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Capítulo 2.

Capítulo dedicado a mi soulmate, beta reader y la causante que haya conocido wattpad y empezado a subir libros a la plataforma alexa_herrera26 te amo un montón ❤️

El reloj marca las seis cuando el sol dislumbra a través de los alpes, anunciando la llegada de un nuevo día, mientras una jovencita yace con su vista pegada al ordenador desde el día anterior revisando un sin fin de enunciados exparcidos en todo internet, relacionados con el mismo asunto, el asesinato en la mansión Burt.

-El desayuno esta servido, baja de inmediato o va a enfriarse -irrumpe una voz femenina desde el primer piso.

-Enseguida -responde, pero se ve incapaz de hacer tal cosa, puesto que ella está sumergida en su propósito.

-¡Baja ya o lo arrojaré a la basura! -vuelve a llamar la mujer al cabo de unos minutos.

Un bufido escapa de los labios de la jovencita, mientras cierra su cuaderno, guarda las notas en una gaveta con llave y toma su mochila para bajar.

-Es hora de empezar Burt -susurra para si misma.

-Con permiso -sueltan Lotto y Lars al unísono, dejando sus zapatos en la entrada.

-¿Quieren té? -inquiere el padre de Lars desde la cocina.

-Sí -vuelven a responder juntos.

-Dejen de hacer eso o les tendré que practicar un exorcismo.

-¿Qué? -dicen juntos otra vez y se voltean a ver incrédulos, pero finalmente sonríen.

-No seas exagerado -pide Lars, depositando a Azor en una almohada sobre el sofá.

-¿Que exagere dices?

-Papá.

-Mira, no han pasado ni cinco minutos desde que llegamos aquí y ya te ha dicho papá en forma de queja, nuevo récord -bromea Lotto, con una sonrisa socarrona.

-Ah bueno, no te pregunte.

-Oiga no sea grosero.

-El té está listo -desvía el tema, llevando las bebidas en una bandeja, para posteriormente colocarlas en la mesa del centro.

Lotto toma la muñeca de Lars y como de costumbre, vacía un poco de su sangre en la taza, haciendo que el padre mire las resplandecientes joyas a juego en ambos.

-Así que finalmente amarraste a mi hijo, cuando claramente me dijiste que los vampiros no necesitan casarse y toda esa mierda.

-¿Hay algún problema? ¿Está celoso de que me robe a su hijo? -inquiere juguetona.

-Lo estaría si fuera un niño, pero ya está viejo, aunque tenga cuerpo de adolescente.

-Papá.

-Uh, dos veces -se burla la peliblanca.

-Cállate, Lotto ¿Has venido a molestar solamente?

-De hecho, vengo a pedir un favor.

-Que novedad -comenta el hombre, con sarcasmo -. ¿Y para qué me necesita la líder del Noreste?

-Usted es abogado y notario, así que...

-No -escupe cortante.

-Aún no he dicho nada.

-No es necesario, sé lo que dirás -da un sorbo a su té.

-¿Entonces por qué la negación?

-Por qué no son humanos, carecen de documentos legales y aparentemente no existen, eso se vería extraño, a parte estoy retirado.

-Pero - -Lotto eleva su mano indicándole a Lars que no se queje.

-Hablaremos de esto más tarde -afirma sin apartar su mirar del padre de Lars, quién mantiene su postura firme.

-¿Cuánto van a quedarse?

-Un par de días.

-Sus habitaciones están listas.

Una sonrisa de fastidio se plasma en el rostro de Lotto, a sabiendas que el padre de Lars no les permitirá dormir juntos.

Con pesar Bell avanza entre la penumbra que rodea el interior de la mansión de Lotto. Su ánimo se ha ido al caño en un par de días; justo cuando pensó que todo iría de maravilla, Bloody lo ha hecho de lado, como si todo lo que ha pasado no fuese suficiente.

Undido en un mar de tristeza, entra a la habitación, encontrándose con la vampiresa antes mencionada, terminando de vestirse.

En ese momento, el corazón de Bell se acelera, como si fuese un jovenzuelo a punto de declararle su amor a alguien imposible y con temor levanta su voz por sobre el silencio sepulclar.

-Bloody -la llama con sutileza.

Ella únicamente cierra sus ojos, puesto que ya sabía que Bell ha llegado.

La voz del chico para ella se siente como una calma que atraviesa todo su ser, trayéndole una grata sensación, que por desgracia, rápidamente se transforma en culpa y aflicción, al recordar a Runa y su fuerte confesión que no ha parado de rondar en su mente.

Entonces, con disposición de marcharse, Bloody se da la vuelta para pasar de largo a Bell.

-¿Así de indiferente vas a comportarte nuevamente? -los ojos del chico se cristalizan por un par de segundos, pero se obliga a ser fuerte y calmar sus emociones.

-Debo irme.

-Es lo que siempre dices y sinceramente ya me cansé -Bloody presiona sus ojos, tratando de reprimir las lágrimas -¿Tan pronto dejaste de amarme?

-Deja de decir estupideces, el amor no se esfuma de la noche a la mañana.

-Lo sabía, nunca me amaste -muerde su labio inferior, sintiéndose una completa porquería.

-¡Claro que no! Yo... Aún te amo -suelta lo último como un susurro, sabiendo que aún así, Bell podría escucharla.

-Entonces demuéstralo.

Con furia Bloody dirige su mirar a Bell, quien la desafía con su semblante, y eso le enoja, pero tambien la excita.

Entonces en un abrir y cerrar de ojos, Bloody se aproxima a él y lo atrinchera contra la pared, para acto seguido besarlo con fiereza, como si no hubiese mañana; mientras Bell posa sus manos sobre la cintura de Bloody, ella sujeta los mechones del cabello azabache que sobresale de la nuca, profundizando asi, el frío contacto.

Al quedarse sin aire, se obligan a separarse, dejando un hilo de saliva entre ambos, el cual Bloody limpia rápidamente, para guiar a Bell, hasta la cómoda, iniciando otro beso de lengua mientras se permite recorrer con necesidad el cuerpo del chico, que hace ya días no tocaba con lujuria.

El primer gemido escapa de la boca de Bell, cuando Bloody empieza a hacer un chupón, sin delicadeza en su cuello y otros más se hacen presentes, cuando la vampiresa toquetea la zona sensible en su entrepierna, llevando su excitación a las nubes.

Sin rechistar y con necesidad, ambos empiezan a deshacerse de sus respectivas prendas de vestir, a la vez que continúan con los besos húmedos y las caricias cargadas de lujuria.

Finalmente, cuando ambos quedan completamente desnudos, Bloody se detiene un instante, para apreciar el maravilloso cuerpo de Bell, el cual yace sobre la cama, con sus mejillas y labios colorados, a la vez que su pecho sube y baja ante la agitación que la vampiresa ha ocasionado en él.

Por su parte, Bell observa el bello cuerpo de Bloody, con sutiles curvas que la hacen ver inalcanzable y a su vez elegante, pero de un momento a otro aparta su mirar un par de segundos para volver su vista a Bloody, la cual comprendiendo se acerca provocativamente, cual felina, para besar y mordisquear el costado del blanquecino cuerpo del chico, haciéndolo jadear y morder su labio inferior tratando de contener los gemidos que emergen a causa del placer, hasta finalmente sucumbir.

"sus gemidos siguen siendo igual de tiernos" piensa Bloody.

Con necesidad ambos vuelven a besarse, mientras la vampiresa ya empieza a masajear el miembro de Bell ocasionando que el raciocinio del chico se nuble por completo y su cuerpo se deje llevar por la placentera sensación, por su parte Bloody ya conociendo como al pelinegro le gusta ser tocado, mueve ágilmente sus manos de arriba a abajo, haciendo que el cuerpo de Bell tiemble, llevándolo al orgasmo rápidamente y pese a que Bloody fue la que lo ha ocasionado, su excitación ha aumentado, como si se lo estuviesen haciendo a ella, pues a su parecer, la voz de Bell, es la mejor en cuanto a sonidos producidos por el placer.

Sin esperar a que el pelinegro tenga descanso alguno, la vampiresa mete uno por uno los dedos a la boca de Bell, para lubricarlos, hasta que el la detiene.

-Quiero intentarlo -pide, refiriéndose a preparar la zona íntima de Bloody para su futura intromisión, pero esta solo le limita a volver a meter sus dedos en la boca del menor, en señal negativa.

Lentamente Bloody introduce un dedo tras otro en su parte baja, haciendo suaves movimientos, expandiendo así la zona, de manera sutil, mientras Bell se mantiene observando, con su labio inferior prensado entre sus dientes y su mano masajeando su necesitado miembro.

Bloody trata de montarse en el pelinegro, pero este la toma de la cintura haciendo que quede abajo, para abrir sus piernas, alinear su miembro y con sutileza, penetrarla; en consecuencia, Bloody entierra sus uñas en los brazos de Bell, debido al dolor mezclado con placer, puesto que aunque no hacen el amor hace varios días, sus cuerpos parecen haber sido tallados el uno para el otro, complementándose a la perfección.

La vampiresa besa con necesidad al menor, mientras este la embiste una y otra vez, haciéndola estremecer y gemir ante tal grata atención en su entrepierna.

Varias estocadas más, acompañadas de besos, caricias y unos cuantos arañazos son suficiente, para que Bloody se corra junto a Bell, quien vuelve a besar a la mayor, siendo correspondido sin negación.

Luego de ello, con cuidado Bell sale de Bloody, haciéndola soltar un gemido de dolor, dejandola con una sensación placentera a la vez que permanece satisfecha, pero para ella falta la cereza del pastel, así que, se acerca al chico que se ha acostado junto a ella, se dirige a su cuello y deposita varios besos y lamidas, haciendo jadear a Bell ante el grato contacto.

Sin embargo, de un momento a otro, Bloody introduce sus colmillos en la piel de Bell, haciendolo soltar un gemido de dolor y retorcerse levemente, mientras Bloody lo sostiene con fiereza.

Pero un grito más fuerte sale de los labios del chico, cuando Bloody, lo termina de morder con todos sus colmillos y empieza a beber con fuerza, hasta ser saciada, allí, Bell aprovecha para abalanzarse sobre ella y morder sin resentimiento su cuello, para probar nuevamente ese dulce néctar del que fue privado hace ya varios días; continúa hasta que su sed se calma.

Allí, ambos se desparrama en la cama, con sus respiraciones agitadas y el sudor empapandoles, pero su satisfacción no tiene precio.

-Te amo -suelta Bell en un susurro, como un sentimiento que emerge de lo mas profundo de su corazón, sin embargo lo único provoca a la vampiresa es un tortuoso pinchazo en su corazón, puesto que la imagen de Runa sonriendo se plasma en su mente.

Entonces la culpa empieza a recorrer su ser, como una desesperante asfixia, por lo cual rápidamente se pone en pie, asustando a Bell.

-Espera, ¿qué haces? -inquiere el pelinegro, con preocupación al ver a Bloody vestirse con suma rapidez.

-Esto no esta bien -susurra ella, terminando de colocarse su ropa, para así salir.

-¡¿Vas a volver a dejarme?! -cuestiona el chico, con un nudo en su estómago, y su vista posada en Bloody, que apenas se atreve a mirarlo. Entonces la vampiresa presiona sus labios y toma su última prenda, para marcharse a prisa -¡Bloody!

Posdata: perdón por tardar tanto en actualizar.

Posdata 2: los amo a todos, en especial a los que comentan, ustedes valen mil ❤️❤️❤️

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