Distracción
LYRA
–¿Entonces te pidió un tiempo? – preguntó Emma.
–Si. – contesté desganada.
–No te preocupes, él a veces es así, con nosotros solía desaparecer por un rato y volvía como nuevo. – dijo Emma intentando animarme.
–Vele el lado bueno, podrías cantarle Hopelessly Devoted To You el día de la graduación. – bromeó Fred.
En eso, una almohada salió volando directo a su cara, cosa que me causó algo de risa.
–No es momento para tus bromas, Lyra se siente muy mal y así solo la harás sentir más mal.
Fred se acercó hacia mi, puso su mano en mi espalda y me abrazó, haciendo que una lagrima rodara por mi mejilla.
–Es injusto. – sollocé. – No puede alejarse así porque sí, no entiendo que lo hace necesitar un tiempo, simplemente pudimos hablarlo.
Emma tomó mi mano con fuerza.
–No podemos saber que es lo que está pasando por su mente, yo digo que le des el tiempo que te pide y luego hablen del tema, todo saldrá bien.
Fred me pasó un pañuelo y sequé mis lagrimas con él. Me sentía tan extrañada, Matt no actuaba como Matt, se sentía tan distinto, la forma en la que me miró, a forma en que me habló, lo único reconocible entre ese desastre de emociones fue cuando dijo que me amaba.
De forma que si parecía sincera, si titubear, no como todo lo demás. Ni siquiera él parecía seguro de lo que estaba diciendo, eso me preocupaba aún más ¿acaso estaba dudando de si deberíamos seguir juntos? ¿solo porque pienso irme a otro país? ¿No es eso un poco exagerado? Digo, las relaciones a distancia pueden ser complicadas, pero no son imposibles.
Tenía tantas ganas de irlo a buscar y pedirle que habláramos del tema, pero él me pidió respetar su privacidad, entonces eso haría yo por más mal que me sintiera con eso, ni siquiera sé cuanto tiempo va a estar alejado.
Pero bueno, tenía que darle su espacio, aún tengo la esperanza de que las cosas vayan a arreglarse, aunque nunca suele ser buena señal que te pidan “un tiempo”
–¿Crees que te animarías si salimos por un helado y luego a ver vestidos para la graduación? – preguntó Emma.
–Si anda, va a ser divertido, yo tampoco he escogido un traje. – dijo Fred.
–No lo sé chicos, no me siento con ganas de hacer algo hoy.
–¿Y si vamos por una pizza con aceitunas negras que tanto te encantan? – me intentó persuadir Emma.
–Oh si, y podríamos llamar a Mónica para que nos acompañe, no he sabido nada de ella en los últimos meses. – dijo Fred.
–Yo tampoco he sabido de ella, ya no responde mis mensajes, tampoco me saluda cuando nos topamos en algún pasillo, está actuando tan raro. – dije en tono triste.
Eso era cierto, Mónica prácticamente nos había estado ignorando desde hace mucho tiempo.
Y siendo honesta me preocupa bastante, ya que las veces que la he visto a lo lejos la puedo notar tan apagada, como si alguien de su familia hubiera muerto, como si ya no tuviera ganas de vivir más, hasta su forma de vestir había cambiado, ya no usaba esos vestidos sexys que robaban miradas, ni esos escotes hermosos que hacían lucir más su cuerpo.
Ahora su ropa era tan neutra como su animo, algo malo le pasa y como su mejor amiga (si es que aún lo soy) me siento demasiado preocupada.
–No quiero meterme donde no me invitan, tampoco quiero meter cizaña, pero siento que Sara es la razón del comportamiento inusual de Mónica. –soltó Emma sin más.
–¿A que te refieres? – preguntó Fred.
–Bueno, hace como dos semanas salí de fiesta a un bar del centro con unos amigos y a lo lejos vi a Sara y Mónica, discutiendo, no sé porqué pero se veía que era algo serio, Sara le gritaba horrible a Mónica. – Emma dio una pausa para suspirar. – Vi como Sara golpeó a Mónica.
–¿Pero estás segura de que eran ellas? ¿no te habrás confundido? – La cuestioné con preocupación he incredulidad.
Ella negó y tomó una gran bocanada de aire para continuar.
–Me siento tan mal por no intervenir, debí haber hecho algo, pero solo me quedé pasmada al ver la atrocidad frente a mis ojos. – dijo Emma apenada.
–No, no, no tienes porque culparte por no haber hecho nada, cualquiera en esa situación se hubiera quedado igual, pero es bueno que nos hayas dicho, así podremos hacer algo juntos para ayudarla. – dije intentando calmar la situación.
–Yo puedo intentar hablar con ella, tal vez preguntarle de forma indirecta. – comentó Fred.
–No Fred, sólo va a negarlo, es lo que hace la gente en relaciones violentas, no saben que están en una, así que se pondrá a la defensiva. – le respondí mientras analizaba más la situación.
–¿Entonces que hacemos? –cuestionó Emma.
–Podríamos hablar con sus padres, para que la ayuden a poner una orden de restricción contra Sara, sé que suena a pésima idea, pero sé que Mónica va a razonar si viene de sus padres.
Perfecto, ahora tenía otra cosa que me preocupaba en mente, no me podía creer que algo así le estuviera pasando a Mónica. Ella siempre ha tenido un carácter fuerte, jamás se deja de nadie.
Las tragedias pasan casi todos los días, pero las vemos tan lejanas que jamás pensamos que nos pasarán a nosotros o a alguien cercano.
–Invítala a salir con nosotros Fred, si acepta intentaremos sacarle la verdad de alguna forma. – le dije a Fred en tono serio.
Y eso fue lo que Fred hizo, le mandó un mensaje a Mónica, estuvimos un buen rato esperando que contestara, pero nada.
Al final, decidimos que si iríamos a comprar nuestros vestidos y ver el traje de Fred, a pesar de no estar plena para ir a probarnos vestidos decidí poner mi mejor cara.
No quería amargarle el día a Emma y Fred, tampoco me gustaba que me vieran triste.
Estar triste es normal pero nadie puede negar lo débil que se siente al mostrar sus emociones a los demás.
Eso me pasaba a mi, me gustaba estar bien para todos.
Entramos a muchas tiendas, me probé tantos vestidos que perdí la cuenta, la mayoría los escogían mis dos amigos, pero no habían muchos que a mi me llamaran la atención, me probé prácticamente de todo, corte de sirena, corte de princesa, vestidos llenos de perlas, o piedras, algunos repletos de diamantina, pero ninguno me hacía sentir cómoda.
Emma terminó por elegir un vestido negro ajustado con la espalda descubierta, parecía un personaje sacado de una película de James Bond.
Yo por otro lado seguía husmeando vestido por vestido, tienda por tienda algo que me agradara, cuando ya estaba casi por rendirme al fondo de todos esos vestidos, encontré uno de satín color terracota, el corte era muy simple y se veía fresco.
Decidí probármelo y resultó encajarme perfecto, cuando salí del probador para que ambos me vieran pude notar en sus caras un gran “si efectivamente es ese” lo mismo pensé yo al verme al espejo.
–Te vez como una princesa de otoño. –dijo Emma esbozando una gran sonrisa.
–Bueno, pues ya tengo un vestido. – hablé mientras giraba con el vestido.
–Y no te preocupes por la cita del baile, yo puedo acompañarte. – Se ofreció Fred dándome la mano.
–Ajá y que a mi me coma el perro. – dijo Emma en tono de broma.
–Iremos todos juntos, como si fuéramos una…relación poli amorosa. – comenté pero por la cara de confusión de ambos me di cuenta de que el termino “poli amoroso” no les pareció. – Bueno es un decir. No me vean así, no sean cerrados.
–Si, yo digo que podríamos ser los tres mosquitos. –dijo Fred y no pude evitar reírme.
–Es mosqueteros, Fred. – corrigió Emma.
–Es lo mismo Emma, lo mismo. – dijo Fred.
–Bueno, bueno no peleen, seremos solo un grupo de amigos yendo a un baile juntos. – intervine.
Me observé en el espejo con atención, vi una chica, una que hace unas horas estaba llorando por un chico y ahora estaba riendo, disfrutando el día ¿acaso la chica dejó de amar al chico y lo superó a voluntad en cuestión de segundos? No, solo es una chica que sabe que ni su vida ni sus emociones dependen de otra persona.
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Hiii otro capitulo solo porque ya termine de editar el libro completo y estoy de buenas :3
Muaak gracias por leer
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