Boutique: El gastador ahorrativo
En cuanto Charleen se había marchado, Valentino cerró la puerta con tal de que aquella visita no volviera, cerró las cortinas, para ocultar su vergüenza.
Ahora la casa parecía uno de esos baños de vapor (temazcal) pero con la diferencia de que el ambiente era sumamente frío. En cuanto pudo, se armó de valor para asegurarse de que no había pasado a mayores.
—Vic ¿Estás bien?—
Se acercó dócilmente para no romper la fragilidad de la niebla.
Pronto distinguió entre la misma, el pequeño ovillo sonrosado en el que se había convertido su hermano, sentado en posición fetal dejando descansar su cabeza sobre sus piernas.
La piel de Víctor parecía un pedazo de carne medio cruda en algunas partes y sobrecosida en otras. Pero había algo que a ambos los dejó sin aliento.
—Vic... Mira, tu brazo derecho...—
Al obedecer, Víctor tuvo que parpadear un par de veces para asegurarse de que eso no era una ilusión frente a su vista.
En su brazo derecho plasmado como pintura fresca en lienzo, en tono rojizo, un patrón similar a las ramas de un árbol, trepaba y se extendía por todo su brazo hasta su espalda.
—¡¿Qué?!— suspiró atónito — Ahora tengo un... ¿un tatuaje?—
Se preguntó con cierto asombro.
—No— corrigió Valentino, reduciendo distancia para analizar a detalle —más bien creo que es una marca de Lichtenberg, he leído sobre esto antes. Seguro fue causada por el impacto con el relámpago que tuviste...—
—¿Marca Li-laiten-burger?... ¿y eso es malo?—
Con solo escuchar el nombre, a Vic se le encrespó la piel, si no podía pronunciarlo bien a la primera, seguro era terriblemente malo, pensó.
Val solo miró de reojo a la puerta con el temor de ser sorprendido por su abuela en cualquier momento e inmediatamente regresó la vista a su desconcertado hermano, reflejándole sus miedos a través de un par de lágrimas que brotaron de sus cuencas.
—¿Val? ¿Qué sucede?—
Víctor sabía que Val a veces era un llorón, pero ¿Por qué lloraba esta vez?
—He sido un hermano terrible ¿no es cierto?— sollozó.
Víctor contempló el desastre que lo rodeaba, esta vez no estaba orgulloso de ello. Su primer instinto era culpar a Val por lo ocurrido, pero esta vez algo lo detuvo. Su hermano estaba frente a él, de rodillas, devastado.
Normalmente, Valentino lloraba por las cursilerías de sus frecuentes lecturas o las aburridas películas mudas que tanto disfrutaba, pero esas lágrimas eran diferentes a las de ahora. Aun sin una respuesta clara, Vic decidió tomar la palabra.
—¿Val? Solo estoy un poco adolorido... es todo—
Era la primera vez que esa vocecita chillona sonaba tan apagada. Con una pizca de disgusto que rayaba más en tristeza añadió:
—Cosas como estas no pasarían si quizás tuviera un poco de más de... libertad, sabes?—
—¿Libertad, dices?— Se lamentó el mayor —A veces es lo mismo que me gustaría tener, al menos por unas horas—
—¿Pero de qué hablas? Tú eres el hermano mayor, tú no tienes que estar obedeciendo tontas reglas—
—¡Claro que las sigo!—
—Eso es porque eres un aburrido y un pesado. Si solo te atrevieras a no ser tan sumiso por una vez...—
—No, Vic. Lo hago por que me preocupan. Crees que es fácil solo porque tú no las sigues, pero...
¿Alguna vez has pensado que no es justo cuando alguien más hace algo malo... y tú eres quien paga por enmendar su error?—
—Creo que tienes razón...—
Dejó reposar su cabeza sobre el hombro del mayor, quien con gusto comenzó a apapacharlo.
—Yo... Lo siento tanto Vic, creo que me dejé llevar por el sentido de responsabilidad.
Se supone que no debería estarte contando esto, pero la abuela me pidió que no te quitara los ojos de encima hasta la noche y entiendo porque, pero a veces... agh
Es solo que a veces me gustaría que no fueras tan... tan—
—Escupe lupe. ¿Travieso?—
—Supongo que esa es la palabra más suave...—
—Soy lo suficientemente grande como para cuidarme por mi cuenta ¡y lo sabes! mis problemas son míos ¿No?—
—Lo sé, pero eso no me garantiza que pases al menos unas horas sin meternos en algún lío.
la responsabilidad de tus actos siempre recae sobre mí.
Pero, aunque me duela admitirlo, todo este desastre es mi culpa y supongo que hay que arreglarlo otra vez...—
Entonces con delicadeza lo cargó y lo colocó sobre un montón de toallas extendidas sobre el sillón.
—¿Sabes que Vic? Esta vez va todo por mi cuenta—
—Gracias Val, eres un buen hermano—
Ahí fue cuando las lágrimas regresaron, pero se fundieron en un abrazo fraternal, con Val, estrechando con fuerza a su pequeño hermano, dibujando su enorme sonrisa. Vic se sentía algo extraño, era reconfortante tener esa clase de apoyo, e incluso comenzaba a sentirse culpable de la poca paciencia que solía tener con Val, no obstante, para no hacerse el muy blando, interrumpió aquel abrazo al mirar de reojo la fuente y como esta se iluminaba con un destello de luz azul ¿Era su aturdida mente jugándole una mala pasada?
—¿Oye Val? No estoy muy seguro de lo que pasó, pero me parece que no nos conviene que la abuela se entere de lo que sin querer provocamos...—
—Lo sé, pero no me siento bien ocultándole cosas. Además ella seguro se daría cuenta—
—Val ¿No crees que la abuela también nos ha estado ocultando cosas?—
—A veces hay cosas que no nos conviene saber Vic, al menos no ahora. Ya sabes cómo es, ella tiene ese raro sexto sentido, si quisiéramos mentirle, tarde o temprano se daría cuenta—
—No lo creo, ella no puede ver, al menos no preguntaría por mi marca—
—Pero cualquiera que pueda verte, le diría—
—Rayos... y hablando de eso ¿me puedes explicar qué pasó con mi ropa?—
Preguntó Vic cayendo en cuenta de su semi desnudez, algo perturbado tratando de recordar con claridad. En un chispazo:
—No me digas que Charlene...— y sin completar la frase jadeó perturbado —¡Me lleva la... NO!—.
Valentino no le dio mucha importancia por quedarse inmerso en sus pensamientos tras la primera frase de Vic ¡Las piezas se habían acomodado!
—¿Val? ¿Me escuchaste? ¡Responde! ¡VAL!—
Se alteró el pequeño, jalando de la camisa a su hermano mayor y zangoloteándolo como pudo sin moverlo mucho realmente. Valentino saliendo de sus elucubraciones contestó con la mente clara.
—Eso es... ¡Si usaras algo que te cubriera el brazo, nadie notaría la marca! y creo conocer el lugar indicado—
Dijo Val corriendo de un lado a otro de la casa, buscando su bicicleta, y un par de cascos, para emprender el viaje.
—Solo por ahora, cúbrete con esto—
—¡Mi sabanita!— Exclamó Vic abrazando su cobertor, posteriormente usándolo para cubrir su cabeza y sus hombros, enrollado como un tamalito.
—Creí que la extrañarías, ahora ven, vámonos—
Una vez más lo cargó sobre sus hombros y adaptó un salvavidas atado a la bicicleta para allí a depositar a Víctor. Una vez que ambos tenían los cascos puestos, pedaleando con fuerza, Valentino se dirigió a la parte norte de los canales tan rápido como pudo. Frenó justo al frente de una de esas cadenas de ropa de marca, era un edificio blanco altos ventanales transparentes desde donde se observaba un montón de maniquíes vestidos todos con ropa del mismo color y con el mismo logo. La tienda Supremo.
—¿Oye Val, no nos habían vetado de Supremo?—
—¿Y quien dice que venimos a Supremo?—
Justo al otro lado de la acera, al frente de la tienda, había un pequeño edificio verde, lleno de estantes con ropa colorida y algo extravagante, en la parte superior un letrero que decía "Boutique El gastador ahorrativo"
—¿Una tienda de segunda mano? Creí que adorabas Supremo—
Comentó Víctor contrariado por la decisión de su hermano, quien solía ser muy quisquilloso con temas de ropa y etiqueta.
—Digamos que hace tiempo aprendí que la marca no lo era todo. Ven quiero que conozcas a alguien—
—Val, bienvenido a tu tienda de segunda mano de confianza ¡Oh! y traes a un invitado ¿cuéntame a quien tengo el honor de conocer?—
Saludó enérgicamente la persona detrás del estante de ventas mientras confeccionaba lo que parecía un pantalón.
—¡Soy Víctor! el medio hermano de Val, mucho gusto... ¿señor?... ¿señora?—
Vic no sabía como dirigirse ante la apariencia andrógina de aquel individuo, tenía las pestañas delineadas, lucía su cabello lacio hasta los hombros, su voz era masculina y su rostro tenía rasgos tanto finos como toscos pero eso no le importó tanto como el par de colmillos que sobresalía de sus labios delineados de negro.
—...¿Vampiro?—
Valentino ante ello solo reprendió a su hermano —Vic, no seas grosero con Xipe—
—¿Xipe? Ay perdón... no quería que usted eh...—
—No te preocupes pequeño, Xipe, solo llámame Xipe—Expresó sin preocupación alguna, despeinando la cabellera del menor —En cuanto a mis colmillos, es algo genético, la sangre ya no cubre mis necesidades principales, de vez en cuando se me antoja, pero prefiero tomar agua de coco frío —
Sonrío divertido al ver las expresiones horrorizadas de ambos niños, para posteriormente aclarar que solo era una broma suya.
—Verás, Xipe necesitamos tu ayuda para cubrir algo—
—¿Cuál es el problema, cariño? —
Vic retiró la sabana, dejando ver el "tatuaje" que ahora tenía, Xipe la reconoció de inmediato.
—Es la marca de ...— Quedó atónito analizando detenidamente
— ¡No había visto otro caso igual al tuyo en años!—
Con entusiasmo, Xipe corrió de un lado a otro de su boutique recolectando distintos retazos de telas turquesas y otros tonos azules.
—Debería diseñarte algo adecuado y especial para tí ahora mismo—
Con cinta métrica en mano, hizo que el pequeño Vic se levantara y extendiera sus brazos
— Déjame tomar tus medidas, aquí, aquí y aquí. Ahora dame unos minutos—
De inmediato, Xipe entró a su taller de confección al final del corredor de la tienda, Vic intentó asomarse de reojo por curiosidad.
—¿La puedes hacer como un traje de luchador? ¡Oh, oh! y que también tenga una másc...—
Xipe cerró la puerta de golpe, dejando al chico hablando solo.
Vic solo se rindió y soltó un suspiro, volteando a ver a su hermano, Val sonreía nervioso acercando sus pasos a la salida del local.
—Lo siento Vic, pero debo terminar de limpiar el desastre antes de que regrese la abuela. Quédate tranquilo. Estás en buenas manos—
Se fue.
Vic solo se cruzó de brazos.
Ahora estaba solo... de nuevo
※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※
Volviiii
Lamento haber demorado, pero estuve pensando mucho en que rumbo darle a esta historia y ya pronto verán los resultados, saludos ✨
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro