Capítulo 8.
Crowley siguió a Aziraphale hasta los cuartos de estudiantes con un nudo en la garganta, sin poder tragar saliva, ni hablar, ni hacer nada que no fuera pensar a toda velocidad en que estaría a solas con el ángel. Necesitaba tener la mente despejada.
Él rara vez había pisado la residencia de estudiantes. Ninguno de sus amigos o conocidos vivía allí, así que no había visto la necesidad de pasarse por el lugar. En general, los que usaban esas instalaciones eran demonios que vivían muy lejos de la escuela, o como en el caso de Zira, venían del extranjero por diversos intercambios. En ese mismo momento sabía, por ejemplo, que había varios alumnos íncubos, y dos undercats. Pero ninguno de ellos le interesaba en lo más mínimo. El único que le interesaba era Aziraphale, que tenía un cuarto para él solo en el segundo piso.
-El director dijo que por mi seguridad, no debía compartir cuarto- explicó con una risita nerviosa.- Así que estoy aquí solo, y está muy bien para mí. Tengo un baño pequeño propio, y solo comparto la sala recreativa durante el día, para minimizar los problemas.
-Lo has arreglado muy bonito- elogió Crowley mirando a su alrededor con aprobación. Las habitaciones de los demonios solían ser oscuras y lúgubres, pero Zira había obrado algunos milagros para pintar las paredes de color crema y cubrir el suelo con una alfombra blanca. También había colocado luces, cortinas rosas y limpiado todo de forma que brillara, siendo el orden una virtud muy poco vista en el infierno. Su escritorio lucía impecable, y las dos estanterías estaban repletas de libros prolijamente colocados. La cama bien hecha, el cesto de papeles vacío, todo hasta el más mínimo detalle hablaba de la practicidad del rubio.
-¡Oh, gracias! Este... Siéntate por favor en mi silla, yo me sentaré en la cama. ¿Puedo ofrecerte algo de tomar?
-No, gracias, ángel.
-De acuerdo. A ver... dame un minuto, dejaré a Crepa en su nido- dijo abriendo la puerta de su closet y revelando un nido de paja sobre un estante vacío, en donde la pequeña serpiente se ubicó sola feliz y se enroscó para dormir la siesta, sin que le importara que su dueño volviera a cerrar la puerta.- Traté de ponerle un tronco aquí junto a mi cama, pero le gusta la oscuridad. Así que hice un nido como el de las aves y probé, y le gustó desde el minuto uno.
-Está bien, cada animal tiene su propia personalidad y gustos. No tengo dudas que sabrás descubrir solo lo que más le gusta a Crepa.
-Eso espero. Pero bueno, dejando a la pequeña a un lado, yo quería agradecerte por venir y pedirte una vez más que me ayudes a practicar para el examen de posesión. Jamás lo he hecho, y no quiero llegar a ese momento solo sabiendo la teoría.
-Me parece muy bien. ¿Te importa si me quito la mochila para estar más cómodo?
-Adelante. Estás en tu casa como quien dice.
Crowley le dedicó una sonrisita.- De acuerdo, ángel, vamos a lo básico. ¿Sabes concentrar energía angelical en tu cuerpo?
-Perfectamente.
-Bien. Prueba hacerlo ahora, despacio.
-Bien... oh, buen Dios, espero no hacer estallar la residencia.
-¿Lo estás sintiendo? ¿La energía fluyendo por tu interior?
Aziraphale asintió mientras sentía el cosquilleo de la magia celestial recorriendo todo su interior, y respiró hondo para mantenerla bajo control. Crowley lo miró con aprobación y siguió:
-Deberías poder hacerte etéreo con la misma facilidad. Lo piensas, te concentras en ese pensamiento y realizas el milagro. No te preocupes, si te agitas o algo te regresaré con un hechizo.
-Bien...- Zira respiró hondo y se volvió incorpóreo, como los fantasmas del folclore humano, abriendo mucho los ojos como siempre que tenía que echar mano de esa habilidad en algún examen importante.- ¡Cielos! Siempre se me hace tan extraño no tener cuerpo físico...
-Sí, te entiendo, pero no pierdas la tranquilidad. ¿Puedes pararte?- Zira lo hizo tras una cortas vacilación y volvió a asentir con orgullo.- ¿Lo ves? Es facilísimo. Mantienes el flujo de energía, te concentras, y ya puedes echar a andar por ahí como un fantasma. Después de eso, para poseer, te acercas a la persona elegida y te le metes adentro. Cuando estés en la misma posición que él o ella, liberas la energía y tu alma quedará fijada a su cuerpo.
-Me da miedo arruinarlo...
-No, en serio, no debes temer nada excepto a perder la concentración, y no creo que eso pase. Eres un chico listo, Zira, apuesto a que sabes lo más bien poner la mente en un objetivo fijo.
-Gracias, Crowley, tus palabras realmente me dan aliento. Eres el mejor.
Crowley contuvo las ganas de tirarle un besito para reforzar su aliento, y volvió a sonreírle con la confianza que tanto necesitaba. Se paró y se colocó bien enfrente suyo.- De acuerdo, ahora sólo queda probar una posesión rápida. Entra en mí.
-¿¿Qué??
-¡Entra en mí, ángel!- repitió con la deliciosa sensación de estar diciendo algo pervertido, aún cuando no fuera así.- Ya tienes dominada la parte de volverte etéreo, pero no servirá de nada sino te metes en un cuerpo. Estoy aquí para ayudarte, así que entra en mí con confianza.
-Oh, cielos... oh, señor, de acuerdo- aceptó muerto de miedo de arruinarlo y lastimar a Crowley. El pelirrojo solo sonreía y lo miraba sin preocuparse, así que juntó valor y se colocó "dentro" del demonio. A la hora de liberar su energía para pegar su alma a la del otro, susurró:- Con permiso, Crowley...
-Querido, no pidas permiso. Posee mi cuerpo todo lo que quieras- incitó lamiéndose los labios y gozando infinito de sentir al tierno Aziraphale en su interior, dándole adorables escalofríos a medida que su magia angelical se liberaba por todos los rincones. Jamás hubiera permitido que ninguno de sus amigos, ni siquiera Beelzebub, practicara la posesión con él. Lo consideraba una invasión horrible de su cuerpo, su templo, y hubiera matado a quien osara hacérselo como broma. Pero allí parado en medio de un cuarto claro y limpio, con el ángel susurrándole perdón por las molestias mientras lo hacía caminar un poco para probar el alcance de su dominación, sintió que podría vivir el resto de la vida con Aziraphale gobernando su cuerpo y sus pensamientos. Si un día estaban en peligro mortal y Zira precisara de un cuerpo receptor para garantizar su supervivencia, él se ofrecería íntegro aunque nunca más recuperara el control de sí mismo. Así de mucho amaba sentirlo junto a él.
-Crowley, ¿estás bien? ¿Te estoy haciendo daño? Solo dímelo y me saldré de inmediato...
-¡No, no! Estoy perfecto, ángel. Continuemos un poco más, para... ejem... para afianzar tu capacidad de posesión. ¿Por qué no vamos a dar una vuelta por la residencia así?
-¿Estás seguro?
-Segurísimo. Prometí ayudarte y lo haré hastas las últimas consecuencias.
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Perdón por el cambio de planes 😩 Sé que dije que en este capítulo veríamos el examen y como Zira y Crowley trabajaban juntos, pero no pude hacerlo a tiempo. Como los extras son muy cortitos, improvisé esta práctica para apreciar mejor la inocencia de Zira y el amor de Crowley. ¡Dejarte poseer a propósito realmente es señal de la mayor confianza!
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