¿Puedo saber porque tanto interés por mi?
LYRA
Me levanté muy temprano como de costumbre, tenía clase hasta las nueve, pero había quedado con Mónica que tomaríamos algo en la cafetería antes de que empezaran las clases.
Tomé una ducha para poder despertar.
Me puse un lindo vestido color lima que según mi madre era un color revitalizante y creativo. Ella siempre dice que los colores que usas expresan lo que sientes.
Me terminé de alistar y salí del edificio para irme a la cafetería, Mónica ya estaba ahí esperándome con un delicioso frappe de caramelo.
-Te noto un poco dispersa ¿en qué piensas? - preguntó ella.
Sabía que si le contaba de mi encuentro con Matt en la biblioteca ella pensaría que me gustaba o algo, pero no quería mentirle a mi mejor amiga.
- ¿Si te cuento prometes no hacer suposiciones precipitadas?
-Te conozco bien estoy un setenta porciento segura de que se trata de un chico.- me vio con atención como intentando buscar una respuesta en mi cara.- ¿Es el amigo de Fred? – dedujo ella con rapidez.
A veces parecía que leía mi mente, eso no es justo.
- ¡No! Bueno sí, pero no es lo que tu piensas, solo que anoche nos encontramos en la biblioteca y hablamos un poco, solo fue eso.- le expliqué.
- Te gusta. - soltó ella con tranquilidad y seguridad de que su afirmación era cierta.
-No, no, o tal vez sí, no lo sé, te dije que no sacaras conclusiones precipitadas.
- ¿Y qué harías si te digo que está a un metro de ti? – me cuestionó.
- ¡Ay no inventes! Es obvio que él no está aquí. - giré con muy poca cautela y en efecto, ahí estaba él. --O puede que si esté.
-Ve a hablarle. - me ordenó.
-No, no gracias, así estoy bien.
-Bueno, como gustes, en algún momento tendrás que hablarle. - se encogió de hombros y le dio un sorbo a su frappe.
-Aja si lo que tu digas.
Estaba a nada de agarrar mi frappe cuando la voz de alguien me detuvo. Era él.
-Hola Lyra. - dijo él.
Siempre he odiado que me digan Lyra, pero viniendo de él, con su voz, era totalmente distinto. Hacía que me gustara como suena mi nombre.
-Si soy yo.- dije sin pensar mucho en mis palabras (eso es obvio)
En ese momento Mónica explotó en una risa casi sonora, hizo que gran parte de los que estaban en la cafetería voltearon a vernos, la vi de reojo con ganas de matarla. Respiré hondo, he intenté hablar calmada.
-¿Qué haces aquí? – pregunté.
Al ver su cara noté que estaba reprimiéndose para no reír, todo un caballero.
-Pues vine por un café ¿y ustedes? ¿las interrumpo en algo?
Por supuesto que vino por un café tonta, es una cafetería “CAFE-TERÍA”
-Nosotras nada, solo platicar un rato ¿no te quieres sentar? Creo que no nos habían presentado, soy Mónica.
-Hola Mónica, soy Matt- contestó mientras tomaba una silla y se sentaba.
-Oh yo sé quién eres, eres amigo de nuestro queridísimo Freddy.
-Así es, él me presentó a Lyra.
-Eso también lo sabía.
-¿Hay algo que no sepas de mi?- preguntó divertido.
-Muchas cosas, pero por ahora puedo deducir de ti que no tienes mascotas, estudias algo que tiene que ver con libros, tienes hermanos, tomas el café con demasiada azúcar, tienes cara de ser creativo y por último creo que no tienes novia. - concluyó Mónica.
Matt se rio fuerte, eso me gustó, soy fanática de las risas fuertes y la suya era contagiosa y agradable.
Pero eso no dejaba de lado las ganas de esconderme que me dieron después de que Mónica dijera todo eso, era divertido cuando lo hacía con extraños, no con Matt.
-Das miedo, ¿me espías acaso? - preguntó él.
-Discúlpala, a veces suele hacer eso, sus habilidades para decodificar a la gente sin conocerla son geniales, pero da mucho miedo. - le expliqué.
-Es escalofriante que acertaras en todo, algún día deberás decirme como haces eso.
-Te enseñaría, pero tristemente ya me tengo que retirar, tal vez otro día. - dijo Mónica antes de retirarse.
Genial, ahora me dejará a solas con Matt.
-Tu amiga sabe como impresionar.- comentó él.
-Generalmente no es tan lucida, quien sabe que mosca le picó hoy. - dije mientras rodaba los ojos.
- ¿Qué carrera estudias? – preguntó él de la nada. - No soy adivino como tu amiga, así que tendrás que contarme todo sobre ti.
- ¿Tendré que contarte todo? - lo cuestioné.
-Si, tendrás que contarme todo, de inicio a fin.
-¿Y si no quiero contarte todo de mi?- pregunté en tono retador.
-Bueno, no me dejarás de otra más que sacarte la información a la fuerza. - contestó con el mismo tono.
No pude evitar reirme.
-¿Puedo saber porque tanto interés en mi?- pregunté con curiosidad.
-¿Debo tener un motivo exacto para poder interesarme en ti?- dijo inclinando su cabeza hacia adelante.
-Yo diría que sí, siempre hay un motivo por el cual le hablas a la gente ¿Cuál es el tuyo para hablarme a mi? – contesté inclinándome de la misma forma en que él lo había hecho.
Nuestras caras se encontraban a escasos centímetros de distancia. Pude notar más las delicadas facciones de su cara, es alguien muy lindo. Comenzé a ponerme algo nerviosa, así que dije que debía irme ya, lo cuál era cierto.
- ¿Qué te parece si nos vemos hoy en la biblioteca? Tal vez te cuente porque me interesa conocerte.
-Amm, puede ser, tendré que pensarlo.
-Tomaré eso como un si- sus ojos se iluminaron y una sonrisa brotó en su rostro con la misma ilusión que la de un niño pequeño.
Tomé mis cosas y me fui de ahí con mil emociones en mi ser.
No sabía si él me gustaba o no, pero si sabía que algo en él era muy especial, algo tenía que hacía querer estar cerca de él, no suelo creer que la gente se enamore de un día a otro como en una película romántica, el amor lleva tiempo y esfuerzo ¿no es así?
Llegué tarde a mi clase, para variar mi mente estaba en otro lado traté de estar lo más concentrada que podía, la clase de psicoterapia me gustaba mucho, pero me sentía tan distraida y así me mantuve no sólo en esta clase, si no también en las demás que tuve en el día.
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