Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

† 𝕰𝖕í𝖑𝖔𝖌𝖔 †

La primavera de 1885 fue una sombría y trágica para el reino de Rumanía. El cuerpo del príncipe fue recuperado sin vida luego de que este saltara por la ventana de su habitación, debido a la debilidad causada por la mordida de un strigoï no había manera alguna que resistiera el impacto.

La reina no podía creer que hacía dos noches lo había dejado reposando tranquilo en su cama y ahora lo veía frente a ella en una dura camilla, pálido y con hematomas por todo su frágil cuerpo cubierto por una sábana blanca. Kim Taehyung murió a la edad de veintitres años, ninguna madre está preparada para afrontar la idea de tener que cremar el cadáver de su hijo siendo este aún tan joven y sano.

Los soldados aseguraron que cazaron a la criatura que lo asesinó y lo decapitaron como era debido para acabar con su existencia. Los testigos dijeron que luego que este huyera dejando el cadáver del príncipe sobre el suelo lo persiguieron y no descansaron hasta acabar con él.

El día del velorio del joven príncipe, al que asistieron miles de personas que compartían el dolor de los reyes, se llevaron una espantosa sorpresa cuando abrieron el ataúd y se encontraron que este estaba vacío.

El pánico no se hizo esperar, los habitantes no querían revivir la pesadilla de hace unos meses atrás y en seguida se dispusieron a buscar al príncipe que había regresado de su muerte. No dieron con su paradero y al pasar los años se dieron por vencidos, fue un gran alivio que nadie más murió por mordidas de strigoï y estos parecieron haberse extinto.

Kim Taehyung se volvió una leyenda que las personas mayores utilizaban para atemorizar a los niños. El príncipe que las noches de luna llena, tal como la noche en que murió, vagaba por las calles de la ciudad con la ropa desgarrada y la boca manchada de sangre buscando por víctimas para alimentarse. Los reyes conocían la existencia de estos cuentos y por más dolor que les causasen la imagen que se creó que su primogénito no podían permitir que les afectara. Tuvieron un segundo hijo para asegurar su descendencia y Kim Taehyung jamás volvió a ser mencionado por sus bocas. Se inventaron la explicación de que su cuerpo fue robado por una banda de malechores que buscaban perjudicar a la familia real para destituirlos, pero por supuesto, poco se creyó esta versión y la idea de que el primer príncipe había revivido como strigoï se perpetuó.

Por su parte, el paradero de quién lo convirtió en aquello siempre permaneció desconocido y no se sabía si quiera la identidad de esta criatura.

Con el tiempo el pueblo de Ardeal se volvió una locación de interés luego de que saliera a la luz que allí fue donde habitó el príncipe y conoció a su verdugo. Las historias del misterioso forastero que vivía con él y paseaba a caballo con una sombrilla negra pues la luz solar le hacía daño despertaban gran curiosidad y emoción en los turistas, incluso en los mismos residentes del país. El pueblo adoptó el nombre de Transilvania y las historias del príncipe vampiro les generaron las ganancias necesarias para su restauración.

Dejó de ser el pueblucho gótico que los visitantes se esforzaban en evitar y se convirtió en el lugar que todos querrían visitar antes de morir siendo la atracción principal el castillo sobre la montaña.

El consultorio de Cyprian Dragomir era otro de los sitios obligatorios para husmear. Se convirtió en un museo y las armas, las ropas sangrientas y los cuadros que representaban la masacre de los strigoï y del príncipe que se levantó al favor de estás criaturas era lo que adornaba el ambiente.

El ya desgastado y retirado médico cada día paseaba por las calles ahora inmensas y concurridas, dignas de una de las provincias más importantes del pais, y se sentía orgulloso al saber que fue una pieza clave para salvar al pueblo. No le guardaba rencor al difunto príncipe, al contrario su recuerdo le despertaba una profunda lastima por haber sido víctima de una existencia tan vil que no descansó hasta llevárselo de su lado. Una mañana en particular, en el mes que más turistas andaban por Transilvania tomó la inusual decisión de colarse en un recorrido por el castillo.

Los guías se jactaban de que cuarenta años después todo se mantenía en su forma original, pero el anciano sabía mejor que nadie que aquello era una mentira para cazar a más gente. El interior del castillo perdió su esencia macabra y ahora parecía decorado como si el propietario hubiese sido una persona de avanzada edad en lugar de un joven de veintitres años. Lo único que llamó su atención lo suficiente como para quedarse allí todo ese rato fue un cuadro que habían guindado en el salón donde él solía compartir la información de la enfermedad con el príncipe. Era un retrato en vertical de Kim Taehyung, utilizando un impecable traje azul, le sorprendió lo mucho que se parecía a la persona que alguna vez conoció, era como tenerlo frente a frente otra vez luego de tantos años. Sólo después de observarlo muy detenidamente fue que divisó que a espaldas del príncipe había una figura negra con ojos rojos brillantes, muy aterradora, le ponía los pelos de punta a cualquiera sólo con mirarla.

Estaba tan concentrado en la pintura que no se dio cuánta cuando un turista se paró junto a él para admirarla de igual forma.

—¿Es así como en realidad luciria un vampiro? — Preguntó el extraño.

Cyprian Dragomir salió de su ensoñación dónde recordó todo lo vivido en la época que el príncipe habitó allí y volteó a su costado.

—Creame a mí que estreché la mano de uno, esta es la peor representación que he visto del compañero del príncipe.

—¿Podría describir usted entonces como era aquella criatura? Sólo para la emoción de un simple turista.

Cyprian volvió a mirarlo, a pesar de su acento inglés dominaba el rumano a la perfección, utilizaba un traje color ciel de cuello alto y un sombrero negro que desde ese ángulo le cubría la mitad de la cara.

— Una preciosidad -—Dijo el anciano sin titubear—. Un joven de cabellos negros y piel blanca, con ojos misteriosos y voz seductora. Antes de que la epidemia se esparciera y creara pánico en el pueblo cada vez que paseaban a caballo esa persona robaba más de un suspiro en las calles. Para mí no es una gran sorpresa que el príncipe se dejara engatusar hasta morir.

—¿No lo desprecia? — Preguntó y balanceó la sombrilla negra que se mantenía cerrada bajo su mano enguantada —Por entregarse al strigoï y causar así la muerte de muchos inocentes en el pueblo.

Cyprian suspiró ya acostumbrado a responder esa cuestión.

—No lo hago. El príncipe fue otra víctima, el demonio pudo hechizar a cualquiera, fue muy desafortunado, nadie habría podido escapar de sus garras. Al contrario de la mayoría de Rumanía yo no lo culpo. Él estaba muy solo, ¿sabe? El semblante de su rostro se volvió más alegre cuando ese desconocido llegó a su castillo, da lastima si lo recuerdo de ese modo. Pensé que la criatura lo estaba controlando, pero luego supe que el príncipe sabía lo que estaba haciendo y a quien defendía. Se enamoró, cosa que es más fuerte que cualquier hipnosis.

Compartieron un silencio cómodo mientras el hombre mayor volvía a ensimismarse en sus recuerdos.

—Siempre ha sido un excelente observador, y como es usual: llega a las conclusiones correctas, doctor Dragomir —Dijo el extraño— Me alegra saber que no me guarda rencor.

Cryprian no reaccionó con la velocidad necesaria y en el instante que volteó aquel extraño ya no estaba a su lado. Un poco alterado se dispuso a buscarlo entre la multitud, su mente maquinaba una explicación a lo que acababa de escuchar que no fuera la primera en la que pensó. Siguió al sombrero que se movía por la gente y lo siguió hasta fuera del castillo.

El joven de traje azul tenía un caballo esperando al principio del puente, cuando lo vio montarse sobre él Cyprian detuvo su andar y se dedicó a tratar de ver su rostro. Antes de avanzar sobre el caballo de pelaje oscuro el desconocido abrió la sombrilla y alzó la cabeza, sonriendo se despidió de su viejo amigo con la mano derecha.

—Printe... —Susurró.

Era el mismísimo Kim Taehyung, sus oídos no lo engañaron. Vió sus irises brillar rojos, la cual era la única diferencia pues su aspecto era el mismo que tenía hace cuarenta años.

Lo vio marchar. No lo siguió ni alertó a la seguridad, no le contó una palabra de ese encuentro a nadie y lo mantuvo en secreto hasta el día de su muerte, mientras no perjudique a quienes apreciaba deseaba que el príncipe haya encontrado su felicidad.

Jeon Jungkook esperaba a la entrada del bosque que Taehyung llegara, había insistido en ir a visitar su país para ver como avanzaron las cosas específicamente en la Ex-Ardeal, paseaban por lo que antes era la calle principal del pueblo cuando Taehyung desapareció y no supo a dónde fue, ambos sabían que debían marcharse al atardecer y para ello debían cruzar el bosque que colindaba con el pueblo por eso decidió regresar allí y esperar que volviera. Se mantuvo serio y de brazos cruzados cuando lo vio llegar a caballo con una sonrisa juguetona, estiró una mano hacia él y lo ayudó a subir a la silla, se acomodó detrás y luego de adentrarse a los árboles escuchó la historia de lo que a Taehyug le parecía una anécdota graciosa con el hombre que sacó a la luz la existencia de los strigoï y comenzó una incansable caza en contra de ellos.

—Eso fue peligroso -—Dijo Jungkook una vez culminó con su relato. Sostenía una sombrilla negra sobre sus cabezas y el otro brazo lo mantenía firme alrededor del torso de su compañero.

—Ya es un anciano, no puede hacer gran cosa.

—Fue peligroso.

Taehyung chasqueó la lengua y rió para molestarlo.

—A pesar de no envejecer te vuelves aburrido con el pasar de los años.

Para entender este punto de la historia es necesario retroceder cuarenta años a la noche de luna llena que cambió para siempre la historia de Rumanía.

Jungkook veía de lejos a los soldados acercarse cada vez más, si no se daba prisa ambos terminarían muertos. Su intención nunca fue lastimar al príncipe, escucharlo decir que moriría con él le destrozó el corazón, se había enamorado, jamás lo admitió en voz alta pues era algo que ni él mismo se creía. Regresó por Taehyung para llevárselo, si luego de morir despertaba como strigoï y su sangre era la primera con la que se alimentaba recuperaría sus signos vitales y compartiría sus dotes. Así podría estar junto a él sin ningun riesgo, esto era algo de lo que tenía conocimiento desde hace un buen tiempo, sin embargo jamás puso en práctica aquel método porque no confiaba en las personas y no creía que se merecían ese privilegio luego de morir, pero Taehyung fue un caso totalmente diferente, por primera vez sentía que necesitaba de alguien para seguir existiendo. No renunciaría a él tan fácil y el plan inicial era sacarlo del castillo esa noche aún con vida.

No contó con la trampa que le tendieron, mucho menos con que Taehyung saltaría y sufriría múltiples fracturas por el impacto. Si moría de esa forma no había ninguna posibilidad de que volviera a despertar, tenía que matarlo él mismo para que funcionara. Cómo último recurso y sin saber si de verdad resultaría le dió de beber su sangre mientras su corazón aún latía.

Kim Taehyung falleció, su corazón se detuvo y él no perdió tiempo para cargarlo y huir de antes de que los soldados lo alcanzarán. Jamás recuperaron el cuerpo del príncipe, mintieron al país para no crear pánico y los reyes estuvieron de acuerdo en seguir con la actuación. No contaban con que el féretro sería abierto en la ceremonia de su funeral. Les tocó crear una red de engaños para mantener a la monarquía en el poder y lo lograron.

Jungkook se aisló en un refugio que tenía a las afueras de Rumanía, allí había habitado antes de escoger al príncipe como su presa. No llevaba una vida solitaria, contrario a lo que daba a entender, su vivienda principal se encontraba en Inglaterra, una mansión que compartía con demás personas de su tipo, incluyendo el hombre que huyó en la carroza luego de dejarlo en Ardeal. En ese tiempo decidió abandonar el país y salir en busca de algo que le emocionara y lo hiciera sentir alguna emoción. Alimentarse de más gente de la que necesita para mantenerse en plena forma para que estas se levantaran de sus tumbas y atormentaran a los vivos fue un juego macabro, así fue como inició la epidemia en el país.

Los días que mantuvo el cadaver de Taehyung en su habitación fueron agobiantes, estaba aterrado de que no despertara, su piel perdió color y sus extremidades se pusieron rígidas. No controlaba sus emociones y lloraba cada vez que lo tocaba y seguía igual de frío. Quizás ese sería su castigo, ser privado de la única persona de la que se enamoró por haber causado tanto dolor. Aún mantenía la esperanza, debido que su cuerpo jamás dio indicios de descomposición y las fracturas que tenía comenzaron a sanar por si solas.

El corazón de Kim Taehyung volvía a latir, muy lentamente, palpitaba una vez por día, luego dos y así hasta que a las dos semanas de haber estado muerto abrió los ojos. Jungkook no se apartó de su lado en ningún momento y estuvo allí cuando se irguió, lo miró confundido y desorientado, él acunó su rostro y le prometió que todo estaba en perfecto orden.

—¿Estoy muerto? —Preguntó Taehyung con voz rasposa y Jungkook no podía estar más alegre de escucharlo hablar.

Mantenía su conciencia, respiraba, recuperó el calor corporal y su corazón palpitaba como si nunca hubiese dejado de hacerlo, regresó de la muerte y no como un monstruo sin espíritu.

Se tomó su tiempo para explicarle lo ocurrido y su estado actual, lo abrazó desde el momento que despertó y no lo soltó para nada. Taehyung parecía consternado, pero fue bastante comprensivo y saber que en realidad Jungkook jamás lo traicionó, al menos no para aprovecharse de él, lo llenó de alivio.

—Te amo —No perdió tiempo para pronunciar aquellas palabras que sabía Taehyung deseaba escuchar desde hace mucho. - Me enamoré de ti y la única manera que me aleje de tu lado es que acaben con mi existencia. Estaré junto a ti para la eternidad, Taehyung.

Selló el compromiso besando sus labios y desde entonces jamás se han separado. Huyeron de Rumanía ni bien tuvieron la oportunidad y siguieron con su vida en Inglaterra, podían pretender perfectamente ser humanos comunes, cuidando de no hacer vínculos con las personas como para que estás notaran que no envejecían. Jungkook se encargaba de llevarle sangre cuando la necesitaba mientras Taehyung no fuera capaz de atacar a nadie, a medida que pasaba el tiempo comenzaba a controlar su sensibilidad y lo hacía sin remordimiento alguno.

De vuelta a la actualidad ya se encontraban a bordo del tren que los llevaría de regreso a Inglaterra. Jungkook observaba a su pareja hablar con el empleado que los llevó a los asientos, reía con amabilidad y le estrechaba la mano al desconocido con mucha confianza, rodó los ojos y fijó la vista en la ventana. Taehyung no había perdido su personalidad tan carismática y empática con las demás personas, no entendía el riesgo que había en relacionarse con los humanos y jamás lo haría, ni siquiera era capaz de matar a sus presas, tomaba la cantidad de sangre necesaria de alguien y al siguiente día cambiaba de objetivo para no perjudicarlo.

Era demasiado noble y es por eso que se empeñaba tanto en cuidarlo, si los humanos descubrían lo que era en realidad no tendrían piedad con él, eso lo tuvo más que claro al escuchar cómo se expresaban del "príncipe vampiro" en las calles de su país natal. Las personas eran asquerosas y peligrosas, cuando se enfrentan a algo desconocido sólo piensan en destruirlo por temor.

Taehyung cerró la puerta del camarote una vez se despidió y se lanzó a su costado.

—Las vías están despejadas hoy a pesar de ser temporada alta. Al parecería será un viaje rápido —Comentó.

—¿Te lo dijo tu nuevo amigo? —Preguntó Jungkook sin apartar la vista de la ventana. Escuchó a Taehyung reír antes de que lo abrazara y se subiera a la mitad de su cuerpo.

—¿Estás celoso? — Lo escuchó hablar contra su mejilla y volteó.

—No seas tonto. Sabes lo que opino sobre los huma... — Taehyung lo besó sin previo aviso y le miró burlesco. Suspiró ya sabiendo que sería imposible que el contrario lo tome en serio. Lo abrazó para que quedara completamente sobre él y Taehyung se acomodó complacido con las rodillas al costado de su cintura y reposó la cabeza en su hombro.

— ¿Sentiste nostalgia al regresar al pueblo?

—No —Respondió —. Ni siquiera luce igual que antes, ahora es una trampa para turistas.

—Yo le tengo un cariño especial —Dijo —. Intenté buscar en mi mente recuerdos agradables fuera del pueblo y no tuve éxito. Creo que antes de conocerte era un cascarón vacío. El doctor Dragomir tuvo razón en lo que dijo.

—El doctor Dragomir te hubiera asesinado si aún conservara su fuerza — Taehyung rió y negó con la cabeza.

—Siempre viéndole el lado positivo a todo. Pero, ¿no estoy muerto ya?

El silbato del tren avisó la partida y este Comenzó a andar sobre los rieles. Se mantuvieron en esa posición ambos mirando fuera de la ventana como la estación iba quedando atrás. Jungkook alzó una mano para acariciarle la mejilla y luego inquirió:

—¿Nunca me guardaste rencor por haberte convertido en esto? Te arrebaté de tu vida y de tu familia sin saber si estabas de acuerdo.

—¿Te habrías detenido si te lo hubiera pedido?

Jungkook movió la cabeza de un lado a otro. Fue honesto, su plan desde el principio era llevarse a Taehyung así estuviera en contra de su voluntad por eso nunca le dijo una palabra, no le daría la opción de negarse y de escapar.

—No lo habría hecho de todas formas. Ya no podía vivir sin ti —Admitió—. No me arrepiento de nada, Jungkook. Tuve que morir para darme cuenta que nunca había vivido en realidad. La mayoría de las personas nacen para tener una existencia normal y luego morir, es agradable saber que ese no era mi destino.

Era usual que Taehyung hablara demás y escucharlo decir cosas como aquella era un deleite para los oídos de Jungkook. Tomó su mano izquierda y le besó los nudillos.

—Te amo —No era de muchas palabras y sabía que al contrario le encantaba cada vez que decía aquello, era su manera de hacerle saber que todos los sentimientos que le profesaba eran recíprocos.

Corrió la persiana cuando el sol salió de entre las nubes y los iluminó a través del vidrio. Ninguno tenía idea de qué tan larga sería su existencia, o que les deparaba la eternidad, sólo tenían seguro que lo afrontarian juntos y cuando llegara el fin de uno el otro lo acompañaría. 

Fin.

Tal vez.

Síganme en mi cuenta respaldo: thirstxe

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro