Epílogo (parte 1)
(Música instrumental en multimedia: Touch Me In My Sleep - While You Were Sleeping OST.)
Puedes despedirte a besos de tus familiares y amigos y poner kilómetros entre ellos y tú, pero al mismo tiempo los llevás en tu corazón, tu mente, tu estómago, porque no solo vives en un mundo, sino que también un mundo vive en ti.
Frederick Buechner.
⚫⚪⚫
Cora hace a un lado las cartas al terminar de leer la última.
Pensó, y pensó, y pensó. La relación que había entre su madre y Dominic. ¿Y si él hubiera terminado siendo su padre? Era impensable, sobre todo porque ni siquiera lo conocía ella misma en persona; solo por las fotos y los escritos de Jazz. Pero de alguna forma no le pareció mala idea a Cora, por alguna razón le encantaría conocerlo. Si en verdad Dominic amaba a su madre como ella amaba a su padre, se merecía ese amor después de haber perdido a Luke. Aún más, considerando su historia; su pasado en común a pesar de los caminos separados que tomaron. Cora se pregunta cómo sería un reencuentro entre los dos.
Cora piensa en la forma en que Jazz se expresa cuando escribe sobre Luke, y leer aquellas cosas sobre su padre es extraño. Jazz, la mejor amiga de su madre, de la cual su padre estaba enamorado en la juventud de ambos. Cora piensa en lo indudable que es el amor que Luke le tenía a su madre, siendo hija de los dos; considerando sobre todo que ellos nunca hablaron sobre Jazz.
Cora piensa que efectivamente el amor es un misterio; toda la historia que había acabado leer lo comprobaba. Ella misma había sido testigo de ello, pero Cora supone que simplemente es tan joven e inmadura para el amor como Jazz y sus amigos lo habían sido en la época de su amistad. Según sus cálculos, tiene la misma edad que ellos en ese entonces. Cora piensa que efectivamente el amor continúa incluso cuando la persona se ha ido. Ella no dejó de amar a su padre cuando murió, igual que su madre no dejó de hacerlo. Cora aún puede sentir el amor de su padre de infinitas maneras. Lo siente en el aire acariciando su piel, lo ve en las flores, lo escucha en el canto de los pájaros, lo percibe en todas partes. El amor la rodea. Haber leído el manuscrito de Jazz la hace pensar en esa y muchas otras cosas. Le abrió la mente y el corazón.
Cora piensa en cómo Jazz lastimó a su madre cuando fue novia de su padre en la adolescencia, y en cómo eso tiene poca importancia ahora que ellos habían tenido un matrimonio feliz teniéndola a ella como hija. Reitera en su pensar de que si no hubiera sido como fue, las cosas no hubieran sido como lo fueron más tarde al reencontrarse Ian y Luke.
Cora se pregunta qué fue de Tyler habiendo pasado tantos años, y espera que esté bien. Piensa en el beso del que escribió Jazz, entre Tyler y ella, cuando todavía era novia de su padre. Es extraño pensar en ello de esa forma, pero sabiendo que él y Jazz no eran el uno para el otro, Cora desea, igual que Jazz, saber las verdaderas circunstancias de ese beso desde el punto de vista de Tyler.
Cora recuerda la mención de la canción que Jazz había escrito, y la busca para leer la letra.
"Después de ésta vida."
Y si después de ésta vida, todavía existe la vida.
Si de elegir se tratase...
Si pudiera reencarnar.
Podría ser el aire que te despeina en el invierno,
sentirte a toda hora y en silencio.
Si me marcho antes, prometo no abandonarte.
Me transformaría en tantas cosas,
para todo el tiempo consolarte.
Sentirás mi presencia, como yo la tuya.
Acariciaré tu rostro, al convertirme en lluvia.
Recordarás cuánto amo la luna, cuando en la noche mires al cielo.
Seré la estrella más brillante.
Entonces sabrás que aun te quiero.
Estaré en cada letra.
Habitaré en cada recuerdo.
Seré aquella ave, que va libre por el cielo.
Y si aún existe el tiempo,
a un paso después de la muerte,
seré el ángel que te cuide,
el alma que no te olvida,
y la persona que te ame,
incluso después de la vida.
Al terminar de leer la letra, lágrimas caen por las mejillas de Cora. Piensa el gran detalle que fue de Jazz escribirle a sus amigos que los amaría en todas las circunstancias, incluso sea esa la muerte. Considerar que se separaron le daba a la canción más significado, y más aun habiendo muerto Luke, aunque antes tuvo una vida feliz. ¿Jazz sabía de esa vida? ¿Sabía de su muerte? ¿Sabía Jazz que el chico que la amó en su juventud ya no existía más que en el corazón de ambas? Sin duda permanecía en sus recuerdos.
Cora piensa en la forma en que Jazz dice lo hermosa que Ian es, y en que efectivamente su madre es realmente hermosa. Piensa en lo increíblemente orgullosa que está de ella, y en cómo debería estarlo más seguido. A veces se le olvida lo maravillosa que su madre es, habiendo cumplido su sueño de ser reconocida en la gimnasia, no de forma internacional pero sí nacionalmente. Cora piensa en cómo Ian le decía a Jazz que ella era bonita también, toma una de las fotos de ella y la observa para concluir que sí; la mejor amiga de la juventud de su madre era hermosa, y una vez más, decide que quiere llegar a conocerla. Las dos mujeres que probablemente amaron más a su difunto padre; su madre, y Jazz. Reunidas. Qué maravilloso sería.
Cora piensa en la última carta dirigida a su padre y en cómo Jazz dice que está feliz de haberlo conocido en absoluto. Cora siente lo mismo. Está feliz de ser su hija. Será siendo su hija a pesar de que él esté muerto, porque una hija no deja de serlo a pesar de que su padre o madre se hayan ido.
Cora también tiene que ser fuerte. Algunas veces, como ese día, lloraba por Luke. Pero sabía que tenía que ser fuerte. Cora sabe que a su padre no le agradaría verla constantemente triste. Le diría que ama una sonrisa en su rostro pero también le diría que se permita derramar las lágrimas cuando sea necesario liberarlas.
Como Jazz, Cora también recuerda el amor de Luke, como el que contenían ese tipo de consejos, e infinidad de cosas más. Cora también recuerda todo, todos los recuerdos de hija. Siempre lo hará. Con la armónica vieja de su padre cierra los ojos dejando caer las lágrimas, recordando cuando él tocaba la armónica estando vivo. No la que tiene en sus manos, perdida hace tiempo, sino la que Cora guarda en su propio armario. Controlando como puede su respiración, Cora toca la armónica en sus manos. En cada nota que se escucha, un recuerdo de Luke padre, Luke amigo, Luke esposo, Luke arquitecto; la versión que su hija conoce de cada uno de estos aspectos de él. Piensa en lo mucho que desearía conocer las versiones de Jazz y Tyler y Dominic, a la vez que toca la última nota de su melodía escogida y piensa en lo desafinada que está la vieja armónica.
Cora recuerda las variadas veces que su padre se detenía a hablarle sobre algún edificio en especial, en lo maravilloso que era el hombre por las capacidades dadas a él para hacer tales cosas y en la belleza de la arquitectura, especialmente la de la gran ciudad en la que ella nació. Recuerda cada uno de los nombres de los edificios, de los cuales en su construcción él participó de alguna forma, ya sea poco o muy significativamente; ya sea por lo que él le había contado o por lo que ella atestiguó desde que tenía memoria, incluyendo la casa en la que vivían. Vaya que su padre sí cumplió sus sueños; se hizo un reconocido arquitecto que además formó parte de los que contribuyeron a la construcción de hogares para los damnificados del terremoto sucedido cuando Cora tenía once años. Su padre tenía un gran corazón. Su propio corazón se sacude al pensar en todo esto.
Para calmar un poco su mente de los pensamientos abrumadores de su padre, lee la última carta, dirigida a Dominic. Cora piensa que haber leído las cartas de Jazz fue tan revelador como lo fue para ella escribirlas, y como ella, Cora también necesitaba esas cartas. Ahora todo ello estaba también en su corazón, como hija de dos de los miembros del antiguo grupo de amigos de Jazz. Cora piensa que ella misma tampoco debería ser negativa, y pensar en lo bueno. La vida es maravillosa y su padre fue parte de la suya, así como ella lo fue en la vida de él como su hija; y a pesar de su ausencia, Luke permanece. En la memoria. La vida de él había terminado, pero él... permanece.
Acomodando todo en su lugar después de secarse las lágrimas y tranquilizarse, Cora decide hacerse a la tarea de reunir a su madre con Jazz, Tyler y Dominic.
Cora escucha la puerta principal de la casa siendo abierta, y se apresura a meter el dado y el brazalete faltante dentro de la caja; el manuscrito y la armónica las mete dentro de su bolsa de mano y coloca la caja debajo de su cama a la misma vez que escucha a su madre subir las escaleras. Sale de su habitación como dirigiéndose al baño y la saluda de camino. Después de saludarla de beso y abrazo y decirle que le quiere, se dirige al baño para ducharse.
Una vez vestida en su cuarto, respira hondo y se cuelga del hombro su bolsa de mano. Ya en la puerta principal de la casa, después de despedirse de su madre abrazándola, y antes de salir, le dice que sí; que regresa a tiempo para la cena. Con la puerta cerrada tras de sí, empieza a caminar sintiendo una punzada en el pecho, preparándose para una vez más, visitar a su padre en el cementerio.
Sabiendo que los tulipanes eran las flores favoritas de su padre y madre, Cora coloca en la tumba de Luke un arreglo de tulipanes naranjas, rojos y amarillos. Ahora podía imaginarse que, dada la mención reiterada de flores de Jazz en sus cartas, probablemente era por eso que en casa no faltaban los tulipanes plantados en los alrededores (aunque no en grandes cantidades para su venta como describía Jazz); y en los floreros, era la gama de colores naranjas la que solía reinar el interior de su hogar. Cora no sabía si su padre tenía la predilección por esos colores porque su madre la tenía; si la había seguido en ello para hacerla feliz y no tenía él una preferencia, o si realmente coincidían. De cualquier forma, fueron tulipanes de aquellos tres colores vibrantes los que consiguió de su propio jardín cuidando que su madre no se diera cuenta. Quería ir sola. Visitar a su padre por su cuenta.
Cuando Cora hizo su camino hacia la tumba, no sintió lágrimas punzantes en su pecho como anteriores veces, no sintió siquiera la inminencia del llanto conforme se acercaba a su destino. Sonreía en su mente por lo que su padre fue. Quién sabe; quizá habiendo llegado a la tumba sí se hubiera quebrado en llanto silencioso, pero no hubo tiempo de ninguna emoción además de la extrañeza cuando justo al avistar la tumba de Luke vio a una mujer de espaldas que no reconoció, alejarse de la tumba de su padre hacia la entrada a la derecha, desde un ángulo en el cual apenas pudo ver su rostro. Cora siguió su camino hasta la tumba y dejó su ramo junto al de la mujer, de tulipanes amarillos, mirándola alejarse lentamente con el ceño fruncido. Desviando su atención de ella unos momentos, Cora le dice a su padre "Gracias por todo, papá. Te amo", y sin poder con la curiosidad, sigue a la mujer antes de que sea demasiado tarde y la pierda de vista. De la muerte de su padre, ha pasado un año ya. ¿Quién es ésta mujer que viene a dejarle flores a mi padre después de este tiempo?, se pregunta Cora.
Cora sigue a la mujer desde una distancia prudente, por la misma calle del cementerio sin girarse a la derecha o izquierda por varias cuadras, hasta que se adentra en una cafetería. Cora se detiene. Analiza lo que está haciendo y exhala un aire de decisión al tiempo que continúa caminando para entrar a aquél lugar y usar esa oportunidad para averiguar quién es la mujer (o al menos verle el rostro y decidir qué hacer a continuación), sin acercarse demasiado.
Al entrar a la cafetería, no tarda en ubicar a la mujer, formada en la fila. Es una cafetería concurrida, así que cuando Cora se decide a formarse ella también, ya hay tres personas separándola de ella. Pone atención a su voz suave cuando pide su taza grande de café americano. La observa detalladamente conforme paga y toma su pedido, ansiosa hasta el último segundo en que se voltea y se aleja de la caja. Tarda un momento en ubicar de dónde reconoce ese rostro, y casi exclama de sorpresa en voz alta cuando se da cuenta de que esa mujer es nada menos que Jazz Eline, años más grande que la que vio Cora en fotos.
Cuando Jazz ya le ha dado la espalda, y Cora se da cuenta de que está a punto de salir por la puerta, rápidamente da los pasos que la separan de ella y con la menos brusquedad posible a pesar de las emociones que la agobian, la detiene.
—Disculpa —dice tocándola del hombro.
Jazz se gira para mirarla directamente, y no hay duda de que es ella.
—Perdone, es solo que... —Traga saliva—. Mi nombre es Cora Martin Visser, y estoy bastante segura de que usted conoció a mis padres. ¿Acaso no es usted Jazz Eline Davis?
Algo brilla en los ojos de la mujer al escuchar tales palabras, y tras tomar una honda respiración, le dice a Cora "Ven", invitándola a sentarse en una de las mesas de la cafetería.
—Te pareces tanto a ambos —dice Jazz una vez sentadas ambas—. Más a tu madre, por supuesto. ¿Cómo ha estado ella? ¿Cómo has estado tú, tras la muerte de Luke? Mi más sincero pésame.
Cora asiente, con una fugaz lágrima en el pecho.
—Gracias. Estamos... como es de esperarse —responde Cora—.
—Por supuesto —Jazz asiente—. Así que, ¿Ian te contó de mí? ¿Cómo me reconociste?
—No... en realidad. Encontré su manuscrito. En una caja, junto con un dado, una armónica, un brazalete, un casete y fotografías de usted, mis padres y Tyler y Dominic de jóvenes. Leí las cartas. Mi madre aún no lo sabe, lo saqué todo de su armario... El casete aún no lo he escuchado. ¿Qué hay en él? ¿Por qué terminó mi madre con esa caja? Está claro que le pertenecía a usted.
—Al terminar mis estudios aquí en Marjorie, aunque siempre fui una buena estudiante dedicada, ya con mi título universitario fue claro que mi carrera tendría más futuro para florecer fuera de aquí. A pesar de que en parte superé... —titubea— todo lo que leíste... una parte de mí seguía dolida cuando tenía todo listo ya para empacar, así que en el último momento dejé esa caja en la puerta principal. Cómo o cuándo fue que tu madre fue a mi antigua casa y la encontró, tendrás que preguntárselo a ella. Sí te puedo responder qué contiene el casete; la canción "Después de esta vida" que grabamos los cinco antes de que todo se desmoronara.
Cora sonríe. —Oh, sí es así la escucharé en cuánto pueda. Y deberé decirle a mi madre que encontré la caja en primer lugar, para poder preguntarle sobre ella... P-por cierto, la felicito por la canción... es muy bonita. Me hizo llorar.
—Oh, querida... Muchas gracias, significa mucho para mí.
Cora ríe incómodamente, pensando qué decir a continuación.
—Me alegra mucho conocerla. Debo decirle que tiene talento para escribir. La forma en la que se expresa... Tengo que confesar, que ver a mi madre desde su perspectiva en esa época, movió algo en mí. Me intrigaron demasiado esos amigos de mi madre que nunca conocí y de los que nunca escuché hablar. ¿Sabe algo de Tyler, y de Dominic?
Algo se mueve en los ojos de Jazz antes de bajar la mirada. Se toma unos segundos antes de responder.
—Bueno... a Dominic le va muy bien, por lo que veo únicamente en Facebook. ¿Me creerás que no lo veo desde que me dio aquél dado el último día que lo vi? A Tyler sí lo vi, después de buscarlo por un buen tiempo. Pero... está muerto.
Estas noticias, sin conocer realmente a Tyler, le caen a Cora como un balde de agua helada. Cinco menos dos.
—¿Qué? —dice Cora incrédula. No puede decir más. Y tiene la más grande de las curiosidades, pero puede ver evidentemente que es un tema delicado para Jazz.
Sin embargo, Jazz responde por sí sola. Dejarlo salir, especialmente frente a la hija de la mejor amiga que tuvo en su vida, resulta liberador.
—Cuando me mudé y conseguí trabajo como editora y traductora, conseguí una pareja del trabajo y pensé que era el indicado, pero al final resultó no funcionar. Como podrás haber visto en mi manuscrito, soy muy sentimental, así que por un año seguía sin superarlo. Fue entonces que pensé en Tyler, y pensé en buscarlo. Tardé lo bastante como para desesperarme, hasta que logré dar con él. Al tocar a su puerta me abrió una chica, que era su novia, y me dijo que no estaba. Le dije que era una buena vieja amiga y que hace mucho que no lo veía. Le pedí que dada las circunstancias en que desapareció de mi vida, por favor me dijera qué era de él, siendo ella la que había estado en su vida en los últimos años.
»Me dijo que en ese momento Tyler estaba en un campamento de desintoxicación rigurosa después de mucho insistirle ella en hacer algo sobre su adicción. La relación de ellos dos había empezado como algo meramente sexual, pero cuando su novia, Muna, empezó su sobriedad, él seguía buscándola incluso después de ella decirle que ya no quería que se vieran. A ella le dolía verlo mal a él y a su relación tóxica, y podía ver que a él le importaba, a pesar de que se negara a tener una relación seria y un estilo de vida sano. Semanas después ella tocó a su puerta para decirle que estaba embarazada, y entonces él buscó la alternativa que más recomendaban y que más atractiva le parecía, para mejorar por el bien de Muna y el bebé. Todo ello me lo dijo no tan fácil como te lo digo a ti ahora, por supuesto.
»Ese día que hablé con Muna, se le notaba ya la barriga de embarazada, y me dijo que llevaba ya casi cinco meses. Ahora el hijo de Tyler es un pequeño y hermoso niño llamado Buckley, pero nunca conoció a su padre. Oh, se parece tanto a él... —Jazz respira hondo antes de continuar—. Le conté desde mi punto de vista todo lo que escribí en las cartas, como intercambio de confianza. Acordamos no decirle a Tyler que compartimos tantas cosas sobre él, siendo ambas dos chicas que se preocupaban por él... pero no terminó importando. Muna me ofreció quedarme con ella en lo que esperábamos cuatro días más a que Tyler regresara. Cuando volví a verlo, fue —abre y cierra las manos un par de veces mirando más allá de Cora para encontrar las palabras correctas—... maravilloso; uno de los mejores días de mi vida. Te imaginarás que nos abrazamos largamente, y lloramos, y hablamos de muchas cosas. Fue un día de Tyler y Jazz. Un hermoso reencuentro. Agradezco mucho poderlo haber visto antes de su muerte. Al siguiente día lo encontraron en la noche después del trabajo, con un balazo en la cabeza y dos cajas de pizza hechos un desastre en el suelo.
Tras estas palabras, Jazz cierra los ojos y recarga su frente en la punta de sus dedos, ocultando la lágrima que se le escapa. Con una profunda respiración, se endereza y le sonríe a Cora como puede.
—Vaya... —dice Cora, sin saber qué más decir. Después de una pausa incómoda, le pregunta a Jazz—: Dígame... ¿le llegó a preguntar sobre el beso? Es solo... tengo demasiada curiosidad sobre si cuando la besó era porque usted le importaba a él de la misma forma en ese entonces.
—Créeme, yo tengo demasiada curiosidad también. Me hubiera gustado saberlo, pero ya he hecho la paz con ello, aunque no deja de doler. Sin embargo, está en un mejor lugar ahora; eso no lo dudo. Me contento de saber que en sus últimos días hizo el bien tratando de arreglar las cosas con la madre de su hijo, y de arreglarse a él mismo. Ese día se veía muy bien. Aunque supongo que solo podría haber sido yo, feliz de verlo después de tanto tiempo. Quién sabe —se encoge de hombros—. Antes estaba furiosa de que después de que él trató de mejorar, tratando precisamente de liberarse de la drogadicción, lo mataran los mismos que mataron a su padre y lo metieron en ese lío en primer lugar. Y sabes, gente peligrosa como esa no acepta fácilmente que renuncies. Dada su historia, esa es la teoría de los encargados de su caso. Nadie puede saber si fue algún asaltante, claro está. Eso también me tenía furiosa. La incertidumbre. Y que poco se pudo hacer al respecto; nunca encontraron al culpable. Pero como te dije, sabiendo lo que hizo de su vida en sus últimos días, confío en que está en un mejor lugar. Se merece un mejor lugar. Y lo que se merece quien lo haya matado, seguro ya lo obtuvo o lo obtendrá. Como dicen por ahí, el resentimiento es como tomar veneno y esperar que la otra persona se muera. No me hacía ningún bien, como a Tyler no le hizo bien tras la muerte de su padre. Sé que a él no le hubiera gustado que siguiera con ese peso, y ahora solo trato de siempre recordar lo bueno.
Cora asiente, no sabiendo qué decir.
—Y ahora, ¿por qué estás en Marjorie? —dice al fin—.
—Me enteré de la muerte de tu padre casi un mes después, y cuando me enteré del entierro la fecha se cruzaba con unos asuntos muy importantes del trabajo. Cada vez que algo como la muerte de tu padre sucede me toma un tiempo decidir trabajar con las emociones que me provoca, así que hasta por fin me aventuré a visitar a tu padre para darle un cierre igual al que pude tener con Tyler, para poder decirte ahora todas las cosas que te dije sobre cómo él ya está en un mejor lugar ahora. Y Luke también lo está ahora, por supuesto. Están juntos... Y vaya cierre que le doy a la muerte de Luke, conociendo a su hija cuando vengo a visitar su tumba, ¿eh? ¿Tú dónde fue que me viste y me reconociste, estabas aquí adentro?
— En realidad... iba entrando al cementerio cuando te vi alejarte de la tumba de mi padre...
—Oh, ya veo. Pues... ¿qué te parece si me llevas a ver a tu madre? Justo pensaba ir a verlas mañana, pero ya que estamos aquí juntas, ¿por qué no vamos?
—Oh, pensaba proponérselo. Me encantaría ver su reencuentro.
—A mí también, querida. A mí también.
El epílogo es muy largo así que por ahora les dejo la mitad, con las revelaciones tristes, para luego darles los encuentros alegres :D
Agradecimientos a DayanaCss por prestarme su poema Después de esta vida para ser la canción que Jazz escribe. Denle mucho amor a sus poemas porque es buena, la conozco en persona de la secundaria y es una gran amiga <3
No es secreto que mi animal favorito es el oso pardo, por eso a ustedes mis lectores los llamé Familia Ursus. ¿Cuál es tu animal favorito?
Los amo, oseznos c;
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