Tienes que decirle
LYRA
El clima había comenzado a cambiar se podía sentir que la primavera se acercaba.
No soy una aficionada del calor, seamos claros, no hay nada bueno que traiga el calor, hay mosquitos, no puedes dormir en la noche a menos de que tenas aire acondicionado o duermas sin nada de ropa, todo el tiempo necesitas tomar agua si no quieres un golpe de calor y la gente a tu alrededor siempre esta sudando, no es agradable de ninguna forma.
Lo único “rescatable” era que podía lucir mis bonitos vestidos cortos, aunque claro tenía sus desventajas. Como las miradas indeseadas de depravados en la calle.
Por suerte siempre tenía a Fred o a Matt cerca para ayudarme o hacerme sentir segura.
¿No les parece irónico? Los hombres tienen que proteger a las mujeres de otros hombres ¿Dónde está el sentido en eso?
Probablemente si fuera más fuerte y un poquito más valiente no necesitaría a nadie que me estuviera protegiendo como si fuera una “princesa”
Pero ese no es el punto, por lo menos no ahora.
El punto es que la primavera está comenzando, eso me pone más odiosa que de costumbre.
Pero le había prometido a Fred que lo acompañaría a comprar unas cosas a un bazar que ponen cerca de la escuela, lo ponen todos los años y venden cualquier cosa, encuentras libros, ropa, dulces, muebles, joyería, etc.
Él disfrutaba muchísimo ir allí, a mi parecer es un comprador de cosas innecesarias compulsivo, pero claro, él dice que no es así, justo lo que diría un comprador compulsivo.
La verdad era un lugar bastante lindo, la gente era amable y una que otra vez yo encontraba algo lindo para llevarme, sólo no soportaba quedarme tanto rato bajo el sol, pero si yo no voy nadie más acompañaría a Fred.
Mónica no vino con nosotros, no dijo exactamente porque y es raro ya que a ella igual le gusta venir con nosotros.
Pasé por Fred aproximadamente a las ocho, él ya estaba fuera de su habitación y emocionado por gastar dinero en cosas que olvidará en una semana o se quedarían arrumbadas en algún lugar de su cuarto.
Fred le pidió la camioneta a su padre, pero algo no me cuadraba.
Cuando nos encontrábamos en frente de la camioneta comencé a cuestionarme si Fred sabía conducir, las veces que salíamos a comer fuera de la escuela conducía yo o Mónica, pero a él nunca lo había visto manejar.
-¿Estas seguro que sabes manejar?- le pregunté un poco asustada mientras abría la puerta del coche para entrar.
-Por su puesto que se manejar, lo hago todo el tiempo- dijo subiéndose al auto.
-Desde que te conozco jamás te he visto conducir un auto. - le cuestioné.
-Ly, que no hayas visto un extraterrestre no significa que no existan. - exclamó él con más seriedad de la que debería.
-¡Fred eso que tiene que ver! Mejor bájate y deja que yo maneje.
-Con tú estatura dudo que alcances los pedales, anda súbete ya.
Rodé los ojos, me subí resignada y con miedo.
Dios, si es que existes por favor, por favor, no quiero morir hoy, aún no he ido a un concierto de My Chemical Romance y ni siquiera he terminado mi carrera.
-Fred, te juro que si nos matas voy a revivir y te mataré otra vez.
Lo miré de reojo y vi que estaba riéndose mientras tomaba el volante.
Ambos nos pusimos el cinturón de seguridad, él arrancó el coche y yo deseé haber hecho caso a mi mamá cuando me dijo que aprender a rezar era importante.
Debo admitir que estaba demasiado asustada, pero ese sentimiento se fue cuando me di cuenta de que en efecto Fred sabía conducir y muy bien.
Íbamos muy callados así que le dije que iba a poner música desde mi celular, él solo asintió con la cabeza.
No fue difícil elegir la canción porque nuestros gustos eran casi los mismos, ambos fuimos emos en nuestra adolescencia entonces teníamos muchas bandas en común, así que opté por poner Escape The Fate.
Elegí Situations era imposible no gritar con todas tus fuerzas esa letra, apenas empezó ambos nos encontrábamos cantando apasionadamente la letra.
-Darling, what is going on? – Cantó Fred
-Honestly that never happened- Contesté con lo que seguía de la canción.
- ¡Lying is your favorite passion! - los dos cantamos a unísono.
Después nos reímos un buen rato y seguimos escuchando más música de ese estilo, platicamos un poco antes de llegar.
Aproximadamente veinte minutos después llegamos a nuestro destino, los dos bajamos de la camioneta, hacía mucho aire afuera, pero seguía haciendo calor, dentro del auto estaba frio por lo que al bajarme lo primero que hice fue estornudar.
Justo como lo esperaba el lugar estaba lleno de gente, eso me pone nerviosa, todo el tiempo siento que algo malo me puede pasar estando rodeada de gente.
Y Fred como un niño chiquito corrió hacia un puesto dejándome sola, así que cuando me percaté de que ya no estaba, intenté buscarlo con la mirada, no era difícil notarlo entre la multitud, era muy alto y su cabello pelirrojo resaltaba sobre todos los demás, entonces cuando lo divisé me abrí paso entre la gente hasta llegar a donde el estaba.
-Creo que olvidaste que venia contigo.- Le dije aunque él estaba distraído viendo unas playeras de bandas.
-¡Oh mira esto! ¡Es genial! - dijo mientras me mostraba una playera de Mötley Crüe.
Luego acomodó mi brazo como si fuera un perchero y puso allí todas las playeras que le gustaban.
Siempre me pareció curioso que Fred comprara cosas de bandas si jamás las usaba, ni siquiera iban con su forma de vestir.
Él es del tipo que usa suéteres y pantalones beige que combinaban con sus grandes lentes que cubrían gran parte de su cara y lo hacían ver como un chico nerd.
Que de hecho si lo es, pero la verdad no se comporta como uno, era más cool que cualquier otro nerd que yo haya conocido.
Me gustaría saber que hace con esas playeras.
Nunca le he preguntado para que las compra si jamás lo veo usándolas.
Luego de estar como tres horas caminando de un lado a otro buscando cosas interesantes, decidimos irnos a sentar y comer algo.
Por suerte encontramos un lugar que no estaba tan lleno, nos sentamos en una mesa muy linda debajo de un árbol muy grande, por lo que casi no daba el sol y me sentía muy agradecida por eso.
-Entonces ¿Cuándo piensas decirle a Matt que te gusta? – Dijo Fred de la nada.
Él sabía que me gustaba su amigo, no parecía molestarle, pero tampoco se mostraba tan interesado por saber que pasaba entre Matt y yo, por eso su pregunta se me hizo un poco rara.
Tardé en responder, porque no había pensado que en algún momento tengo que decirle, es que me parecía algo tan arriesgado.
No sabía si yo le gustaba de la misma manera, la pasábamos bien estando juntos, me encantaba su compañía, la forma en la que me trataba y a veces presentía que el sentía lo mismo, pero otras veces sentía que no.
Pero eso no era culpa de Matt, era mía, la idea de gustarle a alguien me parecía tan poco realista, no podía imaginar a una persona enamorada de mi, era demasiado irreal en mi cabeza que algo así podría sucederme.
Pero está claro que eso es solo una mala percepción de mí misma, aunque de todos modos no quería arruinar lo que tenía con Matt, si es que teníamos algo.
-No estoy segura de quererle decir algo aún, ¿por qué lo preguntas? ¿Él te ha dicho algo?
-No, él no me ha dicho nada, solo estoy interesado en su relación, hacen una pareja muy linda, me encantaría verlos juntos, se nota a kilómetros que hay una chispa desde que se conocieron, aparte no te había visto tan sonriente desde hace mucho.
Él tenía razón, hace ya bastante tiempo que no me sentía tan bien, tan llena de energía y dichosa, esa era la palabra, dichosa.
-¿Entonces tú crees que él sienta lo mismo?- le pregunté.
-Estoy muy seguro de que si, ningún chico te ve con los ojos desbordándole de amor solo porque eres “su amiga” y te trata como si quisiera bajarte el cielo y las estrellas.
-Quizá solo es su forma de ser, puede que así trate a todas las chicas que conoce.
-No, no Ly, no te bajes del pedestal en el que él decidió ponerte, si te trata así es porque eres especial para él.
Reflexioné lo que me decía Fred.
- ¿En dado caso, que debería hacer? - pregunté.
-Tienes que decirle.
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