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Si no comprenden algo o sienten que no pueden seguir leyendo, ¡escribanme!
⊰✩⊱
3 días después
Se había ido.
Su querida madre, la mujer de sus ojos, le había dejado.
Taehyung no lo podía creer ¿Qué es lo que había pasado? ¿Por qué su madre de repente ya no estaba a su lado? El pequeño no sabía exactamente la razón o "el porqué" pero de lo que sí estaba seguro es que sea lo que fuera que hubiera pasado, aparentemente el culpable había sido él.
"─E-ella, ella lo hizo para salvar a T-Taehyung─Sollozó el hombre, sus lagrimas en ningún momento parando─ Llegamos a Seúl justo esta mañana. El pequeño Tae estaba muy emocionado por que vería nuevamente a su tía y su primito Seok Jin que cuando llegó la hora de salir para visitarlos corrió con emoción directo hacia la avenida. Mi Hyenie fue tras él para alcanzarlo, y lo hizo, lo cargó pero ambos ya estaban en medio de la calle. F-fue... fue demasiado tarde─"
Tae aún lo recordaba, eso que aquel buen hombre que llamaba "papá" decía entre llantos y lamentos a un par de hombres uniformados y a su tía Young-ie quien junto a su tío HanGi y su primito Seok Jin habían llegado un par de horas antes de que el despertará en esa cama de hospital.
Y es que Taehyung no podía creerlo ¿Cómo es que había pasado eso que su padre decía? Y si fue así ¿Por qué él justamente no podía recordarlo? ¿Por qué razón por más que escarbaba en su mente siempre que aquellos uniformados le preguntaban sobre algo, la última escena que tenía en su cabeza era la de él junto a su mami tocando con el blanco violín esa hermosa canción?
Su bonita y perfecta canción...
El menor no lo entendía y lamentablemente nunca lo haría, pues ignoraba el hecho de que aquella voz en su mente, esa que las últimas 24 horas había estado sumamente callada, se había apoderado de todas las memorias tanto buenas como malas que alguna vez vivió con la mujer de sus ojos. Con su querida Kim Sun Hye.
⊰✩⊱
"─Por favor, déjenme cuidar de mi bebé Tae... él es lo único que me queda como recuerdo de mi Hyenie─"
YoungMi aceptó.
Tras la insistencia por parte de su cuñado, la pelirroja aceptó que este se hiciera cargo de su sobrinito, más cuando se le preguntó a Tae que opinaba al respecto y el pequeño aceptó sin problema, diciendo que su padrastro era muy buena persona ya que cada semana le compraba un nuevo carrito y lo llevaba a cenar a lugares con juegos y helados.
Al parecer Tae se había quedado atrapado en el tiempo...
Luego de una semana de la muerte de su hermana, YoungMi incluso contempló la idea de no indagar en el dato de a quién pertenecía la custodia del menor en esa situación, si no que dejársela completamente libre a aquel que decía amar y no poder vivir sin el niño, pues cada tercer día que iba de visita a la casa la cual se encontraba a 20 minutos de la de ella, el hombre presumía ser el padre simplemente perfecto y el pequeño parecía cada vez más contento y feliz con la única figura paterna acompañando su hogar.
Se necesitaban el uno al otro.
Ambos.
El pequeño Tae necesitaba del amor de su "padre" y el hombre... bueno, Shin Dong Jun necesitaba tanto el "amor" de su hijo.
⊰✩⊱
Advertencia:
Maltrato infantil, violencia, insultos.
Abuso -no explicito-.
Días después.
─ ¡¿Qué mierda?!
Un grito y un portazo. El pequeño Tae dejó de dibujar cuando la voz de su padre se escuchó resonar por toda su alcoba.
─ ¡Te dije que no comieras en la sala pequeño gusano!
Su manita, esa que sostenía la crayola color azul tuvo que soltar esta misma una vez sintió el fuerte amarre del hombre anclándose con fuerza en su muñeca derecha.
─ ¡Ve a limpiar tu mugrero, parasito de mierda!
Entre jaloneos, el de nombre DonJun arrastró a su hijastro hasta la estancia, haciéndolo caer de rodillas frente a la mesita de centro donde se encontraba la botellita de plástico del juguito de uva que horas antes se encontraba tomando.
─ ¡¿Qué te he dicho del desorden?!─Tomó una parte de sus cabellitos y los jaló hacia adelante─No porque ya hayas escuchado que tu tía peleará por tu custodia vas a hacer lo contrario a lo que te ordeno ¡Levántalo gusano! ¿Qué acaso no me entiendes?
Con las manitas temblorosas y sus ojitos nublados, el menor hizo lo que su padre le pidió. Tomó la botellita y soltó un jadeó de terror cuando esta, sin querer, resbaló de sus manos causando que el poquitito liquido que quedaba en ella se derramara en el vidrio de la mesa.
Oh, no.
Taehyung no supo en qué momento fue tomado por su camisita blanca, solo sintió como el hombre lo arrastraba sin cuidado, fuera de la estancia y escaleras arriba.
"No, no, por favor -otra vez no-"
Sus piernitas topaban con cada escalón y el cuello de su camisita casi se encontraba asfixiándolo, pero lo que realmente tenía a su "mente" al borde del terror era saber a dónde se dirigían y sobre todo, aquello que pasaría.
Llegaron. El pequeño tembló cuando con brusquedad fue arrojado al interior del oscuro, sobrio, y helado ático.
─ ¡No llores maricón de mierda! Ya estás grande, no deberías chillar.
Y sus sollozos callaron al ver al hombre dirigirse a él.
"No-no, que se detenga por favor" imploraba su mente.
Imploraba él.
─ ¡Eres un gusano asqueroso!─Una bofetada directo a su mejilla derecha que lo hizo caer─ Un inútil bueno para nada. ¡Eres igual a tu madre muerta!
"¡No!"
El dolor en su mente le hizo a sus ojos nublar.
"No, no, no..."
Dolía, dolía demasiado.
─Eres un maricón de mierda, ¡un maldito llorón! ¿Quieres llorar de verdad? Te enseñaré que es un golpe de verdad...
En menos de un par de segundos, el hombre quitó su cinturón doblándolo y sosteniéndolo fuerte con su puño derecho, tomó de los cabellos a su hijastro e hizo que este se voltear con brusquedad.
Taehyung tembló y jadeó una vez su camisita blanca fue despojada de su cuerpo, dejando expuesta su blanquecina piel.
─Esto sí es dolor, maldito gusano.
Y lo que ocurrió después hizo al menor gritar gracias al impacto en su espalda que quemó y ardió hasta calarle en los huesos.
No podía soportarlo. Era demasiado para él.
Quería que se detuviera, quería que alguien le rescatara. Sin embargo, lamentablemente, ese "algo" en su mente no estaba dispuesto a tomar esa clase de dolor físico, no cuando el que ya cargaba en sus memorias era demasiado grande y difícil de sostener.
─Espero que esto te enseñe a hacerme caso a la próxima, pequeña mierda...
Sollozando en silenció, Taehyung pudo respirar cuando sintió a su padrastro alejarse. Su cuerpo aún temblando a causa del frio y de lo recientemente vivido.
─Eres una rata─ Lo escuchó decir─Y solo las ratas pueden dormir aquí.
Oscuridad, fue lo que le llenó una vez Dong Jun cerró en un portazo la única entrada de luz artificial.
Con sus lagrimitas saliendo sin parar, el pequeño juntó temblorosamente sus piernitas a su pecho y se dedicó a llorar.
Tenía miedo, ese lugar le daba demasiado miedo, y para su gran mala suerte había dejado a su Gukkie descansando en la cama de su alcoba.
Él quería algo para abrazar, algo a que sostenerse.
Con sus bracitos temblorosos, abrazó fuertemente sus piernas dobladas, implorando a su vez para que el dolor terminara. Rogando para que ese sufrimiento físico como mental, le abandonara.
Y pasó. De nuevo ocurrió.
Ese familiar dolor agudo en su cabeza se sintió, haciendo a su mirada nublar al mismo tiempo en el que cada uno de los segundos vividos hace unos momentos, se borraban uno por uno de sus vacías memorias.
─A-agh...─Fue lo último que soltó antes de que dicha sensación le ayudara con el dolor y le quitara toda la razón.
Segundos después justo cuando Taehyung durmió, una nueva mirada deslumbró a las penumbras del lugar
Una mirada fría. Indiferente. Inexpresiva.
Una mirada que, a partir de ese momento, se encargaría de sufrir, llorar, tomar y soportar toda clase de mierda y golpes que a su cuerpo, se atrevieran a llegar...
⊰✩⊱
Su primera vez viendo la luz del sol.
La personita en turno corrió lejos de su casa una vez se encontró fuera de esta.
Lo había logrado, luego de 2 días seguidos de estar encerrado en ese oscuro y sombrío lugar, el tercer alter desconocido por fin había logrado escapar cuando ese repugnante hombre del cinturón se fue de casa para dirigirse al trabajo; al menos eso fue lo que había logrado escuchar por a través de las viejas maderas.
Y aprovechó, una vez escuchó la puerta de la casa ser cerrada, no demoró más que un par de minutos para tumbar la perilla de la puerta del ático con la ayuda de un martillo, para luego correr y buscar una escapatoria, una salida que encontró por la ventana de lo que al parecer era su habitación.
Corrió lo más rápido que pudo evitando incluso mirar atrás. Corrió y no paró de hacerlo hasta que el lugar que se plantó delante de sus ojos le hizo dejar de acelerar el paso y simplemente detener.
Algo, un mínimo cosquilleó sintiéndose en su interior.
El de cabellos azabaches suspiro extasiado, intentando recuperar el control de su respiración en tanto, tranquilamente, volvía a retomar su escapatoria pero esta vez atravesando aquel bonito y colorido parque.
Se sentía tan familiar, esa sensación de jamáis vu recorriendo cada parte de sus venas, cada fibra de su ser, mientras veía cada milímetro del verde paisaje. Se sentía simplemente bien. Hasta que... ocurrió eso.
─ ¡Oye tu! Niño vago.
Por acto reflejo se detuvo, sus pasos no avanzaron más.
─Si te estoy hablando a ti, escoria humana.
Un pequeño proyectil aterrizó justamente en una parte de su espalda, y todo su cuerpo se endureció una vez sus puños se cerraron con fuerza a causa del la repentina rabia que de un segundo a otro ya estaba nadando por sus venas.
─ ¿No vas a voltear niño indigente? ¿Debería lanzarte otra piedra?
Y una vez el azabache sintió un segundo proyectil impactar en alguna parte de su columna, todo, absolutamente todo el control se perdió.
Su respiración era pesada una vez volteó con brusquedad; Sus ojos inyectados en furia y sus brazos temblando a causa de toda la presión que estaba ejerciendo en sus puños. Los niños frente a él aún reían a carcajadas y eso incrementaba los deseos del pelinegro para ir y arrancarle la cabeza a cada uno de ellos. Sin embargo no lo hizo, no cuando al estar a punto de dar un paso siquiera, ese pequeñito de cabellos castaños se le adelantó
─ ¡V-váyanse!─Gritó el pequeñito recién llegado─ ¡No lo molesten!
─Miren, ya llegó el nene Kook...
─Uy si vayámonos todos, antes de que el pequeño cretino nos acuse con su mamá.
Volvieron a reír fuertemente, no obstante se fueron alejando de uno en uno. Las frases ofensivas no deteniéndose en ningún momento, incluso cuando ya se encontraban a metros alejados de ellos.
El castañito, temblando gracias a la adrenalina que sintió al "enfrentarse" a aquellos brabucones, inhaló un par de veces antes de girar hacia atrás y poner total atención a aquel que lo miraba con ojos simplemente brillantes.
─T-tete Hyung... ¿T-te encuentras bien?─Cuestionó, la timidez y preocupación bañando cada facción de su inocente rostro.
El pelinegro en cambio no podía creer lo que sus ojos habían presenciado, mucho menos podía creer que aquel dulce niño hubiera sido el protagonista de tan valiente escena.
Sonriendo en grande, la personalidad en turno asintió. Bien, sabía que no le estaba preguntando a él, pues su nombre no era "Tete" sin embargo se le hizo imposible no responder a aquel bonito ángel que le había defendido, aún si lucia notoriamente aterrado.
Lo que ocurrió después terminó de dejarlo sin palabras, pues el pequeño castañito corrió hasta donde él se encontraba y con un bonito afecto, rodeó los brazos en su cintura, posando su cabecita en su pecho.
─ ¡T-te extrañé mucho hyung!─Sollozó y el endurecido corazón del alter en turno terminó por ablandarse al solo hecho de escuchar esa débil voz─P-pensé que ya no vendrías...
El pequeñito sorbió su naricita y despegando su rostro del pecho del más alto, dirigió su mirada a la de él.
─ ¡No vuelvas a desaparecer, Tete hyung!─Puchereó. Sus bonitos ojitos observándolo con un gran brillo en ellos y un tierno pucherito decorando su labio inferior.
─No lo haré─Susurró el mayor, sonriendo por primera vez en lo que tenía de existencia─No desapareceré, si prometes que tu tampoco lo harás.
Y eso bastó para que la sonrisa más preciosa a los ojos del contrario apareciera justo frente suyo.
─Gracias Tete hyung...
"Dak, mi nombre es Woo Dakho"
Sin embargo, la promesa que el de nombre DakHo hizo segundos antes, desapareció por completo cuando su razón se empezó a nublar una vez sintió unos pequeños labios apoderándose de una parte de su mejilla.
Lo disfrutó, por una milésima de segundo disfruto el dulce e inocente contacto, antes de que ese mismo acto le hiciera empujar sus sentidos a la profundidad de su inconsciencia y dejar por completo el protagonismo que por dos días estuvo a su merced.
⊰✩⊱
Luego de jugar y pasar tiempo con su amiguito del parque, Kim Taehyung regresó a casa...
Si, volvió junto a su padre, aquel hombre que, según él o lo que recordaba, lo adoraba enormemente.
El castañito de nombre Jungkook le acompañó, diciendo que si a la próxima no volvía a salir a jugar, él definitivamente correría a buscarlo. Después de despedirse justo frente a la casa del mayor por dos años, el castañito dejó un último beso en la mejilla de este y prometiendo volverse a ver, fue que se marcho. El pequeño Tae girando a ver la puerta de entrada a su casa.
"No entres, corre, ¡huye lejos!"
El pelinegro abrió los ojitos a la par una vez esa voz resonó con rudeza dentro de su mente.
"¿No me estas escuchando? Lárgate de ahí, ¡él te volverá a encerrar!"
De un momento a otro, todo sentir de tranquilidad y alegría que había permanecido dentro de su pecho, se esfumó rápidamente para luego dar pasó a emociones de incertidumbre e incluso terror que le amargaron el corazón.
Tal y como su voz se lo dijo, tuvo el impulso de huir, de correr lejos de esa casa para jamás regresar, no obstante dichos deseos se quedaron solo en eso cuando un repentino grito lo paralizó.
─¡¿Taehyung?!
⊰✩⊱
─Cariño, no puedo creer que estuvieras afuera tu solo. ¡Es demasiado peligroso!
El chiquillo de cabellos negros bajó la mirada una vez su tía le regaño.
Había sido YoungMi la que había llegado. Al encontrar a su sobrinito afuera, la pelirroja se preocupó de sobremanera a tal grado de incluso llorar.
Taehyung nunca antes la había visto así de preocupada.
La mujer sacó sus llaves de repuesto, esas que le había exigido al hombre de nombre Dong la última vez que estuvo ahí y junto al menor, entró a la casa.
─L-lo siento tía...
─Está bien mi amor─La mujer calló, su labio inferior siendo aprisionado por sus dientes antes de acercarse a aquel que lucía completamente frágil─ ¿Bebé estas bien?
Taehyung levantó su mirada, está reflejando un enigma difícil de descifrar a los ojos de la mayor.
─ ¿Te hizo daño?─Preguntó repentinamente, pero el menor solo frunció su ceño─ Amor... ¿recuerdas la última vez que estuve aquí? ¿Cuándo me dijiste que te querías ir conmigo?
Taehyung no tenía idea de lo que estaba escuchando.
─Bueno cariño, te irás conmigo. Vamos a empacar tus cosas.
─ ¿Qué? Pero yo... no quiero─"Vete con ella" escuchó dentro de su mente, pero con su cabecita, negó─Yo, estoy bien con mi papi, el me cuida y...
─Mi amor, ¿Qué estás diciendo? La última vez tú me dijiste que te querías ir. ¿Por qué ahora tu no...?
Pero la mujer tuvo que detener sus palabras justo cuando el sonido de la puerta de entrada abriéndose, le interrumpió.
─Dong...
─Young Mi ¿Qué carajo haces aquí?
─ ¿Cómo que qué hago aquí? Vine por mi niño.
El hombre carcajeó sin gracia, su corbata siendo aflojada de un tirón por sus propias manos.
─Aún no puedes hacerlo. El juicio es hasta la otra semana.
─La custodia la tenía yo.
─Pero esa custodia pasó a ser mía cuando Sunhye se convirtió en mi mujer. Ya hablamos de esto, incluso llevamos el caso con un juez─La pelirroja apretó su mandíbula, sus ojos chispeantes mirando a aquel que se negaba a darle al niño─No dejaré que toques a Taehyung hasta que no se aclaré a quien le pertenece. ¿Me oíste?
No tenía voz, contra aquellas palabras, Young Mi no podía hacer nada más que esperar. Por lo que, con todo el dolor de su corazón, asintió. Su alma llorando y haciéndose pedazos una vez giró a mirar al menor.
─Tae, mi vida...─Se puso en cuclillas para quedar frente al mencionado─Prometo que vendré por ti mi cielo. Te juro que pelearé, haré lo posible para ganar esa custodia y te puedas ir a vivir a mi casa, junto a tu primito Seok Jin, ¿De acuerdo?
Pero el pelinegro no dijo nada, cosa que le terminó de romper el corazón a la mujer.
No pudiendo hacer otra cosa más, YoungMi se puso de pie, tomó su bolsa y después de dar una última mirada al bebé de su hermana, salió del lugar.
Sus ojos llenos de lágrimas y la culpa de haber dejado al menor en esa casa desde un principio, atormentándole.
⊰✩⊱
─Eso, papi te quiere mucho, solo tienes que hacer lo que papi te diga ¿de acuerdo?
Dolía, dolía demasiado aquello que el hombre hacía.
Sus sollozos eran poco audibles, pues sabía que si se atrevía a gritar, quejar, o llorar más fuerte su padre lo castigaría aún más.
Ya no quería. Solo deseaba que se detuviera ya.
─Buen chico...
Escuchó decir cuando por fin todo paró. Sus llorosos ojitos, esos que se encontraban fuertemente cerrados, abriéndose poco a poco.
─ ¿Te gustó lo que papi te compró? Esta lindo ¿no?
El pequeño, con la mirada hacia abajo, asintió. Sus ojitos nublados apreciando borrosamente los holanes rosados del vestidito que el hombre le había obligado poner momentos antes de hacerlo meter nuevamente en el ático.
─Que bueno que te gustó. Eso es para los niños como tú, llorones y desobedientes ¿Me estas escuchando?
Pero el pequeño no tenía fuerza ni siquiera para elevar su mirada. Cosa que hizo al hombre molestar.
─Maldita escoria─dijo simplemente en tanto levantaba su pantalón y llevaba sus pasos a la salida del oscuro lugar─Para que se te quite te quedarás aquí sin cenar. A ver si a la otra piensas dos veces el no responderme.
Y de nueva cuenta, un portazo fue lo que escuchó.
Soltando pequeños sollozos, Taehyung tomó aquel peluchito de felpa que había llevado consigo al interior del lugar, lo puso entre sus brazos, lo pegó a su pecho y lo abrazó con intensidad mientras hundía su carita en la cabecita del conejito para de esa manera, poder ahogar su llanto.
"Aguantemos un poco más"
⊰✩⊱
10 de Julio.
Por enésima vez, sus ojitos avellana escanearon el lugar que tenía frente a él.
Tres días, habían vuelto a pasar 3 días desde la última vez que vio a su amiguito y el corazoncito de Jungkook no se sentía para nada tranquilo.
El castañito sabía que algo malo estaba pasando en la casa de su mayor. Aunque esté no dijera nada, Jungkook podía asegurarlo con solo ver lo maltratado de sus ropas y los golpes visibles en su bonita piel.
Por esa razón había pedido a su amiguito que le mostrara su hogar y por esa misma razón era que se encontraba frente a dicha casa justo en ese momento.
Suspiró en tanto bajaba y aparcaba el triciclo que le había sido obsequiado por sus abuelitos. Sus pasitos vacilantes atravesando el seco vergel y yendo a donde se encontraba la puerta de entrada.
Su manita temblorosa se elevó y su siguiente acción fue dar tres golpecitos a la madera, esto con la intención de llamar al propietario de la casa y pedir ver a su Tete.
1, 2, 3 minutos y nada, incluso después de dar otros tres golpecitos y vociferar un gritito con la palabra "hyung"
Nada. No tenía respuesta.
¿No habrá nadie en casa?
Pero esa pregunta que formuló en su mente obtuvo una negativa al escuchar un ligero y lejano llanto seguido de un repentino portazo dentro de la casa.
El castañito tembló aún más.
— ¡H-hyung!—Volvió a gritar y nada.
¿Debería irse de ahí? ¿Debería ir a buscar ayuda? Pero... ¿y si su amiguito lo necesitaba?
No sabía qué hacer y menos lo supo cuando, sin pensarlo más, su manita viajó para tocar la perilla de metal y girarla.
Oh, estaba abierto.
Su mirada viajó para todos lados, lamentablemente la calle donde estaba la casa de su Tete era muy solitaria. La mayoría de las casas alrededor estaban inhabitadas por ser una colonia nueva, por lo que no había señal de un alma alguna que ayudara al castañito a entrar. Así que lo hizo por sí solo.
A pasitos lentos, el menor se adentro al hogar, su boquita soltando pequeños jadeos al ver el desastre que en él se encontraba.
Tenía miedo y lo tuvo aún más cuando volvió a escuchar aquel débil llanto. Ese que reconocía tan bien. Ese que sabía era de su amiguito Tete.
Sus pasitos avanzaron aún más hasta subir los escalones que lo llevarían a ese segundo piso, su acelerado corazón golpeando con fuerza dentro de su pecho a causa de la horrible sensación de temor invadiéndolo.
Si, tenía demasiado miedo y no dejo de tenerlo cuando todo su ser palideció.
Las escaleras lo habían llevado justo frente a una puerta, esa puerta de madera que sabía, era el ático del hogar, sin embargo, saber eso no fue lo que le hizo palidecer, sino aquello que escuchó con más claridad.
—P-por favor, n-no...
El castañito abrió los ojos a la par al escuchar esa pequeña voz. Quiso entrar, tal y como en las películas de acción quiso "derribar" aquella oscura puerta y tomar entre sus brazos al chiquillo que lloraba detrás de ella.
─Cállate...
Y el débil llanto se intensificó.
─ ¡Que te calles joder!
Los propios ojos del pequeño Jungkook empezaron a picar al ser oyente de aquellos gritos.
Presionó sus oídos con fuerza y comenzó a temblar en su propia oscuridad.
¿Dónde había quedado aquella valentía con la que había entrado en esa casa? ¿Debería salir y correr por ayuda? Pero... ¿y su amiguito? No podía abandonar al pequeñito que lloraba y suplicaba por ayuda en el interior de esa habitación.
Respiró profundo, tratando de juntar todas las fuerzas posibles para lograr su cometido, aquel por el que valientemente había entrado a ese desconocido hogar.
Tomó el picaporte de esa puerta, y la abrió.
Su alma lo abandonó.
Sus ojitos llorosos no daban crédito a la escena frente a él. Sus pequeñas manitas temblorosas presionaron su boca intentando callar su propio sollozo para que no fuera escuchado por aquel hombre que se encontraba espaldas a él dañando a su Tete.
—Eso, no llores, obedece a papi mi niño. Solo tienes que...—El hombre calló al sentir una pequeña presencia justo tras él.
Detuvo lo que hacía y girando lentamente su rostro frunció su ceño al momento en el que sus ojos se encontraron con aquellos del extraño pequeño que había entrado a su casa y al lugar.
— ¿Tu que mierda eres? ¡¿Cómo carajo entraste a mi casa?!
El pequeño Jungkook empezó a temblar y sus pasitos a retroceder cuando el hombre caminó hacia él.
Estaba desnudo, ¡ese asqueroso hombre no tenía pantalón!
Las lagrimitas de terror salieron por sus ojitos y supo que era demasiado tarde para huir cuando el hombre lo tomó con brusquedad y lo elevó.
— ¿Viniste para que también te castigue? Quieres eso ¿eh?
Con su mirada borrosa, el pequeñito de cabellos azabaches presenció la escena más dolorosa de todas.
A unos metros de él, el hombre que llamaba padre dejó caer a su amiguito Jungkook para después subir su cuerpo arriba de él.
"No,no"
— ¡A-ayuda!—Gritó Jungkook sintiendo terror cuando su pantaloncito fue tocado por ese hombre—Ayuda por favor. H-Hyung, a-ayúdame...
Pero los sentidos de Taehyung no respondían. Solo sus ojos que no dejaban de derramar lágrimas en ningún momento.
—N-no... No lo lastimes—Murmuró apenas—Por favor no...
Era un cobarde, el no podía con eso... no podía.
— ¡Ah! ¡A-auxilio!
"No, no, ¡No! ¡Despierta joder!"
Y una vez más ese punzante dolor lo atacó.
— ¡Agh!
Taehyung gruñó, sintiendo como si consciente se iba en un segundo, dejando a la luz otro y obligándolo a dormir a él.
Todo pasó muy rápido, antes de que el hombre pudiera hacer otra cosa, unos pequeños, delgados, pero fuerte bracitos lo sometieron.
— ¡Corre mocoso! ¡Corre!—Gritó la personalidad en turno a aquel que consideraba su amiguito.
— ¡Que mierda! Maldito gusano...
DonJun intentó tomar al que suponía, era su hijo, pero este fue más rápido en agarrar un pedazo de madera que se encontraba en una esquina y golpear en la cabeza al adulto.
— ¡Hijo de tu...!—El hombre gruño, cayendo al suelo y sosteniendo fuertemente la parte golpeada.
El alter en turno, el cual claramente era DakHo, corrió hacia su amigo y tomándolo de la manita lo ayudó.
—Ven Kookie, salgamos de aquí...
Claro que el hombre no iba a permitir aquello.
— ¿A dónde crea que vas maldito parasito?
Tomó al que se veía como Taehyung y de un golpe, le hizo perder la razón.
—N-no ¡Hyung!
Cuando Jungkook quiso correr al que había caído al suelo, Dong Jung se encargó de detenerlo y golpeándolo, lo amenazo.
—Más vale que te calles, escoria.
—L-le dije a mi mami que e-estaría aquí—Mintió en un intento de hacer intimidar al contrario—E-ella vendrá por...
— ¡Cállate!
Creyendo las palabras del menor, DonJun empujó a este mismo y lo hizo caer al suelo, provocando un ligero quiebre en su razón.
No teniendo fuerzas para levantarse y huir, Jungkook vio como el hombre cargaba a un adormilado Taehyung y no pudo hacer nada cuando lo vio caminar hasta donde él se encontraba y de igual manera cargarlo.
No podía ver nada, sus ojos se estaban cerrando. Solo sintió como el hombre caminaba hasta que escuchó la puerta de un carro abrirse torpemente y después él siendo brutalmente empujado al interior de este.
—A-ayu-da...—Quiso gritar, pero se encontraba muy débil para hacerlo.
—Maldita sea, la estúpida bici...—Escuchó decir antes de escuchar el ruido de los metales de su triciclo y después el sonido de la puerta cerrándose.
El castaño abrió ligeramente sus ojos y por a través de sus pestañas visualizó como el hombre subía al asiento detrás del volante y echaba el auto andar.
—A-ayuda...
— ¡Cállate mierda! No dejaré que nadie sepa que estuviste en mi casa, ¡así que cállate!
Los ojitos del menor se llenaron de lágrima, su labio inferior abultándose en tanto luchaba por mirar alrededor de la parte trasera del auto.
Su amiguito Tae yacía a pocos centímetros de él. Sus ojitos cerrados haciendo al menor angustiarse.
—T-tete hyung...—intentó llamarlo, pero era imposible, el contrario no lo escuchaba—T-tete po-por favor despierta...
— ¡Que te calles mierda!
El repentino frenón que dio el vehículo, hizo a Jungkook caer hacia adelante. Su frente golpeándose nuevamente con el asiento delantero.
Ya no podía mantenerse despierto. Ya no podía.
Con sus ojitos cerrados, volvió a escuchar una puerta abriéndose y cerrándose, seguida del mismo movimiento pero esta vez con la puerta trasera, donde iba él.
Sintió su cuerpecito ser elevado y luego un fuerte golpe con lo que al parecer era el duro pavimento, que le terminó de quitar la razón.
DongJung carcajeó una vez aventó al menor junto con su bici en aquella calle abandonada.
—No debiste haber entrado a mi casa carajo de mierda.
Y después de asegurarse que el niño se encontraba sin razón. Entró al vehículo, lo encendió y se marchó.
Huiría de ahí. De esa ciudad, de la loca de su cuñada. Huiría junto a aquel que era su hijo. Conduciría por las desoladas carreteras hasta salir de la capital y encontrar un pueblo donde quedarse. Uno donde la gente no fuera metiche, uno donde ambos pudieran estar solos...
Si algo estaba más que claro, era que el hombre estaba completamente loco.
El auto avanzó un par de kilómetros. El ansioso hombre iba manejando con tranquilidad, según él, teniendo todo bajo control y no esperando aquello que ocurrió a continuación.
Algo, una prenda repentinamente le asfixió.
DongJun soltó el volante, pues sus reflejos le hicieron intentar arrancar aquello que presionaba con fuerza su cuello.
— ¡¿Donde está Jungkook?!
Escuchó decir.
—S-se fue s-se l-arg-ó...—dijo apenas. Su respiración yéndose y su garganta suplicando el paso del aire.
— ¡Mientes!
— ¡N-ó! S-se fue i-gual q-ue tu-tu ma-dr-dre.
—¡Cállate maldito imbécil!
Woo DakHo presionó aún más fuerte la prenda, importándole poco que el carro donde ambos iban montados se encontrara zigzagueando.
—¡P-por...p-ar-a!—Suplicaba el adulto, pidiendo misericordia por poder sentir un poco de oxígeno en sus pulmones.
Siendo indiferente a dichas súplicas y con su pecho lleno de coraje, la tercera personalidad se encargó de estirar más sus brazos haciendo el doble de presión en el cuello del asqueroso hombre.
No sentía compasión y no la sentiría por alguien tan repugnante que no la tuvo al momento de lastimar a su propia esposa y sobre todo a quienes dormían dentro de él.
—1, 2, 3....
Dak sonrió cuando el hombre dejó de forcejear dando a entender que la falta de aire en su cuerpo había acabado con su vida.
No le importó, a Dak no le importó cuando el cuerpo sin vida hizo presionar más el acelerador. No le importó en lo absoluto cuando el auto perdió completo control.
Y menos lo hizo cuando lo ultimo que vieron sus ojos fue ese enorme muro frente, antes de sentir el impacto del carro y por ende el impacto de su cuerpo estrellándose con el parabrisas del mismo.
Su razón yendose en menos de un segundo.
*
*
*
Terminó, el pasado por fin terminó.
Y bien? Se aclararon las cosas?
Si no quedó algo claro no duden en preguntarlo...
Bueno,
Solo una aclaración, el primer alter NO fue Dak xp vi que muchas se me confundieron con eso😅
*
*
Gracias por aguantar, lo siento si las lastime 🥺
Intenté no hacerlo muy fuerte y esto salió 😞
Muchísimas gracias por leerme
Lxs amo❤️
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