L.O.V.E
LYRA
El aroma a salsa boloñesa se había adueñado de todos mis sentidos, Matt sabe que yo amo con todo mi corazón la pasta, cualquier pasta en general, pero la boloñesa siempre fue mi favorita.
Una vez hablando con Emma, mencionó que Matt cocinaba delicioso, al parecer eso era muy cierto, porque a pesar de no haber probado su comida aún, el aroma era suficiente para deducirlo.
Me aburrí de leer, le pregunté si podía ayudarlo pero él me dijo que no, así que comencé a husmear entre las cosas que había en la cabaña, estaba llena de libros, pero la mayoría eran de política y leyes, por lo que Matt me ha contado, su padre es un abogado prestigioso y de muy buena reputación.
Para mi no tenía una buena reputación si trataba tan mal a mi amado novio.
Seguí viendo todo, hasta que una pequeña caja al lado de una planta llamó mi atención, estaba llena de vinilos, la mayoría de música clásica, me llamó la atención uno de ellos que tenía como titulo “romantic classics from the 40’s to the 50’s” amaba la música de esos tiempos.
Cuando era adolescente pasaba mucho tiempo escuchándola y fantaseando con algún día bailar esas canciones con alguien especial, y encontrar éste disco aquí, justo hoy, es como una señal divina.
Puse el vinilo en la mesita de centro, y comencé a buscar el toca discos, quise hacerlo disimuladamente para que no pareciera que estaba siendo chismosa en la cabaña familiar de mi novio.
Para mi desgracia Matt notó desde la cocina como buscaba algo como loca.
– ¿Se te perdió algo preciosa? – preguntó él tomándome por sorpresa.
–Estaba buscando el toca discos, quería poner algo de música para el ambiente.
–Vaya, creo que me ganaste la idea. – entonces él abrió una puerta de uno de los muebles de la sala, de allí sacó un toca discos color rojo que se veía muy bien cuidado. – Muy bien, tú pon la música yo prenderé las velas.
Arqueé las cejas al escuchar “velas” entonces eso quería Matt, una cena romántica a la luz de las velas, que chico más lindo, me siento afortunada de tener a alguien tan lindo como él conmigo.
Me acerqué al toca discos, estaba un poco empolvado, pero eso no era problema, era casi nuevo, así que probablemente funcionaba bastante bien. Entonces puse él vinilo sobre él, hace mucho no usaba un toca discos, pero no era tan difícil según yo, por un momento pensé que no funcionaba, pero solo no lo había encendido.
Luego Matt entró a la habitación divertido por verme intentar usar el toca discos sin primero haberlo prendido.
En sus manos tenía una cajita llena de pequeñas velas, él comenzó a prenderlas todas y dejándolas en lugares estratégicos, ya saben, para evitar accidentes, puso tres en la mesa, otras en muebles cercanos, para que estuviera más iluminado el lugar donde comeríamos.
La música comenzó a sonar, la primera canción fue la de A Teenager In Love yo amaba a esa canción, así que me senté donde Matt me indicó mientras me movía al ritmo de esa canción.
Ya en la mesa noté un sutil aroma a lavanda, al parecer él pensó en todo, me sorprende lo detallista que es, al parecer también le sorprende a otra gente que lo sea, a ellos les parece poco creíble porque dicen que Matt siempre ha sido muy seco y poco romántico ¿acaso yo soy la novia de un holograma falso de Matt? Porque por lo menos conmigo jamás ha sido de ese modo.
Todavía recuerdo el día que quedamos de vernos en la biblioteca y su mirada llena de emoción, entusiasmo y amor a pesar de ni siquiera conocernos aún, él definitivamente era una versión distinta conmigo, o eso me dijo una vez Emma, aunque sus palabras fueron algo más como “no sé porque cosa rara cambiaste a Matthew, pero me agrada verlo así”
Y justo pensando en el rey de roma, Matt llegó con dos humeantes platos de espagueti a la boloñesa, el aroma de la salsa, la mantequilla, la pasta, todo era perfecto, en serio debía preguntarle como es que preparó algo tan delicioso él solo. Es difícil encontrar a un chico que cocine bien, creo que yo tengo el premio mayor.
No pude aguantarme a que Matt terminara de sentarse cuando probé con ansias su pasta, si olía delicioso, créanme, sabía mil veces mejor, creo que hace mucho no probaba algo tan rico, estar en la universidad no me daba tiempo de comprar o prepararme cosas tan elaboradas o con tanto sabor.
Él notó lo mucho que me había gustado y me veía comer como una desesperada, es que ¡por dios! Esto sabía tan tan bien.
Podría comerme una olla entera de éste espagueti.
–¿Te gustó? – preguntó mientras soplaba a su bocado antes de comerlo.
Asentí sin hablar hasta que terminé mi bocado.
–¡Wow! ¿Porqué nunca me dijiste que cocinabas tan bien?
–Pensé que lo sabías, él día que comimos bajo el sauce llorón yo preparé toda la comida, bocadillos y postre.
–Ahora me siento mal por haber pensado que eran comprados. – dije apenada.
–No te culpo, cocino tan bien que parece comida hecha en un restaurante.
–Salud por eso. – dije alzando la copa de vino tinto que él me había servido.
En mi adolescencia solía tomar más litros de licor que los litros de sangre que tengo. Claro que no me fue nada bien con eso, pero ahora conocía mis limites, o eso según yo, hace tanto que no pruebo una sola gota de alcohol que no sé si aún resisto tanto como antes.
Tal vez yo sabía hasta donde era bueno tomar, pero creo que Matt no, se tomaba el vino como agua, eso no era bueno. De un momento a otro noté como su cara se enrojecía un poco y como reía por todo, era obvio que ya estaba algo borracho.
–Amor, toma más despacio, si no se te va a subir rápido.
–No, no, yo estoy muy bien. – se levantó de la forma más normal que pudo. – Ahora ven aquí, vamos a bailar. – me extendió su mano y la tomé.
Él me llevó hasta la sala donde me tomó por la cintura y comenzó a moverme para que bailara junto él, es obvio que ninguno de los dos era bueno en esto, pero eso lo hacía más divertido.
Matt brincaba y tomaba mis manos para hacerme girar, luego comenzó una de las mejores canciones de amor de todos los tiempo L.O.V.E de Nat King Cole, que increíble canción.
–L is for the way you look at me. – comenzó cantando Matt.
–O is for the only one I see. – canté sonriendo.
–V is very very extraordinary.
–E is even more than anyone that you adore can. – me acerqué más a él para besarlo, pero el tomó mi brazo y me hizo girar, quedando de espaldas a él.
–Love, is all that I can’t give to you. – me susurró al oído, para luego besar mi cuello causando un estallo inmediato de calor en mi cuerpo.
Sus besos subían y bajaban por mi cuello, acompañados del movimiento de sus manos sobre mi abdomen apretándome más contra él, de vez en cuando sus manos bajaban hacia mis muslos y eso causaba un choque eléctrico en todos mis sentidos.
Entonces él me giró de regreso para ahora quedarnos frente a frente y me besó con tantas ansias que me costó seguirle el ritmo al inicio, pero cuando nuestros labios se encuentran es imposible que no se entiendan. Su lengua jugaba junto con la mía haciéndome enardecer.
Él comenzó a jalarme hacia el sillón que estaba cerca de nosotros sin siquiera despegar sus labios de los míos, cuando él cayó en el sillón yo caí quedando a horcajadas en él.
Matt subió un poco mi vestido para tomarme de las caderas y apretar con fuerza.
–Preciosa, no sabes lo mucho que te deseo en este momento. –al terminar de hablar continuó besando mi cuello yendo un poco más abajo haciendo que pequeños gemidos salieran de mi sin que pudiera evitarlo.
Sabía que él estaba muy borracho, una parte de mi quería seguir con esto, pero mi yo consiente sabe que estaría mal, aparte no quería que la primera vez de Matt, fuera de esta forma y que a la mañana siguiente ni siquiera lo recuerde con claridad.
Por más ganas que tuviera de hacerlo en éste preciso momento tuve que reunir toda mi fuerza de voluntad para decirle que no.
–Matt, no puedo hacerlo, no mientras estés así.
–¿Si estuviera borracho podría estar así? –dijo tomando mi mano para ponerla en su entrepierna y al instante el calor subió por mis mejillas dejándome ruborizada.
Tragué saliva, no puedo mentir y decir que no me gustó lo que acabo de tocar, pero simplemente aún no era el momento para él, si él no estaba pensando con la cabeza y me refiero con la de arriba, entonces yo si lo haría.
–Matt, por favor, podremos hacerlo luego. – le dije resistiendo lo más que podía.
–¿Acaso me vas a dejar así, amor? – dijo dirigiendo su cara hacia abajo y haciendo puchero.
-No claro que no quiero, prometo que te lo voy a compensar.- contesté mientras me quitaba de encima y le daba un beso en la frente.
–¿Me lo vas a compensar? ¿segura? – enunció en lo que se recargaba en mi hombro.
–Totalmente. – comencé a acariciar su brazo. – Solo si te vas a dormir ya ¿está bien?
–¿Vas a dormir conmigo? – dijo hundiendo su cara en mi cuello justo donde hace un rato había dejado marcas de besos hambrientos y llenos de pasión.
–Sip. – contesté animada.
–¿De cucharita?
–Sip, sip, sip. – dije sonriendo.
Mis ojos ya me ardían un poco, ya tenía mucho sueño, no sé que hora sea, probablemente no tan tarde, pero siempre me he acostumbrado a dormir temprano.
Ayudé a Matt a pararse, caminamos hacia una de las habitaciones de la cabaña, eran tres, pero fuimos a la más espaciosa, supongo que era la de sus padres.
Matt me pasó algo de ropa suya que podía usar de pijama, una playera grande y unos shorts, el calor aquí no era tan insoportable como en la universidad, pero de todos modos dormir con algo fresco era la mejor opción.
Nunca había dormido con Matt, bueno, me había dormido sobre él algunas veces, pero solo en su hombro, no en una cama, abrazados, en la noche, pero la idea me fascinaba.
Olvidé mi mochila en la sala, así que fui por ella para sacar mi cepillo de dientes, no sé como es posible que no haya traído ninguna de mis tantas pijamas, pero bueno, no me molestaba usar ropa de mi novio, huele a él, yo amo eso.
Pasamos juntos al baño para cepillar nuestros dientes, ambos estábamos a nada de quedarnos dormidos parados, luego salimos para cambiarnos, pero a pesar de estar a nada de dormirme, aún estaba consiente de que me sentía apenada de tener que cambiarme frente a Matt.
–Matt, ¿crees que podrías…ya sabes, voltearte mientras me cambio?
–Tranquila, por más que quisiera hacerlo, no me gustaría que te sintieras incomoda.
–Gracias lindo.
Así que comencé a cambiarme lo más rápido que pude, cuando me estaba quitando él brasier tuve la leve sospecha de que Matt estaba volteando, así que giré un poco mi cabeza para ver si era cierto mi presentimiento.
Entonces al ver de reojo encontré a Matt quitándose la camisa, me gustaba su cuerpo con ropa, pero sin ella la verdad no puedo quejarme, su tipo de cuerpo no era el típico musculoso que a todas las chicas les gustaba, su cuerpo era mil veces mejor, mordí mis labios y me puse la playera que él me dio.
Luego me giré para seguir viéndolo con atención. Él se dio cuenta
–¡LYRA! – dijo sonrojándose.
–Perdón, perdón, no pude evitarlo, te ves muy bien sin camisa.
La cara de Matt ahora era un tomate, si ya lo era porque estuvo bebiendo ahora mil veces más. Él se apresuró a ponerse su pijama con torpeza. Prendió una lamparita de mesa que estaba al lado de la cama para apagar la del cuarto.
Se acomodó entre las sabanas y yo hice lo mismo, recostándome a un costado de él.
–Dijiste que dormiríamos de cucharita. – enunció él.
Me acosté de lado para que él pudiera abrazarme pero no lo hizo, entonces me giré para verlo.
–¿Porqué no me abrazas?
–Ah bueno, es que yo, yo quería que tú me hicieras cucharita a mi. – dijo susurrando.
Oh vaya, creo que ningún chico me había pedido eso, me dio mucha ternura eso, me agrada que Matt me haga salir de mi zona de confort en muchas cosas.
–Entonces voltéate amor. – dije dándole un beso corto en los labios.
Y así lo hizo, se giró quedando de espalda a mi, entonces lo abracé desde atrás, pasé mi pierna por arriba de la suya, y lo apreté como si no quisiera que se fuera a ningún otro lado.
Matt apagó la luz, quedándonos a oscuras, parcialmente a oscuras ya que la luna brillaba con fuerza alumbrando a través de la ventana y las cortinas, dándole un aspecto blanco y azulado a la habitación.
–Buenas noches preciosa.
–Buenas noches lindo.
♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡●♡
No se enojen, siento que solo los estoy antoje y antoje JAJAJAJAJAJA
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro