
〔 27 〕
Elay ciertamente no era muy cobarde, no ahora que había llegado a vivir casi un siglo y medio de su corta vida. No había sido tan especial o bueno la idea que había tenido, tal vez creía que Leo lo dejaría acercarse como cuando era un niño y luego no se, dejar que la abrace sin ningún rencor. Pero debía ser consciente, las palabras que había dicho su alfa no eran cosas fáciles de tragar, seguramente el Rey Alfa Zicam y Reina Leska estaban decepcionados de él. Aunque quisieran no habían tomado represalías, pero temía que ellos pensaran que era el quien no quería estar a lado de su schöne fiore.
Sus padres le aconsejaron volver a sus veinte a Forks, pero por algún motivo no recordaba el motivo por el cual debía volver, jamás lo hizo.
Sin embargo, una noche en un viaje loco, se acercó a un bar de Seattle, conoció a una silueta femenina albina con la cual intentó olvidarse de su problema de no sentir atraído por las mujeres, ambos habían perdido la virginidad pero por algún motivo sentía que la conocía de algún lado, pero aunque quiso preguntar ella tan solo fue un pequeño humo de invierno al finalizar el momento placentero y aunque lo había disfrutado, no podía siquiera volver a pensar a repetirlo con otra persona, era como si solo en ese momento su cuerpo se había reactivado para la otra persona y luego para las demás mujeres ni siquiera se excitaba. En cambio con los hombres se volvía loco y cada vez que podía tenía encuentros casuales que lo hacían sentir satisfecho cada cierto tiempo, logrando vivir a esa rara sensación de vacío en su alma.
No fue hasta las palabras de su actual Alfa, que cayó en cuenta del motivo por el cual, Leongina lo había dejado solo, había otorgado su libertad sacrificandose ella por él. En la tarde noche de aquel tercer día, había encontrado el aroma de su alfa en el beta de la manada de Fork, supo que era de su albina, lo supo pero se mantuve a distancia porque seguía sin saber que decirle, o como disculparse por su falta de preocupación por la conexión de alfa soulmate y omega. Aunque todo volvió a salirle mal cuando lo pudo sentir, lo sintió a metros de distancia, aún si hubiera ocultado su aroma, todo de él tembló, se sintió pequeño y por una extraña razón... ¿Excitado? Pero no era una sensación gratificante era como... Como cuando algún hombre lo dejaba frustrado sexualmente, por lo que incomodo trató de ignorar, pensar y unir cabos sueltos en cada punto que iba un paso más cerca a ella.
En cuanto quedó a pasos de la puerta del despacho del alfa, tan sólo se pasó la mano por su cabello inquieto, incómodo y ansioso. No sabía cómo dar el siguiente paso.
La puerta se abrió y él se tenso completamente, sin embargo, solo vio salir a su alfa Rock Saint salir incómodo del lugar, enseguida vio como el beta Jonas, inclino la cabeza en sumisión.
-Llevalo para que solucione lo del Museo, el tiene las habilidades necesarias para ayudarnos.
-¿pero... Pero como? -farfulló estupefacto el beta mientras miraba los papeles y luego a su alfa.
-Piensas muy alto cuando te preocupas por mí, fénix. -añade como respuesta a su pregunta el alfa, no se la veía pero se sentía la fuerza e imponência de la presencia que antes no tenía.
El beta trago saliva totalmente ruborizado y avergonzado, por lo que hizo un ademán, se despidió de Elay y acompañó rápidamente al alfa hacia el Museo de Forks.
Elay dirigió la mirada al despacho, aún no sabía cómo romper esa tensión que había en el ambiente, era algo más pesado de lo que recordaba, a sus 15 años solo sentía la presencia del Yin en ella, y por algun motivo el recuerdo borroso de aquella mujer albina salía en cuanto quería recordar de donde reconocía esa presencia equilibrada de la oscuridad y la luz, un equilibrio perfecto.
-ehm... ¿Si entro me matarás por el idiota que he sido?
-Si no entras, te mataré por idiota. -la voz oscura y doble, que a la vez sonaba tan equilibradamente armónica para sus oídos, lo hizo jadear como si fuera un pequeño que estuviera reconociendo a su soulmate.
-Ay, joder. Si lo dices así, es peor aún. -tembló pero no se notó, tragó saliva y se acercó quitándose la campera rompe vientos que tenía para quedar solo con la remera blanca que hacía contraste con el color de su cabello.
La fuerte presencia de su alma gemela lo hizo temblar, y duras penas cerró la puerta pero en cuanto respiró hondo para intentar calmar sus nervios, percibió el fuerte aroma a celo provenir del alfa frente a él, lo cual fue como un rayo de electricidad y fuerza que lo hizo temblar peor haciéndolo caer de rodillas al suelo, era como si le hubieran dado un golpe a sus huevos o tal vez cuando se quedaba con las ganas, jadeó totalmente aturdido.
-Me alivia que me reconozcas como tu alma gemela, pero no creí que mi omega fuera afectado por el celo. -acaricia cada palabra que dice con aquella voz que recordaba Elay muy vagamente, y lo hace estremecer de alivio al escuchar el «mi» posesivo ante su status lobuno.
-¿e-Eh...? N-no ha sido ya tu castigo... Por lastimarte? -pregunta Elay adolorido al sentirse entre excitado y el cuerpo como si lo hubiera aplastado un elefante.
-¿Lastimarme... ? -preguntó confundido la voz varonil, Maxam. Sin embargo, solo vio como la mujer albina se deslizaba sobre su escritorio y brazos hasta quedar recostada encima de este objeto con el mentón entre sus brazos cruzados, mirándolo con un ligero gesto, la nariz de disgusto se había fruncido-No podría guardarte rencor. Eres mi omega, mi soulmate Elay, eras libre de buscar tu libertad y cuando te cansaras de esa vida tan mundana volvería tarde o temprano a mis brazos. -dijo como si estuviera anhelandolo y percibió la añoranza y felicidad por unos cortos minutos, pero enseguida la voz seria y muerta le habló, haciendo que por un momento le doliera horrible la zona del corazón.
-M-mierda... Lo dices como si supieras que no estaba destinado a estar aún... Contigo... -dice trás una puntada de dolor, los dolores no eran suyos propiamente, lo sabía. Pero sentirlos cómo su fueran suyos lo estaba empezando a carcomer de sopeton-¡agh...! Leona... Haz que pare el dolor... Duele... No... No me gusta...
El Suspiro de la mujer tan solo fue como si aquello hubiera expresado su tristeza y tal vez impotente, por lo que Elay intentó llegar a ella, lo intentó pero cada paso era como si su cuerpo batallara con una fuerza que había ignorado por mucho tiempo, esa sensación de dolor lo estaba carcomiendo pero el vacío que lo ahogaba empezaba a disminuir con creces, como si cada vez que estaba más cerca de ella, esa pieza faltante ya estuviera al fin a su lado.
-Mi pequeño Omega... Eso es algo que ni aunque pudiera hacerlo con ganas lo podría evitar... -añade mientras intenta alejarse del escritorio, se escucha el chillido de la silla de madera friccionar con el suelo, pero un quejido la hace detenerse, una puntada que aún no había calmado justo en esa zona en particular-Maldita sea.
-¿A-lfa...? -tartamudea Elay, se sentía cada vez como si fuera un hormonal sin cuidado, el aroma lo estaba volviendo loco, y el dolor del pecho no mitigaba nada. -¿Q-que te pasó...?
Esa pregunta iba para muchas dudas, y Leongina las tenía para todas una respuesta pero solo se escuchó un crugido en el mango de la silla donde se encontraba sentada la albina, que apretaba con fuerza ahogando el dolor de no haberse autocomplacido.
-Creo... Que fue mala idea alejar a fénix... Ugh... Esto... Esto no está bien... -las palabras dichas por Leongina eran tan confusas para Elay.
Que no sabe de dónde sacó la fuerza pero llegó apenas hasta el escritorio, usándolo de bastón.
-¿Porque... Porque no te has... Dejado complacer, alfa? -pregunta apenas ya jadeando Elay, el aroma de su alfa en celo era demasiado gélido.
-No puedo. N-no puedo... Ella... Ya la encontré... No puedo serle infiel. -solloza de dolor ya la albina ante la sensación asfixiante, se sentía perdida, incomoda, dolida.
-A-lfa... Ya estoy aquí para complacerlo...
-¡N-no!
-¿O-porque? -pregunta cada vez más cerca de su alfa, hasta quedar justo frente a ella mientras toma con delicadeza una de las manos de la albina que apretaba y ocultaba aquello, la sintió temblar.
-La estamos esperando...
-Entonces aún no son pareja. Si no te ha reclamado como suya, no puedes estar sufriendo por esperar algo que no se mitiga o mata con solo ahogar... Alfa... Ordeneme complacerlo. -la voz de Elay era arrastrada, combinada con su lobo interno, el lobo como estaba intentando seducir a Maxam.
Maxam gruñó por reflejo, molesto pero encima quedó totalmente estático al sentir la sangre en los labios de su preciosa Yin, Leongina estaba con lágrimas en los ojos y mordiéndose su labio para mantener la cordura.
-Ella... Lo merece.
-Cede al deseo... Si no lo haces no podrás tener hijos cuando mas lo deseas... Alfa.. Ordeneme saciarlo. -suplicó el lobo y Elay, totalmente perdidos.
Ninguno se había arreglado pero el celo estaba afectando la cordura del omega, el alfa se resistía por sobre manera, y Maxam, este último no pudo más tras un dolor agudo en su estómago, un gruñido por dolor y desesperación de la necesidad.
La albina solloza no puede ir en contra de los deseos fieles a su luna, mientras que Maxam con todo el dolor del mundo y aunque sabía que tener al soulmate de su preciosa Yin suplicandole lo que ella tanto ansiaba pero no podía por sus principios morales, y costumbres como la fidelidad a la Luna, la estaban superando por lo que con el dolor y esperando que alguna vez su pequeña luna los perdonara luchó contra la voluntad de su yin ante la abstinencia.
-Omega, complace a tu soulmate. Ahora.
La orden se escuchó, la albina abrió los ojos e intentó alejar al platinado, lo intentó pero en cuanto sintió las manos del contrario en esa zona, gimió y sollozos salieron.
-¡M-maxam.. Te voy a matar!
-Yo te amo mi preciosa Yin.
Siendo así como Elay se perdió entre la nebolusa sensación del celo y las piernas de su alfa. Perdiendo ambos la noción del tiempo en ello, y tal vez, tal vez todos los planes mejorarían o empeorarían.
#wow... No sabía cómo llegar a tratar el tema, pero...creo que es como que, Infiel no está siendo Leongina pero abstenerse solo para Bella es como esperar demasiado. Pero, ¿ceder a Elay y que este descubra quien fue la dama albina de aquella ocasión? No se que tan bien vaya a ir... No sabía tampoco si poner la escena. Así que.. Por el momento lo dejaré por aquí. ¿Creen que Elay entendió que Leongina no está enojada por "haberla dejado"? ¿Se esperaban esta situación? ¿Ha sido cliché, o me pasé? ¿Dudas?
En fin.. Gracias por su lectura y nos vemos en la próxima actualización o tal vez entre los comentarios.
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