Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo Veintiuno


Levi y Avery estaban sentados en un mueble de su casa asignada en la villa Ruhiana, esperando que el resto del equipo volviera de sus paseos para aclarar sus pensamientos.

Recordaban lo ocurrido, porque ya habían tomado una elección.

Ya que luego de ver la cuna, Sarah corrió hacia el bosque asustada, mientras era seguida por su hermano después de dejar en claro que necesitaban tiempo.

El resto de los jóvenes se quedaron para escuchar la explicación del Lekh que ya no era puma.

—Podría decirse que nacemos de los arboles —bromeó Kuger.

El silencio que siguió a sus palabras le indicó que no era momento de ello, carraspeó incómodo.

—Nosotros no nacemos de una madre como ustedes —Empezó a narrar—. Conceptos como "papá" y "mamá" no existen aquí, porque lo único que hemos tenido siempre son nuestros compañeros Ruhianos, son nuestra versión de familia —siguió—. ¿Entonces de dónde venimos? Es algo más complejo que un árbol que produce bebés.

Se acercó al árbol y apoyo su frente en el tronco, luego le dio un beso.

—Boymo —nombró—. Es el dador de vida, este árbol es el corazón de nuestras tierras, todo el amor y sentimientos del mundo están condensados dentro de él, para dar equilibrio —explicó—. Cuando dos criaturas de nuestra especie se entregan al amor y pasión, no existe tal cosa como un embarazo, una pareja entrega su decisión de crear vida cuando se consideran listos, ya que nunca tendrán un hijo al cual criar como la tierra, simplemente será su regalo energético para Ruh.

Los jóvenes escuchaban atentos.

—Esa energía viaja por las raíces de Boymo y llega a su centro para formar a un Ruhiano, que nacerá cuando esté listo —contó—. No hay un tiempo de gestación como en la tierra, por eso los Lekh somos los encargados de cuidarlo, así podemos recibir las nuevas vidas cuando sea el momento.

Señaló a la criatura que sostenía él bebe contra su pecho.

—Cuidamos de los pequeños hasta que tienen edad de pasar por el ritual, de decidir a qué territorio quieren pertenecer, porque somos los más capacitados para ello.

Era una información impactante.

Alicia se alejó diciendo que quería explorar el terreno, pero ellos sabían que necesitaba estar a solas después de ver a tantos niños, que le recordaban su pasado.

Blaz observó fascinado al árbol y preguntó si podría conocer más información. Mientras se iba con un grupo de Lekh que los instruían, Kuger se acercó a ellos.

—¿Fue demasiado? —preguntó.

—Los humanos no estamos preparados para recibir tanta información de golpe, los sistemas reaccionan distintos en cada ser, pero es abrumador —contestó Avery.

—Si nos dejaramos llevar por cada revelación, hubiéramos huido hace tiempo —añadió Levi.

La joven asintió de acuerdo. Ellos tenían una mente más compleja por la información aprendida durante años.

—Lo superaran —afirmó convencida—. Volverán para ver todo con nuevos ojos, ella lo hará.

Esto último lo dijo mirándolo directamente.

Levi sonrió y carraspeó al ver el rubor cubriendo las mejillas del Lekh

—Respecto a lo que dijiste la noche de la fogata en el territorio Kayhe —insinuó— ¿La veremos aquí?

Kuger les había confesado que la señora de los espíritus —Hadas como los llamaban los viajeros— quería verlos al llegar a ese territorio.

—No, la verán antes de reunirse con los líderes, le gusta aparecer de la nada.

Eso tuvo sentido para ellos.

Un espíritu d tantos años de antigüedad que tenía como única diversión jugar con los viajeros, especies extrañas para ella, cuando pisaban Ruh.

—También quiero comentarles algo que debí decirles antes.

***

Sarah y Mark tenían la costumbre de encerrarse en una burbuja cuando sentían que algo los dañaba o no podían controlar la situación.

Como ocurría cada vez que los experimentos hechos por sus padres les causaba dolor, tristeza o dudas.

Cuando descubrieron que vigilaban sus avances científicos.

Cuando no los dejaron saber más del exterior.

Cuando descubrieron la verdad de la isla.

Cuando les asignaron su última misión.

Ahora lo hacían al descubrir la forma en que la vida era dada en Ruh.

—¿No crees que tuvimos una reacción precipitada? —preguntó el pelinegro incluyéndose en la decisión de su hermana.

Siempre era así, lo que uno hacia era parte del otro.

—Es lo mejor, con los sentidos tan nublado no habríamos escuchado explicaciones —contestó.

Se encontraban sentados a mitad del bosque, viendo como el viento movía las hojas de los árboles.

—Estás pensando en ellos, ¿Verdad?

Era una pregunta innecesaria, ya que el joven sabía lo que pasaba por la mente de su hermana.

—Ellos no dijeron que miráramos esta dimensión como un experimento —confirmó—. No son seres humanos, jamás estarán a la altura de nosotros —esto último le salió con dudas.

—¿Acaso nosotros no somos un experimento también?

Lo miró con tristeza

—Esto duele —confesó luego de un rato de silencio.

—Lo sé, hermano —coincidió—. Hemos crecido con un pensamiento científico, jamás se nos permitió ver más allá de nuestro propósito.

—¿alguna vez te preguntaste si ese fue escogido por nosotros?

—Creo que era tan normal, que somos tan buenos en ello —dijo con pesadumbre—, que nunca lo cuestionamos por temor a ser castigados.

El joven cogió la mano de su hermana.

—¿Y si ellos estaban equivocados?

—Me lo pregunto mucho últimamente.

Ella apretó su mano devuelta.

—¿Mark? —llamó.

—¿Si?

—Ya tomamos una decisión, ¿Cierto?

—Es lo correcto —confirmó—. Por lo menos lo que nosotros consideramos así.

Sonrieron

—Ya nos haremos cargo de las consecuencias.

***

Después de que Blaz pasó un rato escuchando fascinado las palabras de los Lekh, notó que estaba anocheciendo.

—Debo irme —informó.

—Nos gustaría que volvieras —dijo una mujer Lekh que había estado explicándole.

—Lo pensaré, muchas gracias.

Camino a la casa asignada, estaba sumergido en sus pensamientos, tanto que no notó que estaba siendo observado, aunque la sensación lo embargó antes de entrar a la casa, al voltear no vio nada.

A pesar de que quería alejar todas las posibilidades, y revelaciones de su mente, le era imposible, porque saber que su familia seguía en el exterior de la isla lo tenía intranquilo, de ser su decisión una que abandonara a la humanidad, no se lo perdonaría nunca.

Intentando despejarse entró a la casa,

Lo que vio frente suyo lo dejó impactado.

—¿Están locos? —increpó.

Las palabras abandonaron sus labios sin filtro.

—¿Qué hicieron?

Miró a Avery y Levi que estaban en el sofá.

Sin sus trajes.

No, no estaban desnudos, tenían ropa similar a la de los Ruhianos.

—Kuger nos ha confirmado que no necesitamos llevarlos puestos.

El rubio se acercó con pasos vacilantes después de las palabras del pelirrojo. Era extraño ver su cabello y ojos grises después de lo que parecía mucho tiempo.

Miró a la chica buscando una explicación.

Esta mordió su labio, dudosa.

—La única razón por la que los viajeros presentaron fallas en su sistema después de un tiempo, fue porque no estaban adaptados a las condiciones de la dimensión —explicó—. Cuando volvían a la isla los efectos se mostraban luego de años, es algo que Kuger dijo que no explicaría mejor los lideres Lekh.

—Nosotros que llevamos más tiempo que ellos aquí, estamos adaptados por lo que no pasara nada mientras sigamos en esta dimensión, de volver a la tierra los efectos se verían reflejados en muchos años —completó el líder.

—¿Por qué? —Fue lo que salió de los labios del rubio en medio de su confusión.

—La explicación compleja no le correspondía decirla al Lekh —comentó la castaña.

El joven de la cicatriz la observó intensamente, a esos ojos verdes profundos que contenían muchos sentimientos, comprendió lo que pasaba, supo la respuesta a su siguiente pregunta antes de hacerla.

—¿Simplemente le han creído?

—Si quisiera que algo malo nos pasará, no los habría salvado.

Blaz sabía que tenía razón, temía poner en palabras lo que realmente le preocupaba, pero se dijo que los secretos no era algo que se permitiría de nuevo

—Ustedes ya decidieron —acusó.

—Sí —confirmó Levi.

Negó indignado.

—Ha sido consciente, creo que es lo mejor —confesó Avery.

—Lo han hecho de nuevo —protestó—. Han decidido sin nosotros.

La joven se llevó una mano a la cara.

—Esta decisión le corresponde a cada uno —aclaró—. No podemos influir ni ordenar sobre ella.

—Debimos hablarlo todos.

Estaba realmente dolido.

—Si lo hacíamos, no encontraríamos respuestas inmediatas, simplemente lo ignoraríamos hasta el último momento.

El rubio comprendió que lo que le dolía no tenía que ver con que cada uno tuviera la oportunidad de decidir, estaba de acuerdo con ello.

Lo que le molestaba es que ellos estaban haciéndolo de nuevo.

Tomar sus decisiones juntos.

Y después avisarles a ellos.

Le molestó ese sentimiento que nublo sus sentidos.

—Está bien —dijo al fin—. Yo lo pensare, pero ustedes ya no pueden dar marcha atrás.

Los miró intensamente a pesar de que no se notaba por la máscara, antes de mascullar.

—Cuando se quitaron los trajes decidieron que no volverían a vivir en la tierra nunca más.

***

Alicia observaba nostálgicamente a los niños y jóvenes Ruhianos que iban de un lado a otro dentro de la residencia.

Con la explicación sobre cómo funcionaba la vida allí no pudo evitar preguntarse, que hubiera pasado con ella si las cosas en la tierra fueran similares, tal vez nunca habría tenido una familia a la que llorar después esta muriera.

—¿Vale la pena sufrir tanto por haberlos tenido poco tiempo? —susurró

Vio como un par de jóvenes jugaban entre sí, libres de hambre, dolor, ataques y sufrimiento, ella más que nadie sabía todo lo que pasaba en las zonas de la tierra, el dolor y sufrimiento, el declive del mundo.

Para ella la tierra estaba perdida, todo por culpa de los humanos.

—¿Quiere hablar de lo que pone un semblante tan amargo? —dijo una voz a su lado—. Es bueno sacar las preocupaciones y desahogar las penas del corazón.

Era el Lekh de los tatuajes verdes que la observaba preocupado.

—¿Crees que los humanos no podemos entender la forma en la que funciona tu mundo? —Evadió su pregunta.

Este la observo con obviedad y reprimenda. Ella rio con amargura.

—Las cosas en la tierra son tan diferentes de aquí —dijo al fin.

—Lo sé, señorita —confirmó este—. La visite alguna vez.

La morena rio sin sorprenderse.

—Debió ser hace años por que tu lenguaje es muy educado —notó—. Casi pareces Avery.

El Lekh volvió a observarla con insistencia. Este no estaba allí para escuchar bromas, así que la mujer le dio lo que quería.

Lo que en el fondo ella necesitaba.

—Después de la guerra ambiental, el mundo se dividió en sectores —comenzó—. El poder político salvó a muchos, pero quienes eran personas promedio no tuvieron esa suerte —Hizo una pausa— ¿Estás seguro de que quieres escuchar la historia de una externa que sobrevivió por suerte?

Este asintió, animándola a seguir.

—Mis padres eran descendientes de personas comunes, con una vida promedio en la tierra, no eran ricos, pero tampoco pobres —Su vista estaba perdida en los jóvenes riendo frente a ella—. Se enamoraron en medio de las consecuencias de una guerra, y las batallas que le siguieron a esta. El amor puede con todo, decían —Había burla en su voz—. Como jóvenes estúpidos que eran no pensaron a futuro, mi madre quedo embarazada al poco tiempo, porque ya no quedaban métodos para evitarlos, la gente no se preocupaba por la sobrepoblación.

» De la unión de ese amor nací yo, hija de piel trigueña que se fue oscureciendo por el sol de mi lugar de nacimiento, ojos oscuros como el hombre que me dio la vida y una actitud desbordante otorgado por ambos. Éramos felices dentro de lo que podía, porque nos amábamos, pero teníamos muchas carencias y los ataques entre países eran cada vez más agresivos. Mi madre enfermó, nunca dijo nada hasta que se enteró de que esperaba otro hijo... Una hermosa bebe de piel canela que murió dando a luz. Yo tenía diez años en ese entonces, aunque comprendía el concepto de la muerte ya que era común en esos días, nunca creí que le pasaría alguien cercano.

Sintió una mano en su hombro y volteó a verlo agradecida, tenía un nudo en la garganta.

—Mi padre enfermó al tiempo que ella, pero nunca dijo nada. Él solo trabajo y trabajo hasta su muerte, para dar lo mejor que podía a sus chicas —Esbozó una sonrisa triste—. Pasó cuando tenía 12 años, no fue por su enfermedad, fue por un virus que contrajo en su trabajo. No pudimos despedirnos de él.

Suspiró agotada.

—Era una niña a cargo de un bebe, mi dulce hermanita de dos años. Pasamos tiempos difíciles, pero procure darle lo mejor, la cuide con mi vida —Lagrimas empezaron a rodar de sus ojos—. Porque ella era eso, mi luz, mi propósito en medio de tanto dolor, yo debía protegerá a toda costa. Empecé a aceptar trabajos arriesgados, exploraciones, la dejaba en nuestro poblado de ese entonces a cargo de una dulce señora que no tenia familia, era un beneficio mutuo. Pero un día...

Rompió a llorar de forma que consideraba vergonzosa, si no tuviera la molesta mascara se secaría las lágrimas.

—A mis veinte años, mientras estaba en un trabajo lejos, atacaron el lugar, robaron, mataron, mutilaron, violaron y masacraron sin discriminación —Contó luego de reponerse un poco—. Llegue unas horas después de este, porque estaba buscando un regalo para su cumpleaños —rio entre lágrimas—. Pude salvarla o morir con ella, pero yo estaba buscando un estúpido regalo.

Se alejó de la pared en la que estaba recargada.

—Tenía diez años, solo diez años —reiteró con la voz rota—. Mi Luz, mi pequeña hermana estaba tirada sobre la cama con marcas de agresión, un brazo mutilado y el rostro quemado. ¿Te parece eso justo?

—Es una crueldad, señorita.

—De las peores, después de eso yo dejé de creer en los humanos, me perdí, ya no tenia esencia, ni motivos para seguir viviendo, más que la venganza —continuó—. Hasta que la conseguí, di con el grupo que lo hizo y los mate a todos con mis propias manos.

Su voz estaba cargada de odio.

—Lo volvería hacer, no me importa volverme una asesina para acabar con esas escorias —confesó—. Salve a otro pueblo lejano al mío de ellos, es allí donde estuve viviendo antes de ir a la isla. Esas personas dependían de mí, ancianos, niños, jóvenes. Estaban desprotegidos y tenían pocas posibilidades de sobrevivir, los volví mi distracción hasta hallar un nuevo propósito.

Miró al Lekh.

—Venir a esta dimensión, descubrir que hay aquí y decidir si valen la pena más que los humanos, a pesar de ser una, se volvió mi propósito.

—¿Tiene una respuesta a eso?

—Es obvia, querido Lekh —pensó un momento— ¿Cómo te llamas?

—Atler.

—Lindo nombre —dijo—. Luz, así se llamaba.

—Muy acorde —acotó.

Luego de esa charla, donde la mujer pudo soltar un poco de la carga amarga que llevaba consigo volvió a la casa que les habían asignado, era de noche.

Entró y esuchó las palabras de Blaz antes de que se retirará a una habitación.

—¿Así que podemos quitarnos estos trajes? —inquirió.

Sus amigos la miraron, asintiendo.

Levi le explicó lo dicho por Kuger y le dio la posibilidad de decidir.

La mujer bufó divertida.

—Es una ofensa que me pregunten —dijo mientras se quitaba la máscara—. Que bien sienta el aire.

No tuvo que pensarlo como ellos antes de hacerlo, porque en la tierra no quedaba nadie para ella, estaba cansada de dar y esperar encontrar un propósito.

Ella lucharía hasta el final por el lado que considerará correcto.

En este caso, era en lo que sus amigos creían.

Y que sus ojos confirmaron.

—Estoy cansada de llevar este traje pegado —bromeó—. ¿Dónde está mi ropa? Aquí tienen unos diseños geniales.

Avery fue a buscarla, se la entrego con una mirada de agradecimiento por su confianza.

—Dejen esas caras largas, ya sabemos que hacer, solo queda actuar.

***

No se vayan, hay doble actualización.

dedicado a una chica que ha estado desde el principio <3 

Gracias por leerme. 

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro