23: Vacío
―Yo... no entiendo qué paso.
―Ese idiota está enamorado de ti, aunque creo que ni siquiera él lo sabe aún.
xSouh
Jaula: Kago no Tori no Juin
Capítulo 23: Vacío
―Eso no puede ser...
―No creo ser la persona correcta para hablar de los sentimientos de los demás, Sakura. ―le dijo el Uchiha, su voz, aunque profunda, parecía mucho más plana, como esa calma que venía después de la tormenta.
―¿Todo será siempre tan complicado? ― preguntó, llevando sus manos a la cara para cubrirse, tapando sus ojos perla y sabiendo que, si quería, podría ver a través de su propia carne.
―Yo espero que no. ―admitió Sasuke, dejándose caer en la silla de su escritorio.
Entre todas las confesiones, había olvidado decirle que contraería matrimonio en los próximos meses, ahora eso parecía ser solo un pequeño contratiempo entre todas las revelaciones que habían tenido. Itachi le dijo que él fue parte importante en su secuestro, pero cuando ella le reveló todo lo que pudo -por supuesto que no pasó por alto los pequeños silencios llenos de duda que tenía cada pocas oraciones, y no la podía culpar- todo se volvió más negro.
En tantos momentos de su vida envidió la libertad que parecían tener sus compañeros de equipo, pero él nació como segundo hijo de la familia principal de un clan noble, sin los beneficios que traían ser el heredero, aunque con un paquete gigante de obligaciones, pero era todo lo que conocía desde que tuvo consciencia.
También pensó que Naruto era un idiota por querer ser Hokage. Sasuke podía ver todo lo que su padre llevaba sobre la espalda al hacerse cargo de un clan, ahora, querer eso multiplicado por diez sonaba como irse a meter a la horca uno mismo, pero podía comprender la necesidad sobre la que estaba plantada la meta de su amigo.
Sakura era otro mundo, viniendo de una familia prácticamente civil y sin expectativas sobre su desempeño ninja, nadie que le exigiera la realización correcta de un jutsu antes de poder pronunciar las palabras de forma correcta. Quizá su destino se selló cuando fue puesta en el mismo equipo que Naruto y él mismo. ¿Hubiera estado obligada a convertirse en la kunoichi que era, si fuera parte de un equipo de bajo perfil?
Pero los dados habían sido lanzados, y aquí estaban los tres.
De forma curiosa, fue el niño del loco sueño de convertirse en Hokage el único que se mantenía en su camino.
―¿Estas bien, Sasuke? ― interrumpió sus pensamientos. ―Tus ojos cambiaron...
―No te preocupes por eso...
―Supongo que no se me permite revisarte. ―suspiró la Haruno, sin olvidar el pequeño detalle sobre lo territoriales que eran los Uchiha con sus ojos, y sin una causa real de vida o muerte, no podía hacer un chequeo a su compañero de equipo.
―Creo saber lo que pasó, y me gustaría que se mantuviera en secreto el mayor tiempo posible. ―le pidió. ―Deberías de ir a buscar a Hyuuga, los hombres hacemos cosas estúpidas cuando estamos enojados.
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―Adelante, Itachi-san. ―habló Hakate Kakashi, sentado en su oficina y sin despegar su vista del informe que estaba leyendo. Tantos años perfeccionando su lectura en cualquier momento sirvió de algo, aunque tristemente la misión C de un chunnin promedio no era nada comparada con los libros del gran Jiraya.
―Buenos días, Rokudaime-sama. ―Saludó el Uchiha, dando también un pequeño asentimiento a los dos ANBU que respaldaban al Hokage, identificándolos como viejos conocidos de su tiempo en las Black Ops.
―¿A qué debo el placer de tu visita, Itachi-san? ―preguntó el hombre, volteando a verlo por primera vez, si se había tomado la molestia de acudir sin una cita previa, esperaba que fuera algo importante.
―Hay un asunto del que me gustaría encargarme personalmente. ―comenzó el pelinegro, entregándole un rollo de pergamino con el sello roto. ―Uchiha Sasuke y Haruno Sakura tuvieron un encuentro con Orochimaru en su última misión, y al parecer, el sannin está tomando una tendencia a hablar de cosas que esperábamos, se mantuvieran en secreto.
―¿Por qué justo en este momento? ―quiso saber el Hokage, la excusa que le dio parecía vacía, Orochimaru siempre había sido un ferviente orador, usando las palabras a su favor para revolver la mente de sus contrincantes, eso no era nuevo.
―Porque estamos en un momento tenso entre los clanes principales, muchos aún no aceptan la conveniente situación de Haruno-san con los Hyuuga. ―inició, cuidando sus palabras. ―Orochimaru siempre ha querido a un Uchiha, ya ha revelado su interés en Sasuke, y aunque no creo que abandone la aldea, su lealtad al clan no es precisamente fuerte.
―¿Planeas acabar con Orochimaru tu solo?
―Necesitaré un hombre para hacerse cargo de su compañero. ―dijo, entregando un segundo pergamino con su solicitud de misión. ―Esperaba que se autorizara a Hyuuga Neji como mi compañero.
El Uchiha sintió la mirada del único ojo visible sobre él, estaba siendo estudiado y lo sabía.
Ahí, parado frente a su Hokage, no podía olvidar que el hombre también fue considerado un genio en su época, era el hijo de una leyenda y fue entrenado por otra; escaló en las filas tan rápido como él mismo y perdió a tantos más.
―Misión autorizada.
Itachi asintió, dando media vuelta y caminando a la salida.
Hyuuga Neji regresa vivo
Escuchó antes de que la puerta se cerrara.
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―Hinata, ¿has visto a Neji? ―preguntó Sakura cuando volvió al complejo Hyuuga.
Había buscado al castaño por toda la propiedad, incluyendo los bosques donde normalmente entrenaban, pero no parecía estar en ningún lado, incluso utilizó su dojutsu, pero no lo encontró en ningún sitio.
―Salió de misión, hace menos de una hora vino a avisarle a oto-sama que saldría de la aldea.
―Pero... ¿No dijo en cuánto tiempo volvería?
―La misión no tenía fecha establecida de regreso. ―susurró la pelinegra.
―Gracias, Hinata.
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