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Uday, Marjorie River, 26 de mayo de 1997.
QUERIDO TYLER,
Te llevaste mi corazón, lo robaste. Solo tenía ojos para ti. ¿Alguna vez te diste cuenta de esa verdad? Las canciones de amor eran solo sobre ti para mí. No había esperanza. Nunca quería que abandonaras mi vida, y lo hiciste. Todos mis amigos se han ido.
Lentamente estoy reparándome de lo que me di cuenta que debo dejar de lamentarme, y Dios sabe que lo estoy agradeciendo en lugar de eso, aunque no es fácil. Un final se supone que traigo un nuevo comienzo. Supongo que sí tengo esperanza ahora, porque lo he decidido así; pero desearía tener señales más claras de qué bien se aproxima para mí.
He dejado las lágrimas atrás, al menos; no soy una tonta para seguir llorando y maldiciendo porque te fuiste, y olvidar lo que tengo para agradecer. Soy humana, así que necesito amor, y eso por seguro me lo diste, sin importar si te quedaste o no, para decirme si era un amor amistoso, o más que ello. Cualquiera que sea el caso, tu amor se quedó conmigo.
Admiro tu pasión por pintar, especialmente combinando en tus creaciones la gama de color azul (que es tu favorita); con variados azules, verdes y púrpuras. Tenías algo por el mar, porque de niño, tu padre te llevaba a la costa frecuentemente en vacaciones, a navegar y hacer crecer dentro de ti el amor que tienes ahora por tan majestuosa colección de brillantes olas que nunca llegaste a mostrarme, como habíamos acordado arreglar para algún día que nunca llegó.
Me diste sensaciones que nunca había conocido, que no sabía qué hacer entonces, y ahora... desearía haber hecho cualquier cosa. No es como si no tuviera sugerencias de más de una persona.
Las palabras vienen a mí una por una, cómo las imágenes de tu sonrisa y risa durante el día y en mis sueños, pero es tiempo de finalizar esta carta justo aquí.
A la luna y de regreso,
Jazz
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