mundo. De todo, absolutamente.
Avancé a trompicones hasta localizar la bicicleta de Rowen aparcada en uno de los lados de la fachada de la casa. Podría devolvérsela mañana, pero mi necesidad de escapar de allí cuanto antes venció al sentido común.
Cinco minutos después estaba pedaleando en dirección a mi casa, esquivando a las manadas de niños disfrazados y dejando que el viento despeinara mi melena castaña. Me impulsé con ambos pies esforzándome por mantener el equilibrio y evitar que la falda del vestido se elevase más de lo necesario.
Tan concentrada en ese detalle me encontraba que no pude esquivar el golpe. Los faros de un coche me engulleron y escuché el chirrido de unos neumáticos frenando con brusquedad contra al asfalto. El morro delantero del Jeep me golpeó sin demasiada fuerza pero con la neceseria como para hacerme caer de la bicicleta y darme de bruces contra el suelo.
Fue un impacto limpio y aunque no aterricé directamente sobre la cabeza empecé a notar como todo se iba tornando más y más borroso.
Lo último que recuerdo antes de desmayarme por completo son dos siluetas bajándose precipitadamente del vehículo.

BIENVENIDOS AL PRIMER CAPÍTULO. Yo como siempre pesada con las notas de autor al final de cada capítulo, los que me conozcáis de antes, sabrán que es algo más bien patológico.
Bueno... Demos paso a la ronda de preguntas, ¿Qué os ha parecido? ¿Sóis nuevos en la historia o pertenecéis al grupo le tenía esto en la biblioteca y ahora está flipando un poco? Tengo sana curiosidad al respecto.
O J O: LOS COMENTARIOS QUE PODÁIS LEER NO SE CORRESPONDEN CON EL CAPÍTULO, ASÍ QUE NO OS CONFUNDÁIS AL RESPECTO.
Hice una nota informativa al principio, pero lo repito por si acaso. Voy a rescatar, además, una vieja costumbre, habrá dedicación de los capítulos al lector que más me llame la atención.
Estos primeros no entran en concurso, porque van estar dedicados a esos lectores que se han ganado un hueco en mi corazón con sus maravillosos comentarios.
Nos vemos el martes, amores.

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