Demasiado fantástico
LYRA
Eran aproximadamente las siete de la noche, mis amigos ya se habían ido a sus respectivas habitaciones, ninguno de nosotros pensaba ir a la gran fiesta que hacen al iniciar un nuevo año así que ellos fueron a dormir.
Yo en cambio, me quedé otro rato afuera, algunas de las instalaciones del campus quedaban abiertas hasta tarde, una de esas era la biblioteca, la dejaban abierta hasta la medianoche porque muchos se quedaban a hacer investigaciones para sus clases y a veces eso tardaba bastante.
En mi caso la usaba para eso o para pasar un rato sola leyendo, despejando mi mente, leer siempre es un magnífico escape y eso nadie lo puede negar.
Cuando entré a la biblioteca había dos chicas sentadas leyendo y un chico buscando un libro.
Así que dejé mis cosas en una mesa vacía y fui a buscar algo para leer, entre los pasillos no había nada que me interesara mucho, a excepción de la sección de libros clásicos, en ese lugar estaban mis autores y personajes favoritos, es probable que muchos de esos libros ya los haya leído miles de veces, pero la verdad no tenía problema en volverlo a hacer.
Tomé uno de mis preferidos, Asesinato En El Orient Express, desde muy pequeña había sido fanática de Agatha Christie, los libros con grandes misterios por resolver eran y serán siempre mis favoritos.
Me senté en la mesa donde había puesto mis cosas, conecté mis audífonos y abrí el libro. Al comenzar a leer quedé perdida dentro de esas desgastadas páginas, estaba en un gran tren, el aroma a café y tabaco inundaba mi nariz, un ambiente lleno de misterio me envolvía hasta que ruido interrumpió mi lectura.
Alguien se había sentado en la misma mesa que yo, no levanté la vista de mi libro hasta que la persona que se sentó enfrente mío habló. Cuando despegué mis ojos de la lectura quedé pasmada, era chico que en la tarde Fred me presentó ¿Qué hacía aquí?
-Buenas noches, Señor Poirot ¿no le parece un poco tarde para estar leyendo? Bastante sospechoso- dijo él, tratando de imitar una voz anticuada y de detective.
- ¿Tarde? Pero si apenas son las ocho- Me giré a ver el reloj y para mi sorpresa eran las doce con once minutos, me ensimismé tanto leyendo que perdí la noción del tiempo. - ¡Ups! Se me hizo un poco tarde.
- ¿Eres Ly, no es así? - preguntó el.
-En realidad es Lyra, ese es mi nombre completo, pero mis amigos me dicen Ly, así que si, soy yo.- balbuceé un poco al hablar.
-Bueno Lyra, como ya te disté cuenta es bastante tarde, la biblioteca ya debería estar cerrada. - dijo inclinándose un poco sobre la mesa.
-Si, lo siento, me perdí un poco leyendo. - dije apenada.
- ¿Un poco? Yo diría que demasiado, pero no te culpo, ese es un muy buen libro- señaló el libro que tenía en manos.
Y luego me miró directo a los ojos, su mirada era tan profunda y ahora con la tenue iluminación de la biblioteca sus ojos se veían muy oscuros, pero no dejaban de ser bonitos en lo absoluto.
- ¿Te gusta Agatha Christie? - Le pregunté con interés.
Comencé a tomar mis cosas, quise convencerme que era porque ya se me había hecho tarde, no porque me pusiera nerviosa estar con él a solas en la biblioteca, no, no, para nada era eso.
-La pregunta ofende, me encanta, me recuerda a cuando era un niño que deliraba con ser un gran detective.
Levanté mis cosas y me paré frente de él y no pude evitar sonreír.
-Entonces ya somos dos- miré hacia el reloj encima de su hombro. --Ya es muy tarde, creo que me iré ya.
-Pues de hecho deberías estar en tu cuarto desde hace quince minutos. -- comentó viendo su reloj.
-Si, tienes razón, mejor ya me voy. - Pasé a su lado y caminé hacia la puerta.
Cuando de la nada el se adelantó y abrió la puerte por mi.
- ¿Quieres que te acompañe? – se acercó y abrió la puerta por mí.
-No gracias, puedo irme sola sin problemas. - él asintió serio así que me despedí para luego dirigirme a mi habitación.
En el camino mi cara y cuerpo se entumieron por el frio de la madrugada, olvidé por completo llevarme un suéter, seguí caminando hasta el edificio donde se encontraba mi cuarto, busqué las llaves en mi mochila para abrir la reja.
Me había tocado en un cuarto en el tercer piso así que subí las escaleras de forma silenciosa para evitar despertar a alguien, estos edificios tenían la peculiaridad de hacer eco con cualquier ruido, así que era de tener cuidado si no querías que alguien saliera a callarte.
Cuando llegué a mi piso abrí con cuidado, al entrar recordé que no había acomodado todas mis cosas, mi habitación era un desastre, pero tendría tiempo para arreglar después.
Me sentía agotada, busqué entre mis cosas un pijama, me cambié para caer rendida sobre mi cama.
Intenté concéntrame en dormir, pero había algo constantemente impidiéndomelo.
¿Alguna vez les ha pasado algo inusualmente lindo que los atonta un rato? Bueno, no quería pensar que eso me estaba pasando a mi, pero puede que si.
No me agrada la idea de “un amor a primera vista” porque me parece ridícula, pero tampoco le encuentro mucho sentido a lo que me causó estar cerca de Matt desde que lo conocí.
Algo demasiado fantástico como para ser cierto, por lo que no me ilusionaría con ello, a pesar de lo mucho que me gustasen su cabello, sus ojos, su sonrisa tan amigable y su muy bobo acento de detective.
Pero esas son características que podría admirar en un amigo, porque no tengo ningún otro interés en él.
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