10
—¡Mikey! ¡¿Qué hiciste?!
—¡¿Escuchaste lo que le decía a Raph?!
—¡Pero te dije noquéalo, no mátalo!
—¡Estaba tratando de ayudar, Leo!
—¡Bajen la voz ustedes dos! —Raph separó a Mikey y Leo.
—Uh, ¿chicos? —llamó Donnie—. El tipo está sangrando.
Leonardo soltó un suspiro ruidoso. Él debió de haber dado el golpe.
—En mi defensa, entré en pánico.
—Y en defensa de Angelo, yo hubiera hecho lo mismo —dijo Donnie con una gran sonrisa socarrona.
—¿Por qué lo dices con tanto orgullo...? Ah, olvídalo —suspira Raph—Por favor, no digas eso enfrente de la policía.
Leonardo voltea con fastidio al ver al tipo sangrante que hace un momento estaba lanzando mierda y media hacia Raph.
También admira el golpe limpio que dejó Mikey y su capacidad para controlar su fuerza sin haberlo matado, pues observa la respiración lenta del yokai. Va hacia el caparazón de batalla de su gemelo, abre un compartimento y saca un par de guantes para verificar qué tan vivo está el sujeto.
—Maldita sea, Leo, consíguete tus propios bolsillos.
—Tú eres nuestro bolsillo, Don —le sonríe Leo y su gemelo le muestra el dedo de en medio.
Leo verifica el pulso del desconocido, y así podrían determinar si deberían o no entrar en pánico. Más por la salud mental de su hermano mayor que la del sujeto.
—¿Por qué los guantes, Leo? —pregunta Mikey al ver a su hermano acercase al cuerpo y tocar su cuello. El menor no entiende el porqué hace eso si lo pudo haber hecho sin guantes.
—Eso, mi querido hermano, es para no dejar huellas —contesta la tortuga de orejas rojas.
—¿Cómo saben...?
—Documentales de asesinatos, duh —dice con obviedad Leo, y Donnie asiente.
Raph espera, muy profundamente, en que sea cierto. No quiere tener otra vez esa charla con ellos.
Todos observaron el cuerpo inerte del yokai, con la mente en desorden y el corazón en la boca. Donnie se acerca al cuerpo y lo examina con calma, maquinando algo.
—Oigan, ¿y si lo terminamos de matar?
—¡Donnie!
—¡Estoy cansado, Raph! No me dio tiempo de tomar mi estúpido café —murmura quejumbroso el caparazón blando—. Además, no veo que los demás den ideas.
Raph lo miró con represalia, cansado de tener la misma conversación. Otra vez.
—Raph tiene razón, Don —habla Leo.
El grandote sonríe, ¡al fin un hermano suyo se estaba tomando su trabajo de héroe en serio! Donnie mira a Leo con disgusto.
—¿Cómo lo quieres matar? ¿Acaso quieres volver a la cárcel? No podemos tener en nuestro historial la palabra "asesinos". ¿Qué pensará papá de nosotros?
—No es homicidio si no hay cuerpo.
El pargo acaricia su sien, murmurando algo sobre que la paciencia es una virtud y que sus hermanos son idiotas. Escucha a Mikey reírse de fondo.
—No irán a la cárcel yokai pero sí irán a la cárcel aérea* si siguen hablando de eso —dice Raph—. Definitivamente hablaré con ustedes más tarde.
—Ugh, no. Eso es tan humillante —se queja Donnie, y Leo asintió.
Raph suelta un bufido, en fin, gemelos.
Además, sabe que es humillante, precisamente por eso lo hace. Agradece ser el mayor.
—Mikey, tú que eres nuestra brújula moral, ¡ilumínanos! —Raph sonríe, en busca de la pequeña tortuga. La cual, estaba picando la cara del yokai con un palo largo.
—¡Oh, chicos! He visto a este tipo antes —comenta Mikey, extrañamente emocionado—. Siempre lo veo tirado en las calles borracho.
—¡Haberlo dicho antes! Bien hecho, Angie —elogia Donnie, bastante contento para el contexto de la situación—. Dejémoslo en un callejón y vayamos por pizza.
La alegría de los tres alfas se borra cuando escuchan el notable gruñido de Raph. Omega o no, sigue siendo el mayor y de cierta forma, la figura de autoridad.
—¡Tómalo con calma, Raphie-bebé! —dice Leo, mientras se sube sobre el caparazón puntiagudo y se recuesta ahí—. A tipos como él a nadie le importan qué les pasó. Además, te saldrán arrugas.
Siente que en cualquier momento le dolerá la cabeza, así que Raph agarra al caparazón azul y lo deja en el suelo. Leo solo chirría lleno de descontento. Donnie se medio burla de eso.
—Bien, haremos esto, muchachos —comienza Raph, atrayendo la atención de los tres—. Dejaremos al tipo cerca de la estación de policía y después iremos por pizza.
Los chicos vitorean, pese a que les atraía más la idea de dejarlo a su suerte, sigue permaneciendo la esencia; dejarlo tirado.
—Pero yo escojo la pizza.
Mikey soltó un "buuh", a lo que Raph le da un pequeño zape. Él también está cansado.
Donatello, ya ligeramente fastidiado, piensa en solo agarrar al tipo y dejarlo por ahí botado cerca de la estación. Tal vez incluso lo arroje con fuerza. Si Raph le cuestiona la poca amabilidad que tuvo, fingiría demencia.
« ¿Tú? ¿Fingiendo demencia? Apenas pudiste mentirle sobre los rastreadores que nos pusiste »
«Cállate, Nardo »
«Confía en mí, yo me encargo »
Donnie rodó los ojos, qué idiota, claro que confiaba en él. Es su gemelo al fin y al cabo. Aunque haya veces que no le agrade. Aunque haya veces que no le quede de otra.
————
Yo.
Yo la muy fan que estos dos tontos hablen en su mente
Además, su primer crimen juntos, q lindos 🥰
Una disculpita por la tardanza 😘
La verdad, esta semanita estará ajetreada, pero alch me llegó esta idea y tenía q aprovecharla 😈🤙🏻
Cárcel aérea; básicamente, es donde Raph agarra (a uno o dos de ellos) sus caparazones y los pone boca arriba durante un buen de tiempo. o sea, ya vez esos vídeos de tortugas que se quedan boca arriba y no pueden pararse bien. Wey, imagínate la frustración
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