¿Entonces nunca harás nada que me ponga triste?
LYRA
Me gustaba la forma en la que Matt comenzó a tratarme desde ayer, como si fuera su novia, el problema es que no sé si lo soy, él no me lo ha preguntado, ¿si dos personas se besan es una forma implícita de pedirlo? No tengo ni idea, tal vez está bien así.
Dejar que las cosas fluyan de forma natural, sin decir nada.
No es la forma en la que estoy acostumbrada a hacer las cosas, pero eso no significa que no pueda intentarlo.
Lo que siguió del día decidí hacerle caso a Matt y relajarme, sé que le dije que solo me quedaría dos horas, pero al final fue todo el día, lo que me ayudó mucho a mantenerme más calmada, debo aprender a no dejarme agobiar por la escuela.
De todas formas, disfrutaba pasar tiempo con él, me mantenía sosegada, yo necesitaba eso desde hace tanto tiempo, alguien que me hiciera perder la noción del tiempo, que a su lado perdiera la preocupación, que de alguna forma me hiciera sentir más real.
Él era la única persona que lograba que todo el estrés se fuera, se así sentía al menos para mí, como un refugio, con él, lo malo desaparecía, aunque fuera de forma momentánea.
Matt no suele hablar mucho, era algo totalmente opuesto a mí que me encanta hablar como si vida dependiera de ella, cualquiera diría que eso nos causa problemas, pero no es así, por ratos yo respeto su silencio, y por ratos el soporta escucharme hablar, si, en ese sentido funcionábamos bien.
En este momento yo estaba respetando su silencio, en lo que él me tomaba la mano y recargaba su cabeza en mi hombro, podría escuchar su respiración, tan lenta, pausada, casi como un ritmo constante en una melodía de paz y calma.
De vez en cuando el cerraba sus ojos, me gustaba verlo con sus ojos cerrados, observar sus pestañas, ver su cabello iluminado por la luz del sol, simplemente él podría ser una obra de arte.
El arte no se toca, solo se aprecia, por lo menos eso es lo que he escuchado a mucha gente decir. Así que eso hice, solo aprecié lo que tenía enfrente, un chico, no más que eso, solo un chico que me mantenía en estado de constante ensoñación, con lindos labios que yo tuve el privilegio de besar, labios que se sentían tan bien.
Me quedé como tonta viéndolo por lo que me sobre salté cuando abrió sus ojos, dos lindos círculos color avellana que me recibían con alegría, luego él me dedicó una amplia sonrisa.
– ¿Qué hacías? – dijo sin quitar sus ojos de los míos.
–Estaba apreciando una obra de arte. – le dije sin más.
Noté como se ruborizaba un poco, no era común que él se sonrojara, pero me pareció muy tierno. El no dijo nada, así que yo continué.
–¿Sabes? Me encantaría saber dibujar para poder plasmar tu belleza en papel.
Me giré a verlo y ahí estaban de nuevo esas mejillas sonrojadas, ahora que lo pienso debería decirle cumplidos más seguido si eso significaba que se iba a poner así.
–Podrías tomarme una foto he imprimirla.
–No, eso no tendría el mismo valor sentimental. – le expliqué.
Tomé con la mano que tenía libre su mejilla, levante su cara solo un poco para darle un delicado beso en el filo de sus labios.
Entonces él alzó su cabeza, puso sus manos alrededor de mi cuello, para después jalarme suavemente hacia su cara, en ese momento me besó, fue un beso largo, amoroso, que terminó en uno más cortó.
–Te quiero, Ly. – expresó él.
Yo no había tenido la valentía de decirle que lo quería, así que estaba genuinamente agradecida de que él lo haya dicho primero.
–Yo igual te quiero, Matt. – le contesté.
Lo que siguió fue otra vez silencio, o por lo menos eso parecía, porqué Matt continuó hablando de la nada.
–¿Sabes que tengo ganas de hacer?
–¿Qué tienes ganas de hacer? – le pregunté.
–¿Haz fumado marihuana?
Siempre me ha parecido chistosa la forma en la que Matt cambia de tema de conversación tan fácilmente. Hace un momento me había besado y dicho que me quería, ahora me estaba preguntando si había probado la marihuana, ¡Dios Santo! ¿Qué haré con este chico?
–Noup, jamás he fumado marihuana, solo me he metido heroína, cocaína, de vez en cuando Krokodil, ¡oh! Y una vez probé Shabú.
Era obvio que lo dije en broma, pero la expresión de sorpresa y confusión de Matt fue tan genuina.
–No sabía que estaba hablando con una drogadicta profesional, ahora me siento como un poseer por solo fumar marihuana de vez en cuando.
–Bueno, yo no la he probado porque claramente no soy una básica, pero si tú quieres que la fume contigo, me parece bien intentarlo.
–Espera ¿me estás diciendo básico? –dijo ofendido, pero es claro que no es enserio. –Pues tú ya estás pasada de moda, ya nadie consume heroína hoy en día.
Me gustaba cuando ambos podíamos hablar con sarcasmo y entendernos a la perfección, era una conexión muy especial entre los dos.
–Discúlpame, pero cualquier cosa que haya hecho Kurt Cobain nunca pasará de moda.
–¿Eso incluye el suicidio? – preguntó él.
–Claro.
– ¿Entones si me suicido voy a estar a la moda?
–No y ni se te ocurra intentarlo. – le advertí.
–¿Por qué no? Ya me faltan unos años para cumplir veintisiete años.
–Si le suicidas te voy a echar de menos. – le dije mientras lo abrazaba.
–Entonces no lo haré, no me gustaría verte triste, mucho menos si yo soy el causante de esa tristeza.
–¿Entonces nunca harás nada que me ponga triste? –dije hundiendo mi cabeza en su cuello.
–Jamás, lo juro.
Lo abracé con más fuerza, me gustaba la forma en la que él me transmitía confianza, como si quisiera protegerme de que cosas malas me pasaran.
Noté que nos desviamos mucho del tema principal, así que quería preguntarle si en verdad quería fumar marihuana, según lo que sé, eso no se puede hacer dentro de la escuela, pero no dudo que haya una forma en la que puedan hacerlo.
La gente es muy creativa cuando se trata de romper reglas.
–Bueno, ¿vas a querer fumar marihuana o no? – le pregunté insistente.
–Si, pero el dealer no viene hoy a la escuela y yo no tengo reservas, así que tendré que esperar hasta mañana.
Tal vez la pregunta no sea la más adecuada, puede que sea un poco imprudente.
-Matt, ¿por qué fumas marihuana? No lo pregunto de la forma en la que lo haría alguien que quiere que pares de hacerlo, solo me da curiosidad.
-Bueno, es una pregunta un poco complicada, supongo que la respuesta más simple es que me gusta como me hace sentir, pero hay mucho más detrás de todo eso, es una experiencia extra corporal, sentir pesado tu cuerpo pero no tu mente, eso te permite pensar cosas increíbles que no podrías ni meditando, no lo sé es mágico. – se giró a verme para seguir hablando. – Probablemente ya estoy sonando como un hippie abraza arboles.
–Suena más interesante de lo que creía, yo pensé que causaba algo como el alcohol, ya sabes, cuando estás en ese momento de felicidad y euforia que luego se transforma en sueño.
–No, no definitivamente es distinto, tienes que probarla, aunque me sentiría como una mala influencia por ello.
–No te preocupes, tienes mi permiso para mal influenciarme todo lo que gustes. – le dije mientras le sonreía ampliamente.
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NO FUMES PORROS
ya eso era todo
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