Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo Quince


Todo estaba oscuro, hace mucho tiempo no experimentaba algo así, sentía una asfixiante privación de sus sentidos, era tan horrible como estar encerrado en una caja que no podía abrirse, por más que intentaba aplicar técnicas para mantenerse cuerdo no podía tranquilizarse, se estaba hiperventilando.

Se sintió morir por un instante, su mente estaba tan nublada que ni siquiera recordaba porque estaba luchando, hasta que lo sacaron de allí. Durante un tiempo pudo escuchar movimientos arriba, alguien tiraba paladas de tierra, después de un rato esa persona quitó la tapa que lo encerraba.

Al incorporarse se dio cuenta de que el lugar donde estaba era un ataúd que había sido desenterrado y sintió ganas de vomitar, pero decidió concentrarse en mirar a quien lo había liberado, se sorprendió porque no veía a esa persona hace días, creyó que estaba alucinando.

Era Avery.

—¿Qué haces aquí? —preguntó con la voz rasposa.

No obtuvo respuesta.

En lugar de eso la chica empezó a caminar hacia el bosque, Blaz la siguió por inercia a pesar de que quería abrazarla o hacerle muchas preguntas. Estaba realmente aliviado de verla viva, pero ella continuaba callada.

—Avery —llamó inquieto.

La chica no le contestó, empezó a desesperarse por su silencio, así que la alcanzó y sujetó del brazo para que lo viera. Se arrepintió al instante de hacerlo porque al girar pudo ver unos ojos amarillos es su rostro. Fue hasta ese momento que se dio cuenta que ella no llevaba el traje ni su mascarilla.

La soltó asustado, mientras retrocedía de la impresión.

Lo siguiente paso muy rápido, un momento era la agradable castaña que tanto le gustaba y al otro era una bestia hambrienta que parecía burlarse de él, sus fauces estaban abiertas, cubiertas de saliva. Toda su presencia causaba terror.

Se echó a correr por instinto, solo duro unos pasos hasta que notó que el animal no lo seguía. Este se dirigía a otro lado, el rubio no pudo evitar seguirlo, aunque sabía que estaba mal, no tenía control de su cuerpo.

—¡No! —exclamó impactado, sin creer lo que veía.

La escena que se desarrollaba ante sus ojos era grotesca, la criatura tenía sus garras manchadas de sangre, de su boca sobresalía la parte inferior de una persona, mientras que las otras estaban mutiladas en el suelo, pudo ver la cabeza de la que suponía estaba en su boca.

Gritó aterrado.

Era su familia, sus padres y hermano muertos, mutilados y agonizantes. El bosque estaba lleno de sangre, sus rostros tenían marcados la expresión del terror, del sufrimiento.

Esta vez sí vomitó, cuando devolvió lo que no había comido, empezó a murmurar como un loco salido del manicomio la misma palabra.

—Imposible.

Estaba viviendo una pesadilla.

***

Llevaba toda la noche de guardia, calculaba que faltaba un par de horas para el amanecer, el ambiente estaba calmado y ninguna bestia los había atacado, concluyó que no lo harían hasta al amanecer, lo que la llevaba a sospechar de tanta calma.

Rumi observó a sus compañeros, Blaz y Sarah estaban dormidos profundamente, pero tenían expresiones intranquilas en sus rostros, como si tuvieran un mal sueño.

Entonces ocurrió.

Sarah gritó desgarradoramente entre sueños, la mujer pudo escuchar quejidos agónicos que apuntaban a una sola persona, su hermano. No tardó en deducir que tenía una pesadilla, pero decidió pasarlo por alto, ella más que nadie sabía el vínculo que los mellizos tenían, así que no le era extraño que esta estuviera afectada por la lejanía entre ambos.

De todas formas, al reconsiderarlo pensó en despertarla, no quería alertar a las criaturas de ese lugar. La científica estaba siendo muy ruidosa.

—Sarah —llamó con fuerza, esta no reaccionó, mientras acercaba para sacudirla, otra cosa la detuvo.

Fue el grito de Blaz.

Era desgarrador, como solo lo haría alguien al ver algo atroz.

La mujer quedó paralizada un momento.

Sus compañeros empezaron revolcarse desesperados mientras seguían gritando, llorando y suplicando, todo a la vez. Supo en ese momento que no podía ser una coincidencia que ambos tuvieran sueños vividos. Intentó despertarlos sacudiéndolos, gritándoles, nada funcionaba.

No tuvo más opción que aplicarles una inyección de adrenalina.

Vio como ambos abrieron sus ojos asustados, aún estaban en la neblina de sueños, no distinguían la realidad, lo que Rumi vio allí fue suficiente para que un escalofrió recorriera su cuerpo.

Sus miradas transmitían terror puro. Espero pacientemente a que reaccionaran, mientras tenía sus instintos activos a cualquier posible alteración del ambiente.

—Fue un sueño —dijo la pelinegra como si no se lo creyera.

—Una pesadilla —masculló el rubio—, ese es el termino correcto.

Mientras la chica suspiró aliviada, el hombre apretó sus puños con enojo. Aunque la asiática quería preguntarles sobre ello, se resistió porque sabía lo absurdo que sonaría.

—¿Tan realista fue? —interrogó sin hallar nada más que decir—, es decir, sus reacciones fueron muy... desesperadas.

—Sí —murmuró la chica con sus ojos llorosos.

El hombre de la cicatriz se levantó y empezó a caminar de un lado a otro, desesperado, sus compañeras lo observaron. Se detuvo de repente, después giró hacia la única que podría contestar sus dudas.

—¿Las bestias atacaron en la noche? —preguntó al notar el ambiente tranquilo.

—No, estuvieron calmadas, supuse que dormían.

Al recibir esa respuesta apretó sus puños.

—No fue una casualidad.

La mujer asintió, eso podía significar que no necesitaban hacerlo por motivos externos, los sueños eran la respuesta más cercana.

—Probablemente estas pesadillas sean inducidas por el entorno.

La pelinegra volteó a verla asustada.

—¿No podremos dormir?

—Supongo que no, a menos que quieran nuevas pesadillas —expuso mientras pensaba una forma de salir de allí sin dormir para reponer energías.

No existía ninguna.

***

Llevaban tres días sin dormir.

Los efectos se estaban notando cada vez más, los viajeros estaban cansados, torpes y sus pensamientos confusos, sumándole el mal humor de la falta de sueño.

—Espero que este lugar tenga fin porque si no encontramos otra pared voy a matarme —gruñó la asiática, ella completaba casi cuatro días sin dormir.

—Si no lo encontramos, ten por seguro que yo lo hare por ti —bramó la pelinegra.

—Cállense —ordenó el rubio—. Si escucho una sola pelea más de ustedes dos, voy a tirarme de un puente.

Las mujeres le dirigieron una mirada de reproche, no pudieron refutarlo porque durante esos días ellas no habían dejado de tirarse pullas.

—No tengo la culpa que ella me provoque —recalcó la melliza.

—Sarah, si no te he puesto a dormir es por respeto a los años que llevamos de conocernos —confesó—, de otra forma lo hago y te dejo tirada.

—Eres una egoísta.

—¿Por querer llevar una vida libre de cargas? —puntualizó con ironía.

Blaz notó que sus palabras iban con doble sentido, no tenía idea de lo que había pasado entre ellas, tampoco quería saberlo. Esas mujeres se guardaban mucho rencor.

—Estoy harta de tus juegos —Se quejó en respuesta.

El joven estaba a punto de mandarlas lejos para que pelearan tranquilas, cuando lo vio, estaba frente a ellos burlándose de sus palabras.

Se rio por la irónica situación, frente a ellos se alzaba un puente colgante, estaba en mal estado, con tablas caídas y cuerdas poco resistentes.

—Mira, ahí está para que te lances —Se burló Rumi.

Todos rieron por lo absurdo de las circunstancias.

—No vamos a ser tan estúpidos de cruzarlo, si sacamos algunos implementos podemos crear nuestra propia vía de paso —informó el rubio.

Las mujeres estuvieron de acuerdo, iban a ponerse en ellos cuando Sarah exclamó.

—¡Miren eso!

A los metros de finalizar el puente se veía una perturbación del ambiente, era otra pared pudieron confirmarlo al activar un modo del traje que permitía ver de lejos.

—Mis ruegos han sido escuchados —aseguró la mujer.

—Bien, hagamos esto rápido para irnos —demandó el hombre.

Estaba aliviado, añoraba descansar y dormir por muchas horas, relajó su cuerpo por un momento, que fue suficiente para que no notara lo que pasaba. Las fuerzas de esa dimensión actuaron en su contra obligándolos a dejar lo que hacían.

Tres bestias se aproximaban con gestos hambrientos, estas eran tan grandes como el extraño león que había mordido al rubio hace unos días, cuando llegaron a ese bosque maligno. Aunque intentaron dispararles dardos a los animales no pudieron, sus reflejos estaban aletargados por la falta de sueño, así fueron acorralados entre el inicio del puente y un circulo de criaturas salvajes.

—Estábamos tan cerca —lloriqueó la científica.

—Cállate, por un momento —regañó la mujer.

Era una situación desesperada, así que actuó por instinto, aprovechando la cercanía de los animales para dispararle al más grande. Cuando este cayó al suelo Blaz ya le había dado a otro, eso le dejó una furiosa bestia hambrienta a la que Sarah no pudo acertarle su disparo.

La criatura enojada se lanzó hacia la asiática, que era la más cercana que tenía, por suerte ella la esquivo echándose para atrás, pero no se dio cuenta que estaba sobre el puente hasta que escucho el crujido de unas tablas cayendo. El puente se tambaleó el tiempo suficiente para que fuera imposible acertar un tiro en el animal.

Cuando la pelinegra intento dispararle, el hombre la detuvo porque notó que el caer de esta podría llevarse el puente entero, con ello a Rumi. La bestia avanzó hasta que las tablas entre esta y la mujer rompieron, gruñó molesta mientras la asiática retrocedió lentamente, le faltaba un cuarto del camino, pero las tablas detrás de ella cayeron.

Viéndose atrapada, con un animal dispuesto a devolverse para atracar a sus compañeros actuó por impulso, sin pensar en los riesgos.

Le disparó.

—No —gritó la científica cuando vio al animal caer.

El peso de este termino por romper el puente que cayó llevándose lo que estaba encima. La melliza vio aterrada como su amiga caía sin posibilidad de salvarse.

Rumi cerró sus ojos esperando su muerte.

Cuando ellos reaccionaron para ver a hacia abajo. Notaron lo profundo que era, lograron ver aguas color uva que se llevaron todo rastro de lo ocurrido.

La joven empezó a llorar mientras gritaba su nombre. El rubio se llevó amabas manos a la cabeza sin creerse lo ocurrido, no notaron que otra bestia emergía de las sombras.

***

Pasaron un par de días tranquilizando bestias y resistiendo las ganas de dormir, llevaban encima un par de inyecciones de adrenalina para no desmayarse. Estar en ese lugar era más difícil que el bosque de las hadas, aunque estaban libre de sus jugarretas infantiles, empezaron a creer que eran mejor que estar evitando ser comidos por animales salvajes.

—¿Cuánto tiempo crees que aguantemos antes de caer en el suelo? —insinuó Alicia sin buscar una respuesta realmente.

—Nos quedan un par de horas —respondió Levi que no notó el tono de su pregunta.

—Suficientes para encontrar una salida —aseguró.

—Espero que exista otra pared, de no ser así moriremos antes de volver al portal.

La mujer le pasó un brazo sobre el hombro.

—Existe —afirmó, después le hablo al oído—, de otra forma esa hadita no se tomaría la molestia de seguirnos.

Ambos giraron sus cabezas en dirección a ella. Esta era diferente a las que se toparon el día de los lobos, que no se preocupaban por esconderse, la que los seguía ahora se estaba ocultando detrás de cada árbol que podía.

—Sigo sin entender que busca.

—Tarde o temprano lo sabremos.

Llegaron a un lugar donde el camino se dividía en dos, Levi rio porque se acordó de los clásicos cuentos humanos donde se debía escoger entre el camino que te llevaba a la felicidad eterna y el de la muerte.

—¿Y ahora qué? —preguntó la morena.

—Escogemos uno esperando que la suerte este de nuestro lado.

En ese momento el hada hizo su aparición, dejando una estela de luces apuntando al camino izquierdo. Para ambos fue difícil saber si realmente quería ayudarlos o era una trampa.

—¿Seguimos su consejo?

Después de pensarlo un rato, el pelirrojo decidió seguir su instinto, generalmente le iba bien al hacerlo, algo dentro de sí notaba un comportamiento distinto en esa criatura.

—Vamos por la izquierda.

Alicia siguió sin dudar la orden de su líder, ella no se complicaba en esos casos, de ser la decisión incorrecta no lo juzgaría, solo le daría la mano para ayudar a lidiar con ello.

Por suerte las intuiciones de Levi nunca fallaban.

Cuando se toparon con la siguiente pared casi saltan de la emoción.

No literalmente.

Pero si estaban aliviados de cambiar de escenario, en sus mentes cualquier cosa era mejor que quedarse en ese bosque maldito que no los dejaba dormir, en el que también eran atacados por bestias irracionales todo el tiempo.

—Échale un último vistazo a este lugar —sugirió la mujer.

El pelirrojo la miró como si hubiese enloquecido, no le extrañaría que la falta de sueño la tuviera de esa forma, acabando por perder la poca cordura que tenía.

—No me mires así, líder —pidió mientras volteaba al bosque.

Mientras observaba el entorno no pudo evitar comparar ese lugar con otros que había visitado antes, llegó a varias conclusiones. Ese bosque tenía un poco de cada uno. Si hablaba de las zonas del exterior podría pensar lo siguiente: Como en las de bajo riesgo, tenía una jerarquía, la manada de lobos era un claro ejemplo, todos seguían un líder. Las de medio riesgo hacían lo que podían para sobrevivir, así como su pueblo natal, donde lo importante era mantener vivos a los tuyos. Comparándolos con las de alto riesgo, encontró mayores similitudes, aquellos seres eran salvajes, pero uno con el ambiente. Porque así era ese lugar, a pesar de su aspecto terrorífico, era un habitad natural donde todos sus integrantes cumplían con la cadena alimenticia sin remordimientos.

Cumplían con el orden natural.

—Este lugar es la naturaleza en su estado más puro y salvaje —dijo concluyendo sus pensamientos.

Entonces el joven pudo verlo tan claro como el agua del mar que rodeaba la isla. La obvia diferencia entre una sección y otra, el contraste, el equilibrio, no lo había pensado antes por su estado de alerta y somnolencia, pero allí a punto de cruzar a otro lado, con sus defensas bajas, notó como se complementaban.

Armonía, es palabra resonó en su mente a pesar de lo vivido.

—Tienes razón —cedió al fin.

Admiraron la vista por un rato, con ojos distintos.

Al terminar, cruzaron la pared, listos para lo que viniera, esperaban cualquier cosa desde criaturas más peligrosas a ambientes mortales.

No imaginaron que se toparían de frente con un amplio desierto de arena rosada, del cual no se veía fin. 


----------

No suelo escribir notas, pero quiero agradecer a los que me leen, estaré dedicando capítulos de aquí en adelante.

¡Llegamos a la mitad de la historia! También a los 1k de lecturas. 

Disculpen cualquier error o incoherencia, esto es un borrador que puliré al finalizar el libro.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro