Era muy adorable
MATT
El campus sigue igual que el último año, estaba lleno de gente como todos los primeros días de un nuevo ciclo. Faltaba tan poco para que esto terminara, unos meses más y podría irme de este maldito lugar.
Quedé de verme con mis amigos en los módulos de actividades extracurriculares, yo como siempre llegué mucho antes que ellos, soy una persona que se considera extremadamente puntual, así que ahora me toca esperar un buen rato en lo que los demás se dignan a llegar.
En lo que esperaba, un amigo que conocí en las vacaciones se acercó a mí, era Fred, nos conocimos en vacaciones, en un campamento al que fui con mi familia, resultó que nuestros padres fueron amigos hace mucho y para variar nos habían inscrito a la misma universidad, el mundo parece muy pequeño a veces.
Cuando se aproximó a saludarme iba acompañado de una chica que llevaba un vestido abombado color blanco con flores amarillas, la verdad es que ella era muy linda, su cabello era muy largo, le quedaba un poco más arriba de la cintura, sus ojos eran grandes y muy expresivos.
Desde que la vi quedé encantado, puede que suene raro, pero soy de esa gente que aún cree en el amor a primera vista, es una sensación inconfundible y no sucede con cualquier persona, con una sola mirada sabes que esa persona es para ti, es como un “no sé qué” inmediato en todo el cuerpo, en ese momento sabes que la persona frente a ti es especial.
-Ly te presento a Matt, Matt ella es Ly.- él acercó a su amiga lentamente. Asumo que es su amiga porque no la presentó como novia, lo cuál es una fortuna.
-Es un gusto Matt.- ella extendió su mano hacia mí, no dude ni un instante en tomarla, su mano se parecía a ella, pequeña y bonita.
-El gusto es mío.- Contesté de vuelta.
Me quedé un instante viéndola, hicimos un profundo contacto visual, pero no del tipo que intimida, solo eran sus ojos puestos en los míos, como si se estuviera comunicando entre ellos.
Entonces toda la magia se esfumó cuando Fred sin previo aviso decidió irse llevándose a Lyra con él, no me dio tiempo de despedirme o algo, pero eso no me afligía, al final, íbamos a la misma universidad, podría hablar con ella en otro momento.
Revisé mi celular para ver la hora, en unos minutos empezaba la plática obligatoria de todos los años, yo detesto esas pláticas, pero no tenía de otra más que asistir, mis amigos no habían llegado así que me fui solo al auditorio, la mayoría de personas ya estaban allí así que caminé lo más rápido que pude para llegar a tiempo. En la puerta del auditorio se encontraban mis amigos, me acerqué a ellos, al parecer olvidaron el lugar donde habíamos acordado vernos.
-Oigan pensé que nos veríamos en…- antes de que pudiera terminar la oración, me interpuse en una acalorada conversación que tenía Colle con uno de los de nuevo ingreso.
Colle era lo que yo llamaba “típico bravucón de película adolescente” Molestaba a los demás, tenía un horrible humor, enamoraba chicas y luego rompía sus corazones, era deportista, si, definitivamente parecía sacado de una película para niñas de trece.
Como todos los años, él elegía a el chico que iba a molestar, siempre era a “el pez más débil” pero yo creo que cualquiera que pueda soportar los maltratos de Colle, debe ser considerado alguien valiente y resiliente.
Al interponerme en su “jueguito” Colle no dudó en enojarse conmigo, era clásico de él, tan volátil con sus sentimientos.
-Oye ¿Qué te pasa? No te metas en mis asuntos- Colle me dio un leve empujón.
-Colle, ya déjalo en paz, es el primer día, madura. – enunció Emma molesta.
Era la prima de Colle, y mi mejor amiga, una chica alta de cabello rubio, con una presencia increíble, al verla sabías que sería capaz de romperte la nariz si la haces molestar.
La única razón por la que soportaba a Colle era por ella, se juntaba con nosotros porque a Emma le daba lastima que nadie más lo quisiera como amigo.
Nadie quiere a un idiota como amigo, por eso lo dejábamos estar con nosotros.
Colle dejó en paz al chico nuevo instante que Emma se lo dijo, siempre funcionaba.
Así que nos dispusimos a entrar al auditorio, ya dentro busqué con la mirada algún asiento disponible, pero sin querer crucé de nuevo la mirada con esa chica que hace unos minutos conocí, no fue difícil verla entre la multitud, su vestido era muy llamativo, o por lo menos para mí su presencia era magnética.
La encontré mirándome, levanté mi mano para saludarla, ella me vio he inmediatamente se puso roja, lanzó una sonrisa a medias tan rápida que casi pasa desapercibida. No era la respuesta que esperaba, pero está bien, me pareció un gesto adorable.
Ella era muy adorable, la clase de chica que quieres apretar al abrazar y verla sonrojarse al darle un cumplido. Suspiré ante esa idea y fui a sentarme con los demás con una gran sonrisa en la cara.
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