-CATORCE-
Shaka se había dormido muy rápido, pero yo era incapaz de pegar ojo. El contador de vueltas que había pegado esa noche se había rota hacía tiempo. Por mucho que intentaba cerrar los ojos, y ya había llegado al punto donde el calor era tan insoportable que no hacía otra cosa más que dar vueltas buscando una buena postura. Mi manía de dormir siempre tapado había arrastrado a la sábana conmigo, moviéndola completamente del sitio original y haciéndome pelear para que también cubriese mis pies.
Había estado tanto tiempo en esa situación que casi se había vuelto insoportable y ya no me daba miedo salir a pesar de que la casa no era mía. Salté a los pies de la cama, pues no quería aterrizar encima de Shaka.
Antes de salir aproveché para darle una mirada e indignarme por lo plácidamente que estaba durmiendo. En el momento que fui a poner la mano encima del paño de la puerta fue cuando me di cuenta que en realidad habíamos estado durmiendo con la habitación cerrada a cal y canto. Eso brindaba sentido al hecho que me estaba ahogando de calor allí dentro.
Nada más abrir la puerta una brisa acarició mi cara, haciéndome suspirar de alivio. Prácticamente a tientas, y aprovechándome de la luz que la luna llena reflejaba dentro del pasillo, busqué el baño. Cuanta suerte la mía al encontrarme la puerta de al lado abierta, dejando ver el baño dentro.
Prendí el interruptor de la luz, intentando ajustar mi vista a esa luz tan cruda y repentina. Me vi en el espejo y me asusté, definitivamente tenía cara de querer morirme y unos cuantos pelos luchando contra la gravedad. Intenté devolverlos a su lugar junto a las leyes de la física y me acerqué al lavabo para poder refrescarme.
Una vez me eché agua volví a mirarme al espejo. Seguía sin estar como de costumbre, pero al menos estaba más aceptable. Además ese momento fuera de ese horno llamado habitación me había ayudado a que se secase un poco el sudor y el pijama no se me estuviese pegando de manera tan incómoda. Que vale que hoy había hecho un día caluroso, pero por lo general refrescaba un poco por la noche, lo del cuarto de Shaka era exagerado, pensaba abrir las ventanas de par en par cuando volviese.
Reacio a volver a la habitación salí al pasillo con paso lento. Pero algo llamó mi atención, escuchaba ruido proveniente de debajo de las escaleras, y uno luz cambiante proyectándose en el borde de las escaleras.
Prácticamente sin pensar y con el corazón en la garganta me asomé poco a poco, bajando los escalones con sigilo. Encontrándome allí a una silueta recortada frente a la luz de una tele pequeña y comiendo unas palomitas.
Era consciente de que ya era bastante tarde, al menos las cuatro de la mañana, así que no pude evitar preguntarme, ¿Qué hacía despierto? ¿Tan interesante era la película? Me quede un rato mirando, sentándome casi inconscientemente en los escalones, intentando descifrar que estaba viendo, y quien lo estaba viendo.
-Hola Mu, si quieres te puedes sentar aquí, no hace falta que te quedes allí parado- casi me da un infarto cuando le oí hablar. Podría jurar que pegué un salto en mi lugar. Con el corazón en la boca fui lo suficientemente valiente como para levantarme y dirigirme hacia el sofá, encontrándome allí a Asmita, el hermano de Shaka. Mientras me sentaba a su lado mi cerebro buscaba desesperadamente excusas que justificasen el hecho de que estuviese allí.
-Eh...uhm...perdón....es que tenía hambre....si eso, tenía hambre- era lo más realista, porque si decía que pensaba haber visto una criatura extraña bajar por las escaleras no iba a colar. Él se llevó un puñado de palomitas a la boca y me miró con una ligera sonrisa.
-Genial, porque estaba a punto de ir a hacer palomitas- se levantó de donde estaba sentado dirigiéndose a la cocina y haciéndome un gesto para indicar que le siguiese. Me maldije por la inconveniencia de no haber elegido una excusa mejor que me hubiese permitido escabullirme y le seguí hacia la cocina.
Anduve tras sus pasos en el pasillo oscuro, encendiendo la luz al llegar a la cocina. Me quedé en el marco de la puerta mientras el abría y cerraba cajones, sacando al fin una bolsa con palomitas de microondas. Abrió el microondas y se quedó esperando, mirándolo desde el otro lado de la cocina. Permanecimos aproximadamente unos tres minutos en un silencio muy incómodo mientras esperábamos a que las palomitas se acabasen de hacer. Cuando los sonidos de "pop" cesaron Asmita abrió la puertecita sacando la bolsa de dentro y vaciando su contenido en el cuenco donde había estado comiendo palomitas anteriormente.
Cuando estuvo listo me dedicó una ligera sonrisa y me acompañó de nuevo a la sala de estar. Ese momento me había servido para darme cuenta del gran parecido que tenían esos hermanos. Manque me pese debía admitir que si llegaba a verlos de lejos no les distinguiría.
Me senté con Asmita en el sofá y encendió la televisión, pudiendo reconocer casi al instante la película de "Regreso al futuro II". Asmita puso el bol de palomitas entre nosotros dos y empezó a picar. Seguí su ejemplo mientras veía la película y la tensión inicial finalmente se disipaba poco a poco.
-Mu, quiero darte las gracias por ser amigo de Shaka- Asmita habló de repente, su voz tan suave y profunda que me dejó helado, ¿Qué me quería decir con eso? Casi leyéndome la mente le vi volver a abrir la boca para responder a mi pregunta silenciosa.
-No mucha gente está dispuesta a ser su amigo, desde que nunca es demasiado simpático con las personas y no se mueve en los mismos temas que ellos- soltó un pequeño suspiro y sonriendo me miró directamente a los ojos- Quiero que sepas que eres un gran avance, y me alegra que sea así.
Me quedé estático, no sabía a qué se refería con eso. ¿Qué yo había sido un gran avance? No sabía a lo que se refería. Parecía como si pensase que yo era la persona más sociable del mundo. Por un momento deseé contarle como era yo antes de que Shion me obligase a tener amigos. Asmita no esperó una respuesta, y simplemente dirigió su mirada abajo, mirando hacia la palma de su mano.
-Pero por favor, necesito que me prometas que no vas a dejar de ser su amigo cuando termine el verano, no sé cómo se lo tomaría el si de repente dejases de hablarle- Mi incredulidad creció junto a mis dudas, no podía imaginarme una razón por la que haría eso. No pude evitar preguntarle.
-¿Por qué haría yo eso?- me di cuenta después de hablar de lo alterado que había sonado eso, pero en verdad estaba demasiado confuso para preocuparme de otra cosa. Asmita me miró fijamente sin expresión ninguna y luego soltó una pequeña risita.
-Antes lo sospechaba, pero ahora no me cabe duda alguna de que Shaka no te ha contado nada- agarró el mando a distancia y apagó la televisión –Mejor vete a la cama, estoy seguro de que te lo contara mañana, pero necesito que me lo prometas, prométeme que seguirás en contacto con él después del verano.
-Lo prometo- sonaba muy convencido, más lo estaba, esto pareció darle a asmita algún tipo de seguro, por lo que me acompañó escaleras arriba dejándome en frente de la habitación de Shaka, deseándome buenas noches.
Miré a Shaka dormir por un momento, aún no podía entender la conversación con su hermano. Me enrollé en las sabanas y sorprendentemente me sumí en un profundo sueño.
Al día siguiente sentí como me zarandeaban ligeramente del hombro. Abrí los ojos lentamente para encontrarme a Shaka delante de mí sonriendo ligeramente.
-Levántate Mu, son las doce, además, tengo una cosa que decirte- se notaba a leguas que estaba nervioso, nerviosismo que se traspasó a mí al recordar la conversación con su hermano.
-Mu, siento mucho no haberte contado esto antes, pero en realidad no encontraba el momento para...- viendo que iba a extender su explicación hacia el infinito me vi en la obligación de cortarle.
-Simplemente di lo que tengas que decir, te prometo que no me voy a enfadar ni nada- un poco inseguro levantó la mirada hacia mí y pegó un largo suspiro.
-Mu, mañana me voy y no volveré hasta el año que viene.
¿Qué?
-------
¿Capitulo? Enano, pero que tenido una semana horrible y espero que entiendan :(
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro