El tiempo ya había pasado Izuku y Asui ya no eran unos niños, eran adolescentes con metas y aspiraciones ¿quién lo imaginaria? que la vida los volvería a juntar de nuevo.
Después se haber sido aceptado en UA con la gran fuerza que le heredó All Migth, el joven de cabellos verdosos ya sentia que tenía todo en la vida solo había un problema, que no era así.
Todas las noches cerraba sus ojos e imaginaba que Asui regresaba, que ambos se encontraban y es que la realidad era que sus sentimientos no habían cambiando en ningún sentido, la chica se le había metido de lleno en el corazón y no sabía si era su perdición o una bendición.
El primer dia de clases llegó y Izuku estaba tan emocionado como cuando estaba en primero de primaria, Inko su madre no había cambiado en nada su preocupación por Izuku y miraba a su futuro héroe con una mezcla de orgullo combinada con angustia.
- ¿Ya tienes todo listo? - Pregunto la fémina dándole su abrigo al peliverde.
- Si, ya tengo todo listo. - Mencionó con entusiasmo, poniéndose su saco con cuidado siendo ayudado por su madre.
- No puedo creer que este dia haya llegado, estoy tan orgullosa. - Ayudo a su hijo a acomodarse el saco junto con su corbata.
- Yo también no lo puedo creer.... Te prometo que lo lograré. - Tomo las manos de su progenitora y le sonrió con firmeza estaba decidido en ir por su objetivo.
- Oh Izuku... Cuidate mucho. - Mencionó entre lágrimas la fémina, sabia que sería peligroso pero era el sueño de su hijo no podía decirle que no.
Llegó al salón indicado, el salón 1-A, tomó un firme Suspiro y se adentro en este en el lugar solo estaba la chica de cabellos castaño que conoció en el examen de admisión y un chico de cabellos azules con una mirada seria, parecía un robot. Este se sentó atrás de la chica castaña y espero a que empezarán las clases.
Pero en ese momento unos pequeños pasos llamaron su atención específicamente, miró de reojo al frente y se encontró con ella, la chica de los enormes ojos grandes.
Era ella, era Asui, su dulce amor de infancia.
Sus ojos verdosos se cruzaron con los de ella y solo un suspiro enorme soltó el peliverde.
Pero ella solo lo miró con confusión, ella no lo reconocía.
La chica no le dio importancia y se giro a donde estaba su silla para tomar asiento.
Y izuku se dio cuenta
Que ahí terminó su dulce historia de amor.
Para que quizás otra nueva historia sea escrita.
Pero tal vez en el guión no estaban incluidos ellos dos.
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