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Tengo algo que decirte

MATT

No tenía tantas ganas de salir, sabía que Ly estaba feliz por mi, yo igual lo estaba pero no sentía que ameritara tanto, no fue un diez, fue un nueve, no estuvo mal, pero tampoco fue espectacular.

Al final, Ly decidió que iríamos a comer pizza, Emma dijo que nos encontraría allí, así que todo bien hasta ese punto, solo espero que no hagan un revuelo solo por mis calificaciones, eso sería incómodo. Cuando llegamos al lugar estaba casi vacío.

No mucha gente viene aquí entre semana, generalmente vienen cuando alguien ganó un partido o cuando festejan un cumpleaños.

Tomamos una de las muchas mesas vacías, todos nos sentamos a decidir cual de toda la variedad de pizzas pediríamos, habían demasiadas combinaciones, por un lado Emma quería una pizza con pesto, pero Ly es alérgica, así que ella sugirió pizza de carnes frías, pero Fred dijo que le pusieran piña, ¿en que cabeza cabe que la pizza puede llevar piña?

En fin, ellos querían que yo eligiera pero en serio me daba igual solo tenía hambre y quería comer, lo que fuera era bueno, a menos de que tuviera piña.

–No puedo creer que no les guste la pizza con piña. – dijo Fred viendo el menú.

–A nadie le gusta, que te guste la pizza con piña es de gente psicópata, pregúntale a Ly, ella sabe de psicópatas. – dijo Emma.

Tal vez suene algo loco, tal vez solo yo lo he notado, pero había cierta tensión entre Emma y Fred, miré a Ly con disimulo, ella pareció entenderlo, entonces ella igual lo notó. No sé, la forma en la que hablan, la forma en la que se miran de vez en cuando.

No sé si lo que tenían era algo romántico, pero de que tenían algo, tenían algo, estoy más que seguro.

–Bueno, jamás he visto que en el DSM-5 las características de un Trastorno de Personalidad Antisocial sean “le gusta la pizza con piña”

–¿Pero lo renuevan cada cierto tiempo, no es así? – le pregunté.

–Si, pero dudo que vayan a agregar esa característica. – contestó Ly dando un sorbo a la limonada que pidió.

–Eso no me ayuda mucho Ly, se suponía que debías darme la razón– dijo Emma.

–Está bien, si quieres que lo diga, desde mi punto de vista ponerle piña a la pizza si es una conducta de TPA ¿contenta? – le respondió Ly guiñándole el ojo.

–¡Oye! Yo soy tu mejor amigo, debes darme la razón a mí, no a ella. – dijo Fred sin quitar los ojos de Emma.

–Yo le caigo mejor que tú. –dijo Emma burlona enseñando la lengua.

No sé en que momento Fred hizo trocitos con una servilleta y se los aventó como si fueran confeti, todo cayó directo en su boca, lo que hizo que Emma comenzara a escupir los pequeños trozos de servilleta que se pegaron en sus labios y lengua.

Ly y yo no podíamos parar de reír, la situación salió tan natural que eso lo hizo más chistoso, después de un rato el abdomen me dolía por tanto reír. Emma nos veía con desprecio mientras se quitaba un pedazo de papel de la cara.

–Fred, lo que hiciste si fue muy psicópata. – le dijo Ly.

–Cállate o la siguiente será para ti. – contestó enojado.

–No amenaces a mi chica, Fred. – le advertí.

“Mi chica”

Se me salió decir eso, fue involuntario, pude ver la expresión de sorpresa en la cara de Lyra, en realidad todos se quedaron callados después de eso, por dios ¿no podían callarse en otro momento? No, justo cuando le digo por accidente “mi chica” a Lyra, perfecto, solo espero que ella no se enoje por eso.

No habíamos formalizado nada aún, por lo menos no que yo lo sepa, por lo que me asustaba que ella pensara que no quería nada serio solo porque soy un cobarde, así que decirle “mi chica” no fue una buena idea, por lo menos no hasta que seamos algo, oficialmente claro.

Después de un largo silencio incómodo, aclaré mi garganta para hablar.

–Yo creo que deberíamos pedir la pizza de carnes frías.

Los demás asintieron en silencio y después pedimos la pizza, luego de un rato todos empezaron a hablar con normalidad cosa que agradecí mucho.

En lo que esperábamos nuestra orden, Emma, Fred y Lyra hicieron un “brindis” por mis buenas calificaciones.

–Salud por Matt que posiblemente sea el mejor filosofo de la historia después de Sócrates, bueno no conozco más filósofos, pero supongamos que sí. – dijo Lyra con entusiasmo, con ese característico entusiasmo suyo.  

–Gracias, gracias, de verdad no hacía falta, no es para tanto, aunque…–el sonido de mi celular me distrajo.

Una llamada estaba llegando, la llamada que más odiaba siempre, tragué saliva con miedo.
–Oh, perdón dejen contesto, ahora vuelo.

Me alejé de la mesa para salir por la puerta y hablar con mi padre.

–Hola papá. – dije sin más.

–Hola Matthew. – su voz del otro lado del teléfono me ponía la piel de punta.

–¿Pasó algo? – pregunté.

-¿Acaso no le puedo marcar a mi hijo de vez en cuando? – preguntó riéndose, no era una risa genuina, era tan falsa como su interés en mí. –Bueno, en realidad tu madre era la que quería hablar contigo, pero ya sabes, ella nunca está en casa.

–Bueno, dile a mi madre que estoy muy bien.

–Claro, yo se lo diré. – después de estar en silencio mi padre siguió hablando. – Y bueno ¿Qué tal te va en la escuela? Tu madre me contó que había una materia donde temías salir mal.

–Eh si, pero en realidad me fue mejor de lo que pensé, saqué nueve así que me siento más tranquilo.

–¿Nueve? Vaya, no sabía que la universidad te había vuelto tan mediocre. – su tono ahora era sarcástico y su risa de desaprobación, se sentía como un balde de agua fría.

–Hice mi mayor esfuerzo. – contesté cortante apretando la mandíbula.

–Pues parece que no es así, no pago una escuela tan cara como para que saques nueve, tu hermana hubiera…– lo interrumpí.

–Yo no soy ella, si fuera ella un nueve te parecería bien, pero no, perdón, pero hago lo que puedo. – dije y antes de que respondiera colgué, no quería sentirme mal por su culpa.

Me quedé afuera respirando un poco antes de entrar cuando la voz de Ly me sacó de mis pensamientos, ella pasó su mano desde mi hombro hasta llegar a mi mano la cuál entrelazó con la suya.

–¿Estás bien Matt? La pizza ya llegó y quería ver si estabas bien porque te estabas tardando en regresar.

–No te preocupes, estoy bien. – mi voz salió más cortante de lo que esperaba, sabía que ella notaría que algo malo pasaba.

–No me mientas, algo malo pasó, conozco esa cara.

–No es nada importante. – le contesté evitando hacer contacto visual.

–Matt, las cosas que te pasen son importantes para mi. – dijo ella apretando un poco más mi mano.

–Lo sé, es solo que yo…– tomé una bocanada de aire antes de seguir. – Mi padre llamó y él es tan duro todo el tiempo.

Era la primera vez que hablaba de mi padre con Ly, no es un tema que me encante tocar, pero ella estaba allí, esperando una respuesta para poder ayudarme, apreciaba mucho que hiciera eso.

–Continué hablando. – Tal vez yo le hago mucho caso a lo que dice, pero es difícil no hacerlo cuando todo el tiempo me hace sentir inútil he incapaz, no lo sé... – suspiré. – intento de todo para que él se sienta orgulloso de mi, pero todo es en vano Ly, todo.

Ly se acercó para abrazarme con fuerza, me gustaba que no me obligara a hablar más de lo necesario o comenzara a bombardearme de preguntas, ella solo me mostraba que estaba allí para mi.

–Matt, tú eres la persona mas capaz, inteligente, responsable y comprometida que he conocido, tu padre probablemente refleja sus inseguridades en ti, quiere hacerte sentir mal, no lo dejes ganar. – dijo ella hablando con una voz que hacia que todos mis músculos se relajaran.

–Es difícil. – le dije mientras hundía mi cara en su cuello, el aroma a frambuesa de su cabello inundó mi nariz haciéndome sentir más en paz.

–Lo sé, lo sé, pero estarás bien, confió en ti. – ella pegó sus labios en mi clavícula y dio un sutil beso. – Si tu padre no te lo dice, lo diré yo, Matt estoy muy orgullosa de ti.

La aparté un poco para poder verla a los ojos, esos ojos color café oscuro que me veían con tanto cariño, como si jamás quisieran irse y como si me quisieran más que nadie en el mundo.

Sentí un nudo en la garganta, a veces me costaba trabajo pensar que una chica como ella me quisiera a mi, siempre siendo un rayo de luz en todos mis días, parecía tan irreal que sabía que si la dejaba ir me arrepentiría por el resto de mi vida.

Sin pensarlo mucho, tomé su mejilla para acercarme y besarla con todo el amor que cabía en mi ser, cada partícula de ese sentimiento era solo para ella, nadie más lo merecía y mi corazón parecía saberlo, por eso lo había guardado con tanto recelo desde hace años.

Me asustaba sentir con tanta intensidad, porque la gente sale lastimada de los lugares que más ama.

Nuestros labios se separaron con lentitud, no quería que lo hicieran, pero sentía la necesidad de hablar.

–Ly, yo necesito decirte algo. – No podía despegar mis ojos de los suyos.

–Claro, dime.

En el momento en que abrí la boca para hablar, Emma llegó interrumpiendo.

–Chicos, la pizza se va a enfriar ¿ya van a entrar?

Tal vez le diga después, cuando nadie vaya a interrumpir y que estemos cien porciento solos.

–Si, está bien, ya vamos. – dije tomando la mano de Ly

–No espera ¿no ibas a decirme algo? – dijo Ly mientras me tomó del brazo para detenerme.

–Te lo diré más al rato. – le respondí dándole un beso en la frente para luego entrar de nuevo al restaurante.

El tiempo pasó volando, cuando menos nos dimos cuenta ya eran las siete casi las ocho de la noche, tal vez no era tan tarde pero si era momento para regresar a la escuela. Emma se fue en su moto y Fred, Ly y yo nos fuimos juntos en el auto de Fred, él nos dejó en la escuela para luego regresar a su casa.

Hacía mucho frío afuera, así que le ofrecí mi sudadera a Ly, ahora que estábamos solos era el momento de decirle, ambos caminábamos de la mano en silencio, en mi mente solo repasaba una y otra vez lo que le diría cuando de la nada una lluvia que ninguno esperaba llegó con mucha fuerza. Los dos corrimos hacia el lugar techado más cercano.

Algunas gotas de agua caían del cabello de Ly, sus labios se pusieron un poco rojos por el frío, sonreí para mi mismo y ella lo notó.

–¿Qué te causa risa? – preguntó.

–¿Recuerdas la segunda vez que nos vimos en la biblioteca dijiste que en la vida real nadie baila bajo la lluvia con el amor de su vida? – no estaba seguro de lo que estaba a punto de hacer, pero si no lo hacía ahora, no lo haría nunca.

–Supongo que si, lo dije ¿Por qué lo preguntas?

Antes de que pudiera reaccionar la tomé de la mano para jalarla en dirección a la lluvia, el agua cayó sobre nosotros empapándonos al instante.

–Matt, por favor, nos vamos a enfermar. – dijo ella mientras yo tomaba su mano y la hacía dar vueltas.

–Tengo algo que decirte. – la jalé hacia mi pecho, podía sentir su respiración pegada a mi, estaba tan agitada como la mía.

–Dime Matt. – dijo con sus ojos atentos en mi.

–Tengo tanto miedo de esto, pero quiero arriesgarme, no importa si salgo lastimado, si enamorarme de ti implica eso, estoy dispuesto a todo. – tragué saliva y lo dije. – Ly ¿quieres ser mi novia?

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Lo único que puedo decir es

AHUEVOOOOOOOOOOOOOOO

No se ustedes, pero siento rebonito con las escenas románticas.

Pero equis, aquí lo importantes es ¿pizza con o sin piña?

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