Epílogo
10 años después…
LYRA
Estaba en una fiesta de año nuevo a la que me había invitado mi manager.
Estuve dando conferencias todo él año sobre el amor propio, sobre el cuidado de la salud mental de forma altruista en lugares necesitados, no quiero sonar presumida, pero eran un éxito, y me llenaba el corazón de alegría poder ayudar a la mayor cantidad de gente posible.
Era un trabajo que me hacía renacer, pero a la vez era cansado viajar de país en país todo el tiempo, por lo que Steve (mi manager) decidió que debía darme un descanso. Por lo que me trajo a una fiesta llena de otra gente a la que él patrocinaba.
Un lugar lleno de gente exitosa, me sentía muy orgullosa de poder caber en un lugar así.
–¡Mi pequeño parhelio! Te estaba buscando. – dijo Steve a lo lejos.
Y si, me llamaba parhelio, según él es porque estoy “iluminando al mundo con mi bondad” me agradaba que lo viera de esa forma.
–Bueno, pues aquí estoy. – le dije con emoción.
–¿Recuerdas que te dije que quería presentarte a un amigo para que trabajaran juntos? – comentó mientras caminábamos hacia algún lugar.
– ¿Hablas del escritor Best Seller cuyo nombre no me has querido decir? – le pregunté.
–Si, justo ese.
–¿Y se puede saber porqué tanto misterio? –volví a preguntar curiosa.
–Mmm, bueno, quería que fuera una sorpresa, pero ustedes dos iban a la misma universidad y tal vez lo conozcas, se me hace tan raro que no hayas escuchado de él. – dijo incrédulo.
–Por dios Steve, la universidad tenía cientos de alumnos, lógicamente no los conozco a todos y en mi defensa me has tenido tan ocupada en las conferencias que no he tenido tiempo de leer.
Entonces Steve paró de golpe.
–Perfecto, ahí está mi joven Shakespeare. – dijo viendo a lo lejos a un chico alto.
No lograba ver su cara, estaba de espaldas hablando con alguien.
Steve me tomó de la mano y me jaló hacia el desconocido. Aclaró su garganta para llamar su atención, y cuando lo hizo mi corazón casi se salía de mi pecho por lo fuerte que estaba latiendo.
–Lyra, te presento a Matt, Matt te presento a Lyra. – dijo Steve con mucha emoción.
Tragué saliva con mucha dificultad.
–Hola Matt. – dije sin poder creer a quien tenía enfrente.
–Hola Lyra. – contestó el.
–¿Ustedes dos ya se conocían? –preguntó Steve viéndonos a ambos con una gran sonrisa.
–Algo así. –contestamos a unísono.
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“Algunas veces las personas se van de tu vida porque sus caminos no encajan, pero eso no significa que, en el futuro, cuando ambos crezcan, maduren y estén listos para encajar, vuelvan a encontrarse.
A veces solo es cuestión del tiempo y del destino.”
-Emma
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