6.- Llamadas perdidas
El celular de John no había parado de timbrar desde la tarde.
5 llamadas perdidas y 18 mensajes de Alexander.
Hamilton estaba más que ansioso por tener una salida de chicos con sus nuevos amigos, pero claro que se desilusionó cuando su querido pecoso no tomó ninguna de sus llamadas.
¿Se hartó de mí? ¿O será que lo molesto demasiado?
Alexander no lo entendía, no habían pasado ni dos semanas desde que se conocieron y John ya no le hablaba; seguramente ya ni lo quería en su vida.
Evidentemente Hamilton era un poco dramático a veces.
Mientras tanto, John servía amablemente café a una adorable viejita que solía visitar el local con regularidad. La anciana le sonría cariñosamente pensando en el pecoso en algo así como su nieto.
—Laurens —lo llamó Lafayette en cuanto John obtuvo un descanso —. Préstame tu celular para hacer una llamada. El mío se quedó sin batería.
La cara de Laurens palideció de inmediato y rápidamente desvió su mirada evitando el contacto visual.
—Es que verás... Como que no lo tengo yo —empezó a hablar mientras sus dedos jugaban nerviosamente —, de hecho es una larga historia; no querrás escucharla, te vas a aburrir.
—¿Dónde está tu teléfono, Laurens? —volvió a insistir el francés mientras se cruzaba de brazos y lo miraba acusadoramente.
—Bueno, esta mañana estaba en el metro cuando conocí a una amable señorita que se llamaba Theodosia, que resulta que tiene un novio que tiene un amigo que se llama justo Alexander Hamilton, entonces comenzamos a hablar porque le dije que yo lo conocía y que éramos amigos desde hace poco, entonces...
—Al punto, mon ami —lo interrumpió Lafayette.
—Pues cuando iba saliendo del metro me robaron el celular.
—¡¿Y por qué no comenzaste por eso?!, ¿te sucedió algo?, ¿estás bien?, ¿quieres que te ayude en algo? —comenzó a bombardear al menor de preguntas demostrando su preocupación por su compañero de piso.
—Lo siento, es solo que se me había olvidado decirte. No es que reciba muchas llamadas de todos modos —subió sus hombros restándole importancia al asunto.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro