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-NUEVE-


30 de julio



Estaba comiendo con Shion, esa mañana la había aprovechado para dormir todo lo que no pude dormir el dia anterior. Él ya se había dado por vencido con su "plan de vida saludable" y había declarado que ha haría dieta cuando estuviese obeso. Por mi parte no había ningún problema, por fin podría disfrutar de una comida de calidad sin tener que ir comprando cosas a escondidas cuando salía por ahí con Aldebarán y Saori.

-Mu, ¿desde cuando eres más sociable que yo?

-¿Yo? ¿Más sociable que tu? Lo dudo mucho

-Pero si sales más que yo

-Porque no duermo la siesta

-Eso no cambia nada

-Más de una vez te he visto cancelar planes por una siesta, además, tú cuando sales, sales por más tiempo, como cuando vas a casa de Dohko y puedo pasar sin verte días.

El pasó de mi y volvió a comer. Y yo no iba a hacer nada al respecto, solo quería disfrutar de mi buen plato de comida en paz. Terminamos de comer y él se fué a hacer su sagrada siesta. Y como yo no tenía nada que hacer, y no había quedado con nadie, subí a mi habitación. Tenía pensado quedarme allí disfrutando de la soledad, cosa que realmente añoraba.

Abrí el libro que le robé a Shaka, de hecho, me estaba empezando a enganchar (bueno, estaba completamente enganchado). Pero a las pocas páginas sentí el telefono vibrar. Lo iba a silenciar, pero vi que quien me envió el mensaje era Shaka. Para entender mis acciones, se debía entender primero que Shaka era aún menos social que yo, y que te enviara un mensaje era una cosa bastante extraña. Al momento de abrirlo, solo desee que no fuese otro mensaje como el de la otra vez (bueno, aunque ya le había calado con lo de las constelaciones).

Con un tanto de recelo abrí el mensaje, "Hola Mu, ¿te apetecería quedar conmigo esta tarde?". Bueno, eso era inesperado. Realmente quería quedarme en casa, pero pensandolo bien, le había robado un (buen) libro, se la debía. Me quedé mirando la pantalla un rato, ya tendría tiempo de estar solo después.

Acepté su propuesta, y bajé las escaleras en busca de mi bici, por suerte ya estaba vestido. No me molesté en despertar a Shion, él ya estaba acostumbrado a que me fuera así, simplemente le mandaría un mensaje después.

Me dirigí hacia un parque que quedaba cerca de su casa. Aunque nunca había ido allí, él me había mandado la dirección en google maps. Ahora pedaleaba a merced de la voz de la señora google. "Gire a la izquierda y llegará a su destino".

No me hizo falta aquella indicación, ya había visto a Shaka en esa intersección, que con una pequeña (casi imperceptible) sonrisa me saludó. Paré la bici y me bajé para quedar a su lado "Ha llegado a su destino", bueno, gracias Google.

Apague el móvil y alcé la vista para encontrarme con Shaka, que sacaba una fruta de una bolsa y me la ofrecía. La acepté, y él pegó un bocado a la suya.

-¿Que es?

-Un higo, ¿no te gustan?

-No lo se, no los he probado- Mordí mi higo. Me sorprendió gratamente, realmente estaba bueno, demasiado bueno. Tan bueno que el tiempo de vida de ese higo se acababa de reducir drásticamente. Shaka vió como devoraba el higo y sonrió.

-Me alegro de que te guste.

En cuanto acabamos nuestros respectivos higos nos dimos cuenta de que realmente no teníamos nada de lo que hablar. Así que simplemente buscamos un banco donde sentarnos. Elegimos uno un tanto alejado, bajo la sombra de un árbol.

-¿Por qué querías quedar conmigo?

-Ya te lo dije ayer, eres la única persona capaz de prestarme atención por más de dos segundos.

-¿Debería sentirme halagado?

-Realmente, no lo se

Soltó una pequeña carcajada, aunque no sonaba realmente alegre. Notando eso, en busca de que el ambiente no se tornara tenso, saqué otro tema de conversación.

-Por cierto, el libro que me diste, esta muy bien, incluso me enganché, deberías haberle dado una oportunidad.

-Me alegro que te guste, pero ese tipo de cosas no son lo mio.

-Bueno, miralo de este modo, ahora tu me podras decir las constelaciones, y yo te podré contar su historia.

-Suena divertido

A la vista de lo efímeros que resultaban nuestros temas de conversación, Shaka sacó dos higos más, y nos dedicamos a disfrutar en silencio de la apacible atmósfera que la sombra de aquel árbol nos otorgaba.

Le pregunté varias cosas de las constelaciones sobre las que había leído algún relato, y él me preguntó sobre su historia. Era la primera vez que narraba en voz alta, o que al menos alguien me escuchaba. Todas las sensaciones que venían al recitar poesía, regresaban en ese momento, pero un tanto alteradas. Ciertamente tener espectadores era más gratificante de lo que pensaba.

Sin embargo, ya había tenido espectadores antes. Pero esta sensación no era la misma que cuando tenías que recitar un poema en frente de tu clase, era diferente, era como contarle una historia a una persona que no conocías bien como si la conocieses de toda la vida, viendo todas sus expresiones, reacciones y interrupciones en momentos específicos que solo a esa persona le llamarían la atención, era un sentimiento mucho más íntimo y familiar.

Ese dia me di cuenta del poder que tenía la narrativa para conocer a una persona, los muchos matices que las hacían únicas respecto a cómo interpretaban o reaccionaban a las cosas.

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Entre relatos de ambos bandos, empezó a anochecer. Recibí un mensaje de Shion, preguntándome si volvería para cenar. Le contesté afirmativamente y me despedí de Shaka.

En el camino de vuelta me sentía sin energías. Los párpados me pesaban y el cuerpo se me adormecía. Desconecte un momento y dejé el pedaleo a mis instintos. De alguna forma llegué a casa, y él olor a comida inundó mis fosas nasales. Pero el calor del vapor proveniente de la cocina me adormeció aún más.

Me encontré con Shion poniendo la mesa, le salude cansado y le ayudé. De repente empecé a sentir mucho frío, por lo que me tiré por encima de los hombros una manta que estaba por allí cerca y acompañé a mi hermano en la cena. Por lo visto, él notó que no tenía mucho ánimo y no me dirigió la palabra. Agradecí ese gesto (pues no estaba para aguantarlo en modo cotorra) y cenamos en silencio.

Nada más acabar recogí la mesa y le dije a Shion que me iría a dormir. Él me preguntó si algo malo me pasaba. Simplemente negué y me dejé arropar entre las sabanas.

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Esa noche en mis sueños, no había árbol, no habían figuras, no había música, no había césped. Solo un sol grande y abrasador al cual no podía dejar de mirar, y que provocaba que mi cabeza diese múltiples vueltas. Pero no tenía calor, tenía mucho frío. Mi cuerpo se sentía en el polo norte, pero mi cabeza ardía como una hoguera.

De repente tenía sed, mucha sed. Intenté buscar algo, lo que sea. Encontré un higo a mi lado, lo agarré y lo intenté morder en busca de algo que llenara mi boca, pero estaba vacío.

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Sentí un golpe en la cabeza, me acababa de caer al suelo. Estaba enredado entre las sábanas, y completamente sudado. Sabía que eso había sido un sueño, pero las sensaciones que provocó aún se hacían presentes en mi cuerpo. En busca de un poco de calor me intenté acurrucar entre las pocas sabanas, pero era inútil.

En ese instante vi como Shion aparecía por la puerta. Parecía estar preocupado. Puso una mano en mi frente y instantáneamente salió de la habitación. Yo estaba demasiado confuso para saber qué estaba pasando.

De nuevo le vi entrar con un vaso en la mano. Me ofreció una pastilla y la tomé sin rechistar, solo para después beber desesperadamente el vaso de agua. De nuevo el sueño me volvió a ganar, y lo último que llegué a ver fué a Shion llevándome de vuelta a la cama.

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Abrí lentamente mis ojos, la luz quemaba mis retinas, tenía frío y la cabeza me daba vueltas. Sentí un peso extra, miré encima mio y vi el edredón de invierno. ¿Desde cuando estaba eso ahí? Por un momento me planteé levantarme, pero el cansancio pudo conmigo y simplemente me quedé ahí tirado.

Estuve un largo rato mirando al escritorio sin nada en mente, simplemente no queriendo moverme por nada del mundo. Sentía todo el cuerpo adormecido, como si un iceberg me hubiese pasado por encima.

Oí como la puerta se abría, dejando pasar a Shion, que cargaba algo en sus manos. Cuando se agachó hasta quedar a mi altura vi que se trataba de una bandeja con un vaso de agua y sopa de pollo.

-Buenos días Mu, ¿como te encuentras?- Dejó la bandeja en la mesilla, y me acarició el pelo. Hablaba en un tono suave, como si le estuviese hablando a un niño de cinco años.

-No muy bien- Contesté la verdad, aunque tampoco es que lo pensase mucho, la cabeza me dolía si pensaba demasiado.

-Es normal, estás volando en fiebre, toma, come esto- No me molesté en procesar sus palabras, simplemente agarré desesperadamente la bandeja con el plato de sopa. En cualquier momento, una sopa caliente en verano me hubiese repugnado, pero en ese momento me sabía a puro manjar del Olimpo. Y el agua, nunca había disfrutado tanto un vaso de agua (del tiempo) como en ese momento.

Shion sonrió y bajó a dejar todo en la cocina, me informó de que me traería el ordenador para que me pudiese entretener mientras me quedaba en la cama. Asentí y me quedé pensando mientras él llegaba con el ordenador. Podría leer, pero me dolía demasiado la cabeza como para concentrarme, también tendría que avisar a la gente de que tenía fiebre, Saori era muy impaciente cuando no contestaban a sus mensajes.

Shion entró por la puerta ordenador en mano, y lo dejó en la mesilla, moviendola un poco para que quedase justo en frente mio. Abrió Netflix y me preguntó que quería ver. Entre las recomendaciones vi un documental del universo, le dije a Shion que quería ver eso. Él, un poco extrañado, lo puso y lo acomodó todo para dejarme ahí viéndolo.

¿Que por que lo había elegido? Bueno, pensé que no tenía muchas opciones, no me suelen gustar las series, así que cuando vi el documental pensé en las charlas que tuve con Shaka, y como entendía entre poco y nada. Así que decidí que, ya que me iba a quedar encerrado un tiempo, al menos haría que fuese un encierro educativo.

Al tiempo alcancé el móvil, no lo iba a usar mucho, solo quería mandar un mensaje al grupo que tenía con Saori y Aldebarán para avisarles que no podría quedar. Pero resulta que ellos ya habían mandado un mensaje; "Saori: Hey chicos, mi abuelo va a ir de viaje una semana, me lleva con él, y me ha dicho que vosotros también podéis venir", "Aldebarán:Ok, mis padres me dejan, ¿salimos mañana Lunes?", "Saori: Si, Mu, ¿tu puedes?".

No podía ser verdad, para una vez que hacíamos algo grande y tenía fiebre, respondí por el Whatsapp "Lo siento chicos, tengo fiebre".

Bloquee el movil y lo dejé encima de la mesa. En ese momento mi mente solo pensó una cosa "Gracias universo, yo también te quiero".






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ESTA NOTA DEL AUTOR SE VA A AUTODESTRUIR

Heyyyyy, perdón por tardar tanto en actualizar, pero con este capítulo he tenido un bloqueo tremendo, me disculpo, no me maten.


Por otro lado, esta historia tiene un montón de visualizaciones, y juro que estoy llorando (??)

La cosa es que no puedo estar más agradecida, aunque no entiendo como una historia como esta con esta narrativa ha podido tener tantas visualizaciones.

Y pues eso, que os amo y que APOLO OS BENDIGA

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