Jungkook nunca había tenido un romance hasta que llegó Taehyung, ninguno de los dos lo planeó simplemente paso, los dos se atraían, habían chispas a su alrededor cuando se encontraban, tuvieron muchas citas antes de llegar a más, Jungkook no quería entregarse sin estar seguro de amar a su compañero y lo amaba, amaba a Taehyung con todas sus ganas, no se imaginaba una vida futura sin el, Jungkook era joven, soñador, tenía una mirada fresca y vivaz, era alegre y simpático, sumándole al hecho de que era muy atractivo y popular entre chicos y chicas y sobre todo tenía una coquetería natural. Para Taehyung no fue difícil mirarlo ni tampoco caer por él.
El azabache comía tranquilamente la rebanada de pizza bajo la atenta mirada del castaño.
—Esta delicioso— dijo relamiéndose los labios.
—¿Deberíamos pedir más?— preguntó Taehyung tratando de consentirlo pues era lo único que podía hacer por él, Jungkook podría ser muy infantil y tierno.
El azabache negó —Vas a llegar tarde a tu trabajo.
—Para eso soy el jefe.
—Y por lo tanto no deberías arriesgar tu empresa, debes hacerte responsable— Jungkook se acercó hasta el castaño y le dio un pequeño beso en los labios —pero podrías llevarme y pasar un buen rato en tu oficina.
Taehyung no se negó, aunque si lo dudo, ya había llevado a Jungkook a su oficina otras veces por asuntos de trabajo, sabía que era descarado, presumía al menor como un premio y nadie en la empresa le reclamaba o decía algo, la vida privada del jefe no era asunto suyo.
—Realmente, realmente eres peligroso.
Jungkook saludo amablemente a los empleados y estos le devolvieron el saludo de la misma forma haciendo reverencia.
Dentro de la oficina Jungkook no tardó en empezar a hacer espacio en el escritorio y Taehyung no se olvidó de poner el seguro a la puerta no sin antes advertirle a Yerin que no quería interrupciones.
Jungkook recibió gustoso a Taehyung, no era la primera vez que lo hacían en la oficina y estaban seguros tampoco sería la ultima.
Trató de callar sus gemidos para que la secretaria no escuchará, cubría su boca con las manos y movía las caderas con gusto.
Jungkook era joven pero eso no evitaba que fuera muy sensual, con Taehyung había aprendido de todo y se volvía descarado aún cuando para todos compañeros de carrera fuera un tímido joven. Después de llegar al orgasmo se quitó el condón que se había puesto para no manchar nada, Taehyung hizo lo mismo y los tiró al basurero.
El restó de la tarde fue aburrido, Jungkook no regresó a casa, se quedó en la oficina leyendo revistas y de vez en cuando mandando insinuaciones a Taehyung.
—Te estas portando mal bebe, Daddy te castigara mañana.
Jungkook sólo sonreía con gusto.
Taehyung como prometió lo regresó a su departamento y se despidió con un pequeño beso en el cuello.
Regreso a casa después de eso, Hoseok y Eunha aún dormían en el sillón.
Tomó a la pequeña en brazos, las veces que la encontraba despierta disminuían cada vez más y se culpaba por eso. No quería perderse la infancia de su pequeña y sabía que si seguía así la niña lo olvidaría, pero tampoco podía dejar a Jungkook sabiendo que el menor era capaz de cualquier cosa.
La dejo en su cama, toda la habitación era color lila, las sabanas rosas con ositos de peluche por todos lados, la acobijo con los cobertores y le dio un pequeño beso en la frente.
—Buenas noches mi bebe.
La niña se removió en la cama —buenas noches papi— dijo entre sueños.
Taehyung esbozó una sonrisa y regreso a la sala.
Miró a Hoseok que aún dormía y sabía que sería difícil despertarlo, subió hasta su habitación para tomar unos cobertores y regresar hasta la sala donde con dificultad se acostó en el sillón que se volvía cama para dormir con su esposo.
Al que amaba.
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