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Situacion difícil

LYRA

Algunos días veía a Matt a lo lejos, pero nunca tenía la valentía de enfrentarlo, decirle lo mal que me hacía que se haya apartado solo con la excusa de necesitar tiempo.

A veces tenía ganas de correr y gritarle, otras veces quería correr y abrazarlo, me hacía tanta falta abrazarlo, pero no pensaba rogar por su cariño en estos momentos.

Ya había pasado una semana desde que me había pedido su jodido tiempo, en toda esa semana nunca lo vi con deseos de buscarme, ni siquiera cruzaba mirada conmigo, solo me tocaba verlo de lejos, como una maldita acosadora.

Fred decía que últimamente decía muchas groserías, ¿a quien carajos le importa si digo groserías o no? Una vez leí que era una buena forma de liberar malas emociones, así que…

¡JODETE MATT!

Al momento decir eso me arrepentí, no merecía que yo le dijera eso, aunque yo tampoco merecía lo que él estaba haciendo, pero aún sentía que todo iba a solucionarse.

Quería creer en lo que me había dicho Emma, que solo sería momentáneo. Aunque en mi mente las cosas eran peores, solo pensaba en todo lo malo que podría pasar, tal vez él simplemente dejó de amarme, o consiguió una chica más linda, o se aburrió de mi.

Sea lo que sea, una parte de mi tenía ese mal presentimiento, pero también había una tonta y ridícula esperanza.

Como sea, no quería perder más energía en eso, por más que doliera y sintiera un inmenso vació en mi pecho al pensar en el. La forma en la que las lagrimas salían de mis ojos sin pedir permiso cuando por mi mente pasaba su nombre.

Sigmund Freud dijo “Si amas, sufres. Si no amas, enfermas” y eso es demasiado jodido.

No hay un peor dolor y sufrimiento que el de enamorarse.
Es un dolor que pesa, que te mata lentamente, te deja sin aire, te hace llorar hasta que tus ojos no pueden más, amar es una bendición, pero también es un infierno.

Me sentía devastada, aturdida, esperando a que Matt llegara disculpándose, abrazándome y diciendo que todo estaría bien entre ambos, que no volvería a irse así.

¿Soy una estúpida no creen? Una estúpida muy enamorada.
También había pensado en llamarle, para saber si siquiera estaba bien, pero no lo quise hacer.

No sabía si éste era el fin de “nosotros” pero así se sentía.
Sin darme cuenta estaba llorando en plena biblioteca, algunas personas me veían como si fuese un bicho raro ¿acaso ellos no lloraban? Odio lo poco empática que llega a ser la gente a veces.

Dejé los libros que estaba viendo para irme, necesitaba ir al baño y limpiarme las lagrimas, pero mi vista estaba tan nublosa por las mismas que sin darme cuenta choqué contra el pecho de Colle.

–Perdón, no te vi yo…– quise excusarme rápido he irme, pero algo llamó mi atención de ese chico de cabello negro frente a mi, sus ojos estaban tan rojos y llorosos como los míos. – ¿Te pasa algo? No te ves muy bien. – dije instintivamente como suelo hacer siempre al ver a alguien en problemas.

–¿Qué te pasa a ti? Te ves fatal. – contestó el a la defensiva.

–Te contaré si tu me cuentas que te sucede a ti. – dije negociando.

Colle me miró de arriba abajo con una ceja alzada como analizando la situación, que a mi forma de verlo era muy peculiar.

–Tú primero. – dijo cortante.

Suspiré con fuerza y accedí.

–Muy bien, pero te contaré en otro lugar.

Fuimos a las gradas, a esta hora estaban totalmente vacías, por lo tanto nadie escucharía nuestra conversación. Como él pidió, hablé yo primero.

Le conté todo de inicio a fin, de como todo iba de maravilla con Matt, de lo mucho que lo quería, pero que él me había pedido un tiempo. Ese chico pelinegro escuchó con atención mientras yo me rompía de dolor al hablar del tema.

–Es una forma de actuar muy rara, sobretodo viniendo de Matt. – comentó Colle. – No puedo decirte que lo conozco mucho y sé exactamente porque esta haciendo eso, porque no es así, pero sé que él te ama mucho, lo puedo notar en la forma que te mira y te trata, jamás lo habíamos visto tan idiota por alguien, pero creo que eso ya te lo han dicho.

–Lo sé, solo no sé si hice algo mal.

–¿Cuándo comenzaste a sentirlo raro? – preguntó él.

–Bueno hace un par de semanas lo invité a quedarse en mi casa, porqué mi mamá no iba a estar, y lo pasamos increíble, todo marchaba perfecto, pero a la mañana siguiente el vio mis papeles de solicitud para irme de intercambio.

–Primero que nada ¿tuvieron sexo? – preguntó con morbo. – Segundo, pueden ser muchas cosas, tiene miedo a perderte, que te consigas un guapo extranjero musculoso de 2 metros en Alemania llamado Jack con un tremendo paquete, o quien sabe, con los hombres nunca se sabe, te lo digo porque yo soy uno.

–Uno, si, dos ¿disculpa? ¿tú le dijiste de mi romancé con ese sexy leñador alemán de dos metros? – dije entre risas.

–¡Nooo!, yo no le he dicho nada. – enunció Colle también riendo.

Después de unos minutos de risas, me di cuenta de que Colle no me había contado aún que era lo que le sucedía.

–Bueno, ya te conté que me pasa, ¿ahora me vas a contar lo que te pasa?

Entonces la expresión de Colle cambió radicalmente, de su carismática y contagiosa sonrisa pasó a una cara sombría, como si recordara un hecho traumático.

–Te voy a contar, pero no le puedes contar a nadie ¿de acuerdo? – expresó el con seriedad.

–De acuerdo. – dije con la misma seriedad.

–Todo comenzó hace unos meses. – tragó saliva con dificultad para continuar. – Un fin de semana decidí ir a ver a mi madre, a mi hermana y al idiota de su novio, era el cumpleaños de Karla, le había comprado un suéter muy lindo, color morado, yo iba con toda la actitud de pasarla bien pero…-–hizo una pausa para respirar, al voltearme a verlo logré ver sus ojos rojos de nuevo.

Así supe que era algo difícil para él hablar de eso. Casi como un instinto tomé su mano, de alguna forma mostrando que ahí estaba yo, escuchando.

Él quitó mi mano de forma brusca.

–Llegué y lo primero que vi fue a ese idiota pegándole a mi madre, sin dudarlo me metí a la pelea, mi madre intentó detenerme, no entiendo como aún puede defenderlo, la pelea se tornó en algo horrible, gritos, llanto, más golpes, insultos, Karla…– sollozó al decir su nombre. – Ella también quiso intervenir, pero él, él la golpeó, en ese momento todo dejó de importar, mi vista se nubló, lo único que…que quería era matarlo. – Colle apretó los puños ante ese recuerdo.

Comenzó a llorar, me partía el corazón verlo en ésta situación aunque mucho tiempo haya pensado que era un imbécil, ahora todo cuadraba, la gente que vive en ambientes problemáticos, suele ser agresiva y complicada.

Sabía exactamente lo que debía hacer, hablar con una autoridad, pero sabía que Colle aún no me terminaba de contar todo.

–¿Qué más pasó? – pregunté, volviendo a acercar mi mano a la suya, a veces ese tipo de contacto ayuda a las personas a sentirse más seguras de hablar.

–Él, él dijo cosas horribles de Karla. – su mandíbula se tensó. – Creo que él, abusa de ella. –su voz se quebró al igual que él, las lagrimas brotaban como cascadas por sus ojos.

Me quedé a su lado en lo que lograba calmarse, todo de ésta situación era horrible.

–¿No has hablado con Emma del tema? – le pregunté.

–No, y más vale que tú no le digas nada. –contestó agresivo.

–No pensaba hacerlo, pero ¿estás consiente de que esto no se puede quedar así? Tengo que decirle a algún trabajador social, Karla no puede seguir viviendo ahí.

–Dudo mucho que nos crean, no tenemos pruebas.

–Colle, las pruebas son moretones, rasguños, heridas, aparte del examen psicológico que le harán a Karla, créeme, tendremos las pruebas.

–Me siento tan inútil por no poder sacarla yo de ahí, no tengo una casa o algo seguro para ella. – dijo tapándose la cara con las manos.

–No, no, no eres inútil, lo que eres es un chico valiente, contarme lo que está pasando es ser valiente, y no te preocupes, que buscaremos una solución, pero tú hermana saldrá de ese horrible lugar, te lo aseguro.

Tome su mano, y espere a que respirara, ya cuando el estaba más caminamos juntos para irnos de las gradas.

–Muchas gracias, Lyra, tú no tendrías porque escucharme, pero aún así lo hiciste y aparte piensas ayudarme, de verdad no sé como agradecerte.

–No me tienes que agradecer nada, siempre me ha nacido ayudar. – le dije sonriendo gentilmente.

–Puedo entender perfectamente porqué Matt está tan enamorado de ti. – enunció Colle. – De corazón espero que las cosas entre ustedes se arreglen.

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Hiiii capitulo hoy porque mañana no estaré en casitaaa en fiiiiin eso gracias por leer.

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