Esa era su magia
MATT
Me gustó tanto besar a Lyra en la biblioteca, besarla se volvía algo adictivo, algo sensacional, combinado con la clandestinidad de hacerlo en la biblioteca, sabiendo que había cámaras y que en la escuela no se permiten ese tipo de muestras de cariño.
Necesitaba besarla y si eso implica un castigo, estoy dispuesto a tomarlo, aunque me parezca ridículo que dos chicos no puedan darse un inocente beso sin tener problemas, bueno está bien, hubo bastante pasión en ese beso, pero aún así, no es algo que deba ser penado.
El mismo fue interrumpido por los amigos de Ly, eso no me molestó, de hecho, me pareció divertido, como si fuéramos dos niños que hacen una travesura y sus padres los descubren con las manos en la masa.
Luego de una incomoda conversación donde Ly y yo intentábamos excusarnos, ella tocó el tema de desayuno.
Ninguno de nosotros había desayunado aún.
Observé a Lyra y a Fred verse, parecía como si hablaran con la mirada, porque al instante Mónica supo que era lo que se decían ¿Qué tipo de telepatía entre amigos era esta?
Me pareció tan curioso como ellos se comunicaban sin tener que decir nada, no sabía que existía ese nivel de amistad, pero se sentía casi como algo paranormal, alguien debería realizar un estudio científico sobre esto.
Todos salimos juntos de la biblioteca, las chicas se quedaron platicando, Fred y yo hicimos lo mismo de camino al estacionamiento.
– ¿Cómo te fue con Lyra ayer? – preguntó Fred.
–Fantástico.
Al contrario de las chicas, los chicos no somos tanto de dar detalles, yo considero que los chicos que más detalles dan son los que solo buscan impresionar, pero que en realidad no hicieron todo aquello que presumen.
Así que no hay mucho que decir, aparte, lo que pasa entre dos personas se debe quedar entre dos personas ¿no es así?
Subimos al auto, me senté cerca de Lyra para después darle un beso corto en la frente y tomar su mano.
Yo no sabía a donde iríamos a desayunar, no me dijeron nada, así que no tenía idea, pero supongo que es un lugar que ellos suelen frecuentar mucho.
Tuvimos la suerte de que no hubiera tráfico, la mayoría de veces el tráfico para llegar a la ciudad era horrible toda la semana, ¿a quién se le ocurre ubicar una universidad tan lejos de la civilización?
Al estacionarnos vi el gran letrero de Waffles & More, hace años que no venía aquí, probablemente la última vez que vine fue de niño.
Ly se iba a bajar del auto, pero le dije que se esperara, me bajé primero para abrirle la puerta, mi madre siempre me enseñó que la caballerosidad nunca está demás.
Entonces eso hice, le abrí la puerta para que saliera, pude notar en su cara un poco de confusión y asombro, lo que entiendo, no es tan común que muchos chicos te abran la puerta hoy en día. Ly me dio las gracias, luego los demás salieron.
– ¡Ay ojalá que existiera alguien que me abra la puerta a mí! – Mónica hizo una pausa. – ¿No? ¿ningún caballero? – era obvio que se dirigía a Fred, así que luego gritó su nombre enojada.
–¿Qué pasó? – dijo Fred quitando la vista de su celular.
Quisiera mentir y decir que no me dio un poco de risa, pero no me quedó de otra, literalmente acababan de representar uno de los más típicos problemas en cualquier relación entre chico y chica.
Porque si, gran parte del tiempo estamos perdidos en un universo alterno pensando en que hubiera pasado si Ben Solo jamás hubiera nacido, ¿acaso Han Solo seguiría vivo? Eso nunca lo sabremos.
Ya dentro de Waffles & More ordenamos algo para desayunar, así que en lo que llegaba nuestro desayuno estuvimos hablando, un poco de la escuela y las cosas que haríamos en vacaciones de Semana Santa. En realidad ninguno de nosotros haría nada muy emocionante, solo quedarnos en casa y aprovechar el tiempo libre.
A las once terminamos de desayunar, entonces nos fuimos de regreso a la universidad, esta vez íbamos todos callados.
Lyra se recargó en mi hombro, se veía cansada, tal vez sea porque ayer nos desvelamos y llegamos algo tarde al campus, aparte de que ella tiene la costumbre de levantarse muy temprano todos los días, por más cansada que se sienta. Justo como pensé en unos minutos ella se quedó dormida.
Cuando llegamos al campus, la llamé con voz suave para que despertara.
–Ly, ya llegamos. – susurré.
Ella se levantó rápido, se estiró un poco y bostezó, de pronto se giró hacia mí dándome una sonrisa mientras aún estaba adormilada, ¿Cómo era posible que una sonrisa tuviera tanto efecto en mi? Hacía que mi corazón aumentara su tamaño tres veces, eso me fascinaba.
–Muy bien. – dijo tallando sus ojos.
Bajamos del coche y nos despedimos de Mónica y Fred, ellos tenían unas cosas que hacer, en cambio nosotros no, así que nos quedamos en el campus, entonces en el momento en que ellos se fueron nos quedamos solos.
–¿No quieres ir a descansar? Te veo cansada.
–No, no, aún tengo tarea que hacer, por eso fui a sacar copias. – explicó ella.
–¿Hasta cuando tienes para entregarlo?
–Oh, tengo dos semanas, pero es mejor adelantarme.
–¿Es broma, no? Ly, es domingo, estas cansada, necesitas relajarte. – dije mientras tomaba su mano.
–Tal vez, pero también necesito una buena calificación.
-Bueno, no te voy a dejar hacer tu tarea hasta que te relajes un poco.
–¿Ah sí? ¿y que vas a hacer para detenerme? – preguntó cruzando sus brazos en forma desafiante.
Así que la tomé con agilidad de la cintura, acercándola a mi, la cargué tan rápido que ni siquiera le dio tiempo de decir“ ¡Oye!”
–¡Matt bájame! – exclamó entre risas mientras forcejeaba para safarce de mis brazos.
–Lo haré solo si prometes que te vas a relajar un rato conmigo. – dije intentando negociar con ella.
– Está bien, una hora. – dijo firme.
– No, todo el día. – contesté con la misma firmeza.
– Dos horas, tómalo o déjalo. – dijo ella enojada.
– Está bien, dos horas, pero no quiero que estés contando el tiempo. – le advertí.
–Bueno, pero creo que olvidé mencionar algo. – arqueé un ceja.
–¿Qué cosa? – le pregunté.
–Solo accederé si me alcanzas antes de que llegue a la biblioteca.
Antes de que me diera tiempo de objetar ella ya estaba corriendo hacia la biblioteca.
Bueno, ahora no tendría de otra más que correr tras ella, correr nunca ha sido lo mío, pero hice lo que pude, porque Ly era bastante rápida, ser pequeña le ayudaba a ser muy ágil.
A unos metros de la biblioteca logré alcanzarla y atraparla entre mis brazos para que no corriera más.
–No sabía que eras tan buena corriendo. –le dije con la respiración entre cortada.
–Las cosas que uno aprende cuando tiende a llegar tarde a sus clases. – dijo ella respirando con dificultar.
Le di un beso en el cachete.
–Bueno, ahora te tendrás que quedar conmigo. – tomé su mano.
La llevé a un pequeño “parque” que hay en la escuela. Ella accedió de mala gana, aunque sé que realmente no le molesta, es solo que ella es muy necia cuando se trata de darse un respiro de la escuela.
Nos sentamos en el pasto uno al lado del otro sin decir nada, respiré con tranquilidad, me gustaba estar en silencio por muchas horas, para pensar, o simplemente estar en completa paz, por eso este lugar era perfecto y con Lyra cerca era mejor.
Aunque ella suele hablar mucho y por alguna extraña razón no me molesta como lo haría con otras personas, su voz me traía la misma paz que estar en silencio, sé que suena raro, pero es verdad.
Pasé mis manos por sus hombros y comencé a darle un masaje, justo como pensé ella está horriblemente tensa, eso me mantenía muy preocupado, porque a pesar de que ella estudia psicología hay muchos aspectos que no maneja bien, uno de ellos es el estrés, es por lo menos lo que yo de descifrado en este tiempo que llevo conociéndola.
De cierto modo me parece sorprendente lo mucho que ambos nos conocemos, para llevar tan poco tiempo hablando, bueno cuatro meses claramente son muy poco, por lo menos para mí.
Jamás había depositado mi confianza tan rápido en alguien, ni mucho menos llegar a entender a ese alguien a la perfección, saber cuándo se siente enojada, triste, feliz, Lyra era tan distinta a todas las chicas con las que había salido.
Ella era un mundo tan distinto, era un libro abierto, no uno fácil de leer, pero que, si te tomas el tiempo entiendes.
Ella siempre está llena de vida, repletas opiniones fuertes que no tiene miedo de expresar, siempre amable, dispuesta a ayudar, era un rayo de luz en la oscuridad. No, era más que eso, era un rayo de iridiscencia. Ella entra a la vida de cualquiera y la hace maravillosa con su simple presencia.
Esa era su magia y encanto, una de las muchas cosas que me hacían volverme loco por ella.
Me resultaba difícil creer que no tenía muchos chicos detrás de ella, eso me asustaba, porque no sé si sea lo suficientemente bueno para ella, no como ella lo es para mi.
Me sentía muy afortunado de tenerla a mi lado. Todo aquello que leí, que anhelé, es lo que ahora siento por ella, parece surreal hasta cierto punto.
El amor siempre viene con muchas emociones conjuntas, una de ella es el miedo.
El amor es muy frágil al inicio, tienes que cuidarlo, hacer que crezca hasta que sea lo suficientemente fuerte, pero corres el riesgo de que en el camino termine de forma abrupta, eso me asusta.
Porque un día podría estar viendo esos lindos ojos que me rebosan de felicidad y al día siguiente estar llorando porque no supe mantenerlos conmigo.
Detesto pensar tanto, ¿Por qué no solo puedo disfrutar del momento y nada más?
Vivir sin preocuparme de lo que va a pasar en los siguientes cinco minutos.
–Tierra llamando a Matt. – dijo Ly moviendo su pequeña mano frente a mi cara.
–Perdón, me perdí pensando.
– ¿En qué pensabas? –preguntó con curiosidad mientras se acercaba más.
– En ti ¿en qué más podría estar pensando? – dije mientras retiraba un mechón de cabello de su cara.
–No lo sé, podrías pensar en muchas otras cosas, no soy lo único importante en tu vida, Matt. – dijo ella pellizcando mi nariz.
–¿Cómo puedes estar tan segura de eso? – ella se sonrojó apartando su mirada.
– Solo me aseguro de que no estés desarrollando codependencia emocional hacia mí o algo por el estilo.
– ¿Eso sería malo? – hice una pausa –Espera ¿me estás analizando? – le pregunté.
–No ¿por qué piensas eso? – ella es muy mala mintiendo.
–Porque lo haces todo el tiempo con todo el mundo, como esa vez que estábamos en la cafetería y te diste que una chica tenía un tic porque no paraba de chasquear, o aquella vez que…
– Ok, ok, perdón, es la costumbre, prometo no analizarte. – dijo ella interrumpiéndome.
–No me molesta que me analices, úsame como sujeto de experimentación si quieres. – contesté tomando su mentón para darle un beso.
Ella se rió, su risa era suave pero contagiosa, como una canción con un sonido tintineante, tan característico de ella.
–No voy a experimentar contigo, estudio psicología, no soy Madre Miranda como para experimentar con humanos.
–Pues yo estaría encantado de que experimentaras conmigo. – le aseguré.
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BUENAS BUENAAAAAAS capitulo largo porque ya hacía falta (también porque ando de un humor particularmente bueno)
Solo para agracerles otra vezzzz por su apoyo, neta graciaaaaas.
Les recuerdo que me ayudan muchisimo votando, comentando y compartiendo mi historia, asi que si quieren, si pueden ¿podrían hacerme ese favor? ¿si? yeiiii
Bueno adiosito, cuidense uwu
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