
〔 39 〕
Elay había estado tan afligido, impotente y molesto por haber sido alejado tan inquisitivamente por la castaña, que por su puesto por ser la Luna no podía hacer mucho al respecto, que esperar que su Leo despertara. Pero le era preocupante no saber la situación a detalle y saber que Maxam estaba a cargo de todo, lo tenía mal ya desde toda la parte de tarde y noche del día sábado. A tal punto que llegó a insistir a la abuela bruja con localizarlos.
-Por favor, dime donde está...
-Elay estas siendo desesperante. Ya te dije que Leongina se encuentra descansando, además, es más que justo que Maxam al fin este con su Luna, ¿no te parece?-respondió exasperado Urana mientras arreglaba algunos libros de la zona norte de la biblioteca.
El rubio platinado la miró incrédulo y fingiendo dolor por haber sido llamado así por la abuela de su querida soulmate. Y le vibró por reflejo un gruñido desde su pecho hasta su garganta.
-No es justo.-actuó como un niño.
-Claro que lo es, y lo sabes. Además, deberías estar buscando a tu mate también, he escuchado que el Alfa Rock Saint ya la encontró, ¿que estás esperando para también hacerlo? -pregunta divertida la señora de cabello blanco.
Elay se sentía superado. Le habían dado en donde más le dolía, además de que su propio alfa lo había echado de estar en compañía de él, por lo mismo, necesitaban tiempo de calidad con sus compañeros y aunque le costará admitirlo, no podía dejar a su Leo en manos de Bella con tanta facilidad, si recién el volvía a estar a lado de su preciosa Soulmate.
-Aún no lo encuentro. Pero he sentido que algo me arrastra hacia la Reserva Quileute. -correspondió con un puchero y brazos cruzados como si estuviera haciendo un berrinche.
-Ya veo, entonces cuando despierte el gen protector, sabrás su ubicación exacta. -dice Urana ya terminando su arreglo en el librero. -¿Sabes? Te recomiendo que hagas las pases con la Luna, solo así podrás estar cerca de Leo, porque ya viste que estando Maxam no podrás acceder mucho a algún apoyo. Mas si, leona se encuentra reposando en el fuero interno.
Elay se sienta en el sofá, mientras entierra sus manos entre sus cabellos corto y tras la nuca, mientras que sus codos se encuentran reposados en las rodillas. Totalmente consternado, y dándole la razón con su silencio. «Tal vez deba pensar bien en cómo pedirle perdón y luego recupere a mi soulmate, no la puedo perder ahora que he vuelto» pensó callado.
[...]
Mientras que en otra parte, en una habitación aislada y perdida del conocimiento de Elay, Maxam se encontraba recostado en la cama con el pecho cubierto con una ligera camisa y su pequeña Luna acurrucada a su pectoral, buscando el calor por reflejo, cayendo al sueño. La ducha había dejado a ambos más que conformes, plenos y relajados.
Sin embargo, por más que Maxam estuviera viviendo su sueño hecho realidad, acariciar la espalda de su Luna y que está estuviera tan protegida era sin duda estar en el cielo. Pero en cuanto, su pequeña por reflejo se dio la vuelta alejándose en un momento de sus brazos para indirectamente hacer que se acerque para abrazarle en la pose cucharita su cuerpo se tensó completamente, y limitando sus movimientos a tal punto de congelarse a centímetros importantes de la Luna.
«Te has atrevido a desobedecerme...»
Los ojos dorados ya no eran absoluto sino que eran bicolores, haciendo que Maxam se estremezca completamente al escuchar la voz pensante de su amada Yin al fin recobrando consciência. Intentó recobrar por un momento la fuerza y movimiento del cuerpo para poder despedirse de su pequeña Luna, sin embargo, una fuerza sobrenatural lo volvió a reducir bruscamente al fuero interno dejando al fin el mando al verdadero portador que sin duda no estaba del todo conforme con lo que estaba viendo y lo que había ocurrido en su ausencia. Realmente se sentía indefensa y odiaba esa sensación, le recordaba a cuando vio por última vez a Misaki.
«No te aflijas... Tranquila... Nuestra Luna se lo tomó bien... No nos miró tanto como para llegar a cumplir tus pesadillas, cariño» intervino suavemente Maxam.
«¿Que no me aflija dices... ?» pregunta el tono de voz interno en un hilo, sintiendo como empezaba a hiperventilar por pánico.
«Si... Todo va bien... Tan solo mirala» intervino suavemente Maxam, al sentirla así.
«¡No estaba lista! Y no me respetaste! Te aprovechaste de mi nobleza y mira donde estamos, Yang.» exclama nerviosa, alejándose con miedo y delicadamente de la Luna muy a pesar que lo sintiera totalmente correcto estar en la misma cama y a su lado. «No tenemos su aprobación del todo completa, C-cuando recupere la noción y conocimiento nos dolerá la mirada» el miedo hablaba más por Leo que por sus deseos queriendo cumplirse.
Maxam se sentía afligido por reflejo a que su amada Yin no lo hubiera llamado por como ella lo había proclamado desde que se conocieron hace tiempo atrás, porque si, Maxam era la mezcla de su título anterior pero endulzado con amor por su amor imposible, porque antes era llamado "Máximo Yang" soldado máximo de la oscuridad. Y como de pequeña su Yin, no podía decirle así tal cual se lo decía, nació el Maxam entre algunos balbuceos cuando apenas lograba empezar a contener información y capacidad de hablar. Por lo que, que su querida amada lo llamara así, lo perturbó totalmente en alerta ante el enojo que poseía su Yin.
«Yin... Tan solo escucham-...»
«¿Escucharte? ¿TAN SOLO LO DEBO HACER, NO? No ves que yo... Yo no estoy lista para mostrarme a la Luna, yo... Yo todavía no estoy lista para mostrarnos, tengo mucho miedo del desagrado que podamos causarle. T-tal vez no nos rechace... Pero no estoy segura yo...» estaba totalmente descolocado, nerviosa e inquieta.
Tanto que Maxam se odiaba por tenerla tan mal, ahora era cuando sentía cierto arrepentimiento de haber aprovechado el momento de inconsciencia para quedarse absolutamente con su Luna que por derecho le pertenecía. Pero tal vez, haberlo hecho sin ella estar presente no había sido buen plan. Sentir el pánico y no poder ser capaz de abrazarla y acunarla como muchas otras veces se había sentido impotente, lo empezaba a sentirse un verdadero imbécil.
Leongina estaba totalmente temblorosa, nerviosa, tratando de alejarse de Bella, ella se sentía como si hubiera profanado y hecho durante el estado de shock de su pequeña niña. Muy a pesar que no lo hubiera hecho ella, le tenía un gran respeto y cuidado a Bella, tanto que su inquietud propia la había cegado en una parálisis de miedo, a tal grado que estaba hiperventilando y la nieve del temporal de afuera se notaba que empezaba a cambiar.
Alertando en alguna parte de la biblioteca a Elay, que se levantó de golpe del sofá, llevando su mano al corazón y estrujando la ropa por reflejo a la inquietud percibida.
Sin embargo, de estar entrando en crisis nerviosa y no estar asimilando del todo que su Luna los aceptaba, su estado le había impedido notar que la castaña la miraba con preocupación, que se había despertado al sentir los temblores en la cama, había susurrado el nombre de Maxam pero este no había respondido encontrándose con la mirada perdida de unos ojos celestes pálidos casi tal cual el mismo cielo en época invernal. Aquellos ojos que eran propios de su Leona, pero la veía perdida a tal punto que no dudó ni un momento en acerca y aprovechar que estaba sentada y estática en la cama para abrazarla como si eso fuera lo único que podría calmarla. Algo en su corazón e instinto en Bella, gritaba que era esto lo que ella necesitaba.
-Leona... Calma...nada me ha pasado. -susurra pausadamente buscando tranquilizarla.
Maxam sintió adoración y ternura hacia su Luna al notar como instintivamente los había abrazado, y por consiguiente, lograr calmar el ataque de ansiedad de su amada Yin, que ahora se encontraba en un shock que la calmaba pero que no creía que estuviera siendo real.
-¿Bella... ?-preguntó en la voz tildando de un hilo de tono.
-Ya estamos juntas. Es real, y no te odio, a ninguno... -correspondió en voz alta como si fuera tan necesario como respirar era algo que intuía que ella quería y necesitaba escuchar.
Siendo así como, las lágrimas por primera vez en tanto años, en los cuatrocientos y pico de años que poseía la albina, había vuelto a llorar pero está vez no era por amargura sino que felicidad plena de ya no estar soñando, sino de estar palpando la realidad. Bella le estaba asegurando que lo que estaba pasando era real y no un sueño que pronto se convertiría en una pesadilla. Leongina O'Riaver Runirix, estaba totalmente a merced y descubierta, con la guardia baja ante su pequeña Luna, llorando cual si fuera una pequeña en los brazos de la única persona que podría calmar y ahuyentar todas las pesadillas traumáticas que por ser "el elegido" poseía y vivió durante su crianza.
Mientras que por el lado de Bella, no iba a mentir que le preocupaba sentir las lágrimas pero ver de reojo una pequeña sonrisa débil, le hizo calmarse ligeramente entre tantas lágrimas derramadas. No entendía muy bien cuántos traumas poseía su Leona, pero ya estaban allí por algo, y ya no se alejaría de ella nunca más, y si esta quisiera hacerlo, no la dejaría, porque estaba visto que estar entre sus brazos ambas sentían que era lo correcto y profundamente lo que pedían a gritos sentir.
━━━━━━hellou~
Al fin las cosas van cayendo en su lugar, Bella ha pisado suelo y dejado en claro a Leongina, que todo lo que había pasado con Maxam no había sido un espejismo, sino que una realidad. ¿Que les ha parecido el cap?
Pobre Elay, sintiendo todo pero alejado de su Soulmate.
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